José Riquelme, poeta jimenato y campogibraltareño (31.03.2021)

Posted on marzo 30, 2021

0


Introducción

A la biografía sobre el insigne poeta de la generación del 36, Leopoldo Urrutia Luis, en su vinculación con Jimena de la Frontera (Cádiz), le sigue continuando la serie temática con los poetas de la localidad que tuvieron lazos estrechos con el que llegó a ser Premio Nacional de las Letras. El primer caso ha sido con Diego Bautista Prieto, y a continuación se aborda, en dos capítulos quedará completada, la biografía del otro varón, también célebre literato de la lírica, José Riquelme Sánchez.

Ignacio Trillo

José Riquelme Sánchez nacido en Jimena de la Frontera en la calle Romo el 13 de junio de 1931

Fue cocinero antes que fraile, parafraseando el rico refranero castellano. Máxima que es perfectamente atribuible a la vida y obra de esta semblanza, todoterreno y multidisciplinario en el ámbito civil y cultural, distinguido e ilustre hijo de Jimena de la Frontera y de la Línea de la Concepción.

En este sentido transversal destaca que fue seminarista, guardia civil, estudiante de humanidades y de magisterio, educador, profesor docente, poeta, adorador de la pintura, investigador, articulista, pregonero, amante de la pintura, escribidor postal, devoto de la Reina de los Ángeles… y siempre recorrido por nobles sentimientos. La lógica a la vida lo encontró finalmente, junto a la creación de su familia, en la cultura sin fronteras y sin prejuicios ni sectarismos políticos, así como en la pretensión de vertebrar, partiendo del mundo de las letras y de la amistad, desde Jimena y desde la Línea de la Concepción, la comarca del Campo de Gibraltar.

Nacimiento

Se trata de José Riquelme Sánchez, nacido en Jimena de la Frontera el sábado 13 de junio de 1931 en la calle Romo número 30, aunque se le recuerda en la localidad ya de mayor viviendo en calle Barrera, casi colindando a la iglesia de San Francisco del barrio abajo. Estaba recién llegada la Segunda República cuando vino al mundo. En el pueblo, ocho días antes, había tomado posesión el primer gobierno municipal republicano salido de las urnas democráticas, tras la repetición de las elecciones locales que habían tenido lugar en el ocaso de la monarquía, el anterior 12 de abril, que fueron declaradas nulas por fraudulentas.

Esa fecha casual en haber sido alumbrado no le permitió saborear, como le habría encantado, la efervescencia literaria que se desarrolló en la primera mitad de esa década de los años treinta. Entremezcladas la adulta generación del 98, la de los Machados, Unamuno, León Felipe, Juan Ramón Jiménez… con la vital del 27, de la riqueza de tendencias y explosiva en la producción y rupturas con los modos de vida tradicionales, la de Lorca, Cernuda, Prados, Aleixandre, Guillén… y con la del 36, que comenzaba a aflorar con sus primeros pinitos, la de Miguel Hernández, Leopoldo de Luis, Gabriel Baldrich, Leopoldo Panero, Gabriel Celaya, Carmen Conde, Garciasol

Año 1970. En el ayuntamiento de Algeciras. José Riquelme, a la derecha, acompañando a sus grandes amigos y poetas, José Luis Cano, claro referente literario puente entre la generación del 27 y la del 36 y Manuel Fernández Mota (de Sayalonga, primero autodidacta, como cabrero de oficio, hasta que a los treinta y cinco años se puso a estudiar bachiller para pasar a aprobar el Magisterio, obteniendo finalmente plaza de maestro en Algeciras). Foto: diario Europa Sur.

No obstante, con algunos de ellos  se codearía, ya iniciada la década de los cincuenta, especialmente con Leopoldo de Luis (1917-2005), tan vinculado a Jimena, al igual que con José Luis Cano de la Torre (1911-1999), originario de Algeciras, corresponsal del 27 y valedor del 36, manteniendo con los dos en el tiempo una prolongada y rica correspondencia epistolar, de sobre y sello, a la que tan aficionado era. Más de noventa cartas se escribió con Leopoldo de Luis, y por encima de las setenta con José Luis Cano, a la par que otras tantas con varios personajes de renombre, como fue el caso del pintor linense, José Cruz Herrera (1890-1972).

