FRANCISCA, POETA EN LA INTIMIDAD QUE QUISO SER PERIODISTA (26.04.2021)

Posted on abril 26, 2021

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Entrevista realizada por Ignacio Trillo

Cuando más liado andaba en mis últimas investigaciones, pendiente de acabar la serie biográfica sobre Antonio Marina en sus dos últimos capítulos que llevaba en curso, así como en la actualización de la que escribí en el centenario del poeta, Leopoldo de Luis, añadiéndole la vida de los poetas jimenatos en estrecho contacto con él, se interpuso en el camino mi entrañable primo, Juan Ángel Gómez López, una especie de corresponsal que mantengo en Jimena para pasarme contactos con personas longevas que pueden aportar vivencias que enriquezcan la memoria histórica sobre nuestro pasado.

En esta ocasión me proponía que entrevistara a la vecina de la Barriada de la estación de los Ángeles de Jimena de la Frontera, Francisca Sánchez Gil, recién cumplida los 93 años el pasado día 13 de febrero.

Por la velocidad que porta la marcha de nuestra biología humana y la limitación de su existencia, así como por el crítico momento pandémico que atravesamos, no son tiempos para posponer nada. En este sentido, me puse a simultanear la tarea de la única forma que ahora se puede realizar, vía telefónica, quedando en llamarla a la mejor hora que le viniera bien. Eligió la buena señora las cuatro de la tarde, señal inequívoca de que la siesta no va con ella. Por tanto, con el último gajo de la naranja del postre bajándome al estómago, soy de almuerzos con horarios tardíos, marqué su número.

Francisca Sánchez Gil, nacida en la Estación de Jimena de la Frontera, el 13 de febrero de 1928. Archivo de Francisca Sánchez Gil.

P. ¿Francisca?

R. Si. ¿Quién es?

P. El hijo de Juan Trillo e Isabelita Huertas, primo de Juan Ángel Gómez López.

R. Ah, le estaba esperando. Me lo dijo ese hijo de Práxedes, el de “Los Huérfanos”.

P. ¿Cómo quiere que te llame, Francisca, Frasquita, Paca…?

R. A mí me gusta el de Francisca, pronunciando la “ese”. Aunque me llaman: Frasquita, Francis y hasta Isabel.

P. Entonces ¿eres Francisca Isabel?

R. No. Es que en mi casa fuimos diez hermanos. De pequeños, murieron tres y a mí me pusieron el mismo nombre de mi hermana nacida con anterioridad y que había fallecido, así que algunos vecinos me empezaron a llamar por el mismo nombre de mi madre.

P. Porque tu madre se llama…

R. Isabel Gil Ramos, y mi padre Cristóbal Sánchez García.

P. De memoria ¿cómo andamos?

R. Yo creo que bien, aunque habrá cosas que ya se me hayan olvidado.

P: Bueno te voy a poner a prueba. ¿Te acuerdas de un médico que hubo en la Estación que se llamaba don Manuel Lastres?

Don Manuel Lastres Abente (Vigo 1903-Málaga 1983), gallego, que estuvo viviendo en la Estación con su familia ejerciendo la Medicina al obtener plaza en el municipio de Jimena desde 1944 a 1959. Nadie de la localidad llegó a saber que bajo la IIª República había sido un notable galleguista y alcalde del municipio de Culleredo (La Coruña) y que estuvo a punto de exiliarse definitivamente en Argentina, de la que regresó. Qué tiempos…Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

R. ¿Que si me acuerdo? Claro que sí. Tenía un hijo muy guapo, aunque ahora no me acuerdo cómo se llamaba…

P. Rafael.

R. Sí, eso, Rafael…. Por cierto, el día que se casó su hermana con el boticario de Jimena, don Antonio Mata, yo me acerqué al Santuario de la Reina de los Ángeles porque me gustaba ir a ver las bodas. Al finalizar el jolgorio, yendo para mi casa me encontré un clavel de la novia tirado en el suelo. Lo cogí y lo llevé conmigo. En la Estación se dice que a aquella muchacha que le pasa eso no se queda soltera. Yo no soy supersticiosa pero el caso es que poco después tuve novio y a continuación me casé. Aclarando las fechas, la boda de la hija del médico fue en junio de 1954, en enero siguiente me eché el novio y en abril de ese mismo año, 1955, me casé y sin que fuera de penalti. Ni me tocó un pelo hasta después de la ceremonia. Así era antes. Por tanto, lo del clavel funcionó.

