1ª parte MEMORIAS de Juan López Morales desde el exilio (27.05.2021)

Posted on mayo 27, 2021

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Juan López Morales, jimenato-estacionero que huyó el 28 de septiembre de Jimena y murió en el exilio francés, no sin antes dejar escrita para sus familiares una valiosa biografía sobre su vida en el periodo 1936-1939. Fuente: Familia de Juna López Morales.

INTRODUCCIÓN

Ignacio Trillo

En tanto voy cerrando las siguientes entrevistas y reportajes previstos a nonagenarios jimenatos para que nos cuenten el discurrir de sus existencias en el tiempo que les tocó a vivir, voy a sacar a luz las memorias que me ha hecho llegar para su publicación el descendiente de la autobiografía que se va a relatar a continuación. Con este inicio, continuaré divulgando las distintas memorias recibidas por herederos de aquellos republicanos de la localidad, como las del médico Guillermo Ortega Durán, escritas por su hijo Alfredo, el dirigente cenetista local, Eladio León Mariscal, realizada por su hija Acracia, o completar las ya iniciadas como las de Cristóbal Vera Sarabia "Telar", alcalde del Frente Popular, Ángeles Vázquez León, en este caso publicadas por la editorial Regueira en una trilogía de ejemplares enriquecidas por otros testimonios sobre ella... que tanto padecieron en su odisea por la guerra y por el exilio y que afortunadamente dejaron directa o indirectamente esas huellas por escrito para nuestra información.

No es fácil, como en el caso que aquí se presenta, hallar, a la altura de los años transcurridos, actores de aquel tiempo que nos dejaran una biografía dictada en primera persona y menos tan completa y que no se conozca aún más allá de sus familiares, donde se recoja la vasta trayectoria de un combatiente republicano no solo referida a lo largo del periodo de la guerra de España (1936-1939) sino que a la vez trascienda a su exilio, empezando por los campos de concentración franceses hasta su participación en la Segunda Guerra Mundial, insertando simultáneamente los sentimientos, las emociones, amarguras y reflexiones que le llegaban en cada momento hasta la muerte de Franco en noviembre de 1975.

Con esta divulgación, que me había sido adelantada por Juan Ángel Gómez López, sobrino del autor, se ensancha y engrandece la hagiografía existente sobre Jimena de la Frontera relacionada con el conocimiento que se tiene de aquel periodo histórico tan intenso y turbulento que significó el golpe de Estado de 1936, la guerra que desencadenó y la diáspora que originó entre los habitantes de la localidad.

Y esto es posible verlo aquí plasmado en este blog gracias a la voluntad y a la generosidad mostradas por el franco-jimenato, Helios López, hijo del entrañable republicano, Juan López Morales, que me ha autorizado hacerla pública.

Verano del año 1979. Helios López, el único hijo que tuvo Juan López Morales que acabó en el exilio casado con la ciudadana francesa Ivetta Lamothe. Helios a pesar de haber nacido en el año 1953 y crecido en el exilio francés es un enamorado de Jimena de la Frontera infundido por su padre desde pequeño. Aquí en una de las visitas vacacionales que efectúa periódicamente, en la casa del matrimonio jimenato formado entre José María Macías Sánchez y Carmen Troncoso López, prima hermana de Helios. Foto de Carmen Troncoso López

Esta biografía fue dictada por el propio protagonista al teclado del nieto Romaric, y donde se nos muestra en su comienzo a un joven personaje en la flor de su vida, como lo sucedido con otros tantos cientos de jóvenes de la misma localidad y de generación, al igual que cientos de miles españoles, que de la noche a la mañana lo tuvieron que dejar todo para jugarse la vida por nobles ideales en la defensa de la justicia y de la libertad en España.

El nieto de Juan Morales López, francés-jimenato en segunda generación que al dictado del abuelo fue escribiendo las memorias. La imagen de Romaric nacido en Francia en el año 1980, está tomada en la terraza del jimenato bar de Cuenca el 21 de septiembre del 2003, fundado hace un siglo por el vecino de la localidad Juan Cuenca Navarro que por su republicanismo también tuvo que huir de la localidad y acabar exiliándose en Argelia. Foto: Carmen Troncoso López.

