LA TELEVISIÓN LLEGÓ A JIMENA A TRAVÉS DE SAN PABLO (21.10.2016)

Posted on octubre 19, 2016

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En el 60ª aniversario de TVE

LA TELEVISIÓN LLEGÓ A JIMENA A TRAVÉS DE SAN PABLO

Ignacio Trillo

Año, 1960. Jimena de la Frontera,

Año, 1960. Jimena de la Frontera (Cádiz), donde aún no había llegado la televisión

Difícil resulta imaginar, o trasladar al día de hoy, cómo transcurría la vida social y familiar de Jimena en el entorno en que nos movíamos, finales de la década de los cincuenta del siglo pasado, donde además los niños, en tanto jugábamos en el Paseo, estábamos atemorizados por los comentarios que escuchábamos de los mayores que todo lo sabían porque así nos lo creíamos. Nos auguraban la llegada inmediata del fin del mundo, coincidente con las campanadas del año nuevo, 1960, que frustraría el nacimiento de una nueva década para los seres humanos y con ello que prosiguieran los inventos por la desaparición de su presencia en el planeta Tierra.

Se creían estos rumorólogos que íbamos a ser la generación privilegiada que viviera y padeciera este cataclismo universal, con la cantidad de veces que desde hacía siglos se nos había anunciado, inclusive por la propia Biblia como maldición divina.

Por el contrario, siguiendo vivitos y coleando, lo que realmente llegó a Jimena, ya bien entrados en esa década y a través de su pedanía de San Pablo de Buceite, fue la televisión; de internet y las nuevas tecnologías mejor olvidarse: ni sabíamos cómo imaginarnos que pudieran existir algún día.

Algeciaras, calle Ancha. 1959

Algeciras, calle Ancha o calle Regino Martínez.

 

populae fillol

El popular almacén comercial, Bazar Fillol, famoso también por sus ventas de discos musicales, esquina en aquel tiempo entre la calle Joaquín Costa con General Castaños, en Algeciras.

Esta historia sobre la llegada de la televisión empezó una mañana, sería junio de 1963, estábamos ya de vacaciones escolares, cuando me enteré en casa de la novedad acontecida en un bar de Algeciras donde se había instalado un televisor y además se veía la imagen, hecho que por problemas de recepción no era de extrañar que no acompañara siempre a la tenencia del aparato.

Contemplando la tele con las gafas y la Mirinda

Contemplando la tele a través de un espejo con las gafas puestas y la Mirinda sobre la mesa

Pues bien, esa misma media tarde, tras el almuerzo, me cogió mi padre, me dijo que iba a darme una sorpresa, salimos a la calle y me introdujo en su coche. Condujo sin parar hasta llegar a una cafetería de Algeciras que estaba situada en la calle Ancha. Tenía la tele enchufada y funcionando.

Allí estuvimos sentados, mi padre con un café y yo con una Mirinda, más de hora y media, embobados, contemplando la secuencia que aparecía por la pantalla.

Echaban en televisión, lógicamente en blanco y negro, un programa documental sobre las técnicas a emplear para las podas de los frutales así como los métodos biológicos más eficaces a emplear para combatir la presencia de plagas. Por cierto, no muy gratificante para chiquillos, si bien, ante tan prodigioso invento visual, mi concentración fue total.

A lo largo de esa transmisión, no pestañeé ni un sólo instante detrás de mis recientes gafas, lógicamente de la marca “Amor”, entonces tan de moda. Me habían sido prescritas por el oculista -lo del oftalmólogo sonaba aun muy fino y con posible respuesta por el confundido oyente de encoger los hombros como ignorando a qué extraño bicho se refería- de apellido Ansón y con residencia también en Algeciras, al que por cierto fui conducido porque me dolía la cabeza cuando estudiaba.

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Oculista observando los ojos del paciente a la vez que con un dedo de su mano izquierda con guante entreabre sus pupilas

Las letras que tenía que averiguar a preguntas del oculista

Las letras que tenía que averiguar a preguntas del oculista

Tras observarme con un anteojos entreabriéndome los ojos con dedos enguantados, pasé a someterme a un examen para descifrar letras y símbolos así como sus posicionamientos. Mediante unas gafas gruesas que colgaban desde la altura donde se le entremetía por sus laterales cristales de distintas diotrías, mi barbilla fija sobre un mueble de medio cuerpo mientras me hallaba sentado en un taburete para encajar bien mis retinas entre los dos esferas de las lentes, sus preguntas, tenía que averiguar, respondiendo en voz alta, qué grafías sueltas de distinto tamaño eran las que me iba señalando al fondo de la pared, contenidos en unos rectángulos boca abajo que me parecieron las tablas de los diez mandamientos que Dios entregó a Moisés, según había visto pintado en el libro de estudios. Salí de dicha consulta con el diagnóstico de que tenía astigmatismo.

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Gafas de la marca “Amor”

Y lo peor, lo más molesto. Al acabar el chequeo ocular, el especialista me echó unas gotas, decía que eran para dilatar las pupilas. Estuve cinco días viendo borroso como si anduviera mareado o me sintiera borracho, hasta que me llegaron las lentes a casa y volví a ver las cosas tan nítidas como eran antes. Así que con ellas puestas me fui de inmediato a vacilar al Paseo de Jimena para que me vieran mis amigos. No era normal en aquel tiempo ver a un niño que portara gafas, habitualmente era cosa de mayores a lo que en aquel tiempo aspirábamos llegar cuanto antes.

El Café Piñero, situado frente al Parque María Cristina al inicio de la calle Regino Martínez o calle Ancha. Lugar de encuentro entonces para muchos algecireños.