Carmen María Lastres Pardo (1935- ), hija del médico Lastres que vivía con su familia en la Estación y Antonio Mata Gómez (Málaga 1923-Málaga 2003)- , farmacéutico de Jimena. Ambos se casaron en 1954 en el santuario de la reina de los Ángeles. Fue en esa boda donde tras el paso de la comitiva de regreso, Francisca se encontró un clavel de la novia, señal inequívoca, según recogía un dicho del ancestro que pronto tendría novia y se casaría, hecho que así sucedió contrayendo matrimonio el año…. con el onubense Ferreira

P. Constato que tu memoria es sorprendente. Otra prueba ¿Te acuerdas de la familia de Antonio Gómez Domínguez, el del bar junto al edificio de la estación de Renfe, casado con Juana Sierra Pérez?

R. Pues también, ¡cómo que no me voy a acordar! Mi familia y ellos siempre tuvieron una enorme amistad, se querían mucho. Eran uña y carne.

P. ¿Y conservas el recuerdo de con quienes se casaron sus hijas?

R. Claro que sí. Luisa con un valenciano que vino de militar…

Luisa Gómez Sierra, casado con el profesor mercantil valenciano, Isidoro Gutiérrez Vivó, que estuvo como prisionero republicano en el campo de concentración existente entre Jimena y San Pablo de Buceite para redimir pena carcelaria mediante la realización de trabajos forzados construyendo carreteras. Llegó esposado con alambre a la Estación de Jimena unido a la muñeca del célebre literato, Leopoldo de Luis, y ambos se hicieron novios de dos hermanas Gómez Sierra, en el caso del poeta con Mariquita.

P. Militar, no. Era un preso republicano.

R. Ah. Yo sé que era algo de eso… Era bien parecido y muy simpático. Yo estuve hasta comiendo en la casa de ellos en Valencia cuando fui a ver a unos tíos míos. Nos queríamos mucho, aunque por edad, la hermana que tenía la misma quinta que yo, era la más pequeña, Mercedes, la que acabó casándose con un catalán, Félix el de la fábrica de las pipas.

P.- ¿Y te acuerdas de con quién se casó su hermana Mariquita?

R.- Claro. Con otro que venía con el valenciano y que era madrileño.

P.- ¿Y recuerdas cómo se llamaba?

R.- Bueno, las niñas que éramos muy traviesas, nos hacía gracia el nombre que tenía porque no lo habíamos escuchado en la Estación. Le llamábamos entre nosotras, Leopoldín. Era más serio que el valenciano.

Diciembre de 1944. El que llegaría a ser Premio Nacional de las Letras Españolas, el poeta Leopoldo de Luis se casó con María Gómez Sierra, Marquita, el 3 de diciembre de 1944 en el Convento de la Reina de los Ángeles . Aquí los vemos antes de la ceremonia delante del edificio de la estación de tren de Jimena al lado del bar de Antonio Gómez, el padre de la novia, donde vivía con su familia. Archivo familiar de Urrutia Gómez.

P.- ¿Supiste que había un campo de concentración entre Jimena y San Pablo donde estaban obligados a realizar trabajos forzados?

R.- Yo era muy chiquilla. Sí me enteré, pero exactamente no sé el sitio. Era por San Pablo. Lo que recuerdo de esos años es que la Estación estaba lleno de militares. La Legión tenía su cuartel en el Convento de la Reina de los Ángeles, y Automovilismo se hallaba en el llano del patio de corcho de Furest, detrás del bar de Antonio Gómez.

P.- ¿Recuerdas al hijo que tuvo Mariquita y Leopoldo que se llamaba Jorge?

R.- Muy vagamente. Me acuerdo más de María Luisa, la hija de Luisa Gómez y el valenciano.

Año 1947. El niño Jorge (Madrid 1946- ) producto del matrimonio entre el poeta Leopoldo de Luis (1918 Córdoba- 2005 Madrid) y la estacionera, María Gómez Sierra (Estación de Jimena 1920- Madrid 2002) Aquí subido en un tiovivo de feria con su padre Foto: Archivo familiar de Urrutia Gómez.

P.- ¿Recuerdas algo de la guerra, o al pillarte con ocho años se te ha quedado todo en una nebulosa, o son cosas como dicen todavía algunos de lo que no hay que hablar?

R.- ¡No me voy a acordar! ¡Cómo para olvidarse…! Eso no se pierde de la memoria nunca, pero nunca...