Con el privilegio que me ha concedido Helios López al remitirme desde Francia donde reside en la bella zona de lagos de Biscarrosse a 70 kms de la ciudad de Burdeos, y permitirme la publicación de la biografía inédita de su padre, Juan López Morales, testigo directo y participativo de los dramáticos y dolorosos acontecimientos que se desencadenaron en aquellas fechas, de cara a extender a toda la población jimenata que lo desee lo que en un principio fue concebido por su modesta autoría como un relato legado a su descendencia para que supiera lo que pasó y no quedara en el olvido, sea ampliable la cognición de su semblanza al gran público de historiadores, estudiosos o simplemente interesados en profundizar en ese periodo de nuestro pasado.

A la par, esta épica va precedida de un preámbulo por el referido hijo del héroe, Helios López, que habiendo nacido y formado en Francia, lugar donde sigue residiendo, ha heredado de su padre y de la familia su identificación con la causa que llevó a sus mayores a tantos sacrificios y su amor por Jimena a la que suele visitar, donde se halla la raíz de sus antepasados.

Mi papel en este caso va a quedar reducido a leves ampliaciones de hechos que se dan en el texto por consabidos, a contextualizar aspectos de la narrativa en la mayor parte de las ocasiones aprovechando los pie de las imágenes incluidas de las que sí me hago responsable, que pasada ocho décadas y medio es conveniente volverlos a refrescar e incluso ampliar para enganchar a un lector medio, sobre todo joven, no muy ducho en aquella historia, al objeto de que lo sigan fielmente y no se pierdan ningún pespunte en el bosque frondoso de pespuntes que significaron los cuantiosos y vertiginosos rotos que aquí se bordan.

Helios López, hijo de Juan López Morales y autor de este Preámbulo

                El día 26 de noviembre de 1996 fallecía en su domicilio de Mont-de-Marsan (Francia), Juan López Morales, contando con ochenta y un años de edad. De familia jimenata había nacido el 29 de octubre de 1915 en Algeciras porque en ese preciso momento trabajaba allí su padre criándose a partir de los cuatro años de forma continua e ininterrumpida en la Barriada de la Estación de Jimena de la Frontera (Cádiz)

El homenaje que Helios López le rindió a su difunto padre en la edición del día de Nochebuena, un mes tras su fallecimiento, en el periódico de la CNT del exilio, sindicato donde siempre militó Juan López Morales. Imagen Helios López.

                        Casi un mes antes, 29 de octubre, fue celebrado su último cumpleaños en su pueblo natal de Andalucía, Jimena de la Frontera, en medio de toda su familia. Tenía lugar por primera vez desde el año 1936 en que conmemoró los veintiuno, sesenta años antes.

29.10.1996. El cuñado y estacionero Práxedes Gómez García, cuñado de Juan López Morales y comprometido con su causa, con el cartel de lámina de madrera que en su propia carpintería sita en el barrio estacionero de Michigán confeccionó para darle al exiliado que se había desplazado desde Francia a Jimena para tal evento la bienvenida y desearle feliz cumpleaños en su ochenta y un aniversario celebrado en su querida Estación de Jimena que le vio nacer. Nadie podía imaginarse que sería el último. Un mes después falleció tras su regreso a Francia. Foto: Herederos de Gómez López.

                        Hasta el día 18 de julio 1936 vivía tan feliz en este pueblo blanco del Campo de Gibraltar culminado por su antiguo castillo nazarí, antes plaza romana. Pero con la llegada de las tropas fascistas tuvo que huir alistándose como voluntario en el ejército popular para intentar parar el avance de los alzados en armas contra la IIª República.

El pueblo de Jimena de la infancia que describe Juan López Morales que lo llevó en el recuerdo en su larga odisea y que lo acogió en su Castillo tras la muerte.

