LA JINCALETA EN LA FINAL DE MADRID (09.06.2017)

Posted on junio 9, 2017

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LA JINCALETA DE JIMENA EN LA FINAL DE MADRID

Ignacio Trillo

Tenía memorizada desde muy pequeño la historia que a continuación voy a relatar. Mi padre, en un regreso de Madrid, sucedido en diciembre de 1956, en viaje de ida y vuelta acompañando al grupo de baile y cante de la Jincaleta de Jimena, lo había referido con detalle en alguna sobremesa, que era cuando más se charlaba al coincidir toda la familia. Pero en tanto llegué a adulto y lo recordaba, dudaba de que hubiese sido cierto y no producto del sueño de un niño que estaba a punto de cumplir seis años. Lo dejé aparcado en el subconsciente desde aquel tiempo lejano y así estuvo durante décadas hasta hace unos días.

Año 1959. María Lobillo Martínez y María Corbacho Álvarez. Protagonistas de haber recuperado de mi memoria este relato, a la vez que fueron miembros del grupo de la Jincaleta que actuó en la final de Madrid. Fuente: Ediciones Oba.

Ha ocurrido con motivo de mi reciente estancia en Jimena para exponer una conferencia sobre la historia del sector sanitario local durante la posguerra. Charlando con María Corbacho Álvarez, de preciada memoria contando ya con 86 años, me llevé la sorpresa de que surgiera casualmente el tema. Además, me lo fue apuntando tal y como recordaba que lo había narrado mi progenitor. Ratificado posteriormente en todos sus extremos por otra protagonista del evento, María Lobillo Martínez, que cuenta con dos años más; gracias a ellas dos, me atrevo ya a relatarlo como simpática pieza del pasado de Jimena que refleja bien aquel tiempo que sucedió también en blanco y negro.

Año 1956. Grupo de la Jincaleta bailando ante los paisanos en el patio de entrada del Convento de la Reina de los Ángeles. Prensa campogibraltareña cedida por María Corbacho Álvarez.

La Jincaleta, para quienes no lo sepan, es una danza con elementos folclóricos de cante que contiene características singulares. Tiene su origen desde tiempo pretérito en el gaditano pueblo de Jimena de la Frontera que me vio nacer y crecer.

Entre los cantes más cercanos podríamos situar a distintos tipos de palos: chacarrás, abandolados, fandangos y, del mismo modo, a los verdiales de los Montes de Málaga.

cómo se baila la jincaleta

Año 1955. Ficha recogida por la Sección Femenina sobre el baile de la Jincaleta. Fuente: Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

En su formación coral, aparecen elementos fijos como los pueden representar la presencia en el baile de seis mujeres y tres hombres, alineados y entrecruzándose, dotados de sonoras castañuelas (instrumentos muy propios de las bailarinas moriscas); y otros variables, como significa el acompañamiento de dos, o de varios guitarristas, y de uno o más cantaores. El contenido de sus letras haría que algunas de ellas (como inmortaliza  Fernando Quiñones en los bellos relatos que poco antes de su fallecimiento, tomando como base la Fonda La Perla de la entrañable María Rodríguez Gómez, escribió sobre nuestro pueblo) se refieran al municipio que le dio arranque y lo supo conservar a través de su longeva historia. Así dice: “Jimena de la Frontera, con su bonito Castillo, y el Tajo de la Reina Mora, rodeada de chiquillos”.

Pues bien, a colación de la Jincaleta, pasada la mitad de la década de los cincuenta del siglo pasado, hubo un célebre viaje de jimenatos y jimenatas a la capital del Reino. Un grupo de hombres y muchachas del pueblo llegaron meritoriamente a la final del Concurso Nacional de bailes y cantes regionales.

Esta competición que tenía lugar anualmente era promovida por la Sección Femenina de la Falange Española y de las JONS (Juntas Ofensivas Nacional-Sindicalistas) cuya jefa nacional fue siempre la misma: Pilar Primo de Rivera, desde que se creó en junio de 1934 hasta que se disolvió el 1 de abril de 1977.

Año 1939. Visita oficial de Pilar Primo de Rivera a la capital de León. Situada enmedio, entre, el Jefe Provincial del Movimiento y Gobernador Civil, y el obispo de su Catedral, saludando “a la romana”, en tanto entonan el “Cara al Sol”, himno de la Falange. Fuente: Blog de Montserrat Palau.

Su hermano, José Antonio, un año antes, octubre de 1933, había fundado la Falange Española. Lo llevó a cabo en el Teatro de la Comedia de Madrid, aunque no se trataba de una broma, en emulación a los partidos nazi-fascistas ya creados en aquella turbulenta y belicosa Europa. En Alemania, lo había llevado a cabo Adolfo Hitler, y Benito Mussolini en Italia.

Frustrado sería, a principios de los años cuarenta de ese siglo XX transcurrido, precisamente cuando se hallaba Alemania en su clímax de conquistas europeas y norteafricanas, el empeño de Ramón Serrano-Súñer de Polo, cuñadísimo del Caudillo, de haber casado a Pilar Primo de Rivera con el Führer del Tercer Reich de cara a reconstruir el desaparecido Imperio Español de los Austrias. Al parecer ya se había adelantado la señorita, Eva Braun.

Pues bien, a lo que voy. Hasta llegar a la final de los bailes regionales, este cuadro de paisanos aficionados, nada de profesionales, tuvieron que triunfar con la Jincaleta frente a fuertes contendientes. Primero, en la comarca campogibraltareña cuyo certamen se celebró en el Teatro Cómico de la Línea de la Concepción, sito en la calle Real. Luego, a nivel provincial. Y finalmente, en toda Andalucía, viéndose en esa edición las caras con los rivales en el Teatro Falla de la capital gaditana.