P.- Cuenta…

R.- Pues unos días antes de que llegaran los fascistas a Jimena cundió el pánico en la Estación con que: ¡qué vienen los moros, qué vienen los moros…! Como los hermanos de mi madre y también mi  abuelo materno, Antonio Gil Márquez, tenían muy buena relación con los ferroviarios, nos subieron a mis padres y a sus tres hijosla mayor era yo con ocho años y el más chico contaba con tres meses- en una vagoneta de esas que había para comprobar el estado de las vías, le llamaban “zorrillas”, a esas plataformas al aire libre. Nos llevaron con destino a la Estación de Gaucín para resguardarnos.

El modelo de una de las “zorrillas” en el que fueron traslados a la estación de tren de Gaucín, la familia de Francisca Sánchez Gil.

En un momento del trayecto, pasado San Pablo y justo antes de llegar al túnel, recuerdo que mis padres me taparon los ojos para que no viera algo desagradable. Luego supe, porque los niños acaban enterándose de todo, que eran los cuerpos de unos que habían matados y que estaban en el suelo…

P.- Si todavía no habían entrado “los nacionales” en esa zona ¿quiénes eran…?

R.- Eran de derechas que habían sido asesinados por unos milicianos de Ronda…. Eso estuvo muy mal. Hay que ver la cantidad de criaturas jimenatas -¿multiplicado por siete, diez, o por doce veces?- que les quitaron la vida después como venganza por esas otras personas que mataron…


Túnel de la línea férrea Algeciras-Ronda  entre las estaciones de San Pablo de Buceite con la de Gaucin. Allí manifiesta Francisca que sus padres cuando iban en la vagoneta de una “Zorrilla” le taparon los ojos para no ver unos cadáveres de recién fusilados de derechas. Este dato nos indica que hicieron ese viaje la mañana del siete de septiembre de 1936. Presumiblemente los que se hallaban asesinados en esos laterales a los raíles, por negarse a seguir andando cuando estando esposados eran escoltados por un grupo de milicianos descontrolados en dirección a la estación de Gaucín, fueron: Juan Ríos Becerra,  oriundo de Ronda que tenía una tienda en San Pablo, antiguo guardia civil en Cortes de la Frontera que fue despojado del uniforme por el Cuerpo debido al maltrato a su mujer, hecho sucedido antes de la llegada de la República. Y otros  dos, podrían tratarse de un súbdito inglés al que denominaban Guerra, empresario de varietés y cine de Algeciras; y Rafael, el cantinero de La Almoraima. Iban andando junto a otros nueve oriundos jimenatos, también como prisioneros que tras ser secuestrados habían sido encerrados en un almacén de San Pablo de Buceite,  y que serían fusilados, una vez que fueron transportados en un tren que procedió de Ronda en las proximidades de la Estación de Arriate en la madrugada. Entre estas víctimas fusiladas figuraban los afincados en la Estación de Jimena: Gabriel Vallecillo Jiménez, su hijo Juan de Dios Vallecillo Jiménez, ambos de la fábrica de harina,  y un tercero,  el propietario de la finca El Gurugú, Agustín Llinás del Villar. Foto: Revista Adelante-año-1911.
La estación de tren de Gaucín adonde llegó Francisca y otros estacioneros con sus familias a principios de septiembre de 1936 en una vagoneta “Zorrilla” para resguardarse de una posible entrada de los fascistas armados en el núcleo de población de la Estación de Jimena.

P.- ¿Y qué pasó luego?

R.- El caso es que como estábamos en la estación de Gaucín en la casa de unos amigos de mi abuelo y pasaban los días y no llegaban los moros a Jimena, decidieron mis padres volver a la Barriada de la Estación, además porque pensaron que no tenían que huir de nadie, no habían hecho nada, así que pasados unos días estábamos todos de nuevo en casa.

P.- ¿Y cuando irrumpieron los sublevados?

Pues una mañana siendo muy temprano se presentaron los moros de improviso y nos pillaron por sorpresa. Yo estaba en mi cama y cuando sentí los ruidos de los tiros y bombas me desperté y salí corriendo de pánico a la calle con lo puiesto a buscar a mis padres ya que no estaban en la casa. A mi padre le pilló en la barbería afeitándose y le habían rasurado la mitad de la cara, así que en el primer zambombazo que se escuchó, dio un salto del sillón de José Torres, que era el maestro barbero de la cuchilla, y con la otra media cara con la espuma todavía puesta se fue pitando, quitándose el jabón en la camino con el babero que ponen para no ensuciar la ropa y que con las prisas y el pánico lo llevaba colgando aún del cuello. Entretanto, mi madre salió despavorida, echando chispas de la tienda donde estaba comprando las cosas del día, pasándole las balas por la cabeza. Así hasta que me encontraron y me llevaron a la casa escondiéndome debajo del hueco de la escalera que decían que era el lugar más seguro por si caía una bomba en el tejado.