                        Participó en los combates de la cruenta batalla sucedida en el Jarama, que se desarrolló entre el seis y el veintisiete de febrero de 1937, para impedir que Madrid cayera en manos de los insurrectos.  En estas operaciones bélicas hallándose situado el frente militar en el madrileño municipio de Morata de Taguña se le heló una pierna a consecuencia del intenso frio que conocen esas tierras tan ajenas al sol de Andalucía.

Igualmente continuó en el siguiente mes de marzo también en la defensa de Madrid participando en la batalla de Guadalajara donde se le asestó una gran derrota al ejército italiano y a los rebeldes franquistas.                 

A mano derecha de la imagen, Juan López Morales junto a un jimenato también herido de guerra en una de sus estancias hospitalarias, una al habérsele helado una pierna en el frente del Jarama y posteriormente en la batalla del Ebro donde fue herido de un disparo. En esta foto figura apoyándose en una silla para mantenerse de pie. Juan López aparte de los numerosos frentes de batalla que estuvo, a consecuencias de percances tuvo que visitar los hospitales republicanos en Foto: Herederos Gómez López

Sería nombrado sargento jefe en una brigada de choque. Posteriormente fue herido en el frente del Ebro.

                        Después de tres años de combate muy duros, con la caída de Cataluña se ve obligado a entrar en Francia. Pasa la frontera, encontrándose muy afligido ante la derrota, por la Junquera, el día 9 de febrero de 1939.

Refugiados españoles republicanos tras la caída de Cataluña y haber atravesado la frontera de España con Francia por los Pirineos pasando por la localidad gala de Colliure donde se quedaría Antonio Machado y moriría días después 22 de febrero de 1939 a la vez que tres días después murió en la misma modesta pensión que los había acogido su madre, doña Ana Ruiz.

                        Como miles de compatriotas republicanos, conoció las condiciones inhumanas de los campos de concentración franceses y más tarde, en las compañías de trabajo nazi-alemanas.

                        Tras no darse inicialmente las condiciones de seguridad sin sufrir represión en el interior de España para su retorno, con el paso del tiempo perdió la ilusión de un regreso a su patria e hizo su vida en Mont-de-Marsan, situada cerca de la costa atlántica, en el suroeste de Francia. A 162 Km de San Sebastián, pero siempre luchó para sus ideas de libertad y de fraternidad que del mismo modo transmitió a su familia, así como su amor a España, Andalucía y a su amada Jimena de la Frontera siempre en su cabeza y en su corazón.

                        En este sentido, en respeto de su última voluntad, Juan López fue incinerado y sus cenizas se hallan dispersas en lo alto del Castillo de su venerado pueblo natal.

El Castillo de Jimena de la Frontera. En primer plano la torre del Reloj y al fondo en el centro la torre del Homenaje, superficie donde fueron esparcidas por deseo de Juan López Morales sus cenizas tras su fallecimiento. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

                        Con el cariño de toda su amplia familia francesa y jimenata y con la amistad de todos sus compañeros de lucha, siempre está presente en nuestras mentes.

                        Mi padre quería dejar tras su marcha para su familia, sus nietos, sus sobrinos, y los demás allegados, una traza de lo que vivió durante esos años de una guerra terrible que cambió el destino de España y de los españoles. Pero ¿por qué hablar de ese pasado? Para perdurar en la memoria y no olvidar de cara a no reproducir en un futuro esa locura humana que significan las guerras y que por desgracia sigue permaneciendo como lo prueba en este tiempo que escribo con el conflicto yugoslavo...

Romaric López, nieto de Juan López Morales

                        Estas memorias han podido ser realizadas gracias a mi hijo Romaric, su nieto, quien pasó muchas horas delante de su ordenador, por el inmenso cariño que le profesaba a su abuelo.