Actuación del grupo de la Jincaleta en el Teatro Falla de Cádiz donde se llevó el premio de Andalucía y su pase a la final de Madrid. Prensa gaditana conservada y cedida por María Corbacho Álvarez. Junio de 1956.

Aquí, en “la Tacita de Plata”, Jimena quedó consagrada como la triunfadora andaluza y por tanto destinada a batirse el cobre bailando la Jincaleta frente a otras danzas rivales procedentes de las distintas tierras y pueblos asentadas en Una España exultante, tanto por su unidad de destino en lo universal como por ser portadora de valores eternos. Además: Grande y Libre, como completaba su escudo y demás discursos patrioteros de aquella época dictatorial. La cita de esa final nacional sería en el Teatro María Guerrero de Madrid.

El viaje de esa expedición folklórica-excursionista jimenata a la capital del Reino fue motivo de largo comentario en las comidillas del pueblo, tanto en la ida, como, con mucha más razón, a la vuelta.

La posibilidad de hacer largos desplazamientos en aquel periodo era muy escasa y rara. Para mayor inri, muy engorroso para los escuálidos bolsillos tan tiesos de dineros. En consecuencia, no tanto por las deficitarias y deterioradas infraestructuras de comunicación del período de posguerra que aún se vivía, sino sobre todo por la carencia en las familias de recursos económicos. Nos encontrábamos, asimismo, en una era de escasa movilidad. Sin embargo, era momentos antes del inicio de la década de los sesenta donde se abrieron las fronteras a la masiva emigración laboral que tanto nos despobló, y que fue con destino a larga distancia europea o con meta final en el norte de España.

Igualmente, las vacaciones laborales no existían. De la misma manera, apenas un par de privilegiadas familias iba a la playa los fines de semana. El río Hozgarganta, en las distintas charcas que restaban en verano sin secarse, servía como playa interior y para algunos, acompañados del taco de jabón de la marca “Lagarto”, era aprovechado para lavarse íntegramente al menos una vez al año.

Año 1959. “El Quiñones” sobre el río Hozgargante. Sentados: Pepe Lobillo Martínez, Antonio Garrido Fernández. Derecha: Paco Carrión Moreno. Detrás: Fermín León Díaz y Eduardo Rodríguez Pérez. Fuente: Ediciones OBA.

Pensar que el agua corriente llegaría a salir algún día por unos grifos que se instalarían en el interior de las casas, ni se soñaba. No existían los cuartos de baño y lo más que había eran unos retretes, en su mayoría con forma de agujeros en el suelo. La palangana para parte de la población era el plato de ducha diario de cara a quitarse las legañas y darse un chapuzón en las sobaqueras, en tanto el lebrillo de barro se empleaba para la higiene corporal una vez a la semana y por partes.

Pensión La Perla Palangana b y n

Año 1996. Dormitorio que refleja bien lo que fue la época que aquí se relata. Corresponde a una alcoba de la jimenata Pensión “La Perla” que llevaba María Rodríguez Gómez en calle Sevilla. El cuarto de baño que lo significaba la palangana, el jarrón, el cubo de agua y la toalla colgando. En el mueble de la izquierda, el agua para beber. Seguro que la escupidera andará debajo de la cama, como era usual. Foto pasada a blanco y negro de Josep Capllá contenida en el libro de Fernando Quiñones “…Y al Sur Jimena”. Editorial Ediciones OBA. 

El escenario ocioso de no hacer nada durante todo el día, se planteaba muy habitualmente con ocasión de quedarse el personal masculino en paro. La mujer apenas estaba incorporada al mercado laboral, excepto para tareas domésticas en las escasas familias que se lo podían permitir, junto a recibir a cambio salarios de miseria. La situación crítica por la que atravesaban los estómagos, era paliada la mayoría de las veces a base del plato único de tagarninas.

La penuria familiar por tanto hacía inverosímil cualquier veleidad aventurera de viajar más allá de la geografía a que se pudiera llegar a pie o a caballo. Sólo el servicio militar era casi la única encrucijada -y exclusivo para los varones- de cara al conocimiento de lo que existía más allá de nuestro término municipal.

En el caso que aquí se relata, gracias a la Jincaleta y al concurso de bailes nacionales que se organizaba cada año, surgió la oportunidad de que un grupo de jimenatos rompiera su rutina, hiciera tan larga travesía y conociera otro mundo.

Año 1940. Las bailarinas de la Jincaleta, María Gómez Llaves y Angelina Gómez Sánchez, 16 años antes de que actuaran en la final de Madrid. Ya prometían. Fuente: Ediciones Oba.

En este sentido, con enorme entusiasmo y nerviosismo para quienes iban a transportarse, contagiando de paso a sus respectivas familias y al vecindario, se preparó la marcha expedicionaria y danzarina con rumbo a Madrid. Emprendieron la ruta con clara moral triunfadora, ataviadas las maletas con los típicos trajes del baile de la Jincaleta, así como de dos guitarras flamencas que acompañaban a los maestros aficionados del pueblo. Como entonces el tren expreso procedente de Algeciras con destino a Madrid-Atocha no paraba en la Estación de Jimena, unos tomaron el convoy ferroviario en su punto de partida y los más rezagados lo hicieron en el apeadero de la Estación de San Roque.

En el año 1954, el trío, constituido por María Corbacho Álvarez, María Lobillo Martínez y Angelina Gómez Sánchez, lo había intentado con desigual suerte a través del baile de las Sevillanas. Fuente: Ediciones OBA.