28 de septiembre de 1936. Recreada la entrada a la Estación de las tropas mercenarias al mando de militares africanistas procedentes del camino llamado del Tesorillo desde cuya loma Hortijica estuvieron bombardeando el pueblo de Jimena. Al entrar en el núcleo de población, lo primero que hicieron los magrebíes fue abrir a culatazos de sus fusiles los domicilios del personal de ferrocarril y saquear sus interiores para quedarse con lo que consideraran de valor en concepto de cobro en especies.

P.- ¿Estaba tu padre dónde Andrés Sarrias Navarro estuvo también de barbero?

R.- No. Andrés era entonces aprendiz. 

Rafael Lastres Pardo, (Culleredo-La Coruña 1929-…) el hijo del médico que vivía en la Estación del que Francisca ha manifestado que era muy alto y guapo. Le acompaña Andrés Sarrias Navarro,(14.11.1926-04-12-1979) entonces aprendiz del maestro barbero José Torres en la Estación y a mano derecha, el estacionero Andrés Rondán Angulo (1930-…) . Foto: Rafael Lastres Pardo.

P.- ¿Tú sabes desde dónde disparaban los militares sublevados y “los moros”…?

R.- Solo sé que los camiones entraron por la carretera que viene desde Algeciras y pasaron por el puente de la entrada a la Estación por donde debajo pasa la vía del tren.

Puente de la carretera de Algeciras a Ronda sobre la vía de tren a la entrada a la estación de los Ángeles por donde manifiesta Francisca que entraron los vehículos motorizados de los sublevados de 1936 para tomar Jimena, al fondo se divisa el Convento y la iglesia de la patrona.

P.- Entonces ¿no le pasó nada a tu familia?

R.- Un verdadero crimen. Mataron a cuatro hermanos de mi madre. Pero fue después de que llegaran los moros a la Estación. Lo hicieron el 13 de febrero de 1937, no me olvido porque fue el mismo día que nací. Salieron corriendo de la Estación cuando entraron los fascistas y se echaron campo a través hasta llegar a Málaga. Luego, cuando volvían a la Estación, pensando que había acabado la guerra porque los de Franco se habían hecho con la capital, a la altura de Marbella tomando café con dos conocidos los delataron, dijeron que eran rojos y los hicieron presos. No militaban en ningún partido político ni habían hecho nada malo, pero le echarían, como a otros muchos, la culpa de lo que había pasado en la familia de derecha de la fábrica de harina por gentes además que venían de Ronda y no eran de la Estación. Así que se los llevaron al mar esposados y los fusilaron con el agua a la altura del cuello, de dos en dos, para que los dos últimos los vieran y supieran lo que les venía a continuación. Eran mis tíos: Cristóbal, que andaría por más de los treinta años, casado y con tres niños chicos, que ya había hecho la mili. Antonio, que tendría unos veintisiete, también casado y con un niño chico. Francisco con 20 años que antes se había librado de la mili por exceso de cupo. Y el más chico, Salvador Gil Ramos, con diecisiete años. A los cuatro los mataron allí como animales, de esa forma tan inhumana… No guardo odio ni rencor, pero no olvido.

Yo era muy pequeña y no sabía de eso que decían de que si eran votantes del Frente Popular. Eran trabajadores honrados del corcho y muy solidarios con los demás. También se ocupaban en los vagones de Renfe, y el menor, Salvador, estaba colocado en la oficina de la Estación.

Ahora que me entero que están buscando a otros fusilados en el cementerio de Jimena me acuerdo mucho de esas criaturitas y lo que hicieron con ellos. No pueden aparecer sepultados en ningún sitio porque los criminales se fueron dejándolos muertos en el mar como para no dejar huellas. Pobrecitos mis tíos…

P.- ¿Y cómo impactó en la familia?

R.- Ya te puedes imaginar… Mi madre quedó destrozada. Encima cuando antes de que ocurriera el crimen contra los de derecha y estaban encerrados en San Pablo, estuvo ella llevándoles comida a la familia de esos detenidos que eran de la Estación a través de terceras personas haciendo trampas para que no les faltara alimentos, con los vales que daban los del Comité republicano de Jimena para las gentes pobres y para los que venían con lo puesto de otros pueblos huyendo de los fascistas. Así le pagaron…Hasta a mi madre la querían matar porque temían que sí cambiaba la tortilla se las iba a llevar por delante…

P.- ¿Hubo más víctimas entre la familia?

