EL DOCTOR ORTEGA DURÁN Y LA GUERRA CIVIL (2ª PARTE) (29.01.2018)

Posted on enero 29, 2018

0


Preámbulo

Tras abordar los antecedentes familiares y los acontecimientos vividos por el médico, Guillermo Ortega Durán -originario del malagueño pueblo de Montejaque que ejerció de facultativo en el gaditano municipio de Jimena de la Frontera (Cádiz)- que abarcan el periodo que va desde su nacimiento hasta que estalla el alzamiento militar de julio de 1936, a continuación en esta segunda parte se exponen los hechos que le sobrevinieron durante la contienda bélica, desde que tuvo lugar su inicio, 18 de julio, hasta el final, 1 de abril de 1939.  

Esta biografía se enmarca en la serie monográfica de publicaciones que inicié el pasado año tras la conferencia que impartí el día 19 del mes de mayo en esta localidad bajo el título: “La Sanidad en Jimena (1950-1970)”, respondiendo a la invitación que me cursó la Asociación cultural Tánit y cuya presentación corrió a cargo del cronista oficial, José Regueira Ramos, investigador histórico y farmacéutico ya jubilado.

Se trata de las semblanzas biográficas de los sanitarios que ejercieron sus profesiones en Jimena de la Frontera a lo largo del siglo XX, a las que incorporo esta nueva historia sobre el médico, Guillermo Ortega Durán, que por su abundante y rico contenido he dividido en tres entradas.

EL DOCTOR ORTEGA DURÁN Y LA GUERRA CIVIL (2ª PARTE DE SU BIOGRAFÍA)

Ignacio Trillo

Inicio de la década de los años treinta del siglo XX. El médico, Guillermo Ortega Durán. Fuente: Juan José Montero Ortega.

Con el levantamiento militar del 18 de julio de 1936 contra el ordenamiento constitucional de la IIª República, saldado inicialmente en Jimena con su total fracaso, quedó disuelta la Comisión Gestora que presidía su Ayuntamiento donde el doctor Ortega Durán era vicepresidente. Había sido nombrada el día 22 de febrero de ese mismo año tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de febrero de ese mismo año.

En su sustitución, ante aquel vacío legal y de inseguridad a todos los niveles que se generó en la geografía española, se creó en Jimena un Comité Político constituido por los dirigentes políticos y sindicales del republicanismo local.

Lo compuso: el anterior presidente de la Gestora, Cristóbal Vera Sarabia “Telar”, jornalero, dirigente del partido, Izquierda Republicana de Manuel Azaña, y miembro de la CNT; el médico, Guillermo Ortega Durán, masón y de Unión Republicana; Antonio Marina Gutiérrez, socialista, gestor de la fábrica de la luz y el molino que estaba a la entrada del pueblo titularidad de su padre, hermanastro a la vez del médico, Juan Marina Bocanegra; el teniente y jefe de los Carabineros, Manuel Martínez Mora, de probada lealtad constitucional; el dueño del Bar Republicano que estaba a la entrada del Paseo, el socialista, Juan Cuenca Navarro, padre entre otros de Antonio y Ernesto Cuenca Cobalea, que por entonces era un niño de seis años; el comerciante de la Estación, Bartolomé Barea Zapata de Unión Republicana; el masón y veterinario, Salvador Gómez García; los masones: Severiano Aurelio Gómez Díaz, titular de la tienda de calle Larga número dos; y Juan Ferrer Rodríguez, el dueño de la ferretería; junto a los dirigentes de la CNT local, que era la fuerza mayoritaria y más organizada del municipio, como Sebastián León Rubiales, marido de Milagros Díaz Sánchez y padre de Fermín, Alberto y Libertad; y José Segovia Ferrer, talabartero; entre otros.

Entre las medidas que tomó este ente político figuraron: la requisa de todas las armas de caza, así como las existencias en las tiendas, la ganadería, las cosechas de agricultores y los aprovechamientos comestibles del monte, a cambio de unos vales que servían para intercambio comercial en la localidad. Tenían como prioridad estar a disposición de los residentes para dar de comer al vecindario y a los cientos de refugiados que comenzaron a llegar al pueblo.

Flota republicana bombardeando en la bahía de Algeciras los cuarteles sublevados e intentando cortar el paso por el Estrecho a las tropas rebeldes procedentes de África. Visto desde Gibraltar. Fuente: http://lalineaenblancoynegro.blogspot.com.es

Se crearon varias comisiones para tales fines, así como para la defensa de Jimena ante la probabilidad de un inminente ataque de los sublevados procedentes del litoral campogibraltareño y de las posesiones coloniales de España en África. Se decomisaron trescientos caballos para la vigilancia de los alrededores del pueblo, de los caminos y de las carreteras de acceso.

Si todas las guerras son horribles y de incalculables consecuencias, las contiendas bélicas civiles son aun peores, donde afloran los más bajos instintos de los seres humanos para su supervivencia, como el odio, la venganza, la delación, el temor al vecino, o el sálvese quien pueda y a costa de lo que sea. Y eso sucedió en toda España como en Jimena, sobre todo tras la ocupación militar, durando hasta mucho tiempo después de la instauración del régimen dictatorial.

La Memoria Histórica de estos deleznables hechos de nuestro pasado hay que conocerla y concebirlas sin ningún otro propósito que no sea tomar nota para que no se repita nunca más, porque como dijera un filósofo, los pueblos que olvidan su historia están condenados a reiterarla.

Pues bien, gracias al liderazgo político y moral que gozaba en aquel tiempo en el pueblo el doctor Ortega Durán, acompañado de otros republicanos moderados, los excesos que se sucedieron en determinados municipios, también con fuerte implantación sindical de la CNT, como réplica al movimiento golpista del 18 de julio de 1936, fueron en el caso de Jimena, por comparación, de más que limitadas consecuencias.

En este sentido, una mañana, el doctor Ortega Durán impidió personalmente que un grupo de exaltados quemaran los Registros de Estado Civil, haciéndoles frente hasta lograr darles a entender que desistieran porque destruirían algo que les pertenecía y era patrimonio común de todos los jimenatos, independientemente de las ideologías que se profesasen. Y es que todos los días llegaban al pueblo inquietantes noticias de fusilamientos de familiares o conocidos en las ya ocupadas ciudades de Algeciras, la Línea y San Roque. Temían que cualquier papel que existiera en cualquier dependencia oficial podría ser utilizado en su contra para ser localizados y detenidos si llegaban los insurrectos a hacerse con Jimena.

Es más, cuando la ocupación del pueblo por los franquistas, salieron ilesos los veintiún vecinos que habían sido encarcelados en la iglesia de San Francisco como partidarios de la derecha antirrepublicana. Algunos de ellos, fueron quienes posteriormente formaron parte de las nuevas autoridades locales que nombraron los militares ocupantes.

Su detención, aparte de la posible pretensión perseguida por parte de los republicanos de alejar de la calle posibles quintacolumnistas conspiradores ante el rumor de que estaban buscando reunir a setenta vecinos para tomar el Ayuntamiento y desde allí reclamar que llegaran las tropas sublevadas, se produjo con el objetivo de disuadir a los militares insurrectos de que ocuparan la localidad por poner en peligro la integridad de sus vidas, pero a nadie se le ocurrió asesinarlos cuando ya Jimena era asediada. En cambio, los vigilantes que tuvieron estos prisioneros para asegurar sus vidas de algún desmán vengativo, sufrirían luego el horror de la represión por los conquistadores.