Sobresalían en el viaje las bailaoras para taconear la Jincaleta en Madrid. Tenían que ser obligatoriamente femeninas. Hasta el año siguiente, 1957, desde que en 1942 se había celebrado el primer certamen, fue norma exigida por la Sección Femenina en todas las manifestaciones de danzas que compitieran en esa cita nacional, aunque en su inmensa mayoría se tratara de bailes mixtos.

traje de la jincaleta

Año 1959. Características de la vestimenta que la mujer tiene que ponerse para bailar la Jincaleta. Fuente: Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

También, en lo que atañía a la vestimenta que portaran las mujeres, era ordenado que debía contener debajo de las enaguas, pololos o pantaloncillos, y nada de exhibir escotes o figurar con los brazos desnudos. Así era de puritana la moral de esa época, como de lo más asfixiante la represión sexual.

Novena del año 1959. Patio interior de la entrada al Convento de la Reina de los Ángeles. Baile de la Jincaleta. Mari Pepa delgado Vallecillo, a su fondo, Inmaculada Vargas-Machuca García, María Corbacho Álvarez y en primer plano a la derecha, María Fernández Mena. Fuente: Ediciones OBA.

Por tanto, tres de las jimenatas llevaban atuendos varoniles, distintos por tanto a las otras seis compañeras de baile, porque tendrían que hacer el papel de muchachos en la danza. Se trataban, en este caso, de: María Corbacho Álvarez, Angelina Gómez Sánchez y María Fernández Mena. El resto, María Lobillo Martínez, María Gómez Llaves, Isabelita Sánchez Gil de la Estación, hija del municipal, Cristóbal Sánchez, “El Larguito”, Lele Vargas-Machuca García, María Moya Oncala… así hasta seis bailarinas, harían el rol acorde con su condición sexual.

Año 1956. Nina Vallecillo Soriano, responsable de la Sección Femenina de jimena. Fuente: Ediciones Oba.

Y entre los maestros al cante, se desplazaron: Antonio Pajares Rivas “El Jardinero” y Jacinto Boza Córdoba, que solo ponían la voz y sus palmas, y a la guitarra, Frasquito Moya Sarrias, “El Carcelero”, conserje municipal que habitó en el Ayuntamiento, encargándose también de dar de comer a los reclusos que hubieran en el calabozo, habitación contigua a su vivienda donde luego viviría el encargado de recoger la basura, Fernando Carrión Durán, con su familia.

Tal y como estaba exigido por el protocolo oficial para todos los coros y danzas que llegaran a esa final, como responsable del grupo musical tenía que figurar la jefa local de la Sección Femenina de Jimena, Nina Vallecillo Soriano, vecina de la Estación de tren, con domicilio, a la entrada de este núcleo de población, en la casa de color gris existente junto a la fábrica familiar de harina. Y presidiendo la expedición folclórica, el alcalde, que por cierto estaba recién nombrado. Había acontecido seis meses antes por el Gobernador Civil, como se hacía entonces. Era uno de los médicos del pueblo, Juan Trillo Trillo, y tenía que estar acompañada igualmente por su esposa, Isabel Huertas García.

A la vuelta, todos regresaron impresionados por lo que habían podido observar en la gran capital. Y por medio, las múltiples anécdotas que el homo rural jimenato no adaptado a la gran urbe había protagonizado.

María Fernández Mena, otra de las que bailaron la jincaleta en la final de Madrid: Fuente Ediciones OBA

La mayor traba que se les planteó a nuestros paisanos desde que llegaron al asfalto madrileño fue la orientación. Acostumbrados al pueblo, perderse en Madrid era fácil. El otro: observar, conocer y vivir, para después transmitirlo, las grandes novedades, los inventos, los avances técnicos y de toda índole que no fueran conocidos todavía en el pueblo. Eso sí, siempre actuando con mesura, sin que se notara mucho en los comentarios, comportamientos y exclamaciones, el origen serrano de los presentes, por aquello de dejar intacta la buena imagen de su procedencia jimenata. Salieron bien aleccionados pero llegaron algunos muy escarmentados.

Década de los cincuenta. Cibeles y edificio de Correos en Madrid. Fuente: Todocoleccion.net.

La primera de esas dos tardes madrileñas de que dispusieron libre, guitarristas y cantaores se fueron de juerga. De antemano, a la salida de la pensión (situada en las calles angostas existentes entre Cibeles y la Puerta del Sol, cercano a la Carrera de San Jerónimo y por tanto al Congreso de Diputados, llamado entonces, Las Cortes Españolas) para orientarse bien de cara a su retorno, se fijaron en los luminosos letreros publicitarios que estaban alrededor de su lugar de alojamiento, que era el mismo para todos los expedicionarios. Una vez tomada mentalmente nota de sus coloridos y contenidos, emprendieron la ruta para correrse alguna alegría, en tanto el resto del grupo asistiría al estreno de un ballet en el Teatro Español, sito en la plaza Santa Ana, muy cerca de donde se hospedaban.

Por el contrario, los que querían marcha, acabaron en los típicos mesones, modelo Luis Candela de la Plaza Mayor, con una sobresaliente dosis de vino tinto en sus venas procedentes de las artesanales jarras de cerámicas con las que se servían. Antes, para apaciguar los estómagos, habían tomado unos cuantos bocadillos de calamares fritos en uno de esos kioscos instalados en ese noble espacio arquitectónico de la época de los Austrias.