R.- Todos sufrieron por una cosa o por otra. A mi padre Cristóbal Sánchez García, que nunca hizo nada, lo detuvieron y lo tuvieron metido en la cárcel de Jimena. Así pasó unos días, pero como nadie decía nada contra él ni le acusaban de nada, lo sacaron y le dieron un gorro falangista, obligándole a continuación a hacer guardia de vigilancia todos los días. Pasado los años, acabó de policía municipal de la Estación pero en turno de noche para dedicarse de día a la zapatería y a la representación comercial, por eso no nos faltaba de nada.

Cristóbal Sánchez García, padre de Francisca, zapatero, representante comercial, y policía municipal en la Estación que lo heredó de su padre, Juan Sánchez Sanjuán.

Y a mi abuelo materno, Antonio Gil Márquez, que encima votaba a la derecha pero no era ningún radical falangista, lo sacaron de la cama con fiebre porque estaba enfermo y le echaron las culpas de haber sido uno de los que rompieron los santos de la iglesia del Convento. También lo metieron en la cárcel y estuvieron a punto de fusilarlo…. Fue la misma acusadora, la vengativa. La que no paraba de denunciar… A pesar de todo, yo soy la primera en condenar a los que entraran de esa forma en la iglesia para destrozar lo que había dentro… ¿para qué harían esa maldad tan inútil que luego costó la vida a tantas criaturas inocentes?… ¡Pero lo que hicieron los fascistas después, eso no tiene nombre, fue un horror!… ¡encima denunciados por los que se daban golpes de pecho y mucho rezar…!

P.- ¿Y tu abuelo paterno, qué hacía y cómo se llamaba?

R.- Él fue policía municipal toda su vida. Se llamaba, Juan Sánchez Sanjuán. Pasó desapercibido. No le hicieron nada.

Año 1905. Juan Sánchez Sanjuán, abuelo paterno de Francisca Sánchez Gil, aquí en la fábrica de gaseosa de la Estación titular de Francisco Ramos Cobalea. Estuvo largos años de policía municipal. Foto: Retratos de Jimena. Tomo I. Ediciones OBA.

P.- ¿Y con la llegada de la postguerra y el hambre al pueblo, sufristeis penurias?

R.- Pues no. Mi madre era de familia procedente de Málaga y mi padre de Cádiz y se las supieron apañar. A los pobres jimenatos que nos le daban trabajo porque decían que eran de familia de rojos fueron los que peor lo pasaron. Mi padre era un gran zapatero, pero no de los de remendón sino que los confeccionaba con una finura y elegancia únicas, ello hizo que no le faltara el trabajo, pero los legionarios y militares acuartelados en la Estación llegaban al taller y le confiscaban todo, hasta los cueros, las gomas y las cuerdas. Tuvo mi madre que ir en tren a Algeciras y traerse los materiales de contrabando y siempre a escondidas. Antes de llegar en tren a la Estación tiraba por la ventanilla lo que traía, justo en el sitio que estaba mi padre esperando de forma disimulada, haciendo como el que arrancaba matojos, para que después en el registro que hacían en la bajada al andén no se lo quitaran, en tanto mi padre atravesaba el trayecto de la vía hasta la casa haciendo creer a los que se cruzaban con él que llevaba hierbas para los animales. No les gustaba hacer eso, pero no había más remedio para seguir tirando…Luego cuando fue municipal hacía el turno de noche, los zapatos por las tardes, llegó a tener dos aprendices, y además llevaba la representación comercial de marcas de champán, jabones, frutos secos… Trabajaba mucho pero no nos dejaba trabajar a las mujeres que estábamos a su alrededor, solo en la casa con las costuras y los bordados.

P.- Y pasados esos años duros ¿cómo te fue la vida?

Año 1944. Cuando Francisca tenía diecisiete años en La Estación. Archivo de Francisca Sánchez Gil.