                                                                     Helios López

                                                                     Realmont (Francia), a 20 de julio 1997

Juan López Morales en Francia tras la Segunda Guerra Mundial . Foto: Helios Morales

Sin pretender hacer un libro con este trabajo, solo me guía dar a conocer a los venideros de mis raíces, o sea hijo, nietos, sobrinos y demás familiares, el precio pagado por sus antepasados, por el solo hecho de haber pensado y más tarde defendido un ideal de libertad y de justicia diferente a aquellos, que por fanatismo e intolerancia, llevaron a España a la ruina y a la miseria total, sembrando de luto y cadáveres al país durante el franquismo.

El día 18 de julio 1936, yo vivía apaciblemente y felizmente en un pueblo de la provincia de Cádiz que por su clima, su vista panorámica, además de sus riquezas, en ganados y agrícolas, le hacía gozar de su fama dentro de la comarca del Campo de Gibraltar a la que pertenece, formando parte de ese grupo de pueblos blancos y de recuerdos de la lejana invasión mora, este pueblo llamado Jimena de la Frontera que posee su famoso castillo y su torre, o sea sus murallas antiguas en lo alto de su cima dominando todo el horizonte comarcal y más allá como el Peñón de Gibraltar.

Mayo de 1940. Parte de la familia López Palmero de la Estación de Jimena que había abandonado los campos de concentración franceses del sur. Aquí se hallan ya en el norte del país galo en el Departamento de la Somme, en la ciudad de Peronne. Al poco tiempo tuvieron que volver a salir corriendo con la invasión de Francia por el ejército nazi. Acabaron en otro campo de concentración llamado Bram, nuevamente en el sur. De izquierda a derecha: Juan López Palmero, el que era el gerente de "Amstrong" y padre de Juan López Morales de sus segundas nupcias. Ana López Morales y Joaquín, María, Pepa, y Lola Palma Morales. El del sombrero a la izquierda era la autoridad local de esa ciudad de Peronne donde se hallan. Foto: Herederos Gómez López.

En la citada época, contaba 20 años, por tanto me hallaba en plena flor de mi vida. Hijo de una familia, como muchas otras de aquel tiempo, numerosa, donde éramos diez hermanos, cinco mujeres y cinco varones: Miguel, Antonio y María Morales García, del primer matrimonio de mi padre. Y del segundo con Palma Morales de Haro: yo, Juan, María, José Pepa, Ana, Lola y Joaquín López Morales.

Años 30. El director gerente del patio de corcho de la Estación de Jimena de la frontera perteneciente su titularidad a la empresa estadounidense "Amstrong Cork Company", Juan López Palmero, padre del autobiografiado aquí, Juan López Morales. Persona republicana y al igual que sus trabajadores afiliado a la CNT. Foto: Herederos Gómez López.

Sin pertenecer a la clase alta privilegiada, pero si favorecidos económicamente, ya que mi padre, Juan López Palmero, ejercía como director de una fábrica de corchos que pertenecía a una sociedad estadounidense denominada Amstrong Cork Company, S.A., dedicado al corcho, lo que hacía que tuviera el jornal asegurado todos los días del año, incluidos los domingos y días festivos, más alojamiento y otras ventajas, que para esa fecha equivalía a una familia de gentes favorecidas, en una época de penurias donde abundaba la miseria, sobre todo dentro de los obreros del campo que eran la mayoría por estar basada la actividad principal del pueblo en el sector primario.

La central de la "Armstrong Cork Company, S.A." en el estado de EEUU de Pennsylvania., en la ciudad de Pittsburgh que tenía un patio de corcho en la Barriada de la Estación de Jimena de la Frontera (Cádiz) donde el padre de Juan López Morales era el director gerente y afiliado a la CNT.

Si bien es cierta la riqueza que producían los numerosos montes de alcornocales de Jimena con rica producción de corcho de excelente calidad, teniendo como mano de obra al gremio de jornaleros que al igual que hacían los trabajos como descorchadores, raspadores, empaquetadores… también realizaban las siegas en verano y los trabajos en invierno propios del campo. Recuerdo a estos trabajadores en la madrugada bajando a pies desde el barrio arriba del pueblo ya que no existían otros medios de transportes entonces, y si hubieran existidos, sus medios económicos no les hubiesen permitidos su uso.