Años cincuenta. Recuerdo de la visita al Mesón de Luis Candelas. Fuente: Todacolección.net

El cirio se montó cuandoa la vuelta, ya de madrugada y bien cargaditos, los letreros que habían tomado como referencias estaban apagados. La localización y su pretendida llegada a la pensión, a esas altas horas de la madrugada y donde no había un alma que pisara la calle para preguntar, fue toda una odisea, como si de personas ciegas se tratase. El desconcierto durante minutos llegó a ser total, perdidos en la jungla del alquitrán y en la soledad de la noche. Así, hasta que un milagroso sereno fue quien al final los orientó y les llevó al lugar.

Localizado el inmueble, la nula costumbre de compartir un aposento común entre varones de distintas familias, por aquello de la máxima austeridad en el gasto, le hizo jugar una mala pasada.

Pajares Jimena 1 CSIC

Año, 1957. Buscando en la Red documentos de Jimena sobre la Jincaleta, me hizo llevar a varias existentes en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en su inventario musical, Ahí me encuentro con la sorpresa de hallarse varias fichas escritas a mano en 1957 por un encuestador que se bajó del tren en la Estación de Setenil, y están respondidas por el jimenato, Antonio Pajares Rivas, el que fuera jardinero municipal de Jimena en el Parque que estaba a la entrada del pueblo donde hoy se eleva el Centro Escolar Reina de los Ángeles y participante como cantaor en la final de bailes de Madrid, unos meses antes. Entonces, contaba Pajares con 65 años.y siempre fue aficionado a los cantes. Aquí lo vemos en el Parque con su inseparable. Son fichas de las siguientes canciones: “Los pastores que supieron”, “La Virgen se está lavando”, “Niño chiquito”, “Ya se van los quintos” y “Caballo mío, careto”. Fuente: CSIC

Aparte de la preocupación por los molestos ronquidos de rigor, más por el medio cebollón que portaban, el hecho de poseer cada uno de ellos sus propias prácticas maniáticas-nocturnas daría lugar a lógicas y no agradables sorpresas. El hábito del cantante, Antonio Pajares, a dormir cómodamente sin dentadura postiza, asimismo como medida de seguridad para eliminar el riesgo de una peripecia onírica con un mal trago, le hizo ser también diligente esa noche. No renunció a sus usos y costumbres cotidianos y cuidó los detalles más particulares para que sus acompañantes no se percataran del desprendimiento manual y depósito de sus mordientes artificiales.

A pesar de la borrachera y la soñarrera que el trío de varones portaba, el jardinero municipal hizo tiempo. Esperaría a que los dos paisanos se quedaran totalmente traspuestos para proceder a efectuar la rutinaria operación con su preciada e imprescindible horma masticadora.

Año 1956. Antonio Pajares Rivas, cantaor en el grupo de la Jincaleta jimenata, con su típica gorra, bastón y faja negra a su cintura, que siempre le acompañaron. En el Parque que cuidaba a la entrada a Jimena. Le acompañan: Pedro Reyes, Diego Rocha Sánchez, Antonio Garrido, el cura Manuel Alegre y Ernesto Cuenca Cobalea. Fuente: Ediciones OBA.

Para ello, cuando Pajares se aseguró que sus dos compañeros de aposento se habían sumergido en la profundidad de sus sueños, se dispuso a realizar su habitual faena. Buscó un vaso, lo medio completó de agua y dejó en ella depositada sus dos piezas dentales, situándolo encima de la mesita de noche y echándose a continuación a dormir.

Pronto, la resaca del colega de alcoba más cercano, Jacinto Boza, le originó un sediento despertar. Ansiaba con desesperación en la oscuridad de la alcoba disponer de algo líquido que calmara su tormentosa deshidratación etílica. Lo halló entre ensoñaciones. Al descubrir con su tacto un vaso colocado sobre el mobiliario que lo separaba de la cama de Pajares, encima sin tenerse que levantar, introdujo levemente la yema de un dedo en su interior, lo que le reveló el contenido del líquido elemento. No daba crédito. Creyó que milagrosamente, como agua bendita, se lo había puesto delante de sus propias narices la patrona, la Reina de los Ángeles.

No se lo pensó. De un tirón y sin levantarse de la cama para no hacer ruido, se lo echó de un tirón al buche. A la misma velocidad, con ruidosa arcada adicional, que bien se oyó como el grito de pasmo que acompañó, el agua contaminada sería desembuchada junto al continente dental que serías despedidos con celeridad en dirección al suelo.

El susto que se llevó el compañero durmiente que tenía al lado, Pajares, como en el otro extremo del cuarto, Moya, no fue para menos. Ambos dieron un brinco en la cama. Encendieron de inmediato la luz y el enfado estalló con palabras impuras y con los cuerpos cortados a ritmo de taquicardia.

Año 1957. el joven, Jacinto Boza Córdoba, palmero y animador del grupo de la Jincaleta en la final de Madrid a la vez que principal protagonista afectado en varias incidencias transcurridas en la capital madrileña. Fuente Ediciones OBA

Para entonces, Boza estaba sentado en el lecho volcado su cuerpo a un lateral, con angustiosas náuseas añadidas como pretendiendo arrojar la papa. Comprobado Pajares que el vaso sobre la mesita de noche estaba vacío y las dos piezas dentales se habían evaporado, no se lo podía creer.

Rápidamente, incorporándose de pie torpemente con la ayuda de su bastón, se puso a buscarlas y lo halló en las losetas de la alcoba junto a un charco de agua. El cante de gritos que le dio al paisano de juerga y de habitación, despertaría a toda la fonda. No tanto porque se hubiera descubierto que sus preciados dientes eran postizos y encima yacían tirados en el suelo, sino por el desasosiego que le representaba solo pensar que, de haberse quebrado, al día siguiente no habría podido cantar en condiciones normales ante el anhelado desenlace final del festival regional de danza folklórica.