R.- Me casé con un hombre muy bueno, Vicente Ferreira Ferreira, un especialista del corcho, el mejor tasador en árbol que había en la Estación. Descendía de una gran familia. Era de Huelva, sus padres tenían propiedades en Trigueros y en Nerva pero el origen anterior era portugués. Llegó a la Estación por dos tíos hermanos de su padre, José Luis y Leandro Ferreira Abreu, que lo querían como a un hijo. Montaron un patio de corcho y el poeta y maestro, Diego Bautista les llevaba las cuentas y el papeleo. Tuve cuatro embarazos y dos se estropearon en el camino. Así que finalmente quedaron con vida un varón y una hembra. Pero con la mala suerte de morirse mi hija Isabel María con 29 años de una enfermedad cardiaca que arrastró desde su nacimiento. Lo pasé muy mal. Todas las noches me acuerdo de ella y antes de dormir le doy un beso a la foto que guardo en el cajón de la mesilla de noche. Mi hijo José Luis, sigue viviendo en la Estación porque no quiere ascender en Correos donde trabaja para no tener que irse de aquí. Está soltero, pero tuvo novia. Empezó estudiando Filosofía y Letras pero lo dejó y tampoco quiso hacer Magisterio para maestro de escuela. No le gusta el jaleo con los niños. Después empezó Historia del Arte que le encanta pero no lo ha acabado. Tiene sesenta años. No lo aparenta. Se conserva muy bien. Nada que ver con sus amigos de la misma edad que se les ve en comparación algo más estropeados.

Octubre de 1959. Nota de prensa del corresponsal Diego Bautista Prieto, ilustre poeta jimenato, del periódico del Campo de Gibraltar, ÁREA, dando cuenta de la visita a la localidad del suegro del industrial de la Estación, José Ferreira Romero (es Abreu), patio de corcho donde el insigne literato trabajaba como administrativo. La que figura con el nombre de Matilde Martín de la Miyar me comenta Francisca que fue la madrina de su boda. Imagen: Archivo familiar de Juan Bautista Gómez, hijo del poeta.

P.- ¿Te consideras una mujer de tu tiempo o ya con 93 años del pasado?

R.- ¿Yo? Del tiempo de ahora.

R.- ¿Qué piensa de los homosexuales?

P.- Pues que son personas como los demás. Y mi trato con ellos es igual que con los que le gustan las mujeres. Además me lo dicen ellos. No se esconden conmigo porque saben que los entiendo. Es más, cuando voy al peluquero que es homosexual yo le llamo Lurdes con toda naturalidad y a él le encanta.

P.- ¿Y de mi familia, qué recuerdas?

La tienda y casa familiar de mi abuelo Bartolomé Huertas Ruiz en la Estación de Jimena de la Frontera. Foto: Archivo familiar propio.

R.- Pues de todo y muy bien. Tu padre fue mi médico, un gran profesional. Hay que ver lo que entendía del corazón. Llevé a mi hija varias veces a su consulta para que la viera y me explicó lo mismo que luego me dijeron los mejores cardiólogos que estaban en el hospital madrileño de Puerta de Hierro. Me acuerdo todavía de un hermano de tu padre que vivía en Madrid y que salía en la televisión hablando de toros. Tu madre era una persona maravillosa que hablaba de todo, lo mismo de moda o lo de lo que fuera y nunca miraba a nadie por encima. Hasta en los últimos años que venía a la Novena siempre me daba unos besos de cariño que no se me olvidan. Fue compañera mía en el colegio de la Estación a pesar de que me llevaba algunos años pero en aquel tiempo estábamos en la única escuela que había. Conservo una foto de aquel tiempo con ella, a ver si te la localizo. Su hermana Rosario, siempre tan guapa y elegante, muy discreta, y tu abuela Dolores una persona muy buena y muy dulce, siempre andaba metida en la casa, salía muy poco a la calle…

Año 1929. Mi familia en visita a la Expo de Sevilla en el año 1928. Mi abuelo Bartolo Huertas Ruiz, mi madre Isabel, mi abuela Dolores García y mi tía Rosario. Foto: Archivo familiar propio.

P.- ¿No me dirás todo eso porque soy yo el que está hablando contigo?

R.- No. Lo digo porque me sale y lo siento de corazón. Te lo juro.

La escuela particular de doña Consuelo situada en la Estación entre lo que fue Tejidos Casa Jiménez, luego bar Gómez, y la pensión-bar de Rondán. Costaba una “perra gorda” cada día. Tenía horario de mañana y tarde. Era el único centro escolar en la Estación y privado. Con el número 1, Francisca Sánchez Gil, la entrevistada. Con el 2, la “maestra” sin titulación doña Consuelo Ojeda. Con el número 3, Isabel Huertas García, la madre del entrevistador. EL 4 corresponde a María Gómez Sierra que se casaría con el famoso poeta Leopoldo de Luis. Y con la 5, Manuela Jiménez Caballero, la madre de la también poeta Ángeles Reyes. Foto: Retratos de Jimena Iº Tomo. Ediciones OBA.