Volviendo a esa cafetería de Algeciras donde me inicié viendo la televisión, mi padre, ante el riesgo de que al observar la pantalla pudiera contraer en mi vista alguna que otra afección desconocida, me advirtió que como aún no se sabían bien las consecuencias secundarias que reportarían ese invento sobre la mirada de los niños, o por lo menos él no se fiaba, era fundamental que contemplara la imagen en todo momento a espaldas del aparato, dirigiendo mi percepción a lo que fuera saliendo pero de manera indirecta, a través de una columna cuadriculada situada en el centro del bar y cuyos cuatro laterales estaban cubiertos de espejos.

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El aparato de Rayos X que mi padre tenía en un cuarto anexo a la sala de sus consulras.

Pensé en aquel entonces que en la prevención que se tomaba mi padre estaría presente su deformación profesional como médico, ante las medidas cautelares que tenía que tomar en su consultorio cuando tenía que prestar atención a sus pacientes por si tenían alguna dolencia o malestar en el interior de sus organismos. Lo llevaba a cabo por medio de la pantalla de rayos equis que contenían radioactividad y cuyo aparato se encontraba en un cuarto oscuro anexo a su dispensario donde normalmente diagnosticaba, curaba o recetaba a los pacientes.

Así pues, con un doble filtro, los cristales de las gafas y el espejo de la columna del bar, no quitaba ojo a las primeras imágenes que veía por la televisión.

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El SEAT 600 familiar descapotable. De izquierda a derecha: mi hermano, Miguel Ángel, mi madre Isabel, mi hermano pequeño, Francisco Javier, quien escribe, y mi padre, Juan Ignacio, dos años años después del viaje a Algeciras para conocer la televisión, veraneando en Cádiz en la casa de mis tíos, Rosario Huertas y Domingo Casas.

El desplazamiento de ida y vuelta a Algeciras lo hicimos en su SEAT Seiscientos. La chapa era de color verde oliva y el techo negro, compuesto de grueso hule plastificado para poderlo poner descapotable antes de su arranque, no era automático, el día que lo deseáramos porque fuera caluroso o coincidente con que no lloviera. Se desenrollaba de manera manual, nada de automático. 

Era un coche que nos parecía de lo más moderno. Ya contaba con cuatro años en poder de mi padre. Lo adquirió en 1959 con matrícula CA-17.774, tras esperar tres años para que le tocara comprarlo ya que entonces no era inmediato como ahora y había que guardar cola.

La apertura de la capota de la cubierta de arriba tenía sus inconvenientes. Se nos colaba, no solo la levantera que dificultaba que nos entendiéramos con claridad en la conversación que lleváramos entre manos en su interior, a pesar de hablar a grito pelado, sino también nos causaba enormes molestias en los ojos el polvo de aquellas infernales carreteras que entonces existían repletas de baches, por no alargar las peripecias que sufríamos en su recorrido, como por ejemplo el desagradable recuerdo de aquellas amenazantes avispas y abejas que enfurecidas al golpearse e introducirse en el auto para quedarse atrapadas entre la vestimenta que portábamos, nos picaba, obligándonos a parar en la cuneta para untarnos alguna crema o pomada contenida en el botiquín de primeros auxilios que mi padre echaba en los viajes para estos menesteres.

En ese retorno con destino nuevamente a Jimena, comentamos lo divisado a través de la pequeña pantalla. Me reconoció mi padre que no habíamos tenido suerte con la programación televisiva, a lo que le objeté que me había encantado y que estaba deseando que esos aparatos llegaran cuanto antes al pueblo.

Eso no aconteció hasta pocos meses después, finales de 1963, cuando se nos aventuraba por el contrario por los agoreros de turno que ya estaría más que consumada la profecía sobre el fin del mundo.

calle-regino-martinez-algeciras-san-pabloMe alucinaba lo que había visto en Algeciras, como increíble que en un objeto de mayor tamaño que una radio se pudieran captar y transmitir a la vez sonido e imagen en movimiento, igual que en la vida real, y además que llegaran a través de un mismo cable conectado a un enchufe, como la luz. Ignoraba aún que hubiera que complementarlo poniendo una antena en el tejado o azotea. Un invento fascinante, misterioso a la vez que milagroso. Estaba seguro que apenas regresara al pueblo y se lo contara a mis amigos les iba a causar la misma seducción que a mí.

Bañado a su paso por el río Guadiaro, la evolución poblacional tan tremenda que ha experimentado San Pablo de Buceite en tan escaso periodo de tiempo. Perteneciente inicialmente tras la Reconquista a la gran propiedad del Marquesado de Medina Sidonia, pasó a manos del Marqués de Larios tras la mitad del siglo XIX, que estableció a colonos. A principios del primer quinquenio de la década de los años treinta ya del siglo XX la adquirió el banquero, don Juan March Ordians, cuya propiedad se extendía hasta San Martín del Tesorillo. Tras la guerra civil, y a mitad de los años cuarenta fue parcelada en pequeñas lotes para colonos que las fueron adquiriendo junto a hortelanos procedentes del Levante así como de la costa granadina. Hoy es un emporio agrícola donde fundamentalmente destacan y son muy apreciadas sus naranjas, bien conocidas en el mercado nacional e incluso internacional.

Bañado a su paso por el río Guadiaro, la evolución poblacional tan tremenda que ha experimentado San Pablo de Buceite en tan escaso periodo de tiempo, pareciera en aquel tiempo sin parangón. Perteneciente inicialmente tras la Reconquista al gran dominio del Marquesado de Medina Sidonia, pasado la mitad del siglo XIX fue vendida al Marqués de Larios, que estableció a colonos y emprendió una gran actividad con su puesta en producción. A principios de los años treinta, ya del siglo XX, la adquirió el banquero, don Juan March Ordians, cuya propiedad se extendía hasta San Martín del Tesorillo. Tras la guerra civil, y a mitad de los años cuarenta sería parcelada en pequeñas lotes para que colonos que las fueron comprando junto a hortelanos procedentes del Levante valenciano así como de la costa granadina. Hoy es un emporio agrícola donde fundamentalmente destacan y son muy apreciadas sus naranjas, bien conocidas en el mercado nacional e incluso internacional.

