Tiempos en que ni Susana ni Heredia quieren irse (24.05.2021)

Posted on mayo 23, 2021

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Tiempos en que ni Susana ni Heredia quieren irse*

Ignacio Trillo. Economista.

Durante la pandemia de 1918, bautizada tendenciosamente con la denominación de “gripe española”, se anunciaba el Zotal como remedio eficaz para combatir todo tipo de males.

Por mucho que pregonara la publicidad en blanco y negro acerca de la eficacia de esta marca de desinfectante a la hora de la esterilización general de todo tipo de especímenes en locales e instalaciones en tiempos pandémicos, incluidas las de uso partidarios que se hallasen totalmente infectadas, proporcionando un nuevo ambiente de regeneración, higiene y limpieza, no estoy muy seguro que lo consiga con determinados macrobicidas incrustados entre los cuatro puntos cardinales del PSOE de Málaga en conexión con la estructura orgánica  andaluza.

Simplemente porque la vida política como la dirección de esta organización está en desiertos ignotos sin militancia activa desde hace tiempo, anterior a la aparición del Covid-19. No hay que ir a Parcemasa para certificarlo ni hurgar en sus fúnebres archivos, basta pasarse por los barrios donde se ubican sus sedes y comprobar que están cerradas a cal y canto, grafiteadas sus fachadas con reaccionarios lemas. y sus puertas correderas oxidadas por el hálito del húmedo marítimo.

La plaga vírica que ahora nos asola ha servido para que ese fenómeno de parálisis permanente se lleve a cabo,  contrario a como se operaba antaño, sin depuraciones ni purgas de militantes librepensadores, de excelencias en sus profesiones, de cualificados y formados cuadros, o simplemente de osados críticos contrarios a la deriva que llevaba el barco antes de que se estrellara en las urnas autonómicas de diciembre del 2018 tal y como era crónica anunciada.

Miguel Ángel Heredia fue en el PSOE de Málaga, guerrista contra renovadores, luego chavista contra los guerristas, griñanista contra los chavistas, susanista contra el pedrismo y ahora espadista contra el susanismo. Y aún le quedan, al haber empezado en su tierna juventud su profesionalización en la política, algunos años para jubilarse en política ¿Seguiremos viéndolo cambiar de chaqueta en un próximo pase de modelos?

Y lo curioso es que muchos insolentes de aquel periodo que alentaron esta metodología nefasta aunque privilegiada para sus intereses particulares, pretendiendo ser el tuerto en ese mundo de ciegos, que han llevado a la organización socialista andaluza a la meta de la desidia y del encefalograma plano, estén ahora posicionándose en el recambio espadista frente al susanismo.

De aquellos barros en que se fue primando la mediocridad, la política entendida como una profesión para toda la vida y la práctica de la máxima Vaticana del que no sirve en su diócesis se le da la patada de elevación con destino a Roma, es normal que emanen los actuales lodos de indignidad, chaqueterismo y ausencia de una mínima ética y estética socialista.

Algunos de esos mismos que primaron la mediocridad más grisácea para el liderazgo, promocionando a quienes, bien procedentes del fracaso escolar o del trapicheo orgánico, perdían elecciones tras elecciones y no tenían otra opción alguna de salida en el mercado laboral, adulando sin parar a la lideresa, se sumen hoy día al recambio para no pillarles en este momento fuera de juego y de la nómina política, de cara a  proseguir de fraile y de cocineros de ese menú a lo Juan Palomo que tanto les gusta en que ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Así manifiestan confiar para resucitar al muerto que generaron, no en la dureza de cara de una galena sino en la espada de un abogado. Es para tentarse la ropa con estos personajillos que revolotean desde las alturas para intuir el futuro y como sublime fauna carroñera olfatean como nadie los inmediatos cadáveres a originarse.

Con o sin las espadas en alto, en tanto, la guadaña de la que empezó como catequista y rociera está dispuesta antes de su óbito político al combate, batallando contra quién se ofrezca para sustituirla o se le ponga enfrente, la realidad que se percibe en el panorama de Despeñaperros para abajo, no sé si para ellos es importante, es que la derecha se consolida cada vez más en Andalucía, en tanto la izquierda no levanta cabeza; incluida la que pasa de adelante a atrás, o de pretender que sí se puede a indigente.

Susana Díaz, como presidenta de la Junta de Andalucía articulada en un Estado aconfesional, en visita confesional a la todavía militarizada Semana Santa malagueña, en este caso a la cofradía privada bajo tutela de la misógina iglesia, mostrando con enorme satisfacción el cuadro de la Virgen portadora de valores ajenos al socialismo y al feminismo.

No le basta a Susana Díaz para retornar a sus catacumbas de cara a proseguir su labor prosélito de catequista, el haber naufragado en el golpista pulso que mantuvo contra sus superiores, violentando las normas orgánicas y estatutarias establecidas a nivel federal. Tampoco, haber llevado a pique el poder institucional autonómico porque el cuerpo electoral socialista prefirió quedarse en casa antes de que ella continuara.

Dos noches, dos oportunidades perdidas de haber dimitido por dignidad y generosidad hacia su partido al que dice que tanto ama. El día que perdió las primarias frente a Pedro Sánchez después de haber sido una desleal y una ambiciosa desmedida pudiendo haber roto el PSOE en pedazos; y una segunda vez, el 3 de diciembre del 2018, cuando su desgaste era tal que perdió la presidencia de la Junta frente a un trifachito donde el PP obtuvo los peores resultados de su historia.