Hago un paréntesis. En estos días de investigación sobre este hecho, también me he puesto en contacto en Jimena con personas octogenarias descendientes directos de algunos de esos varones que estuvieron encarcelados, y, por lo que me han manifestado, he de decir que, del conocimiento que tienen por sus progenitores de los sucesos que se produjeron aquellos días, guardan el mejor de sus recuerdos y agradecen el comportamiento que para la salvaguarda de sus vidas mantuvo con firmeza el doctor Ortega, también doña Pura a la que ayudaron cuando años más tarde regresó del exilio. Es más, esa buena relación continuó posteriormente, llegándose a dar el caso de asistir estos herederos como invitados a algunas de las bodas de los nietos del doctor Ortega.

Por el contrario, fue impotente ese Comité Político de evitar que emisarios enviados por el Comité Popular que se formó en Ronda, secuestrasen y se llevaran para someterlo a juicio popular sin garantía de ningún tipo a un total de nueve jimenatos que fueron fusilados, entre ellos dos sacerdotes, con la acusación de que conspiraban con los sublevados militares. Asimismo, que los que vinieron presumiblemente de Cortes, Casares y Ronda, quemaran la efigie de la patrona, retablos y otros objetos del Convento, de la iglesia de Santa Coronada que estaba en El Paseo, así como de la ermita de la Misericordia situada junto al Castillo.

Iglesia Nuestra Señora la Coronada que existió en lo que hoy es la plaza de la Constitución y que sufrió desmanes de represalias por el levantamiento militar. Fuente: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

El enfrentamiento social en aquel periodo era enorme entre la República, que en su proyecto de modernización y de regeneración de una España tradicional y atrasada, como estaba empeñado el doctor Ortega, se proclamaba laica, con clara separación del poder del Estado de cualquier institución religiosa, y la iglesia católica, que quería conservar su dominio ancestral y sostenía que todo poder político y sus normas venían de Dios.

La jerarquía de la iglesia católica española realmente nunca reconoció a la República desde su instauración, alineándose siempre con la monarquía y los partidos antirrepublicanos de la derecha más extrema. Asimismo, contraria y hostil a las leyes que se desarrollaron, como fueron las del matrimonio civil, divorcio, aborto, o la no obligatoriedad de la asignatura de la religión en las escuelas, las combatió hostilmente. No concebía otra opción de vida y normas que no fueran las católicas para su control de la sociedad y de la marcha de la gobernanza como había venido siendo hasta entonces.

Ello produjo fracturas sociales y también choques entre los ayuntamientos y los sacerdotes locales, lo que hizo que tras el levantamiento militar, que declaraba que lo hacía en nombre de Dios y por España, gozando de la bendición de la autoridad obispal y cardenalicia, se exacerbara fatalmente el anticlericalismo en el campo republicano, unido al bajo nivel formativo que existía.

Una simbiosis total existió entre la jerarquía eclesiástica que calificó de Cruzada contra los infieles el alzamiento militar contra la República, y los rebeldes, que a su vez reforzaban la presunta divinidad de su guerra manifestando que la hacían por Dios y por España

Estos actos condenables de asesinatos y de provocaciones estériles como el saqueo a las parroquias, servirían, tras la ulterior ocupación militar del pueblo, para justificar fusilamientos y linchamientos inenarrables que pagaron hasta justos por pecadores.

Jimena durante esos días, previo a la ocupación militar, era de imposible control. Se había convertido en un hervidero masificado de gentes viviendo en sus calles, ya que llegó a acoger a miles de personas que llegaban a la localidad para refugiarse ante el avance de los insurrectos por distintos frentes de batalla.

Igualmente, otros desalmados prendieran fuego al cuartel de la Guardia Civil porque una madrugada huyó toda la guarnición con sus familiares, caballos, armas y demás pertrechos, rumbo a Algeciras para ponerse a disposición de los sublevados. Antes, al comandante de puesto de esta unidad le fue encontrada una lista conteniendo los nombres que había que ejecutar cuando entraran las tropas sublevadas, por lo que fue inmediatamente fusilado.

cuartel de jimena solo

El cuartel de la Guardia Civil en la acera de enfrente de calle Sevilla donde está la sede del Ayuntamiento, y una casa más arriba de donde se hallaba la farmacia de don José Sánchez de Medina y Ayala, Fuente: “Y Jimena se vistió de luto”. Autor, Juan Manuel Algarbani. Edición la Diputación de Cádiz.

El 28 de septiembre de 1936, a mediodía, los militares sediciosos procedentes de Algeciras tras vencer todo tipo de resistencias entraron en el pueblo por la calle Sevilla. En los accesos y lugares por donde fueron previamente pasando, encontraron fuerte oposición republicana. Hubo más de treinta muertos entre los jimenatos que les hicieron frente con armas artesanales conteniendo balas que estaban hechas de las tuberías de plomo del pueblo, intentando detener inútilmente el avance de un ejército disciplinado, constituido por profesionales de la milicia, requetés, guardias civiles y magrebíes, que aparecieron bien dotados de artillería, ametralladoras y granadas. Los bombardeos precedentes a su entrada, afectaron a una treintena de casas que fueron dañadas, incluso el propio edificio del Ayuntamiento.

Calle Romo. Fuente: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Pues bien, una vez roto los frentes de resistencias, los disparos y los cañonazos de la artillería de los rebeldes en su mayoría fueron dirigidos al Castillo, donde presuponían que estaría atrincherada el grueso de los vecinos, porque en sus almenas se habían situados troncos de árboles pintados de color negro para fingir que eran cañones.

En ese momento, el doctor Ortega y su familia, junto a Inés Moreno Gavilán y el doctor Montero, huyeron desde su domicilio a caballo y con mulos por la puerta falsa que daba a la calle Ceniza.

Doña Pura, momentos antes de verse obligada a abandonar Jimena. Fuente: Juan José Montero Ortega.

Año 1936. Alfredo, María Rosa y Guillermo, los tres hijos del doctor Ortega y doña Pura, momentos antes de tener que salir huyendo de Jimena con sus progenitores. Fuente: Juan José Montero Ortega.

El doctor Ortega Durán en ese instante contaba con cuarenta y siete años. Su mujer, doña Pura, cuarenta. Sus tres hijos: Guillermo, con nueve, Alfredo, con seis, y María Rosa, con dos añitos. El doctor Montero, con cincuenta y cuatro. Isabel Moreno Gavilán, la inseparable madrina que hacía de abuela, portaba ya una avanzada edad. En ese momento no podía imaginar el médico Ortega que ya nunca más volvería a pisar Jimena.

Inés Moreno Gavilán, comadrona y que regentó una pensión en Jimena donde se hospedaron y se conocieron don Guillermo y doña Pura. Desde que se jubiló, vivió con la familia Ortega Terrones, a la que llamaban “mamá madrina”, como “abuela” de la familia. Unió su destino al devenir de la saga. Fuente: Juan José Montero Ortega.

A las cuatro de la tarde de ese mismo día, estaba ocupado militarmente el pueblo y esa misma tarde comenzaron los fusilamientos de republicanos.

El doctor Ortega con su familia a cuestas de su caballo `Perlita´ y otros mulos, junto a unos cuatro mil jimenatos, casi la mitad de la población empadronada, proseguían desesperados y temerosos, corriendo por aquellos campos para ganar la costa, sobre todo para librarse del pavor que tenían a “los moros”, que eran mayoría entre los ocupantes, por las brutalidades que habían contado que practicaban en sus asaltos, alentados y con la bula que le proporcionaba las brutales proclamas incendiarias que por la radio emitía el general, Queipo de Llano: “Pronto las mujeres de los milicianos castrados conocerán la virilidad a manos de estas tropas”.