Sin embargo, las primeras televisiones a nuestro municipio no llegaron al pueblo de Jimena, sino que tal como ya he indicado sobrevino en su pedanía de San Pablo de Buceite, que en aquel tiempo llegaba a sobrepasar el medio millar de moradores. Y no era solo una sola, sino dos las que en escasos días se instalaron.

Don Antonio Ojeda, practicante de San Pablo.

Don Antonio Ojeda Moreno, practicante de San Pablo.

Nos enteramos que así era, cuando coincidiendo con un partido de fútbol de competición europeo que se televisaba, fuimos a ver la que se había comprado el practicante médico, Antonio Ojeda Moreno. Era colega de mi padre en la rama de la salud humana, oriundo del gaditano municipio de Zahara de la Sierra, situado en pleno corazón del hoy Parque Natural de Grazalema, pueblo a pie de montaña que entonces contaba con unos dos mil habitantes.

Don Antonio, hombre afable, muy educado y de fluida oratoria, aparte de las inyecciones y vacunas que ponía con asiduidad, era igualmente un gran enamorado de las plantas y de la jardinería. Persona dotada de especial sensibilidad y con mentalidad abierta, fue un adelantado en la nada fácil época que le toco vivir.

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Zahara de la Sierra, precioso pueblo gaditano donde nació don Antonio

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El polifacético de don Antonio, aparte de practicante, realizaba un enorme labor para el progreso de San Pablo en otras muchas parcelas del conocimiento,  así como colaboraba con el centro de enseñanza, tanto con el profesorado como con alumnos, casi siempre relacionada con la divulgación de la flora autóctona y la jardinería. Aquí entregando una mención al joven estudiante sampableño, Manolo Medina.

La televisión de la marca Telefunken de don Antonio

La televisión de la marca Telefunken de don Antonio

Nos quedamos asombrados cuando en su salón de estar vimos colocado sobre un mueble el aparato de la marca `Telefunken´ que tenía recién comprado.

Allí supimos que en la misma calle, de nombre Real, aunque en la  acera de enfrente, otra familia había adquirido también otro receptor. Pertenecía a una señora, María García, que se quedaría ya para siempre con el apodo de: “María, la del televisor” que asimismo transmitiría a su descendencia. Su marido, Salvador Zarzuela, emigrante en Alemania, se lo había traído en una de sus visitas vacacionales. Éste era de la marca `INTER´, con tamaño de 24 pulgadas.

María García, "la del televisor", concentrada con su costura en su terraza.

María García, “la del televisor”, concentrada con su costura en su terraza.

El televisoe INTER de la misma marca que adquirió el marido de María la del Televisor

INTER, la misma marca que adquirió el marido de María “la del televisor”

A la casa de don Antonio, el practicante sanitario de San Pablo, nos habíamos desplazado para intentar ver por la televisión el partido de fútbol que echaban por antena. Fui acompañado de mi padre y de sus dos asiduos e inseparables amigos: José Gómez, padre de Pepe `Carrillo´, nuestro amigo mayor que todo lo sabía a pesar de no destacar como buen estudiante, y tras enviudar, también de Juan Carlos y Miguel Ángel, ya de su segunda esposa, Ángela Lozano. El otro amigo, que tampoco podía faltar a esa cita, el cordial como discreto, era Cayetano Lobillo. Ambos, funcionarios del Ayuntamiento de Jimena.

La torreta del repetidor que hacía posible la llegada de las imágenes a San Pablo, era la misma que igualmente servía para que se viera en Extremadura, Andalucía, Ceuta y Melilla. Estaba emplazada, ni más ni menos y según ya se nos decía, en el monte Hamapega, perteneciente al término municipal de Guadalcanal, pueblo de la sierra norte de la provincia de Sevilla, a más de cien kilómetros de la capital hispalense y por tanto a un trecho superior a los trescientos de nuestro municipio.

Construcción de la torre antena de televisión en la sierra de Hamapega de Guadalcanal Sevilla) Julio 1951. Fuente: Asociación Cultural Benalixa Guadalcanal

Construcción de la torre antena de televisión en la sierra de Hamapega de Guadalcanal (Sevilla) Julio 1961. Fuente: Asociación Cultural Benalixa Guadalcanal (ACBG)

Inauguración de la torreta de Guadalcabal, 1 de Octubre 1961

Inauguración de la torreta de Guadalcanal, 1 de Octubre 1961

Tras la bendición sacerdotal de la inauguración de la antena de Guadalcanal.

Tras la bendición sacerdotal de la inauguración de la antena de Guadalcanal. Octubre 1961.

Encima, la pequeña pedanía sampableña se ubica sobre un llano, rodeada de montañas por todas partes. Ello significaba que le llegara la señal de la imagen a la antena situada sobre lo alto del tejado de la casa, muy irregularmente y con garrafales distorsiones, apareciendo en numerosas ocasiones un cartel en la pantalla que ponía: “Repetidor de Guadalcanal, perdonen las molestias”, eso el día que podía captarla. Otras veces, se percibía la pantalla como un cuadrado completo de rayas gruesas paralelas, unas oscuras y otras claras. Se decía que era: “la manta de Guadalcanal”, distinta a la Carta de Ajuste que aparecía fija en los minutos previos al inicio de la programación.

En aquellas fechas, la transmisión de la televisión abarcaba un total de siete horas, desde las dos a las cuatro de la tarde, momento en que se interrumpía, y desde las siete hasta las doce de la noche, acabando, como no, con la imagen de Franco, el himno nacional como fondo musical y la bandera de España ondeando al viento.