Año 1948. A mano derecha de la imagen, de pie y un tanto inclinado hacia adelante, dando su espalda a la reja que está tumbada sobre la pared, Francisco Moya Sarrias, guitarrista del grupo de la Jincaleta que actuó en la final de Madrid. Aquí, con ocho años menos. Le acompañan en la foto, los jimenatos: Agachado: Anastasio Beffa Mariscal. De pie: Fernando Linares Pérez, José Sánchez Barranco, Francisco Vargas Domínguez, y Manuel García Serrano. Fuente Ediciones OBA

En la jornada posterior, resacosos y no habiendo salido aún del chasco: dos, por cabreo y asombro ante lo acontecido, y el otro, con el mal sabor de boca que le persistía por el recuerdo de ese tentativa fallida de apagar con zozobra su sed, marcharon con caras de no muy buenos amigos, y ya acompañados de toda la expedición, en dirección a la final bailaora y cantaora que se iba a celebrar en el teatro María Guerrero, situado en una calle no lejana a la pensión, en Recoletos, entre la Puerta de Alcalá y la plaza de Colón.

Impecable actuación cuando les tocó salir al escenario la que realizó el grupo jimenato, olvidando cuanto había ocurrido, pero el alto nivel existente y los tejemanejes de la politiquilla, hurtarían la posibilidad de que Jimena fuera noticia nacional, apareciendo, por el contrario, la profunda y castellana Zamora como campeona.

notas musicales de la jincaleta

Las notas musicales de la Jincaleta. Fuente: Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

En resignado almuerzo mantenido posteriormente en las cercanías de la Puerta del Sol, pronto se olvidaron de no haber salido victorioso del envite, siendo la comidilla el jocoso incidente dental vivido al filo del amanecer de ese día por el trío de varones que ya habían hecho las paces.

No sabían en ese instante que tras los postres y antes de que volvieran a coger el tren de regreso iban a vivir otra andanza.

Se fue una parte del grupo a conocer algo nuevo que no daban solvencia a que existiera, a pesar de que se los habían contado esa misma mañana en la final de bailes. Allí les habían explicado que existían unas escaleras mágicas donde para bajar y subir las plantas del edificio no era necesario mover las piernas. Fueron a comprobar in situ si era cierto y de ser así verla moverse para saber cuál era el secreto de su funcionamiento, de cara a poderlo después contar en el pueblo.

Se trataba de una escalera mecánica, la primera que a nivel nacional estaba recién instalada. Era en los grandes almacenes de Galerías Preciados. Llegados hasta allí, transcurrieron unos minutos de observación. los que se personaron quedaron asombrados de lo que veían a distancia, a la par que temerosos, sin atreverse a acercarse para cogerla. Tomada nota de que funcionaba sin parar y no se detenía para coger gentes, Jacinto Boza, que era el más lanzado y juvenil, se prestó a no irse sin iniciar y experimentar el automático descenso en dirección al sótano donde estaban las ofertas.

Antes, mirando a Pajares que por su oronda fisonomía, por los 64 años que tenía, y por la dificultad de su movilidad, no estaba para muchos trotes, siempre ayudándose de su inseparable garrote, con guiño de complicidad añadida, le dijo, “¿vamos?...”, y ante la negativa con su cabeza y echando un paso atrás de acojono, Boza agarró del brazo a Moya y tirando de él le obligó a que le acompañara en esa aventura viajera aunque de corto vuelo.

Años cincuenta. Los grandes almacenes de Galerías Preciados en el centro de Madrid entre las calles Preciados, Carmen y plaza de Callao. Fuente. Blog de Inshop Interiores Comerciales.

Ya los dos, dando unos movimientos de avance, acabaron agarrándose y tras dar un salto desde las baldosas del firme se situaron sobre el primer rellano que ofrecía la plataforma metálica. Ambos cerraron bien los ojos. Su voluntaria ceguera estaba motivada por la presunción de que si miraban hacia abajo podían sentir problemas de vértigo, al haber observado previamente la profundidad e inclinación de su recorrido. Ninguna de las escalerillas existentes en Jimena tenía tal grado de longitud y pendiente en su trayecto, por lo que pensaron que al no estar acostumbrada la vista se podrían marear al realizar esa empinada bajada.

Pero he aquí que en esa andanada simultánea y saltarina de los dos abrazados y con los ojos cerrados, sin apoyar ni un solo punto de sus dedos en los pasamanos laterales y sin mirar a sus pies, les había llevado fatalmente a situar sus verticales cuerpos sobre la raja lineal, previa a producirse el inmediato desdoblamiento que lo transformaba en peldaño. Por tal motivo, cuando la raya del metálico y estriado firme en constante movimiento comenzó a hacerse escalón, se vieron automáticamente desestabilizados y volcados de frente, cayendo velozmente sobre las personas que iban por delante que comenzaron a rodar. Con ellos, arrastraron a los siguientes usuarios que les seguían y que fueron sorprendidos con inesperada y desagradable sorpresa en un santiamén, viéndose, sin saber el origen del desafuero, postreramente empujados.

De este modo, de una forma irremediable, fue creciendo la bola humana que iba siendo derribada como si fueran fichas de dominó, imposible de frenar hasta que los siniestrados encontraron su término estable en el ocaso del empinado itinerario, besando sus cuerpos la solería del sótano.