Por el contrario, los vecinos que tomaron la dirección rumbo a Gaucín, corrieron peor suerte. No llegaron a enterarse que estaba ya controlada por las fuerzas franquistas, siendo detenidos y represaliados.

El general rebelde, Queipo de Llano, que se hizo con Sevilla engañando a las autoridades republicanas sobre su lealtad a la Constitución. Luego se hizo famoso por sus locuciones incendiarias con brutales amenazas desde la Unión Radio de Sevilla que eran oídas y temidas con pavor en Jimena. Fuente: elplural.com.

Así estuvieron atravesando campos y montes sin separarse, teniendo como horizonte y referencia inicial el monte Carretero. Primero, se dirigieron a Casares donde la familia Ortega Terrones se hospedó, despidiéndose del doctor Montero que prosiguió la ruta en solitario hasta Estepona donde le esperaba su familia. Semanas antes, debido al cariz negativo que estaban tomando los acontecimientos, por seguridad había mandado a su mujer e hijos a que se marcharan a dicho lugar a la casa de un gran amigo.

Horas antes, las tropas sediciosas que subieron por calle Sevilla, se detuvieron a la altura de la casa casi recién estrenada de la familia del médico Ortega, frente al Ayuntamiento que se hallaba vacío, forzando la puerta de entrada de madera maciza que estaba cerrada, buscando irasciblemente al `rojo´ de Ortega.

Un joven oficial de La Línea de la Concepción fue el primero en entrar al interior de la casa gritando: ` ¿Dónde está la chusma de mi tío?´. Se trataba de un hijo, no reconocido, del hermano de Guillermo, Joaquín Ortega Durán, médico que había ejercido en La Línea de la Concepción unos años antes y luego fue doctor en Gaucín.

Periódico Local El Sino del 31.01.1915 joaquín ortega durán

Periódico Local “El Sino” de la Línea de la Concepción de fecha del 31.01.1915, donde se publicita Joaquín Ortega Durán el médico de la localidad y también , al igual que su hermano Guillermo, republicano y masón. Fuente: Portal de Facebook “La Línea en blanco y negro”.

A la par que Guillermo, su hermano Joaquín era republicano. Igual que su otro hermano, Antonio Ortega Durán, que ejercía también la medicina, en este caso en el malagueño pueblo de Arriate, y que tras haber sufrido un accidente al caerse del caballo con el que realizaba las visitas médicas al entorno rural se partió la nariz, lo que dio lugar a que a partir de entonces se quedara en dicha localidad con el apodo de, `El Chato Ortega´.

En los fusilamientos de los nueve jimenatos de derecha efectuados por el Comité de Ronda, el médico, Antonio Durán Ortega, actuó casualmente de forense, al ser requerido cuando fueron descubiertos los cadáveres enterrados, por haber ocurrido el homicidio en un descampado del arriateño término municipal, cercano a su estación de tren.

La casa de Jimena del médico Ortega, al igual que sucedió con la del doctor, don José Montero Asenjo, o la del practicante, don Juan Arjona Gil, que estaban a continuación de la calle Sevilla pero en la acera de enfrente, en el instante de la ocupación del pueblo por los rebeldes procedentes de Algeciras aparecían ya marcadas sus fachadas como pertenecientes a “rojos”. Fueron saqueadas, llevándose los insurrectos como botín los enseres, libros de medicina, instrumental médico, mobiliario y cuanto de valor había en su interior.

Tropas rifeñas atacando Ronda que la ocuparon días previos a Jimena.

“180 pesetas al mes, con dos meses de anticipo. 4 kilos de azúcar, una lata de aceite y tantos panes como hijos tuviera la familia del alistado”, aparte del botín obtenido por los saqueos de las casas de “los rojos” en las primeras horas de la ocupación, con autorización de posterior venta de lo sustraído en los mercadillos locales que luego montaban, así como luz verde para realizar la transferencia bancaria del dinero obtenido para su familia en Marruecos, era el pago que los golpistas efectuaban a los alistados rifeños a favor de la causa rebelde. Un total de más de cien mil fueron reclutados a lo largo de esos tres años de guerra. En su inmensa mayoría fueron trasportados por aire desde el norte de África por medio de aviones nazis alemanes. Al igual, cadáver republicano que se encontraban, lo dejaban desnudo de ropa y pertenencias.

Seguidamente a estos inmuebles, las tropas rebeldes se dirigieron a la farmacia de Pitalúa, que estaba en la misma acera de la calle Sevilla que la casa del médico Ortega, pero justo pasado inmediatamente las cuatro esquinas del barrio de arriba, para realizar el mismo saqueo. Su titular, sus dos hijos, de 24 y 26 años, y la empleada del hogar, serían posteriormente fusilados en la Estación de San Roque, siendo sus restos enterrados en un descampado. Su delito: haber pertenecido al partido Izquierda Republicana del gran estadista e intelectual, don Manuel Azaña; o haber sido objeto, aprovechando el caos y la confusión reinante, de un interesado chivatazo como venganza personal. Hasta ahora, no se ha determinado tal precisión.

El recién estrenado inmueble del doctor Ortega Durán, tras ser incautado, fue destinado, desde la inicial sede del mando militar faccioso, así como espacio posterior donde iban a tener lugar juicios sumarísimos sin abogado alguno para: dictaminar la condena a muerte de los numerosos jimenatos que luego eran fusilados en la tapia del cementerio emplazada en el interior del Castillo, mandarlos a hacer la guerra en el bando sublevado, destinarlos a sufrir penas de cárcel o confinarlos en campos de concentración.

Una vez que quedó consolidada la ocupación militar de Jimena, octubre de 1936, los sediciosos nombraron otra Comisión Gestora para dirigir el Ayuntamiento, que ya presidió, Diego Meléndez Ramos, y del que formaron parte otros miembros que también en su mayoría eran los que habían estado detenidos durante un mes en la iglesia de San Francisco por el motivo de presuponer que estaban a favor de los golpistas.

Entre tanto, encontrándose ya en la zona republicana malagueña, don Guillermo Ortega Durán, rápidamente ofreció sus servicios de atención médica tan necesarios para socorrer a la población del lugar así como a la ingente cantidad de personas y heridos procedentes de aquellas localidades que iban siendo tomadas por los sublevados, comenzándose a detectar casos de tifus y hasta de paludismo, y donde la infancia fue la que más sufrió en vidas humanas en esa huida desesperada.

Luego, una vez organizada las milicias de voluntarios para detener el avance de los rebeldes, el doctor Ortega fue incorporado como capitán médico al frente del Torcal, cercano a Antequera que desde el día 12 de Agosto había caído en poder de los insurrectos.

Doña Pura y familia, después de Casares, donde estuvieron muy poco tiempo ante la amenaza de ser tomado por los sublevados, cosa que sucedió el inmediato día ocho de octubre junto a Manilva, llegaron por la costa a Málaga, donde se alojaron en el apartamento de un gran edificio del centro de la ciudad.

Diciembre de 1936 en el  frente de el Torcal cercano a Antequera. El capitán médico Ortega Durán, atendió la salud de las milicias. Aquí lo vemos en una pausa de los combates bélicos junto a sus hijos Guillermo y Alfredo, a los que quiso ver, mandando un coche a Málaga capital para traerlos. Tras compartir unas horas, retornaron junto a su madre, doña Pura. Fuente: Juan José Montero Ortega.