La carta de Ajuste que figuraba las horas en que iba a comenzar la programación

La carta de Ajuste que figuraba en pantalla minutos antes de que fuera a comenzar la programación de aquella televisión

En resumidas cuentas, que con más moral que el Alcoyano, continuamos yendo a San Pablo a la casa de don Antonio para intentar divisar algo en aquellos miércoles que eran coincidentes con los partidos de fútbol del campeonato de la Copa de Europa que eran televisados por jugar un equipo español. Eso sí, primordialmente siempre que figurara el Real Madrid que era el equipo que en aquel tiempo lo hacía normalmente por haber ganado la liga española el año anterior. Mi padre, como sus dos íntimos amigos, eran forofos merengues.

Aunque íbamos en coche por una carretera de la que se decía, "tienes más curvas que la carretera de San Pablo", Jimena también estaba muy bien comunicada con dicha barriada por tren.

Aunque íbamos en coche, por un trazado del que se decía: “tienes más curvas que la carretera de San Pablo”, de ahí que habiendo una distancia en línea recta de cinco kilómetros con Jimena, sin embargo son ocho lo que nos separan por carretera. Jimena también estaba muy bien comunicada con dicha barriada por tren, formando parte de la línea de ferrocarril, Algeciras-Bobadilla, con centralidad en Ronda.

No obstante, junto a la Copa de Europa, también había fútbol internacional televisado algunos otros miércoles. Se trataba de la Recopa de Europa de la UEFA, donde solía competir el Barcelona, por haber ganado antes la Copa de su Excelencia el Generalísimo Franco, así se llamaba en aquel tiempo a la actual Copa del Rey, o quedar el segundo en el caso de que el Real Madrid se llevara los dos trofeos nacionales. En estos casos, también nos trasladábamos a San Pablo a la misma casa de don Antonio.

La mayor parte del tiempo, por las circunstancias que nos ocurrían en esa vivencia futbolera en que no se visualizaba ni papa en la pantalla, la empleábamos todo el rato levantándonos y sentándonos de los asientos del salón para tocar los botones del aparato al objeto de sintonizar de una puñetera vez la imagen.

El delantero centro, Alfredo Di Stéfano, "Cabeza de oro", el líder de aquel Real Madrid triunfador

El delantero centro, Alfredo Di Stéfano, “Cabeza de oro”, el líder de aquel Real Madrid triunfador que aspirábamos ver por la televisión

“Hay interferencias”, le manifestaba el practicante a mi padre, excusándose. Otras veces, desaparecía “la manta” y aparecía el frontal con fondo negro lleno de puntos blancos en movimiento. Se decía que en la pantalla había `nieve´, en vez de manifestar que estaba gafada. No obstante, seguíamos mirándola fijamente, inasequibles al desaliento. A veces, con rapidez y elevándose de la silla, a la vez que señalando con el dedo, le decía el iluso de Cayetano a mi progenitor, cuando una de esas bolitas blancas se agrandaba: “don Juan, don Juan: ¿aquello que se distingue más gordo, no es el balón?”. Y es que las ganas de ver fútbol eran tremendas.

Ferenc Puskas, "el cañoncito pum", otro que deseábamos ver por la tele

Ferenc Puskas, “el cañoncito pum”, otro que deseábamos ver por la tele

Regresábamos a las tantas a Jimena, yo con cabreo acumulado, pero los adultos de lo más alegres, tanto por el rato echado como porque llevaban en el cuerpo algunas copitas de más. de esevino fino servidas por don Antonio; aunque todos frustrados por no haber podido contemplar nada: ni ver correr a Paco Gento como una liebre por la banda, ni el trallazo a la portería de Ferenc Puskas “el cañoncito pum”, o el cabezazo de oro de Alfredo Di Stéfano con destino al fondo de la red, aunque con el júbilo de conocer a través de la radio, que siempre la teníamos a mano junto al mueble donde estaba el televisor, que había ganado el Real Madrid.

San Pablo de Buceite, como en otras cuestiones, fue toda una avanzadilla en la nueva visualización por los jimenatos de imágenes y sonidos a través de las ondas electromagnéticas.  

En octubre de 1956 se había inaugurado los estudios de tve sito en el Paseo-de-la-Habana-san-pablo

En octubre de 1956, justo hace sesenta años, se habían inaugurado los primeros estudios de tve, sito en el Paseo de la Habana donde comenzaba a emitir.

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Casi tres años después, febrero de 1967, de la llegada de la televisión al pueblo de Jimena, y encontrándome ya estudiando en Madrid, a espaldas de los estudios de TVE del Paseo de la Habana, que seguía siendo un descampado, me hice esta foto, se nota en el look la etapa de Beatlemanía que vivíamos, donde me encuentro a la izquierda de la misma y delante mía figura la hija del que fue Comandante del cuartel de la Guardia Civil de Jimena, María José Cañas, cuyo padre lo habían destinado a Madrid. Nos acompañan sus amigas y amigo madrileños. Le titulamos a esta foto, no el nombre de un programa de televisión sino el título de una película, “Esplendor en la hierba”, que dirigiera Elia Kazán y que había ganado un Óscar en 1961.

Ocurrió, siete años después de que TVE hubiera empezado a emitir en el año 1956. Lo hizo desde unos estudios que disponía en un edificio dotado de grandes antenas, sito en el madrileño Paseo de la Habana, cercano al estadio de fútbol, Santiago Bernabéu, del Real Madrid, y justo de espaldas adonde viví, cuando hube de marcharme, tres años después de que llegara la televisión a San Pablo para hacer quinto de Bachiller porque no había Instituto de Enseñanza Media en Jimena.

El Paseo, a mano derecha, el Bar Becina y a la izquierda, el Bar de Cuenca.

El Paseo de Jimena, a mano derecha, el Bar Becina y a la izquierda, el Bar de Cuenca, con sillas en sus puertas y donde irrumpieron los primeros televisores.