Como Atila, Susana Díaz sigue dispuesta a arrasarlo todo y no dejarse atrás ninguna semilla que pueda germinar. Es lo que tiene dedicarse a la política con exclusiva dependencia económica y parasitaria. Es no saber, perdido el poder autonómico, hacer oposición por quien se fundió como forma de vida con las instituciones. Es aspirar a jubilarse sin contar con día alguno cotizado en otra ocupación laboral…

Desde las “botellonas”  cerveceras en las plazas de Sevilla, abandonando o demorando en el tiempo la finalización de sus estudios de Derecho, hasta las otras borracheras de poder por el poder contraídas en las estructuras orgánicas y autonómicas, transcurrieron demasiados años consecutivos sin conocer otro oficio. Le urge un reciclaje o una reconversión para que vuelva a pisar la realidad cotidiana.

Y tantos años de botellón de poder desde su más tierna adolescencia es lógico que produzca un aislamiento mental con la realidad, formándose una insensible epidermis de hormigón armado bunkerizada, dotada de unos anticuerpos como `el copón divino´, sin necesidad de contraer riesgos de inyectas astrozénicas y, resistentes también frente a cualquier  Zotal.

El PSOE en Málaga como en el resto de Andalucía es un entierro de tercera Se invisibilizaron y anularon las bases para que no obrase un milagro. Hacerle la autopsia solo confirmaría que en su ADN lleva el mismo sello de la perdedora lideresa porque continúan dirigiéndolo la misma o los nuevos espadachines que mamaron la misma forma de hacer partido clientelar o una praxis política cutre y vacía de discurso socialista. De otro lado, el PSOE federal es consciente que sin unos magníficos resultados en Andalucía no vuelve a pisar La Moncloa, al igual que, una vez desaparecido Ciudadanos, con un duofachito que alcanzara el Gobierno central, España y su sistema democrático pueden saltar por los aires en un retorno a la involución.

Por tanto, pobre electorado socialista andaluz por tanta orfandad, viendo con impotencia que el reaccionarismo sube como la espuma, penetra en jóvenes ignorantes y hasta en sectores populares y clase obrera atrasada, olvidadizos del pretérito histórico, que han dejado de anhelar el alcance del paraíso de la igualdad y de la justicia social en la Tierra y no acaban de enterarse que también están en peligro los avances sociales logrados y la auténtica libertad que les atañen, no la que manosea la derecha neofranquista sino la que tanto supuso conquistar.

Ante esa desolación, solo un nuevo proyecto socialista para Andalucía que aborde los grandes retos de nuestro tiempo, -medioambientales, globalización, el nuevo empleo en una economía digitalizada, una fiscalidad para un estado del bienestar, los flujos migratorios, el dualismo desequilibrador del territorio vacío, natalidad versus envejecimiento, captación y no fugas de talentos…-,con un liderazgo y equipo sólido y solvente constituidos por los mejores, ajeno al populismo barato acompasado de voluntarismo a ratos que ha caracterizado la actual etapa susanista, que esté basado además en la separación de la estructura orgánica de un partido fuerte y vertebrado con el tejido societario, de la de sus cargos electos en las instituciones, erradicando prácticas clientelares del pasado, con un modelo organizativo que evite la acumulación de cargos y fije una tabla de incompatibilidades que impida por ejemplo ser candidato a la Junta a la vez que secretario general, haría abrir una rendija de esperanza en las filas socialistas en un futuro en comunión con su cuerpo electoral.

Por el contrario, plantear meramente la celebración de unas primarias como se está debatiendo en la actualidad, al margen de un proceso congresual, de cara a estar preparado con un cabeza de cartel electoral por si el actual inquilino de San Telmo, Juan Manuel Moreno, adelanta las elecciones, tal vez pueda reportar nueva frustración entre los herederos andaluces de Pablo Iglesias el viejo, porque ¿cómo quedaría un PSOE-A si la actual lideresa perdiera esas urnas internas y a continuación se negara a dejar la secretaría general, a lo que no estaría obligada? ¿Cómo sería planteable un nuevo escenario con el viejo proyecto avalado en el último Congreso regional? ¿Cómo podría desarrollarse la campaña electoral a la Junta donde la mayoría de las organizaciones provinciales siguiera en manos de susanistas o de travestidos de la noche a la mañana en espadistas?…

¿El apoyo de actuales susanistas a Juan Espadas, hasta minutos antes recalcitrantes partidarios de la lideresa, incrustándose como Heredia en sus mítines y visitas, haciendo méritos para proseguir viviendo a costa de la política sin importarle el rechazo y ridículo que provoca en el cuerpo electoral socialista, le representará una hipoteca a pagar tras su previsible triunfo? ¿Tendrá que cohabitar con Susana Díaz si tras ser derrotada se negara a dejar la Secretaría General del PSOE-A?

¿La casa por el tejado con estas primarias adelantadas? Me imagino que habrá cabezas en el PSOE al objeto de cuadrar lo que se aventura como un posible círculo viciado o vicioso, o no. A partir del trece de junio lo sabremos.

*Esta columna ha sido publicada en la revista digital de Málaga «El Observador»: https://revistaelobservador.com/opinion/51-tribuna-abierta/16607-tiempos-en-que-ni-susana-ni-heredia-quieren-irse

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