Frasquito Segovia Ferrer aquí en el matadero de Jimena tras la guerra. Era el trabajador del patio de corcho de la Estación que en los descansos de los trabajadores al ser de los pocos que sabía leer y escribir leía para los demás trabajadores las publicaciones de la CNT. Frasquito tras el golpe de Estado sería encarcelado por sus ideas donde se pegó varios años. Después volvió a su pueblo donde abrió un puesto de verduras en el mercado de abastos situado un poco más arriba de las cuatro esquinas del barrio arriba. Su hermano José, dirigente de la CNT local, moriría en la cárcel de Segovia en 1940 de tuberculosis y su otro hermano huiría al exilio en Francia donde falleció sin descendencia. Foto: Fotocomposición de Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Era aún de noche cuando llegaban al lugar del trabajo y empezaban la raspa hasta la hora del cigarrillo a las ocho de la mañana. Migaban la sopa que comían a las 10, y así todos los días lo mismo. El cocinero ponía los garbanzos en la olla y el tocino en gran cantidad que luego comían a las dos de la tarde en dos grandes lebrillos. Algunos, y no todos, lo acompañaban de un poco de vino y de una naranja de vez en cuando. A las cuatro de la tarde, paraban de nuevo para fumar otro cigarrillo y escuchar un poco de lectura de Solidaridad Obrera, el periódico de la CNT, que lo repasaba en voz alta Frasquito Segovia, ya que pocos sabían leer entonces. Al anochecer, volvían a emprender el regreso hacia Jimena, siempre andando y contentos. Luego, esperaban la temporada de siega o la faena que le siguiera del monte o del campo. En aquella fecha no había la indemnización del paro aunque existiese desempleo en abundancia, sobre todo en invierno.

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Años 40. El joven Juan López Morales, poco después de haberse exiliado en Francia. Foto: Helios López.

Precisamente desde mi corta edad, o sea desde que empecé a darme cuenta de la triste vida de aquellos trabajadores, siempre estuve dispuesto a defender a todo precio sus legitimas reivindicaciones, orgulloso de pertenecer a una familia de ideas de izquierda, que tanto dieron y pagaron el sacrificio que hicieron, sin arrepentirme de nada de lo que aquí cuento y expongo.

Año 1936. Diario vespertino madrileño, “La Voz”, fundado el 1 de julio de 1920 por Nicolás María de Urgoiti, director de La Papelera Española, dando la noticia del inicio del golpe de Estado. Dejó de publicarse el 28 de marzo de 1939 al entrar las tropas sublevadas a Madrid que procedieron a incautar el periódico y a editarlo en los mismos talleres ya como el diario falangista, “Arriba”. Edición de 18.07.1936l

El 18 de julio de 1936, a las 8 de la mañana, se presentó una comisión de la C.N.T., única organización sindical existente en la fábrica que mi padre dirigía, para invitar a los obreros (en esa fecha eran numerosos las entradas del corcho procedente de los montes, se encontraba en plena época de trabajo) para una huelga general en protesta por el levantamiento militar fascista que había empezado el día 17 en Marruecos y Canarias y que aspiraba extenderse a la península, o sea a toda España.

.14 de abril de 1931. La Puerta del Sol de Madrid a primera hora de la mañana comenzaba a abarrotarse para proclamar la Segunda República. Aquella tarde el Rey Alfonso XIII salía de España con destino al exilio. Fuente Google.

El advenimiento de la República, el 14 de abril 1931, había sido el legitimo resultado de las elecciones municipales de dos días antes, tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera y de la sublevación militar de Jaca que tuvo como resultado el fusilamiento en Huesca, el día 14 de diciembre 1930, de los capitanes republicanos, Fermín Galán y Ángel García Hernández.