Poco tiempo después, sería el bar de Juan Pérez quien pondría la pequeña pantalla en su establecimiento. Y en la misma calle sampableña de María y el practicante, irrumpiría un cuarto televisor, correspondiendo su titularidad a don Emilio Robles, propietario agrícola.

Prácticamente coincidió ya con la llegada al pueblo de Jimena de esos aparatos, mayo de 1964. Primero, al bar de Ernesto Cuenca, y, pocas semanas después, al de Manolo Becina. Ambos estaban en el Paseo casi enfrente el uno del otro.

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La televisión formó parte de la estética de los bares de Jimena. Aquí lo vemos en el Bar Vargas del barrio de arriba, donde se hallan presentes, Francisco Herrera Fernández, Manuel Vargas Domínguez, su dueño, Antonio González Cano y Miguel Fernádez Márquez, de día trabajando en Créditos Castilla, donde también vendía televisores, y de noche en el cine Capitol. Fuente: Ediciones OBA.

Pasado ese verano, ya estaba presente en la mayoría de los bares de Jimena, en cuanto su presencia multiplicaba los ingresos por aumento de la clientela que se quedaba, en tanto consumía, embobada horas y horas mirando lo que pusieran.

Con la llegada de la televisión conocimos igualmente la existencias de otros deportes más allá que el fútbol, y nos familiarizamos con el ídolo español de entonces, Manolo Santana.

Con la llegada de la televisión, los niños jimenatos conocimos igualmente la existencias de otros deportes más allá que el fútbol, y nos familiarizamos con el ídolo español de entonces, Manolo Santana.

Con esta nueva ventana de información que se nos abría, descubrimos que aparte del fútbol había una gran cantidad de deportes muy raros, hasta entonces desconocidos en el pueblo. Así, el tenis, con un colosal, Manolo Santana, siempre de ganador, como hoy lo personifica, Rafa Nadal, siempre que no tenga secuelas de una lesión. Hasta el golf y el esquí en invierno llegaron a popularizarse, aunque solo para verlos. Impensable que existiera en Jimena un campo de césped tupido o las rodaderas nevadas para practicarlo. Del mismo modo, otros además con campeonatos ligueros, sobre todo el baloncesto, donde por sus constantes interrupciones descubrimos que un minuto de juego duraba un mogollón de tiempo. También, el balonmano.

Eso nos sirvió a aquella adolescencia que crecía pasado el pavo tras la oreja para imitar sus juegos, la mayoría de las veces en el “Llanito”, ubicado entre a pie del barranco de la basura de todo tipo que se arrojaba tras el Paseo, en línea con el cine de verano, y, anterior adonde se hallaba la cantarería, para lo cual empleábamos sucedáneos que nos inventábamos en plan casi de ficción compuesto de materiales que reciclábamos para representar cada deporte.

El campo de fútbol del imena CD donde comenzamos a hacer nuestros pinitos deportivos, ya en condiciones. Jugadores, rindiendo homenaje a quién revolucionó ya en 1960 al equipo del Jimena CD: el gallego Ramón Regueira Ramos (“Moncho”), jugador y entrenador. De izquierda a derecha. En primera línea: Alfonso López Sarrias/Rafael Picón/Miguel Cuenca Avilés, miembro de la Directiva y practicante de profesión/Manolo GallegoMacías/detrás, Juan Rondón Angulo,/Ramón Regueira Ramos, “Moncho”/ /Diego RochaSánchez/detrás, José Gómez Sánchez y José Melández Duarte. Fuente: Ediciones OBA.

El campo de fútbol del Jimena CD, “El Cañaveral”, donde comenzamos de la mano del maestro don Alejandro Hernando, a hacer nuestros pinitos deportivos, ya en condiciones. Imagen de los jugadores de su equipo, rindiendo homenaje a quién revolucionó ya en 1960 al equipo del Jimena CD: el gallego Ramón Regueira Ramos (“Moncho”), jugador y entrenador. De izquierda a derecha. En primera línea: Alfonso López Sarrias/Rafael Picón/Miguel Cuenca Avilés, miembro de la Directiva y practicante de profesión/Manolo GallegoMacías/detrás, Juan Rondón Angulo,/Ramón Regueira Ramos, “Moncho”/ /Diego Rocha Sánchez/detrás, José Gómez Sánchez y José Melández Duarte. Fuente: Ediciones OBA.

No obstante, pasado un corto periodo, lo plasmamos ya en el campo de fútbol local del Cañaveral, del Jimana CD, junto a los silos del trigo y a mitad de camino entre Jimena y la Estación y cruce con la carretera que iba a San Pablo, gracias al joven maestro de la escuela nacional, Alejandro Hernando, que fue un innovador entre los alumnos jimenatos en la introducción de nuevos deportes y que nos previó de los medio de rigor necesarios para su ejercicio: Balones reglamentarios, botas, calcetines, jabalinas, porterías, plinto, bolas de hierro para el lanzamiento de pesos…

La llegada al pueblo de doña televisión también alteró la vida de las personas adultas y su relación con las cosas. Primero, viéndola en los bares, porque las economías familiares no daban para mucho, y más tarde, cuando fueron bajando de precio, en los propios hogares.

La gran curiosidad que inicialmente quedaba más retenida en la visión y en el oído de los jimenatos, en aquella sociedad austera a la fuerza con necesidades elementales sin cubrir por lo que el consumismo no había hecho acto de presencia ni se le esperaba, estaba relacionada con los anuncios.

Jimena, que a todo le sacaba punta, no podía ser menos en esta faceta. Como elemento de modernidad y de cierta sabiduría, en las conversaciones mantenidas entre nuestros amigos mayores, los eslóganes publicitarios en muchas ocasiones pasaron a desbancar al lenguaje cotidiano y lenguaraz relacionado con el chismorreo o con una pelea.