25.09.1989.- Una de las más de setenta comunicaciones escritas que se carteó José Riquelme con José Luis Cano de la Torre, donde, aparte de ser felicitado por el artículo que sobre el remitente había escrito para la revista La Almoraima número 2 (“José Luis Cano: Estudioso de la Generación del 27”) publicación del Instituto de Estudios del Campo de Gibraltar (IECG), en la misiva el literato algecireño, temeroso de su estado de salud, le manifiesta al jimenato, el fin de su producción literaria y le adelanta el destino que iba a dar a su archivo y biblioteca, lo que denota el grado de relación de amistad y de confianza que mantenían los. Fuente: Herederos Riquelme Santos.

La muerte del padre

Sin embargo, no viviendo las mieles de esa interesante época en su vertiente literaria, la vida de José Riquelme Sánchez fue marcada por lo peor de ese momento histórico, la guerra. A los cinco años de nacer se quedó sin padre. Ocurrió el día tres de septiembre de 1936, cuando un gran sobresalto sacudió la pedanía de Jimena, San Martín del Tesorillo. A altas horas de la madrugada, el ruido de ráfagas de metralletas hizo levantar al vecindario de sus camas. Él se hallaba con su madre Lucía y su hermana Isabel, un año mayor, en el interior del cuartel de la pedanía, al igual que las demás familias de guardias civiles, en tanto el destacamento de uniformados, semanas antes tras unos días de incertidumbres y de titubeos, había huido a Algeciras para ponerse a disposición de los militares sublevados. Los que irrumpían procedentes de Algeciras eran militares y magrebíes, con algún guardia civil y tesorillero de paisano entre sus filas, que pretendían tomar dicha colonia agrícola por sorpresa con resultado finalmente fallido ante la fuerte resistencia cenetista encontrada.

Año 1928. Cristóbal Riquelme Lobato, nacido en Jimena, fue el padre de José Riquelme Sánchez. Falleció en San Martín del Tesorillo el cuatro de septiembre de 1936 de un disparo. A su izquierda, la esposa y madre del poeta, Lucía Sánchez Jiménez, nacida en Marchenilla (Jimena) Aparte de José, tuvieron con anterioridad una hija, Isabel, que estuvo de “maestra sustituta” durante parte de la posguerra en Jimena. ingresando más tarde como matrona en la Guardia Civil con plaza en la aduana de Algeciras. Lucía Sánchez Jiménez era hermana del padre de María Sánchez de la Torre, madre de Andrés y José María Macías Sánchez. Aquí observamos a Cristóbal con el uniforme de gala de la Guardia Civil. En el pecho le cuelgan unas medallas al mérito militar, una de ellas concedida por la guerra de Cuba de 1898, las otras distinciones presumiblemente de la guerra de Marruecos. Foto: Retratos de Jimena. Tomo I. Ediciones OBA.

En la refriega de disparos que hubo aquella madrugada en la plaza tesorillera, entre golpistas y republicanos, resultó accidentalmente muerto por fuego amigo el guardia civil oriundo jimenato, Cristóbal Riquelme Lobato, que venía con los insurrectos, al parecer con la intención de llevarse a su familia al litoral campogibraltareño. Su fallecimiento fue producto de una bala salida del arma reglamentaria que portaba un mercenario magrebí, diferenciada de las artesanales “postas” empleadas por los defensores, vecinos del núcleo de población.

Un tupido velo se echó sobre esa víctima a la que las fuentes propagandísticas de la insurrección atribuyeron “a las hordas marxistas”. Y esta “verdad” fue la que tendenciosamente se informó e hicieron firmar a la madre de familia. Al hijo, José Riquelme, tal vez le acompañara en vida esta versión hasta su marcha definitiva acontecida el doce de enero del año 2001 en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla donde estaba siendo tratado por un cáncer de estómago.

La infancia en Jimena

Esta orfandad de padre guardia civil condicionó la vida formativa y educativa del descendiente, no sabremos si también la ideológica, incapaz, no obstante, de tener a nadie ni a nada rencor u odio, dos vocablos inexistentes en su ADN. Siempre le acompañó un afectivo carácter en el trato con sus semejantes, hubieran estado en el frente de guerra que fuera, más aún si se trataba de poeta o pintor, sus dos grandes pasiones.

Año 1943. La foto más antigua que se conserva de la práctica del fútbol en Jimena pueblo y donde se halla, formando parte de ese deporte, el niño Pepe Riquelme. El campo improvisado se hallaba en la entrada de la localidad en lo que era antigua plaza de toros y luego, con el inicio de la década de los cincuenta, fue un jardín que llevó y cuidó Antonio Pajares Rivas. Sentados: José Cuenca Merino/ Sarrias/ David Cuenca Verao/Antonio Calabria/ Felipe Gómez. De pie: Mota/ José Riquelme Sánchez, el que llegó a ser poeta y escritor/ Alfonso Sánchez Castilla/ Paco Piñero Jiménez/ No identificado/ José Gómez/ Guillermo Ruiz Jiménez (maestro nacional). Atrás del grupo con camisa blanca y corbata: José Capote Pro (también maestro nacional) Fuente: Retratos de Jimena Tomo I. Ediciones OBA.