Diciembre de 1930. Los que fueron elevados a héroes por la IIª República, los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, que serían fusilados tras su fallido pronunciamiento militar a favor de la República y en contra de la continuidad de Alfonso XIII, rodeados en este cartel por los ilustres miembros del Pacto de San Sebastián que, tras la referida intentona militar del destacamento de Jaca y el llamamiento que hicieron a la huelga general, fueron encarcelados. Entre ellos, figuran los principales actores de la política republicana que se desarrollaría a continuación en España, tales como: Niceto Alcalá Zamora, Manuel Azaña. Indalecio Prieto, Alejandro Lerroux, Miguel Maura, Eduardo Ortega y Gasset, Casares Quiroga, Álvaro de Albornoz, Marcelino Domingo,...Fuente: Blog, Altermálaga.

Esta República, aunque llamada constitucionalmente de trabajadores de todas clases, lo fue solamente de nombre, no fue jamás tolerada por esa burguesía española, una de las más reaccionarias del mundo que, acostumbrada a hacer cuanto quería a la clase obrera, veía con disgusto el reconocimiento de sus derechos o la reforma agraria que el nuevo régimen emprendió. Por otro lado, el ejército reaccionario español no admitía la nueva ley que promulgó la República y que autorizaba a los oficiales al retiro anticipado, aunque disfrutando de la misma paga que en activos. No hay que olvidar, que con la guerra de Marruecos, existían en España casi más oficiales y jefes que soldados, siendo uno de los países de Europa con mayor número de generales, heredado del tiempo de la monarquía. Todo eso, apoyado por una religión fanática e intolerante, hizo que jamás admitieran, unos y otros, a una República mermada de fuerzas y enferma por tales motivos, frente a una clase obrera que esperaba algo de ella.

Las elecciones de noviembre de 1933, las primeras de la Historia de España en las que votaban las mujeres en tanto la CNT llamó a la abstención, cambiaron de forma drástica el panorama político español. La católica Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), de José María Gil-Robles, se estrenó en las Cortes con 115 escaños, por lo que, a los pocos meses de su creación, se convertía en la primera fuerza política del país. Igual de sorprendente fue el hundimiento de Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña, que pasó de 28 a 5 diputados. Los socialistas bajaron de 115 a 58 diputados y los radicales de Lerroux consiguieron 104, diez más que en las anteriores elecciones. Quedó un Parlamento dominado por la derecha y el centro-derecha y muy fragmentado, con 21 partidos, con el que sería difícil gobernar. De hecho, frente a la relativa estabilidad del período anterior, las Cortes del segundo bienio dieron lugar a diez gobiernos distintos, con una media de duración de 72 días. José María Gil-Robles no había manifestado su adhesión a la República. Sostenía que las formas de gobierno eran “accidentales” –daban igual mientras le permitieran conseguir sus fines– y, dos meses antes de las elecciones, había asistido como observador al congreso nazi de Núremberg, de donde volvió muy impresionado. Gil-Robles tenía un plan estructurado en tres fases, que explicó en más de una ocasión: primero, colaborar con el Gobierno; después, entrar a formar parte de él; y por último, acceder a la presidencia para, desde allí, modificar la Constitución y anular las reformas del primer bienio. Si este plan no funcionaba, estaba dispuesto a “buscar otras soluciones”, lo que significaba convertir a España en una dictadura como se había hecho en Portugal y Austria. La CEDA no participó, por tanto, en el Gobierno, pero la aritmética electoral hacía indispensable su apoyo, que Lerroux tuvo que buscar y aceptar y que justificó como la única forma de construir una “República para todos los españoles”. Pero el argumento no convenció y el pacto radical-cedista fue muy mal recibido. Los monárquicos de Renovación Española y los carlistas consideraron que la teoría del accidentalismo de Gil-Robles era una traición a la causa y se dirigieron a la Italia fascista con una petición de dinero, armas y apoyo logístico para conquistar el poder. En tanto un sector de la izquierda temeroso de lo que consideraba un ascenso del fascismo donde el partido de Adolfo Hitler había llegado al poder en Alemania a través de las urnas, con la entrada de Gil Robles en el Gobierno llamó a una huelga general y en la Generalitat su president Lluis Companys declaraba unilateralmente el Estat Catalá dentro de una España federal. El conflicto se saldó con numerosos muertos sobre todo en la cuenca minera donde Franco con la Legión ensayó sus prácticas genocidas que luego serían usuales en el levantamiento del 18 de julio. En la foto: El Alejandro Lerroux presidente del partido Radical, implicado en corrupción, y el jefe de la mayoría parlamentaria de la CEDA, José María Gil Robles, durante una entrevista gubernamental. EFE/jt