Anuncio del colchón de la marca "Pikolín" en televisión

Anuncio del colchón de la marca “Pikolín” en televisión

Así, entre los que se los daban de modernos, en vez de: “me da igual”, pasaron a decir: “a mi plín, yo duermo en Pikolín”; o cuando había una corriente de aire frío que entraba, en vez de gritar: “cierra la puerta”, se podía escuchar: “enchufa el Fagor,” y ya se sobreentendía a qué se refería. También se recurría, en el machismo imperante, a la marca de coñac, `Soberano´, para dar a entender que lo que se estaba conversando, “era una cosa de hombre”.

Coñac `Soberano´

Coñac `Soberano´

Del mismo modo, la letra de un anuncio de detergente acompañaría a las bodas, cada vez que sonaba la clásica y solemne musiquilla en la iglesia para este tipo de ceremonias, sería igualmente traducida en las mentes de los presentes, por: “Case su ropa con Persil”. Y para apuntar a que alguien era un guarro en su higiene personal, bastaba revelar que fulano, por el inconfundible aroma a granja, “también prefiere Sanders”, en alusión a la marca de pienso que se publicitaba en televisión para la alimentación del porcino.

Detergente `Persil¨

Detergente `Persil¨

Lo que no pudo cambiar la pequeña pantalla, y eso se ha venido percibiendo a lo largo del tiempo, fue el inconfundible argot jimenato, con ese `ceceo´ que históricamente nos caracterizó, acompañado de la jota profunda que incluso sustituye a la hache, quizás como herencia del viejo y largo pasado arábigo morisco que tuvimos. Nunca llegaron a perderse. Quedaba claro que la influencia materna familiar era lo sobresaliente y no se dejó mediar por los finolis que hablaban desde la pantalla en perfecto castellano.

Mariano Medina, el hombre del tiempo

Mariano Medina, el hombre del tiempo

Sí, en cambio, la televisión mudó totalmente de aires nuestro comportamiento ante la predicción meteorológica. Lo llevó a cabo, el serio y comedido Mariano Medina, hombre del tiempo en los Telediarios, que contribuyó con su mapa de curvas isobáricas a modificar drásticamente las costumbres ancestrales de nuestras gentes para pronosticar el tiempo local que iba a acontecer el día siguiente, y que estaba basado en la observancia del cielo y las estrellas, del cerco nebuloso que acompañaba a la luna, la dirección, intensidad y temperatura del viento dominante o la velocidad de las nubes, cuando no tal y cual flor de planta silvestre en la evolución de sus pétalos. Igualmente, se acudía al comportamiento de la avifauna que sobrevolaba nuestras alturas, a lo que habría que añadir ciertos dolores de huesos en algún vecino quejica. De este modo, popularmente se preveía desde siglos atrás cuándo iba a llover o dejar de caer más chaparrones. Todo eso cambió.

Ello significaba, asimismo, aparte de poner fin a la adivinación tradicional del clima que iba a suceder, siempre asociada a algún fenómeno de aquella profunda sociedad agrarista que tan familiar nos era, a que entrara en desuso para transmitirlo el rico refranero popular.

Venteando el cereal en la era donde se había trillado el trigo

Venteando el cereal en la era donde se había trillado el trigo

Sirvan algunos de estas frases como muestra: “Mañana no se va a mover ni una sola paja”, refiriéndose a un día de plácida calma, carente de viento alguno, jornada en la que ineludiblemente no podía desarrollarse la tarea campera tras la trilla del cereal en la era. Esta labor consistía en separar la paja del trigo mediante un procedimiento manual, consistente en palear al vuelo la cosecha de cereal recogida, siempre aprovechando el fuerte aire reinante. Ese día, vaticinado de sereno, se decía que no se aventaba, o sea que no estaba el día para echar al viento trigo alguno.

También, antes de la llegada de la televisión, para la novedad climática de la jornada posterior, se le sacaba punta al color y a la forma en que aparecían las nubes al atardecer: “Arrebole, arrebole, mañanita de flores”, como antesala a un resplandeciente amanecer.

En la misma dirección, pero con profecía distinta: ”El cielo está aborregado, a los tres días el suelo mojado”, auguraba fielmente cronometrado el vaticinio de lluvias. Ello sería sustituido en la predicción de Mariano Medina, por una profunda borrasca que se había formado en Canarias, con desplazamiento posterior al Golfo de Cádiz que daría lugar, en menos de cuarenta y ocho horas, a intensas precipitaciones racheadas que afectarían al Campo de Gibraltar, con evolución de nubes dispersas en el resto de España.

Pajarrajo (buitre leonado) volando sobre el cielo de Jimena, barruntando agua

Pajarrajo (buitre leonado) volando sobre el cielo nublado de Jimena, barruntando lluvias.

Igualmente: “El cielo está barruntón”, se expresaba como augurio de próximos aguaceros; bien por la tonalidad, dirección y velocidad de las nubes, o porque la presencia en altura y por la forma en que daban vueltas en su vuelo la cuantiosa colonia de buitres leonados que albergaba la serranía de Ronda, junto al paradigma del tipo de aire caliente imperante, lo vaticinaban. En este último caso, indistintamente, también se decía: “Ya están los pajarracos barruntando agua” …

Como si fuera el No-Do, Franco y su propaganda se coló en los bares y hogares de los jimenatos

Con la televisión, como si se tratara del No-Do, Franco y su propaganda se coló en los bares y hogares de los jimenatos

Pero no todo lo que se visualizaba por televisión eran jolgorios, anuncios o el hombre del tiempo. Sirvió también para apuntalar la ideología del Régimen de Franco que no tuvo empacho en usarla y abusar para su propaganda. La exaltación al Caudillo, con la aparición permanente de la imagen del Dictador, siempre acompañada de la sonrisa forzada de su esposa, Doña Carmen de Polo, cargado su cuello de collares, presidiendo actos, recibiendo embajadores en pleno aislamiento europeo e internacional, o haciendo visitas inaugurales donde los pantanos no podían estar ausentes, o pescando truchas o atunes, en este último caso en el yate “Azor”. El `NODO´, que precedía a las películas en los cines, se nos coló de lleno, en los bares y en los cuartos de estar.