¡La que liaron en su caída nuestros dos paisanos…! En tanto ocurría, las voces y gritos de Pajares, además dando bastonazos al suelo para llamar la atención a la vez que pedía socorro, se dejaron oír bien. Más, al observar, sin dar crédito, a lo que ocurría: la desaparición de su campo de visión de las cabezas de los dos amigos jimenatos, pensando que se los había tragado el invento. Seguro, por la escandalera que protagonizó, que este tremendo jaleo quedaría grabado en las paredes de esos grandes almacenes al menos hasta que en el año 1982 fueron sonoramente expropiados por el ministro Miguel Boyer al gran timador y empresario jerezano, José María Ruíz-Mateos.

Con gran fortuna, el percance no pasaría a ser grave. Tan solo algunas magulladuras sufrieron los distintos sorprendidos por la avalancha, ajenos siempre a llegar a descifrar que había sido motivado por el estreno de nuestro par de paisanos.

Con el susto metido en el cuerpo, y más escamados que nunca, el grupo se dirigió directamente a la pensión, sin querer ver ya nuevas primicias o descubrimientos, para hacer las maletas y dirigirse a la Estación de tren de Atocha que estaba bien cerca, de cara al retorno a tierras andaluzas.

Año 1941. Estación de tren de Atocha. Fuente: viajesferroviarios. blogspots.com.es

Y en esa vuelta, tomaron nuevamente el mismo ferrocarril pero con parada en Córdoba, para aprovechar el viaje y así conocer de paso esta bella ciudad, antaño capital del Califato árabe.

A partir de esa llegada a Córdoba, los gastos correrían a cuenta de los presentes en tanto hasta entonces el viaje y la pensión habían sido a cargo de las arcas públicas jimenatas. Llegaron a esa estación término a las seis de la mañana del día siguiente, ocho de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, con un frío que congelaba. Se fueron de inmediato a desayunar y tomar un café bien calentito para animar el cuerpo, en tanto los cantaores y guitarristas lo precedieron con un par de copas de aguardiente.

Abiertas las iglesias, las mujeres, como Dios manda, fueron a misa y luego tendrían tiempo para localizar a un jimenato que trabajaba en un banco de esa capital que por entonces pretendía a María Corbacho. En tanto, los varones se dedicaron a pasear y ver la ciudad. Luego, ambos grupos se encontrarían para visitar por primera vez en sus vidas la Mezquita y otras atracciones monumentales que ofrece Córdoba.

El aspecto de descuido que entonces mostraba la Mezquita de Córdoba. Fuente: Google.

Y tras la estancia y pernocta del grupo, otra vez en una misma pensión, el día siguiente, nueve de diciembre, a las doce de la mañana, cogieron el tren Correos que sí paraba en la estación de Jimena, llegando ya de noche. En aquel tiempo tardaba ese convoy ferroviario nueve horas en hacer dicho trayecto, lo que ahora se hace en algo menos de tres horas.

Las risas y las guasas por estas rudas y embarazosas situaciones que padecieron nuestro paisanaje, por no estar habituados a moverse por esas tierras tan benditas como extrañas, suscitaron entre el vecindario, una vez que a la vuelta de esa expedición fueron conocidas en el pueblo, chistosos comentarios, copando durante días las charlas de las barras de los bares, los mostradores de las tiendas y las colas matinales para comprar tejeringos.

Al grupo de baile y cante de la Jincaleta de Jimena, tras su llegada procedente de la final nacional de coros y danzas de la Sección Femenina, le esperaba un año 1957 cargada de actuaciones y de giras. Fuente: prensa campogibraltareña, conservada y cedida por María Corbacho Álvarez.

La derrota en la final de bailes, había sido lo de menos. Bien pronto pasaría a un segundo plano hasta ser olvidada, pero al grupo de la Jincaleta de Jimena le esperaba un año 1957 con una agenda cargada de actuaciones en todos los pueblos y ciudades campogibraltareñas y serranas por aquello de incluir ya en su currículo que compitieron en una final nacional.

Año 1957. Las actuaciones del grupo de la Jincaleta, tras el regreso de Madrid, se hicieron habituales las mañanas de los domingos en el antiguo Paseo de Jimena con asistencia de enorme público. Fuente: Ediciones Oba.

Año 1957. También aquí en El Paseo de Jimena. Al fondo se puede divisar que estaba montado un circo. Fuente: Ediciones Oba.

Año 1959. En la azotea del edificio de Falange y su Sección Femenina, enfrente de Correos, situado en calle Sevilla, entonces José Antonio Primo de Rivera, antes de llegar a las cuatro esquinas del barrio arriba.Las aficionadas a aprender a bailar la Jincaleta se fueron multiplicando  y los ensayos para sacar otros grupos no pararon. En la foto: arrodillada: primera línea por la izquierda en el suelo: Mari Pepa Delgado Vallecillo. La cuarta: Inmaculada Vargas-Machuca García, la quinta, Mari Nieves Gómez Sánchez. En segunda línea: Lele Vargas-Machuca García y María Gómez Llaves. Detrás de pie: Irene Corbacho Álvarez. Fuente: Ediciones Oba.