En 1933, fueron convocadas elecciones generales. El bloque formado por los partidos de derecha, con Gil Robles a la cabeza del partido llamado agrario, Calvo Sotelo, Alejandro Lerroux, Goicoechea, José Antonio Primo de Rivera, la ayuda de Juan March y otros, obtiene mayoría parlamentaria, formando un gobierno presidido por el propio Gil Robles. Sin embargo, después de los sucesos de Octubre de 1934 en Asturias, Cataluña y un poco por el resto de España, la represión llevada a cabo contra la clase obrera, con deportaciones y encarcelamientos en masa, mas de 30 000, detenidos, mandados a las colonias y ciudades coloniales en el África Occidental, Bata y Villa Cisneros, llevó aparejado un descontento y malestar generalizado, obligando al gobierno de la derecha, llamado del Bienio Negro, a organizar nuevas elecciones generales para el día 16 de febrero 1936.

La prensa de Madrid con tirada a nivel nacional publicando el triunfo de las izquierdas en las elecciones generales de febrero de 1936.

El Frente Popular, formado por los partidos de izquierda con el apoyo de organizaciones sindicales obreras, ganó en las urnas a pesar de las amenazas abiertamente reiteradas en el Parlamento, tanto por Calvo Sotelo como por José Antonio Primo de Rivera y demás jefes monárquicos y de extrema derecha, manifestando que si no ganaban las elecciones ganarían la calle por la fuerza, permitiéndose incluso el lujo de pagar hasta más de cien pesetas por un voto. El salario de un jornalero al día estaba entre cinco y diez pesetas, dependía de la faena agrícola, trabajando de sol a sol. Yo mismo vi a un señor con una maleta grande delante del colegio electoral comprando votos, como en las ferias de ganados se compraban los animales.


4 de noviembre de 1933. Juan March Ordinas y su segundo, Raimundo Burguera Verdera, el administrador de la SIAG (Sociedad Industrial y Agrícola del Guadiaro), dueño de las colonias agrícolas de San Pablo, Tesorillo y de Sabinilla se hallan en esta imagen en Gibraltar tras su huida de España. La noche del jueves del día dos de noviembre, el banquero se escapa de la cárcel de Alcalá de Henares donde estaba encarcelado desde hacía diecisiete meses por contrabando y fraude a Hacienda. Se evadió, saliendo a las diez y media de la noche, acompañado del oficial de prisiones, Eugenio Vargas Rodríguez, al que compró. Se rumoreó que esa noche, March, que contaba con cincuenta y tres años, dormiría en la Casita de Campo de San Martín del Tesorillo. No fue así sino que en una operación preparada con bastante antelación, Raimundo Burguera con su coche que en todo momento por ser muy conocido en la Aduana de la Línea acompañó a la comitiva de March desde su fuga de la prisión hasta alcanzar la Línea de la Concepción, donde llegó a las diez de la mañana, para introducirlo a continuación en su coche y entrar así en El Peñón, oculto bajo una manta, sin riesgo alguno. De Gibraltar, March, que se hospedó en el hotel Rock, salió cuatro días después rumbo a Marsella, con su inseparable funcionario de prisiones, Eugenio Vargas, a bordo del buque inglés “Strahaird” y de ahí se exilió en París para seguir conspirando contra la IIª República. Fuente, diario ABC, 05.11.1933 y 11.03.196

En Jimena de la Frontera, donde Juan March poseía grandes fincas, como El Tesorillo, San Pablo o La Herradura, y donde todos los habitantes de estos cortijos, aldeas en su mayoría, eran obreros de este riquísimo señor, preparaba, junto a otros latifundistas, para el día de las elecciones un tren custodiado por la guardia civil y vigilado en su interior, con la papeleta del voto en la mano de cada miembro de familia del trabajador con derecho a voto, acompañado hasta el mismo colegio electoral. Y esto que yo veía en Jimena, se produjo por toda España en 1933.