La imagen del dictador y la permanente y forzada sonrisa de Carmen Polo, eran una constante en aquella televisión

La imagen del dictador y la permanente y forzada sonrisa de Carmen Polo con sus collares, eran una constante diaria en aquella televisión

Del mismo modo, las proyecciones sobre los ya habituales triunfos internacionales del Real Madrid o de la Selección Española de fútbol, no podían faltar, sobre todo sus resúmenes del año coincidentes con el 1º de mayo, jornada festiva, no por ser el día de los trabajadores sino de san José Obrero, el carpintero de los Evangelios, casto artesano y sin embargo marido de la virgen María y padre de Jesús.

Demostración del Sindicato vertical en el estadio Santiago Bernabeu

Demostración del Sindicato vertical en el estadio Santiago Bernabeu, que se televisaba íntegramente todos los 1º de Mayo, presidido por el General Franquísimo.

Dicha fecha, servía además para la demostración en el estadio `Santiago Bernabéu´ de los gimnastas de la demostración del Sindicato Único y Vertical del Régimen, brazo borocrático de la Falange, y cuya muestra de desfile y tonalidades de colores que se exhibían eran bien parecidos a la estética que hoy observamos en las concentraciones civiles norcoreanas rindiendo pleitesía a su gran timonel; en el caso de aquella España eterna e imperial, al inmortal, Francisco Franco.

Los pantanos, en esa propaganda del Regimen, tampoco podía estar ausente

Los pantanos, en esa propaganda abrumadora del Régimen en su televisión, tampoco podía estar ausente

Se asociaba este tipo de eventos al alto nivel a que se había llegado en nuestra patria, motivo de envidia y rencor por la anti-España de irredentos masones, judíos y rojos, que nos acechaban y nos atacaban por la envidia y rabia que sentían y nos tenían al ser nuestra raza y nuestro país lo mejor de entre los que poblaban el mundo. Se nos decía en esos tendenciosos telediarios propagandísticos que los enemigos de la Patria, para apoderarse de nosotros,  nos vigilaban y aguardaban desde el extranjero, cuando resultaba precisamente ser la tierra de acogida a la que se condenaba a permanecer sine die no solo al exilio político de la guerra civil, que parecía que no acababa nunca, sino también al laboral de cientos de miles de españoles que se habían tenido que marchar forzosamente a la emigración ante la falta de empleo y qué echarse para comer, lo que estaba dejando casi desierta a Jimena. Todo ello constituía el eje central en el índice de contenidos de la programación de aquella televisión.

La Enciclopedia Álvarez que teníamos que memorizar.

La Enciclopedia Álvarez que teníamos que memorizar.

Entre tanto, los ya adolescentes de aquel periodo, pasábamos de esas historietas y andábamos de lo más entretenidos, entre el libro de la Enciclopedia “Álvarez” y el cuaderno de apuntes de la marca “Raya” metiéndonoslos entre cejas y cejas, según nos mandara el maestro de la escuela nacional que contaba además preparada sobre su mesa como elemento disuasorio y para quienes reiteradamente fallaban en el aprendizaje una buena palmeta de madera y si se era más que reincidente una cebolla adicional para untársela, de cara a que los palmetazos dolieran y picaran más. Corrían ya tiempos en que se relajaba aquella máxima de, “la letra con sangre entraba mejor”.

Los autores de la Yenka

Los autores de la Yenka con los populares creadores, Johnny y Charlie

El furor que nos producía el ritmo del twist. En primera línea, José Luis Luque y Chari Cárdenas. Detrás y sin que le aparezca la cabeza, Felipe Pajares, Juan Carlos Gómez Lozano; Alfonso, José María Macías Sánchez, entreabriéndose paso, Miguel Ángel Gómez lozano y Fernando Carrión con guitarra colgada.

El furor que nos producía el ritmo del twist. En primera línea, José Luis Luque con guitarra asomando, y Chari Cárdenas. Detrás y sin que le aparezca la cabeza, Felipe Pajares, Juan Carlos Gómez Lozano, Alfonso Sánchez, José María Macías Sánchez, entreabriéndose paso entre los dos brazos, Miguel Ángel Gómez Lozano y Fernando Carrión con guitarra de colcho colgada.

A la par, para los momentos lúdicos, aparte de jugar en el Paseo, andábamos, musicalmente hablando, de lo más entretenidos y entusiasmados con la nueva ola surgida, y que la televisión tanto contribuía a popularizar, danzando, entre otras canciones, y previo a la Beatlemanía, al ritmo de “La yenka”, o desenfrenados con el twist, “La chica ye-yé”, primero en la versión de Conchita Velasco y luego por la de Luís Aguilé, el hombre de las corbatas largas según veíamos en la tele.

Bailando lento, pero ya más crecidos y ya con los codos relajados. En el club Los Boys Scouts de Jimena, Irene Durán Navarro con Pedro Rubia Verdugo, José Marías Macías Sánchez, Gabriela Pineda y Javier Vargas-Machuca García y de espaldas

Bailando lento, pero ya más crecidos y ya con los codos de las parejas relajados. Irene Durán pérez-Navarro con Pedro Rubia Verdugo, José Marías Macías Sánchez con Charo Sabau Ramos, Gabriela Pineda y Javier Vargas-Machuca García y de espaldas, Tobi Castilla Luque.