La infancia de José Riquelme transcurre en Jimena en una posguerra de penurias, privaciones y escasez de alimentos, donde ya los niños de su edad destacan el respeto y cariño que le profesaban, de lo bueno que era, y por la capacidad de liderazgo que ejercía sin pretenderlo, por no ser muy extrovertido sino por el contrario un tanto tímido. Cuentan igualmente que, ya de mayor y viviendo fuera, nunca se perdía una Novena a la Reina de los Ángeles o la feria de agosto -llegó a ser pregonero en la edición de 1972- y que siempre fue Jimena y la poesía lo que movían sus amistades, inquietudes e iniciativas. “Nunca comentaría nada de lo que pensaba políticamente”, aseveran asimismo, aunque su amigo de banca escolar cuando tenía seis años y nunca perdió el contacto con él lo define como un liberal conservador muy respetuoso y educado.

En esa niñez en Jimena, después de haber regresado con su madre y hermana de San Martín del Tesorillo, continuó viviendo en Jimena en la calle Romo donde nació. Su primera aula de enseñanza, curso 1937-38, se hallaba en lo que más tarde sería la escuela nacional donde impartiera clase el maestro don Guillermo Ruiz Jiménez, inmueble titular de Francisco Corbacho Sánchez, el secretario del ayuntamiento de casi toda la vida, en cuyos bajos se establecería la churrería de Frasquita la Francesa. Bajo el franquismo se denominó calle Calvo Sotelo y hoy, Jincaleta. A falta de profesores para menores por motivos de la guerra, lo impartía un particular de nombre don Antonio, sin titulación. La estación favorita de Pepito Riquelme, así lo llamaban los compañeros de pupitre, era el tórrido verano de tardes largas de sol y de luz, donde tras guardar dos horas de reposo después del almuerzo para que no se le cortara la digestión, dicho tan grabado en el imaginario colectivo de aquella generación, emprendía con sus amigos cancha abajo la roaera para bañarse en el río Hozgarganta, bien en La Tosca, Macarro o La Vegeta.

Años 40. José Riquelme junto al río Hozgarganta.

«RIO HOZGARGANTA»

«Entre sierras y lentiscos
hacia la llanura bajas.
Lejano río de mi ayer
soñado de mi infancia.
(…)

Más abajo: la vega ancha.
Río sin versos ni leyendas,
sonoro río Hozgarganta.
Contigo va mi niñez,
contigo van mis nostalgias.»

(José Riquelme) 

A continuación, tras una sobria merienda de nuevo en su domicilio, bajaba en dos zancadas el trozo de la calle Romo que la separaba de la antigua plaza de toros, que posteriormente sería jardín mimado por Antonio Pajares Rivas, para echar un partido de fútbol en ese llano, entre un improvisado equipo del barrio abajo contra el barrio arriba. Transcurría sin porterías, unas piedras señalaban su anchura en el suelo y otras que marcaban los extremos del córner y del centro del campo. El balón era de trapo si no había uno de badana, el preferido, relleno de restos de materiales de las zapaterías o de las talabarterías. Y antes de dormir, si no había salido con un chichón o una pedrada producto de la refriega del partido que solía ser muy broncoso por la rivalidad entre ambos barrios, ya en el Paseo, junto a la iglesia Nuestra Señora la Coronada, que se demolió con posterioridad, años 1946-47, jugaba a la burra o a las cuatro esquinas. Todo normal como un niño más del pueblo de aquel tiempo pasando el día sin gastar una sola chica (cinco céntimos de la peseta) porque no la tenía.

Los prisioneros republicanos y el fútbol

El fútbol había sido introducido en la localidad por los presos republicanos procedentes de los Batallones de Trabajadores que realizaban trabajos forzados para redimir penas de condenas por consejos de guerra. A la vez esas penosas labores estaban destinadas a crear infraestructuras de defensa militar con mano de obra gratis y semiesclava. Entre los prisioneros que llegaron a Jimena y estuvieron internados en los tres campos de concentración que se crearon, abundaban vascos, catalanes y valencianos, muchos de ellos de alto nivel formativo, como el poeta Leopoldo Urrutia, y donde la práctica del balompié ocurría cada domingo por la tarde. Eran admirados por el vecindario que en masa bajaba de sus domicilios para verlos jugar en el campo que se improvisó donde luego jugaría el Jimena C. D. y que se llamó El Cañaveral. Sirvió para que se conociera y se practicara, como modalidad de ocio, entre los niños y los jóvenes.