Pasada unas semanas, la capital malagueña empezó a sufrir terribles bombardeos contra la población civil por parte de la fuerza aérea rebelde. Apenas sonaban las alarmas, doña Pura, los niños e Inés, bajaban corriendo al sótano del edificio, utilizado como refugio, donde se encontraban con otros vecinos igualmente con caras de pánico.

calle larios 1937

1937. Calle Larios de Málaga. Efectos de los bombardeos a Málaga de la aviación rebelde. 47 veces fue bombardeada la ciudad entre los meses de diciembre de 1936 y enero de 1937. Llegó a ser de tal intensidad, que cada mañana a las nueve de la mañana empezaba desde el aire a caer bombas indiscriminadamente sin contemplar objetivos concretos. De ahí que en el humor malagueño le llamara “operación mollete” por coincidir para muchos con la hora del desayuno

En una de esas incursiones desde el aire, no lejos de donde se hallaba la familia Ortega Terrones, fue totalmente destruido por una bomba el edificio Masó de seis plantas que estaba en calle Martínez y dedicada a la venta de tejidos.

Una mañana, a la salida de ese refugio, el pequeño Alfredo Ortega Terrones, ya en la superficie de una plaza colindante, ajeno en su conciencia a la tragedia y al miedo que envolvía el entorno, empezó a cantar: “Mi Jaca”, el pasodoble de moda en aquel momento. Un anciano, apesadumbrado por la que estaba cayendo, con cara de enfado, lo calló con una dura reprimenda al grito: «Niño, te quieres ir a tomar por culo, tú y tu jaca».

Más efectos destructivos sobre edificios de la Alameda Principal por los bombardeos a Málaga de los aviadores rebeldes. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana.

Más efectos destructivos por los bombardeos franquistas contra edificios habitados de Málaga capital.

El doctor Ortega, nunca se fió de los golpistas, a diferencia del doctor Montero que por intentar volver a Jimena desde Málaga fue detenido en Estepona y sufriría terribles represalias, como otros tantos de los mil quinientos vecinos que retornaron, algunos de ellos ingenuamente engañados de que se había decretado una amnistía a favor de los que no hubiesen participado en fusilamientos o episodios sangrientos.

Caravana kilométrica de vehículos militares italianos desembarcados  en el puerto de Cádiz que transportaba tropas enviadas por Benito Mussolini en apoyo a Franco para una ofensiva militar contra la resistencia republicana en el litoral costasoleño. Fuente Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

En este sentido, era mediado de diciembre. Había comenzado el desembarco por el puerto de Cádiz de abundantes tropas italianas, se calcula en unas cincuenta mil, y material de guerra pesado enviados por el Duce, Benito Mussolini, a la vez que se incrementaban los bombardeos aéreos sobre Málaga capital. Asimismo, eran a diario las desalmadas amenazas radiofónicas lanzadas por Queipo de Llano sobre lo que le esperaba a la población malacitana por haber truncado en la ciudad el triunfo del glorioso Movimiento Nacional.

Ello llevó a que el médico Ortega adelantara la decisión, para que no contrajeran riesgos, de enviar a doña Pura y familia en un transporte militar con destino a Alicante, en tanto él se quedó en el frente antequerano hasta el último momento.

Los temibles mercenarios “moros” de la guerra civil que tenían licencia por los militares rebeldes para llevar a cabo las atrocidades más horribles.

Luego ocurrió la ofensiva para la conquista de Málaga por el llamado ejército “nacional”, compuesto en su mayoría por italianos, unos veinticinco mil, y “moros”, unos diez mil, que tomaron en poco tiempo, Estepona, día catorce de enero, Marbella y San Pedro de Alcántara, día diecisiete.

La foto del bombardeo el día 14 de enero de 1937 a Estepona por los insurrectos desde el crucero Canarias. Pertenece la imagen al libro de Francisco Vallés Collantes (editado en 1938) También participó el crucero Cervera ya en manos rebeldes. Ese bombardeo masivo igualmente abarcó la carretera de la costa, Marbella y San Pedro de Alcántara. Fuente: http://www.rosaverde.com

Los mercenarios magrebies comandado por el coronel Borbón, duque de Sevilla, tras una pausa en la ofensiva bélica por inclemencia metereológica, se hicieron con Fuengirola, a la que llamaban “Rusia la chica” por la fuerte influencia comunista, el cinco de febrero, aproximándose a Málaga a través de la costa.

“Los moros” hacia Málaga capital por la costa. Fuente: http://www.lopezuenca.com

En tanto, los italianos, formando una envolvente en su marcha por Sierra Bermeja, llegaron a las estribaciones de Ronda y desde Antequera a Colmenar, rompiendo, en una operación relámpago y con abrumadora superioridad de fuerzas, las frágiles defensas republicanas y, previos bombardeos desde el mar y el aire -el barrio del Perchel quedó hecho añicos-  el lunes, día ocho de febrero de ese año de 1937, entraban a la capital malagueña por la carretera de los Montes

Material armamentístico pesado italiano con destino a ocupar Málaga. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE)

Las cuantiosas tropas italianas en las proximidades de la entrada a Málaga capital bajando a través de la carretera de los Montes que la comunica con Colmenar. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Emplazamiento de cañones italianos apuntando a Málaga. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Militares italianos cercando málaga. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Italianos entrando triunfales a Málaga por el barrio de Olletas, procedentes de los Montes de Málaga. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Militares italianos por calle Victoria de Málaga. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Militares italianos ocupando la catedral de Málaga. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Las fuerzas italianas que también tomaron el puerto de Málaga. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE)

Rotos todos los frentes republicanos que defendían Málaga, al médico Ortega solo le cabía lo mismo que a los demás atrapados en la capital adonde bajó precipitadamente del Torcal para refugiarse: escapar a pie urgentemente con los enseres que pudiera transportar a través de la carretera litoral de Málaga a Almería.

Así, el doctor Ortega formó parte de la célebre – “la juía”– de la que fueron igualmente sufridores cuantiosos vecinos de Jimena.

Málaga, en el momento de su ocupación militar por las tropas foráneas, tenía estimada más de noventa mil personas refugiadas en su mayoría provenientes del Campo de Gibraltar y de su propia provincia, así como también de campesinos que habían huido de Córdoba y Sevilla.

La improvisada “juía” o “desbandá” por la carretera de la muerte, Málaga a Almería. Fuente: Norman Bethune.

El médico Ortega hizo a pie la distancia de esos doscientos kilómetros que separan las dos capitales mediterráneas andaluzas. Se fue escondiendo durante el día en la vegetación cercana u ocultándose en vaguadas allí donde le iba pillando, ante los constantes bombardeos de los aviones pilotados por militares sublevados, italianos y alemanes, o de los cañonazos que eran disparados desde los buques de guerra insurrectos, los cruceros Canarias, Baleares y Almirante Cervera, situados frente a la costa así como otros enviados por Hitler. En tanto, por la noche, que se hacía la calma de las explosiones, lo aprovechaba para avanzar en la oscuridad de la noche, a veces pasando por encima de cadáveres que no podía visualizar.

Febrero de 1937. Bombardeos desde el mar contra los civiles que huían indefensos por la carretera de Málaga a Almería. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Febrero de 1937. Los buques de guerra, Baleares, Canarias y Cervera, junto a la aviación que bombardeó a los civiles indefensos que, como el doctor Ortega Durán o la vecina de Jimena, Ángeles Vázquez León, huían por la carretera de Málaga a Almería. Fuente: Archivo de Rafael Molina.