Igualmente, bailando lento, sin salirnos de la misma loseta en que empezábamos con la colega que sacáramos a una improvisada pista, algunos aún con pantalones cortos, tatareando al oído de la pareja, como aprendiendo a cautivar: “Non ho l`etá” (No tengo edad), letra y música de Doménico Modugno, acompañando a la dulce e inocente voz de la cándida manceba, Gigliola Cinquetti, que nos hacía subir de temperatura, siempre, intentando disimuladamente pegarnos a su falda, a la par que combatiendo sus rígidos codos puritanos.

La televisión que hizo abrir en Jimena una ventana al mundo

La televisión que hizo abrir en Jimena, como en otros tantos lugares, una ventana al mundo hasta entonces insospechada

La televisión en Jimena como en tantos lugares, contribuyó a acelerar el choque generacional que ya estaba en puertas, entre lo que se aferraba al pasado y la senda que alumbraba el futuro. Fue el mejor testigo de aquel periodo de transición entre dos ciclos históricos y antagónicos bien diferentes. Significó esa ventana, primero sampableña y luego jimenata, que abrió, eso sí, con carácter general, la mente de nuestro vecindario, hasta entonces tan cerrada y a espaldas de un mundo insospechado por desconocido.

ANEXO: POST AUTOBIOGRÁFICOS RELACIONADOS CON MI VIVENCIA EN LA JIMENA DE LA FRONTERA QUE ME VIO NACER Y TRANSCURRIR HASTA MI ADOLESCENCIA.

LA NOVENA QUE VIVÍ (01.09.2016): Cómo fueron a lo largo de mi infancia los nueve días dedicados a la patrona de la localidad, la Reina de los Ángeles, en la barriada que lleva su nombre y estación de tren, culminada el fin de semana de la primera semana de septiembre: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/09/01/29468/

DESGRACIA TAURINA EN JIMENA (17.08.2016): El hundimiento de la plaza de toros de Jimena acontecido el 17 de agosto de 1961, donde hubo cinco muertos y cientos de heridos, entre ellas la hija del Primer Ministro de Reino Unido: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/17/29346/

EL PREGÓN A JIMENA QUE NO FUE (01.06.2016): En el año 2003 el ayuntamiento me nombró pregonero de aquella feria de Agosto. Cuando subí al escenario, me olvidé del guión que llevaba escrito para entregarme a las historias de mi infancia y adolescencia que me inspiraban los vecinos presentes. Ahora, localizado el texto que llevada redactado porque se me extravió, lo hago público :  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/29/28784/

EL CINE DE VERANO EN JIMENA (13.05.2016): Recorrido por lo que fue esta sala cinematográfica en la temporada veraniega y calurosa: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/13/28738/

EL CINE CAPITOL (25.04.2016): Radiografía sobre la sala cinematográfica y espectadores de invierno en Jimena: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/25/28693/

BARES DE JIMENA (04.04.2016): Descripción sobre bares y clientes que lo visitaban para beber, tapear y charlar: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/04/28375/

LA GASTRONOMÍA JIMENATA QUE FUE (03.03.2016) Un recorrido por los platos tradicionales, con el recetario de sus ingredientes y su evolución hasta hoy:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/03/03/28125/

ENTRAÑABLE AURELIO (19.02.2016) De la mano del taxista de Jimena recorriendo aquellas carreteras, paisajes y paisanajes de mi infancia en los coches de la época:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/02/19/27623/

LA MIRADA A LA GUERRA DESDE LA NIÑEZ (01.12.201) Cómo viví desde chico la Guerra Fría que se desarrollaba, como el accidente de bombas atómica caídas en Palomares, el bloqueo a Cuba por el despliegue de los misiles soviéticos o la carrera espacial:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/12/01/26981/

CÓMO ÉRAMOS: ADOLESCENCIA, SCOUT Y MÚSICA (01.11.2012) Contiene las relaciones y vivencias de aquellos jóvenes y la música que oíamos de Radio Gibraltar así como los discos de vinilo que nos llegaban desde El Peñón: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/11/01/12928/

HACIA EL IIº REENCUENTRO DE LOS CLUBES DE JIMENA (18.04.2015) Tal como somos, medio siglo después de aquella adolescencia:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/04/17/25415/

CUANDO DE NIÑO ME FUI DE CINE  (02.10.2012) Un apunte biográfico de mi infancia con la actriz sueca, Anita Ekberg, el español Fernando Fernán Gómez y el italiano, Vitorio de Sica:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/10/02/11624/

TOROS Y FÚTBOL EN LA JIMENA DE 1957 (16.09.2015)  Crónica de una historia local que recupero limpiando bolsas de recortes de prensa y apuntes manuscritos del pasado:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/09/15/26318/

CÓMO LLEGÓ LA IIª REPÚBLICA Y SU PRIMER ALCALDE A MI PUEBLO (13.04.2014) La sencilla historia sobre cómo se enteraron radiofónicamente de la llegada de este acontecimiento histórico: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/13/22541/

LA HISTORIA DEL DOCTOR MONTERO (13.09.2014) Una sacrificada y sufrida biografía la del médico de mi pueblo comprometido con la causa de la democracia y la IIª República:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/09/13/23993/

CRISIS Y EMIGRACIÓN EN EL MEDIO RURAL (24.02. 2015) Cómo fue y las secuelas dejadas por la emigración de la décda de los sesenta del pasado siglo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/02/24/25187/

MI PESADILLA CON WERT (18.03.2012) El relato a través del sueño sobre el modelo de enseñanza bajo el franquismo y que al parecer tenemos que volver con la LOMCE:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/03/18/6032/

GIBRALTAR, ESA GRAN COARTADA DE RAJOY (12.08.2013) No solo le sirvió el estribillo, “Gibraltar español”, a Franco para desviar las tensiones contra su Régimen, sino que también lo ha empleado Rajoy para tapar su corrupción):  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/08/12/18762/

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