 

jincaleta mani nieves gómez, irene corbacho maría gómez

Año 1959. En la azotea del edificio de Falange y su Sección Femenina, enfrente de Correos, situado en calle Sevilla, entonces José antonio Primo de Rivera antes de llegar a las cuatro esquinas del barrio arriba. En la foto, de izquierda a derecha: Mari Nieves Gómez Sánchez, María Corbacho Álvarez y Mari Pepa Delgado Vallecillo. Ediciones OBA y Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

jincaleta traje del hombre

Hasta más tarde de la presencia del grupo de la Jincaleta de Jimena en Madrid no autorizaría la Sección Femenina que el grupo fuera mixto con la presencia de varones tal y como se desarrolló desde su origen. Fuente de la ficha de descripción del traje  a emplear por los hombres: Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

jincaleta estación de jimena 1965

Año 1965. Novena en la Estación de Jimena. Ya normalizado la composición mixta del baile de la Jincaleta tal y como fue en su origen. Dirige el grupo, la jimenata María Gómez Llaves. Fuente: La que fue temporalmente vecina de la Estación: María Isabel Garrido.

Testimonios:

Juan Trillo Trillo, María Corbacho Álvarez y María Lobillo Martínez.

Bibliografía

GAZETA DE ANTROPOLOGÍA. Carmen Ortiz. Centro de Ciencias Humanas y Sociales. CSIC. Madrid. 3 de septiembre 2012.

ANEXO I: POST AUTOBIOGRÁFICOS RELACIONADOS CON MI VIVENCIA EN LA JIMENA DE LA FRONTERA QUE ME VIO NACER Y TRANSCURRIR HASTA MI ADOLESCENCIA.

LA CASA DEL JUZGADO DE JIMENA (01.05.2017) Destacaba una gran mansión que existe frente a la casa donde nací. Me adentro aquí para recorrer lo que no se supo de las biografías familiares que la habitaron y el origen histórico de este noble inmueble:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/05/01/31675/

LA CALLE Y CASA DE JIMENA DONDE NACÍ (26.03.2016) La calle San Sebastián de aquel tiempo. Cómo eran las tiendas donde comprábamos y cómo nos la arreglábamos cuando las cocinas aran de leña, no existía la calefacción, el agua no corría por las casas, no había ni lavadoras ni tampoco frigoríficos  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/25/31449/

“LAS PLAYAS” DEL MUNICIPIO DE JIMENA (16.03.2017) Cómo eran de primitivas las playas adonde los primeros jimenatos nos desplazábamos para bañarnos. Las odiseas de esos primeros viajes. Cuál era el paisaje físico y humano que ofrecía aquel litoral:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/13/31303/

COCHES Y CARRETERAS DE AQUELLA JIMENA (06.03.2017) Un recorrido de época sobre los primeros coches que llegaron al mercado, cómo se conducían, qué reacción provocaba entre la población y como eran las infernales carreteras por donde transitaban:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/06/31255/

LA MUERTE DE LOS PAPAS DE ROMA DESDE JIMENA (25.02.2017) Al igual que pudo suceder en cualquier otro punto del medio rural en aquella España tan profunda y de tan obligada religiosidad oficial, relato aquí desde el prisma de la infancia cómo se vivió en el pueblo que me vio nacer la muerte en tan solo cinco años de dos Pontífices del Vaticano, Pío XII y Juan XXII: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/25/31152/

EL CUENTO DE LA CIGÜEÑA Y LA REPRODUCCIÓN (17.02.2017) La historia de una infancia donde la escuela para la enseñanza de la hechos mas elementales, considerados por la moralina estrecha imperante como delicados y no aptos para menores, se aprendían en la calle a través del contacto directo de los amigos, tales como de donde venían los recién nacidos y como las parejas engendraban a sus descendientes. https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/17/31102/

UN JIMENATO EN LA FERIA DE TESORILLO (15.02.2017): Un recorrido por las relaciones entre personas de distinto sexo acontecido a lo largo de una gran parte del siglo XX, tomando como hilo argumental de la narrativa la historia real sobre los avatares que le acontecen a un jimenato que fue a ligar a la feria del Corpus de la entonces pedanía y hoy entidad local autónoma, San Martín del Tesorillo: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/15/30992/

LOS ÁNGELES Y JIMENA CON LA FAMILIA LASTRES (05.02.2017): Pasado más de medio siglo, un recorrido por la Jimena y su Estación de tren de los Ángeles acompañado de una familia de octogenarios que así la vivieron en su tiempo de juventud y que tras marcharse del municipio han viajado de nuevo para volverla a recordar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/05/30708/

BARBERÍAS Y PELUQUERÍAS DE JIMENA (27.01.2017): La sociología que envolvía a la clientela, tertulias y prensa que se leía en aquellas barberías de la década de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado, así como lo que significó la irrupción en el pueblo de las peluquerías para señoras: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/25/30573/

LA GRAN NEVADA DE 1954 EN JIMENA (20.01.2017):  (El 3 de febrero de 1954) Jimena de la Frontera amaneció como nunca, con una inmensa nevada que casi todo lo cubría. Y en este caso desconocido y que no se ha vuelto a reproducir, narro cual fue la reacción de sus habitantes hasta que primero se heló y luego se derritió:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/19/30456/

LA DIVISIÓN AZUL EN JIMENA (09.01.2017): El relato de esta aventura del franquismo en apoyo a Adolfo Hitler, adonde llegaron dos jimenatos que atravesaron sinsabores múltiples por las penurias que padecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/08/30335/

LOS ORÍGENES DEL FÚTBOL EN JIMENA (21.12.2016): La historia de la creación del club deportivo Jimena de fútbol asi como sus antecedentes, reconstruido a través de unos recortes familiares que casualmente hallé: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/19/30130/

LA TELEVISIÓN LLEGÓ A JIMENA A TRAVÉS DE SAN PABLO (21.10.2016): Las peripecias que ocurrieron cuando aparecieron los primeros televisores y cómo contribuyó a cambiar ciertas pautas del comportamiento de las gentes del pueblo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/10/19/29752/