P.- Pero como en toda familia, habría también algo fuera de este cúmulo de bondades, y más allá de que mi querida madre hablara hasta por los codos…

R.- Pues sí. Pero hablaba para bien. Nunca le oí una maldad, ni hablar mal de nadie… No me olvidaré el día que llegué a la tienda de tu abuelo Bartolo y el drama que allí me encontré. Tu tío el farmacéutico del pueblo de Jimena que tenía la botica en la calle Sevilla, se llamaba Juan, tan guapo y alto y siempre vestido tan elegante, tenía una de las borracheras que se pillaba a menudo… Se bebía hasta la colonia de la tienda. Tu madre llorando, reprochándole con toda la razón: “¿No te avergüenzas del sacrificio de la familia de haberte dado una carrera? ¡Desagradecido! ¡Eres un desagradecido!…”. No me olvidaré. Me daba mucha pena lo que les hacía sufrir esa mala cabeza…

Mi tío Juan Huertas García, hermano de mi madre y farmacéutico en Jimena en la calle Sevilla, fallecido a temprana edad en 1951. Foto Archivo familiar propio.

P.- ¿Y tú sabes por qué se pillaba esas borracheras?

R.- Yo que sé, aunque me supongo que porque estaría mal de la cabeza, o por un desengaño amoroso… Era muy culto y estaba soltero…

P.- Te lo explico, porque era homosexual y ya te puedes imaginar en aquellos años cuarenta de posguerra, entre la iglesia y el franquismo cómo los tenían considerados. Le tocó mal tiempo para vivir como a él le hubiera gustado y acabó quitándose la vida

R.- De esas cosas tampoco se hablaban entonces. ..¡Pobrecito…!

P.- ¿Y qué más?

R.- Pues todo lo demás agradable. Me viene a la mente lo simpática y la alegría que irradiaba Mari Luz, la hija mayor de tu tía Rosario… ah y una cosa ¿Sabes que mi abuela materna, Francisca Ramos Ramírez, le dio leche de su pecho a Juan Gómez García y a su hermano Severiano, los de “Los Huérfanos”, y también a tu madre?

Año 1953. Mi tía Rosario, también nacida en La Estación al igual que sus tres hijos, Mariluz, Lolita y Domin. Casado con el veterinario Domingo Casas Castro. Archivo familiar.

P.- O sea, que a lo mejor llevo en mis genes alguna porción de leche de tu abuela a pesar de mi intolerancia a la lactosa.

R.- (risas) Pues si, por eso reprocho a quien diga como insulto eso de: “la mala leche que tiene…” porque puede ser la de mi abuela. A ella le sobraba, pero no se dedicaba a eso, era porque se la pedían.

P.- Bueno, Francisca, vamos a acabar que te estaré fatigando y encima como me dices que andas afónica de un resfriadillo, dime un secreto sobre ti no contada hasta ahora…

Año 1946. Francisca con diecinueve años. Foto tomada en Valencia donde fue a ver a su tío y de camino ver a su paisana Luisa Gómez Sierra que estaba casado con el valenciano Isidoro Gutiérrez Vivó. Ese tío que vio en Valencia era José Gil Ramos, hermano, el segundo por edad, de los cuatro que fueron asesinados en Marbella en febrero de 1937, y salvó su vida por no fiarse de que al volver a Jimena no le iba a pasar nada. Se incorporó al frente republicano y al final de la guerra fue detenido y encerrado en un campo de concentración, acabando en un hospital de la provincia de Valencia por una herida en un brazo y donde se enamoró de la enfermera que lo cuidó y se casó al haber recibido antes la noticia de que su mujer y su hija habían muerto en un bombardeo, además él no quería retornar a Jimena por el recuerdo de sus hermanos asesinados. Sin embargo seguían con vida. Atrás, por tanto, quedó su primera esposa jimenata, María Oncala León y su hija Sebastiana Gíl Oncala, entonces de unos siete meses de edad ya que nació justo el 18 de julio de 1936, día del alzamiento fascista. María Oncala en Jimena tuvo que meterse a recovera para tirar hacia adelante. Fuente: María Palacín Gil. Foto de Francisca Sánchez Gil.