Febrero de 1937. Tropas del ejército rebelde que cañoneaba desde tierra a la población civil malagueña durante ‘la desbandá’. Fuente: Archivo histórico de Antequera.

Y es que a la luz del día, los proyectiles impactaban de forma indiscriminada contra esa indefensa masa humana constituida por decenas de miles de personas civiles desarmadas que penosamente caminaban por esa carretera de la muerte, cargadas de enseres, huyendo despavoridas y donde predominaban: mujeres, menores y ancianos, que conforme atravesaban el litoral se iba incrementando con las poblaciones, primero de la costa malagueña y luego con la granadina, los mayores bombardeos por mar y aire fueron en la zona de Adra, y almeriense, hasta significar un total de unas trescientas mal criaturas. El mayor éxodo sucedido en la contienda civil en el interior de la península.

Febrero de 1937. Huyendo de Málaga a Almería. Fuente: Instituto de Filmografía Italiana (LUCE). 

Fue esta “juía”, también llamada, “desbandá”, uno de los episodios, si no el mayor, más canallesco de la guerra incivil española y una de las páginas más vergonzosas y cobardes entre los genocidios mundiales habidos, con un coste de miles de vidas humanas perdidas, para nada comparable a otros horrendos sucesos de este mismo conflicto bélico que sin embargo en aquel tiempo fueron más sonados, sobre todo a nivel internacional, como lo significó el bombardeo al pueblo vasco de Guernica.

Febrero de 1937. “La juía” por el camino de Málaga a Almería a través de la carretera de la muerte: Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman que acudió a socorrer a las víctimas.

Febrero de 1937. “La juía”: Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía” por la carretera de Málaga a Almería. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor canadiense, Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman,

Febrero de 1937. “La juía”. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Mujer con la mirada perdida tras haber perdido a su marido en uno de esos bombardeos y poder salvar a sus dos hijos. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Niños entretenidos con un juguete, ajenos al drama, en tanto proseguían la huida. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. La “Juía”. Atravesando un pueblo e intentando coger un camión. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Entre la miseria, el agotamiento y el dolor, descansando la caravana de la muerte en uno de los pueblos de la ruta. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Descanso en un pueblo del recorrido. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

“La juía”. Mujer al borde de la carretera amamantando a su hijo en tanto su marido también agotado, duerme. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Niño tirado en el suelo mirando al cielo, observando los aviones que bombardean y otros mayores cercanos en la misma posición oculta. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero 1937. Niña perdida en la Desbandá en la carretera de Málaga a Almería. Fuente: Foto de Hazen Sise, ayudante del doctor Bethune Norman.

Febrero de 1937. “La juía”. Obra del pintor de Málaga, Manolo Garvayo. En tinta china y aguada sobre papel. Esta terrorífica escena de la “Desbanda” de Málaga a Almería ante el avance del ejercito franquista, ocurrió cerca de Motril. Este niño que aparee en el grabado en el suelo y fue el único de la familia en sobrevivir en ese bombardeo acabó viviendo en Mexico. Fue recogido por el pintor que padeció este episodio y entregado a un matrimonio que no llevaba hijos. Dice en su serie sobre esta huida y anotado en la parte inferior derecha de esta escena, lo siguiente: “hombres sin brazos, sin piernas, mapa de horrores, la carne donde el gusano de hierro de la metralla hizo avance y solo, entre tantos muertos, vive un corazón que late, para seguir maldiciendo al cobarde mas cobarde que la Historia de los pueblos ha dado al mundo madre”. Fuente:  http://memoriarepressiofranquista.blogspot.com.es

Una adolescente jimenata, Ángeles Vázquez León, que corrió la misma mala suerte que el doctor Ortega, hizo idéntico recorrido a pie con su familia, padeciendo como nadie esa maldita carretera: infernal de fuego, muerte y terror, cañoneada desde la salida de Málaga por tierra y luego por mar y aire. Se perdió de su familia con los pies reventados de tanto andar, llorando sin parar, pensando que la habría matado una bomba. Fue ya en Almería donde finalmente se volvería milagrosamente a reencontrar toda la familia, sana y salvo. En un desgarrador y dramático relato, prologado por el expresidente, Felipe González, lo testimonia: “Un boomerang en Jimena de la Frontera”.

“Un boomerang en Jimena de la Frontera”, biografía de la jimenata, Ángeles Vázquez León, prologado por Felipe González, que habla, siendo una adolescente de 14 años, de su éxodo durante la guerra civil, donde detalla el espantoso episodio que vivió durante la travesía de la carretera de Málaga a Almería. Editorial Regueira. año 2001.

Casualidades de la vida, Ángeles Vázquez León, acabó, poco tiempo después, contando con 15 años, de enfermera en el hospital Joaquín Costa de Alicante, siendo ya dirigido por el doctor Guillermo Ortega Durán. En su etapa escolar en Jimena había tenido como maestra a la esposa del médico, doña Pura, a la cual le dedica en otra publicación, “La Jimena de mi niñez”, un glosario de elogios por su bondad, alegría, calidad humana, ejemplo de ética y excelente profesora.

El diario “Ahora” de Almería denunciando el bombardeo por los buques nazis alemanes.

El doctor Ortega, al llegar afortunadamente ileso a Almería, que empezó a ser bombardeada desde el mar por la flota nazi, se trasladó a continuación a Alicante donde le esperaba de nuevo su familia.

Seguidamente al emotivo reencuentro, prestó sus servicios sanitarios como teniente médico en la capital alicantina hasta llegar a ser, como ya se ha avanzado, director del hospital Joaquín Costa de Alicante.

El Gobierno republicano lo nombró oficialmente con carácter retroactivo desde el día 12 de septiembre de 1936, posiblemente a efectos de librarlo de cualquier acusación ante algún tribunal de justicia franquista, como si el Estado de Derecho imperase.

Boletín Oficial del Ministerio de Defensa Nacional del Gobierno republicano establecido en Valencia ante el peligro que corría Madrid. En ese Boletín, número 192, página 333, de 11 de agosto de 1937, figuran unos ascensos de la Jefatura de Sanidad donde se incluye a don Guillermo Ortega Durán a fecha de 6 de agosto de 1937 firmado por Prieto, expresando que que dicho facultativo viene prestando servicio desde el 12 de septiembre de 1936 con el destino en la Clínica Militar de Alicante, cuando resulta que salió de Jimena el 28 de septiembre de 1936 y de Málaga, el 8 de febrero de 1937, por lo que el Gobierno republicano con este nombramiento parece que intentaba oficialmente ampararle de cualquier acusación que comprendiera ese periodo y que procediera de los franquistas.

Contaba el médico a su familia que lo que más le sorprendió de su llegada a Alicante, por contraste a las penurias y miserias que desde su huida de Jimena había ido observando, de destrucción y muerte por donde fue pasando, era la calma y la tranquilidad que se respiraba en esa capital levantina, como si nada estuviera ocurriendo en España. Los comercios estaban abastecidos y las playas repletas de bañistas apenas el sol y la temperatura lo permitían.

La familia Ortega bromearía diciendo que ellos habían hecho la guerra al revés, como el ejército republicano, avanzando de reculo ante cada conquista de las tropas franquistas, pero siempre con el don del padre de familia de hacerlos retroceder con antelación para situarlos en territorio seguro en tiempo oportuno.

Hospital de la la red Socorro Rojo Internacional como hospital de Sangre número 2, que inspeccionaba el doctor Ortega Durán en su estancia en Alicante donde desempeñó el puesto de director del hospital, Joaquín Costa de Alicante.