LA NOVENA QUE VIVÍ (01.09.2016): Cómo fueron a lo largo de mi infancia los nueve días dedicados a la patrona de la localidad, la Reina de los Ángeles, en la barriada que lleva su nombre y estación de tren, culminada el fin de semana de la primera semana de septiembre: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/09/01/29468/

TRAGEDIA TAURINA EN ALCALÁ LA REAL (26.08.2016): En el jienense pueblo de Alcalá La Real, cuatro años antes de que se hundiera la plaza de toros de Jimena de la Frontera, también había ocurrido un episodio de similares características:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/26/29375/

DESGRACIA TAURINA EN JIMENA (17.08.2016): El hundimiento de la plaza de toros de Jimena acontecido el 17 de agosto de 1961, donde hubo cinco muertos y cientos de heridos, entre ellas la hija del Primer Ministro de Reino Unido: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/17/29346/

EL PREGÓN A JIMENA QUE NO FUE (01.06.2016): En el año 2003 el ayuntamiento me nombró pregonero de aquella feria de Agosto. Cuando subí al escenario, me olvidé del guión que llevaba escrito para entregarme a las historias de mi infancia y adolescencia que me inspiraban los vecinos presentes. Ahora, localizado el texto que llevada redactado porque se me extravió, lo hago público :  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/29/28784/

EL CINE DE VERANO EN JIMENA (13.05.2016): Recorrido por lo que fue esta sala cinematográfica en la temporada veraniega y calurosa: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/13/28738/

EL CINE CAPITOL (25.04.2016): Radiografía sobre la sala cinematográfica y espectadores de invierno en Jimena: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/25/28693/

BARES DE JIMENA (04.04.2016): Descripción sobre bares y clientes que lo visitaban para beber, tapear y charlar: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/04/28375/

LA GASTRONOMÍA JIMENATA QUE FUE (03.03.2016): Un recorrido por los platos tradicionales, con el recetario de sus ingredientes y su evolución hasta hoy:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/03/03/28125/

ENTRAÑABLE AURELIO (19.02.2016) De la mano del taxista de Jimena recorriendo aquellas carreteras, paisajes y paisanajes de mi infancia en los coches de la época:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/02/19/27623/

LA MIRADA A LA GUERRA DESDE LA NIÑEZ (01.12.201): Cómo viví desde chico la Guerra Fría que se desarrollaba, como el accidente de bombas atómica caídas en Palomares, el bloqueo a Cuba por el despliegue de los misiles soviéticos o la carrera espacial:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/12/01/26981/

TOROS EN LA JIMENA DE 1957 (16.09.2015):  Crónica de una historia local que recupero limpiando bolsas de recortes de prensa y apuntes manuscritos del pasado:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/09/15/26318/

CÓMO ÉRAMOS: ADOLESCENCIA, SCOUT Y MÚSICA (01.11.2012) Contiene las relaciones y vivencias de aquellos jóvenes y la música que oíamos de Radio Gibraltar así como los discos de vinilo que nos llegaban desde El Peñón:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/11/01/12928/

HACIA EL IIº REENCUENTRO DE LOS CLUBES DE JIMENA (18.04.2015): Tal como somos, medio siglo después de aquella adolescencia:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/04/17/25415/

CUANDO DE NIÑO ME FUI DE CINE  (02.10.2012): Un apunte biográfico de mi infancia con la actriz sueca, Anita Ekberg, el español Fernando Fernán Gómez y el italiano, Vittorio de Sica:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/10/02/11624/

CÓMO LLEGÓ LA IIª REPÚBLICA Y SU PRIMER ALCALDE A MI PUEBLO (13.04.2014) La sencilla historia sobre cómo se enteraron radiofónicamente de la llegada de este acontecimiento histórico:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/13/22541/

LA HISTORIA DEL DOCTOR MONTERO (13.09.2014): Una sacrificada y sufrida biografía la del médico de mi pueblo comprometido con la causa de la democracia y la IIª República:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/09/13/23993/

CRISIS Y EMIGRACIÓN EN EL MEDIO RURAL (24.02. 2015): Cómo fue y las secuelas dejadas por la emigración de la décda de los sesenta del pasado siglo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/02/24/25187/

MI PESADILLA CON WERT (18.03.2012): El relato a través del sueño sobre el modelo de enseñanza bajo el franquismo y que al parecer tenemos que volver con la LOMCE:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/03/18/6032/

GIBRALTAR, ESA GRAN COARTADA DE RAJOY (12.08.2013): No solo le sirvió el estribillo, “Gibraltar español”, a Franco para desviar las tensiones contra su Régimen, sino que también lo ha empleado Rajoy para tapar su corrupción):  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/08/12/18762/

ANEXO II: TRILOGÍA SOBRE CASTELLAR DE LA FRONTERA.

DE JIMENA A CASTELLAR PARA VER MI PRIMERA NOVILLADA (06.11.2016): Cómo percibí el lugar en que se celebró y el transcurso de mi primera asistencia a una peculiar corrida taurina: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/11/06/29871/

LA CASTELLAR QUE CONOCÍ EN 1960 (06.12.2016): En qué situación de extremo subdesarrollo se encontraba este municipio y el cambio espectacular que se produjo en tan poco tiempo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/06/29970/

CASTELLAR Y LA CASA DUCAL DE MEDINACELI (26.12.2016): Historia de Castellar y de la casa nobiliaria que la dominó durante un largo periodo con prácticas semifeudales y las distintos avatares divergentes que les vinieron sucediendo: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/25/30239/ 

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