Año 1936

Al ganar las elecciones el Frente Popular el día 16 de febrero 1936 de forma legítima, se formó un gobierno con los partidos de esa coalición presidido por Don Manuel Azaña que más tarde, día 10 de mayo 1936, fue nombrado presidente de la República española, sucediendo a Don Niceto Alcalá Zamora, en tanto el día 13 del mismo mes, Casares Quiroga fue designado Jefe del Gobierno.

En primera línea, Santiago Casares Quiroga, que sería el primer presidente de la República tras la victoria electoral del frente Popular y Manuel Azaña que sustituiría a Niceto Alcalá Zamora en la Presidencia de la República. A mano derecha de la imagen de un general Francisco Franco ensimismado al margen de lo que le rodea y tal vez cavilando sobre la felonía que estaba ya en ciernes.

A partir de esta fecha, ya no fue un secreto para nadie que los reaccionarios y los militares preparaban de nuevo un golpe militar contra la República, como el general Sanjurjo lo intentó el 10 de agosto de 1932 refugiándose a continuación en Portugal donde continuó planificando el siguiente movimiento sedicioso a realizar.

A las amenazas lanzadas por Calvo Sotelo en el Parlamento, el Jefe del Gobierno, Casares Quiroga respondió a un periodista que le preguntó: “¿Cuáles serán las medidas que el gobierno pensaba tomar en caso de un levantamiento militar?” La repuesta fue un tanto fanfarrona: “Si ellos se levantaran, él se iría a dormir tranquilamente a la cama” y “si ellos tiran la silla, él derribaría la mesa”.

La única medida que toma el nuevo gobierno fue alejar al general Franco, que había sido nombrado por Gil Robles jefe del Estado Mayor, designándolo jefe militar en Canarias. Así pues, Franco podía conspirar desde la lejanía con más tranquilidad que permaneciendo en la península.

Junio de 1936. Reunión clandestina de jefes y oficiales en el monte Las Raíces de Tenerife presidido por el general Franco, el del bigote sentado en la mesa, preparatoria al golpe de Estado del 18 de julio que tanto marcará a esta generación de poetas como a Leopoldo de Luis. Foto: Diario El Día, 26.11.2015 

En el mes de abril, el general Mola da a conocer su plan del levantamiento a los suyos. El día 12 de julio 1936, los fascistas asesinan en Madrid al teniente de la Guardia de Asalto, Castillo, porque se negó a conspirar contra la República. Y el día 13, o sea el día siguiente, los guardias de asalto en venganza detienen y asesinan al líder de derecha Calvo Sotelo.

Página del diario "El Liberal" con la noticia de los asesinatos de Castillo y Calvo Sotelo
Página 3 del diario "El Liberal" de 14.07.1936 con la noticia de los asesinatos del teniente Castillo y Calvo Sotelo. Fuente. Biblioteca Nacional

Estos hechos, quizás llevan a adelantar el día o la fecha del complot militar, que hacía ya un tiempo que venía preparándose, al menos desde que se conoció el resultado de las elecciones generales del 16 de febrero de 1936.

(Continuará 2ª parte: De la sublevación militar del 18 de Julio a la llegada a Madrid para su defensa: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/06/01/2a-parte-memorias-de-juan-lopez-morales/)

LAS DOS ÚLTIMAS ENTRADAS PUBLICADAS

FRANCISCA, POETA EN LA INTIMIDAD QUE QUISO SER PERIODISTA (26.04.2021) https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/04/26/francisca-poeta-en-la-intimidad-que-quiso-ser-periodista/

ENTREVISTA DE MÓNICA ONCALA GIL A JUAN GIL PLATA (11.05.2021): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/05/10/entrevista-de-monica-oncala-gil-a-juan-gil-plata/

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