En el hospital alicantino, Joaquín Costa, el doctor Ortega llevó a cabo una ingente labor sanitaria, atendiendo a enfermos y a la población civil. No era un centro sanitario para heridos de guerra. Cuantos jimenatos pasaban por Alicante, como los hermanos Morales de la Estación, uno de los puntos obligados era trasladarse al centro sanitario para saludar y departir con el médico del pueblo. Allí estuvo la familia hasta que la inquietud permanente del médico Ortega por su seguridad volvió a rondarle.

Ángeles Vázquez León, jimenata que con 15 años trabajaría de auxiliar de enfermería en el hospital Joaquín Costa de Alicante junto al doctor Ortega Durán.

Ángeles Vázquez León el hospital de Alicante (3)

69 años después, 6 de septiembre del 2006, ese mismo hospital sería visitado por la entonces adolescente auxiliar de enfermería, Ángeles Vázquez León, llevando ya el nombre de colegio público Campoamor, sito en Paseo Campoamor, Alicante.

El ejército franquista continuaba imparable en su avance. La mayor parte de Andalucía había caído ya en manos rebeldes y empezó en su mente a dar la guerra por perdida. Asimismo, el nuevo embarazo de doña Pura le preocupaba antes que avanzara más y fuera de mayor riego un largo viaje o los sobresaltos de la guerra vivida de cerca truncara la nueva descendencia.

Con este temor, mandó a la familia a Tánger, ciudad con status internacional de neutralidad respetada por las grandes superpotencias, donde pensó en reunirse con ella más tarde. Era diciembre de 1937.

El doctor hizo que su familia se trasladada a Marsella, pero con el objetivo de no quedarse en Francia por considerarlo un país nada seguro. Se hallaba ya en fase de preparación bélica para hacer frente al posible inicio en una fecha no lejana de una nueva guerra europea. Así que doña Pura e hijos, junto a la inseparable Inés, una vez llegados a la ciudad francesa, tomaron desde allí un barco, que sufriría una gran tormenta en el Golfo de Lyon que nunca olvidaron, llegando sanos y salvos a la ciudad del norte del continente africano.

Marruecos estaba dividido en tres partes, la Mediterránea, como Protectorado español en poder de Franco, la parte atlántica, como Protectorado francés, y Tánger.

La división de Marruecos entre el Protectorado de España, el de Francia y la zona de Tánger con status internacional de neutralidad, administrado por Francia, España, Italia y Gran Bretaña.  Fuente: http://www.paxaugusta.es.

La ciudad de Tánger entonces estaba boyante y en continuo crecimiento poblacional. Había españoles de los `dos bandos´, coexistiendo aunque ignorándose. La iglesia católica existente tampoco era neutral. Cada vez que el ejército de Franco tomaba una nueva ciudad, tocaban las campanas de sus parroquias y los clérigos se situaban en sus torres alzando el brazo a la romana en señal de una nueva victoria.

La familia Ortega se fue a vivir a una casa de las afueras de la ciudad, que tenía campo y estaba cerca de un colegio francés donde los niños empezaron a estudiar, adaptándose muy rápidamente a dicho idioma.

Al poco tiempo, treinta de enero de 1938, nació Maribel, todavía alejada de su padre. Había que tener valor, como demostraría doña Pura, para la gestación de una nueva hija en una España en guerra y con un marido ausente. Cómo no, actuó de comadrona en el feliz alumbramiento, la anciana y compañera de fatiga de la familia, Inés Moreno Gavilán, que sería igualmente la madrina.

14 de octubre de 1938, en Tánger. Los hermanos Ortega Terrones. La más pequeña que había nacido en enero de ese año en la ciudad norteafricana, de nombre, Maria Isabel, y que aún no la conocía su padre, el doctor Ortega. Detrás: María Rosa con 4 años, Alfredo con 8, y Guillermo con 12, dotado de un gorrito moruno en la cabeza. Aquí a Alfredo un amigo tangerino le había contagiado de tiña el cabello. Fuente: Juan José Montero Ortega.

En tanto en España, las cosas iban cada vez de mal a peor para el campo republicano. Doña Pura desde la distancia con la mente siempre puesta en la suerte de su marido y contando los inciertos días para un nuevo reencuentro, además para que conociera a la nueva hija, Maribel.

Sin embargo, la guerra en España se fue alargando y con la amenaza en febrero de 1939 de que Alicante cayera en manos franquistas. El doctor Ortega fue trasladado al hospital Provincial de Valencia para dirigirlo. Pero un mes después a su llegada, los bombardeos aéreos masivos contra la ciudad del Turia se hicieron presentes y ya prácticamente tenía que pensar en huir nuevamente.

Entre los últimos pacientes que trató el doctor Ortega en dicho hospital, figuró el hermano de José Antonio, fundador de Falange. Su nombre, Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (1904-1964), también jerezano. Ambos hijos del que fue dictador (1923-1929), el general Miguel Primo de Rivera.

El hermano de José Antonio que fue el fundador de Falange Española, Miguel Primo de Rivera cuya vida salvaría en Valencia el médico Ortega Durán. La vida política de este jerezano, amante de las juergas, de las mujeres y la bebida, acabaría con su cese en 1958 como embajador de España en Londres a raíz de trascender públicamente una escandalosa fiesta que organizó en la propia embajada. También con su separación matrimonial de Margarita de Larios, Fuente: Fundación Francisco Franco.

En 1936, Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia fue detenido y encarcelado en la prisión de Alicante, junto a su hermano, José Antonio, que sería fusilado. Acusados ambos de conspiración y rebelión militar, Miguel se encontraba cumpliendo condena de treinta años en la cárcel de Valencia desde donde había sido trasladado al Hospital Provincial para ser tratado por hallarse enfermo.

El doctor Ortega antes de su nueva y definitiva huida de España, no queriendo ver añadida sangre a una causa perdida, le ayudó a escapar. Años después en las memorias que escribió este Miguel Primo de Rivera, que tras el triunfo franquista fue gobernador civil de Madrid, ministro de Agricultura, alcalde de Jerez y embajador de España en Londres, hace mención de que un miliciano lo dejó libre, diciéndole: “usted se puede ir”.

Este apunte que dejó escrito Alfredo, el hijo del doctor Ortega, contradice la tesis de algún historiador que asevera que la salida de prisión de este Primo de Rivera se debió a que tras la intervención de la corona británica fue canjeado por el capitán Miaja, hijo del general republicano, que se encontraba retenido en el campo de concentración de Miranda de Ebro.

De Valencia, el doctor Ortega tenía la posibilidad de esperar a que fuese evacuado por los republicanos para salir de España, o tomar, antes de que fuera demasiado tarde, la frontera para pasar a Francia.

Con su siempre olfato de no confiarse sino ponerse en lo peor y solo depender ante la adversidad de sí mismo, no esperó. Y acertó.

El último barco que pudo salir de Alicante, el 28 de marzo de 1939, fue con destino al puerto de Orán en Argelia, transportando a refugiados republicanos. A punto estuvo de ser hundido en su salida por un avión franquista. Con capacidad para 100 personas, llevaba, 2600.  http://www.bajoaragonesa.org.

In extremis, el Gobierno de la República hizo todos los esfuerzos diplomáticos posibles ante Francia y Gran Bretaña para que garantizaran una evacuación ordenada de los republicanos que deseaban abandonar España y se encontraban concentrados a la espera en las explanadas de los puertos de Valencia y Alicante.