R.- Pues que sepas que tuve un padre muy bueno pero muy machista y muy protector, siempre con la moral a cuesta, oponiéndose a que viajara o hasta le molestaba que saliera de la casa. A mí me hubiera gustado estudiar en la Universidad y haber hecho periodismo. Pero claro, imposible como te digo por el padre de aquella época… Y otra cosa, tengo una carpeta con poesías que he compuesto. También a las canciones populares les ponía letras sobre Jimena o sobre las vivencias del pueblo. Me gusta la música, y las rancheras me encantan… A lo mejor eso lo heredé de mis tíos que asesinaron. A ellos les encantaban los carnavales. Salían de chirigotas y también me disfrazaban a mí siendo muy chica. Iban cantando por las calles y luego seguían en la fiesta que se montaba durante esos días en un salón de baile que había frente a la antigua entrada al Gurugú, entre lo que fue el bar de Luque y la tienda de tejidos de Romero. Tuve esa infancia muy feliz hasta que llegó la guerra. Mis tíos eran muy adelantados para ese tiempo…y aparte de que los mataran, después de la guerra los carnavales quedaron prohibidos por Franco.

Año 1933. Francisca de alumna de la escuela de la “maestra particular” doña Consuelo Ojeda

P.- Francisca, esas poesías y canciones hay que publicarlas. Te prometo cuando acabemos la pandemia que me paso por tu casa, nos conocemos en persona y ponemos en pie ese libro.

R.- Pero yo no escribo para publicarlo. Es que de pronto, hay una noche que me despierto y no cojo el sueño y es porque me ha llegado la inspiración. Me siento en la cama y hago dos poemas, y ya entonces me duermo tranquila. Pero es que a la mañana siguiente, antes de bajarme de la cama, vuelvo a hacer otras tres poesías de un tirón… Es que me viene…

P.- El libro promete. Un beso muy grande y seguro que continuaremos charlando. Cuídate mucho.

Pasados unos días volví a llamar a Francisca para ver si me remitía algunas fotos con las que ilustrar esta entrevista, pero estaba recién vacunada contra el Covid-19 de la primera dosis de Pfizer y andaba sentada en su casa sin moverse por si se mareaba. Me dijo que el pinchazo se le practicó en el Centro de Salud de Jimena y no tuvo que bajarse del coche. En contra de lo que también le hubiera encantado, me confesó que no se sacó el carnet de conducir a su tiempo. Tuve que esperar hasta ahora cuando a través de su amable hijo, José Luis, me ha hecho llegar los retratos por wassap junto a dos de sus poemas como muestra que figuran a continuación. 

Dos de los más de un centenar de poemas que lleva escrito esta autodidacta, Francisca Sánchez Gil. El de la izquierda, dedicado al Festival Internacional de Música que se celebró en Jimena en el año 2001. El otro, a sus dos hijos, José Luis e Isabel María que falleció.

Bibliografía complementaria

EL MÉDICO LASTRES DE LA ESTACIÓN (23.07.2017):  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/22/32226/

LOS ÁNGELES Y JIMENA CON LA FAMILIA LASTRES (07.02.2017): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/05/30708/

EL POLIFACÉTICO, ANTONIO MATA GÓMEZ, FARMACEÚTICO (04.02.2019): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/02/04/36972/

LA NOVENA QUE VIVÍ (01.09.2016): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/09/01/29468/

`LA HERIDA´ DE LEOPOLDO DE LUIS EN EL PARAISO DEL SUR: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/12/16/36397/

Ángela Reyes, poeta jimenata (12.04.2021): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/04/12/angela-reyes-poeta-jimenata-12-04-2021/

(XVIIº) LOS LARIOS Y LOS “MARES”: 1936. TESORILLO Y SAN PABLO (4ª PARTE) (08.04.2020):  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2020/04/08/41531/

EL DISCRETO JIMENATO DEL “STANBROOK” (29.01.2020): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2020/01/29/40339/

EL ÚLTIMO ALCALDE REPUBLICANO DE JIMENA (25.07.2019): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/07/22/37900/

EL OTRO MARINA, 6ª Parte (11.01.2021): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/01/12/el-otro-marina-6a-parte-11-01-2021/

“La guerra de mi padre”. Leopoldo Moreno Barranco. Algeciras , 18 de enero del 2016.

“Y Jimena se vistió de luto. IIª República, guerra civil y posguerra en Jimena de la Frontera“. José Manuel Algarbani Rodríguez. Diputación de Cádiz. Año 2011.

“El Tesorillo. Mallorquines tras los pasos de March”. Honorat Bauçà Roig y Margalida Juan Taberner. Roig Editors S.A. Mallorca 2012.

“Memoria desde el exilio en Francia de la Guerra Civil”. Juan López Morales. 1996.

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