Eso no se produjo, una vez más fallaron las potencias democráticas europeas, y los franquistas con su ocupación bloquearon las entradas a esas dársenas para barcos procedentes de fuera, procediendo a la detención masiva de los allí presentes, unos quince mil, según el historiador Tuñón de Lara, para llevarlos a un campo de concentración, “El Campo de los Almendros”, que crearon a tres kilómetros de Alicante, cerca de la carretera a Valencia, donde procedieron a su identificación y depuración de responsabilidades.

El doctor Ortega, evitando pasar por Barcelona que estaba desde finales de enero en poder de los franquistas, huyó directamente en dirección a la frontera de Port Bou, adonde entró en Francia junto a medio millón de compatriotas.

Fue en el instante en que desde el cuartel general de Franco en Burgos se dictaba el último parte de guerra.

Parte final de guerra desde el cuartel general de Burgos firmado por Franco

(Le sigue: “El exilio del doctor Ortega y el retorno de doña Pura”: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/02/08/34163/)

ANEXO I: POST AUTOBIOGRÁFICOS RELACIONADOS CON MI VIVENCIA EN LA JIMENA DE LA FRONTERA QUE ME VIO NACER Y TRANSCURRIR HASTA MI ADOLESCENCIA.

A) LA MEDICINA Y LA SANIDAD DE JIMENA A LO LARGO DEL SIGLO XX

LA BIOGRAFÍA DEL MÉDICO DE JIMENA, GUILLERMO ORTEGA DURÁN (22.01.2018): Los antecedentes familiares y los acontecimientos vividoos por el médico, Guillermo Ortega Durán -originario del malagueño pueblo de Montejaque que ejerció de facultativo en el gaditano municipio de Jimena de la Frontera- que sucedieron desde su nacimiento hasta que estalla el alzamiento militar el 18 de julio de 1936:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/01/20/33940/

EL PRACTICANTE REPUBLICANO DE JIMENA, JUAN ARJONA GIL (23.08.2017): La aventurada vida de un autodidacta que empezando por barbero fue el practicante y dentista en Jimena hasta verse por su condición de cenetista y masón teniendo que huir de España para conocer otras miserias en el Túnez del norte de África como fue el campo de concentración donde fue recluido y colateralmente otra guerra, esta vez mundial, hasta marchar a Venezuela donde hallaría al la paz y el reencuentro feliz con su familia jimenata pero lejos de su tierra y de los suyos:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/23/32607/

ARAGONCILLO, FARMACÉUTICO EN JIMENA (15.08.2017): Higinio Aragoncillo Sevilla, estuvo durante un corto periodo de tiempo ejerciendo el oficio de boticario en Jimena (desde finales de 1950-1953) Su biografía, la de sus antecesores familiares, también farmacéuticos, y los vínculos parentales de este apellido con el municipio gaditano:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/14/32536/

EL FARMACÉUTICO DE JIMENA, JOSÉ SÁNCHEZ DE MEDINA (07.08.2017)  La vida del boticario, dentro de una saga familiar de la misma profesión, que procedente del gaditano municipio de Ubrique ejerció en la localidad de Jimena durante un dilatado periodo de tiempo (1917-1969) desde su primera plaza hasta su jubilación:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/07/32465/

El DOCTOR MONTERO, LA VIDA ROTA DE UN HOMBRE BUENO (01.08.2017) Los avatares ampliados y exhaustivo por las que atravesó el médico Montero, que tras una dichosa biografía inicial sin embargo con el alzamiento militar de 1936 vio destrozada su profesión así como la propia vida y la de toda su numerosa familia.  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/01/32388/

EL MÉDICO LASTRES DE LA ESTACIÓN (23.07.2017) Una historia que va más allá de una mera biografía médica. Ilustre galleguista, descendiente de una saga de prestigiosos facultativos, aterrizó en Jimena con el silencio sobre su pasado republicano y con la modestia y la discreción que caracterizó su personalidad así como el ejercicio de la profesión:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/22/32226/

EL MÉDICO JUAN MARINA (2ª PARTE) (15.07.2017) Continuación referido a la esposa del médico y familia, su descendencia así como a la vida del hermanastro, Antonio Marina Gutiérrez:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/14/32147/

EL MÉDICO MARINA DE JIMENA (10.07.2017) La biografía del jefe de la saga de los Marinas, José Medina Soria, así como la del médico que ejerció en jimena, su hijo, Juan Marina Bocanegra:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/10/32092/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 2ª PARTE (03.07.2017) Segunda parte de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/02/31989/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 1ª PARTE (26.06.2017) Parte inicial de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/25/31802/

B) LA COTIDIANIDAD Y LOS HITOS MÁS SIGNIFICATIVOS DE JIMENA (1950-1970)

EL BAILE EN “LOS TRES SALTOS” DE JIMENA (15.06.2017)  En la última década de los años cincuenta e inicios de la década de los sesenta del pasado siglo hubo un salón de baile que marcó a una generación. Cómo se divertían, la música de entonces, lo que se bebía…  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/15/31855/

LA JINCALETA EN LA FINAL DE MADRID (09.06.2017) Sucedió a finales del año 1956. Jimena como única representante de Andalucía compitió con su baile de origen local, la Jincaleta, en la final de los Coros y Danzas de la Sección Femenina que se celebró en Madrid. Las peripecias que acontecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/09/31809/

LA CASA DEL JUZGADO DE JIMENA (01.05.2017) Destacaba una gran mansión que existe frente a la casa donde nací. Me adentro aquí para recorrer lo que no se supo de las biografías familiares que la habitaron y el origen histórico de este noble inmueble:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/05/01/31675/

LA CALLE Y CASA DE JIMENA DONDE NACÍ (26.03.2016) La calle San Sebastián de aquel tiempo. Cómo eran las tiendas donde comprábamos y cómo nos la arreglábamos cuando las cocinas aran de leña, no existía la calefacción, el agua no corría por las casas, no había ni lavadoras ni tampoco frigoríficos:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/25/31449/

“LAS PLAYAS” DEL MUNICIPIO DE JIMENA (16.03.2017) Cómo eran de primitivas las playas adonde los primeros jimenatos nos desplazábamos para bañarnos. Las odiseas de esos primeros viajes. Cuál era el paisaje físico y humano que ofrecía aquel litoral:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/13/31303/

COCHES Y CARRETERAS DE AQUELLA JIMENA (06.03.2017) Un recorrido de época sobre los primeros coches que llegaron al mercado, cómo se conducían, qué reacción provocaba entre la población y como eran las infernales carreteras por donde transitaban:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/06/31255/

LA MUERTE DE LOS PAPAS DE ROMA DESDE JIMENA (25.02.2017) Al igual que pudo suceder en cualquier otro punto del medio rural en aquella España tan profunda y de tan obligada religiosidad oficial, relato aquí desde el prisma de la infancia cómo se vivió en el pueblo que me vio nacer la muerte en tan solo cinco años de dos Pontífices del Vaticano, Pío XII y Juan XXIII:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/25/31152/

EL CUENTO DE LA CIGÜEÑA Y LA REPRODUCCIÓN (17.02.2017) La historia de una infancia donde la escuela para la enseñanza de la hechos mas elementales, considerados por la moralina estrecha imperante como delicados y no aptos para menores, se aprendían en la calle a través del contacto directo de los amigos, tales como de donde venían los recién nacidos y como las parejas engendraban a sus descendientes:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/17/31102/

UN JIMENATO EN LA FERIA DE TESORILLO (15.02.2017): Un recorrido por las relaciones entre personas de distinto sexo acontecido a lo largo de una gran parte del siglo XX, tomando como hilo argumental de la narrativa la historia real sobre los avatares que le acontecen a un jimenato que fue a ligar a la feria del Corpus de la entonces pedanía y hoy entidad local autónoma, San Martín del Tesorillo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/15/30992/

LOS ÁNGELES Y JIMENA CON LA FAMILIA LASTRES (05.02.2017): Pasado más de medio siglo, un recorrido por la Jimena y su Estación de tren de los Ángeles acompañado de una familia de octogenarios que así la vivieron en su tiempo de juventud y que tras marcharse del municipio han viajado de nuevo para volverla a recordar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/05/30708/

BARBERÍAS Y PELUQUERÍAS DE JIMENA (27.01.2017): La sociología que envolvía a la clientela, tertulias y prensa que se leía en aquellas barberías de la década de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado, así como lo que significó la irrupción en el pueblo de las peluquerías para señoras:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/25/30573/

LA GRAN NEVADA DE 1954 EN JIMENA (20.01.2017):  (El 3 de febrero de 1954) Jimena de la Frontera amaneció como nunca, con una inmensa nevada que casi todo lo cubría. Y en este caso desconocido y que no se ha vuelto a reproducir, narro cual fue la reacción de sus habitantes hasta que primero se heló y luego se derritió:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/19/30456/

LA DIVISIÓN AZUL EN JIMENA (09.01.2017): El relato de esta aventura del franquismo en apoyo a Adolfo Hitler, adonde llegaron dos jimenatos que atravesaron sinsabores múltiples por las penurias que padecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/08/30335/

LOS ORÍGENES DEL FÚTBOL EN JIMENA (21.12.2016): La historia de la creación del club deportivo Jimena de fútbol asi como sus antecedentes, reconstruido a través de unos recortes familiares que casualmente hallé: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/19/30130/

LA TELEVISIÓN LLEGÓ A JIMENA A TRAVÉS DE SAN PABLO (21.10.2016): Las peripecias que ocurrieron cuando aparecieron los primeros televisores y cómo contribuyó a cambiar ciertas pautas del comportamiento de las gentes del pueblo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/10/19/29752/

LA NOVENA QUE VIVÍ (01.09.2016): Cómo fueron a lo largo de mi infancia los nueve días dedicados a la patrona de la localidad, la Reina de los Ángeles, en la barriada que lleva su nombre y estación de tren, culminada el fin de semana de la primera semana de septiembre:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/09/01/29468/

TRAGEDIA TAURINA EN ALCALÁ LA REAL (26.08.2016): En el jienense pueblo de Alcalá La Real, cuatro años antes de que se hundiera la plaza de toros de Jimena de la Frontera, también había ocurrido un episodio de similares características:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/26/29375/

DESGRACIA TAURINA EN JIMENA (17.08.2016): El hundimiento de la plaza de toros de Jimena acontecido el 17 de agosto de 1961, donde hubo cinco muertos y cientos de heridos, entre ellas la hija del Primer Ministro de Reino Unido:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/17/29346/

EL PREGÓN A JIMENA QUE NO FUE (01.06.2016): En el año 2003 el ayuntamiento me nombró pregonero de aquella feria de Agosto. Cuando subí al escenario, me olvidé del guión que llevaba escrito para entregarme a las historias de mi infancia y adolescencia que me inspiraban los vecinos presentes. Ahora, localizado el texto que llevada redactado porque se me extravió, lo hago público :  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/29/28784/

EL CINE DE VERANO EN JIMENA (13.05.2016): Recorrido por lo que fue esta sala cinematográfica en la temporada veraniega y calurosa:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/13/28738/

EL CINE CAPITOL (25.04.2016): Radiografía sobre la sala cinematográfica y espectadores de invierno en Jimena:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/25/28693/

BARES DE JIMENA (04.04.2016): Descripción sobre bares y clientes que lo visitaban para beber, tapear y charlar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/04/28375/

LA GASTRONOMÍA JIMENATA QUE FUE (03.03.2016): Un recorrido por los platos tradicionales, con el recetario de sus ingredientes y su evolución hasta hoy:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/03/03/28125/

ENTRAÑABLE AURELIO (19.02.2016) De la mano del taxista de Jimena recorriendo aquellas carreteras, paisajes y paisanajes de mi infancia en los coches de la época:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/02/19/27623/

LA MIRADA A LA GUERRA DESDE LA NIÑEZ (01.12.201): Cómo viví desde chico la Guerra Fría que se desarrollaba, como el accidente de bombas atómica caídas en Palomares, el bloqueo a Cuba por el despliegue de los misiles soviéticos o la carrera espacial:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/12/01/26981/

TOROS EN LA JIMENA DE 1957 (16.09.2015):  Crónica de una historia local que recupero limpiando bolsas de recortes de prensa y apuntes manuscritos del pasado:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/09/15/26318/

CÓMO ÉRAMOS: ADOLESCENCIA, SCOUT Y MÚSICA (01.11.2012) Contiene las relaciones y vivencias de aquellos jóvenes y la música que oíamos de Radio Gibraltar así como los discos de vinilo que nos llegaban desde El Peñón:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/11/01/12928/

HACIA EL IIº REENCUENTRO DE LOS CLUBES DE JIMENA (18.04.2015): Tal como somos, medio siglo después de aquella adolescencia:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/04/17/25415/

CUANDO DE NIÑO ME FUI DE CINE  (02.10.2012): Un apunte biográfico de mi infancia con la actriz sueca, Anita Ekberg, el español Fernando Fernán Gómez y el italiano, Vittorio de Sica:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/10/02/11624/

CÓMO LLEGÓ LA IIª REPÚBLICA Y SU PRIMER ALCALDE A MI PUEBLO (13.04.2014) La sencilla historia sobre cómo se enteraron radiofónicamente de la llegada de este acontecimiento histórico:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/13/22541/

LA HISTORIA DEL DOCTOR MONTERO (13.09.2014): Una sacrificada y sufrida biografía la del médico de mi pueblo comprometido con la causa de la democracia y la IIª República:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/09/13/23993/

CRISIS Y EMIGRACIÓN EN EL MEDIO RURAL (24.02. 2015): Cómo fue y las secuelas dejadas por la emigración de la décda de los sesenta del pasado siglo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/02/24/25187/

MI PESADILLA CON WERT (18.03.2012): El relato a través del sueño sobre el modelo de enseñanza bajo el franquismo y que al parecer tenemos que volver con la LOMCE:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/03/18/6032/

GIBRALTAR, ESA GRAN COARTADA DE RAJOY (12.08.2013): No solo le sirvió el estribillo, “Gibraltar español”, a Franco para desviar las tensiones contra su Régimen, sino que también lo ha empleado Rajoy para tapar su corrupción:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/08/12/18762/

ANEXO II: TRILOGÍA SOBRE CASTELLAR DE LA FRONTERA.

DE JIMENA A CASTELLAR PARA VER MI PRIMERA NOVILLADA (06.11.2016): Cómo percibí el lugar en que se celebró y el transcurso de mi primera asistencia a una peculiar corrida taurina:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/11/06/29871/

LA CASTELLAR QUE CONOCÍ EN 1960 (06.12.2016): En qué situación de extremo subdesarrollo se encontraba este municipio y el cambio espectacular que se produjo en tan poco tiempo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/06/29970/

CASTELLAR Y LA CASA DUCAL DE MEDINACELI (26.12.2016): Historia de Castellar y de la casa nobiliaria que la dominó durante un largo periodo con prácticas semifeudales y las distintos avatares divergentes que les vinieron sucediendo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/25/30239/ 

Anuncios
Posted in: Solo Blog