Campo de concentración de presos republicanos de los Batallones de Trabajadores forzados a cantar el Cara al Sol con el saludo fascista antes de comer. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

El domingo era el único día que no trabajaban los presos republicanos. A primera hora de la mañana, desde el campo de concentración situado en una explanada antes de llegar a San Pablo de Buceite, salían dos soldados de los que vigilaban, pertenecientes por tanto al ejército vencedor, con dos mulos para recoger en Jimena al cura del pueblo, entonces el sacerdote, Juan Ángel Abel Guerrero, oriundo de Alpandeire, y al monaguillo, Juan Gil Plata.

Año 1939. Jimena de la Frontera. El cura de Alpandeire, Juan Ángel Abel Guerrero, que estaba destinado en Jimena y que tenía que cubrir las misas de las tres iglesias de la localidad incluida el Santuario de la Reina de los Ángeles, aparte de las contingencias como era atender espiritualmente a los campos de concentración de presos republicanos que había en el municipio. Para su movilidad se lo apañaba con este asno. Detrás de él en esta imagen, el monaguillo que le auxiliaba, Juan Gil Plata. En este periodo, 1937-40, había en Jimena dos iglesias, sedes de parroquia, la Coronada y Misericordia-Victoria, más la iglesia de los Ángeles en la Estación. A añadir, como centros religiosos en el pueblo, la ermita San Francisco, , la ermita de Consuelo. La ermita de la Concepción acababa de ser derribada y la de Misericordia, situada junto al Castillo, ya no se usaba para el culto. Foto: Juan Gil Plata.

Otras veces iba también de acólito, sustituyendo al anterior, el niño, huérfano de padre por el golpe, asesinado en la estación de Arriate, Mariano González León, ferviente falangista, o José Cuenca Merino, que fue sastre. Entre las once y las doce de la mañana se celebraba la obligada misa de campaña que concluía para mayor humillación de los vencidos con los himnos de rigor, como El Cara al Sol. Después vendría la comida, donde el preso valenciano, Isidoro Gutiérrez Vivó, profesor mercantil, que acabaría siendo cuñado de Leopoldo de Luis al casarse con la estacionera Luisa Gómez Sierra, se encargaba, junto a otros prisioneros de la misma zona levantina, de preparar el rancho, consistente el menú en una gigantesca paella con el arroz traído desde San Martín del Tesorillo, de las tierras de Juan March Ordinas al que Franco en 1937 le había autorizado su producción ya que había estado prohibido desde 1917 por los casos de paludismo que generaba en la población circundante. El postre era un trozo de carne de membrillo donde se utilizaba como bandeja para acercarlos a los presos la inmensa tapadera que había servido para que reposase el arroz.

Trabajadores de la colonia agrícola, San Martín del Tesorillo plantando arroz en las tierras de Juan March Ordinas, tras la reanudación de sus producciones en la posguerra independientemente que volviera a generar enfermos por paludismo entre las poblaciones de San Martín del Tesorillo y hasta de Guadiaro y Castellar. Con ese arroz se hacían las paellas los domingos en el campo de concentración de presos republicanos ubicado muy cerca de San Pablo de Buceite. Fuente: portal de Facebook, “Quiero a Tesorillo”.

Seguidamente, la mayoría de los presos emprendían la caminata hacia el campo de fútbol, donde después se instalarían los silos de almacén del trigo de Jimena, para jugar un partido entre el equipo de los prisioneros del campo de concentración de San Pablo, que se llevaban a cuesta los seis palos que servían de porterías, después tendrían que retornar también con las maderas, y el constituido por los presos que estaban en El Pósito y en los anexos de la iglesia del Llano de la Victoria, ambos en el interior del pueblo. Éstos ya habían oído también misa en formación, desfilando por la calle Sevilla, en la iglesia de Nuestra Señora la Coronada que estaba en El Paseo, a pesar de que ya había sido declarada en estado de ruinas. A esos encuentros con el balón no faltaba como espectador aquel aun niño, Pepito Riquelme que al unísono con los demás de su edad le sacaba letras al evento y a sus jugadores participantes. Uno de los presos futbolistas que llegó a ser de los más populares fue, Pedro Esparrach Roca, uno de los presos veteranos que estuvo más tiempo en el Batallón de Trabajadores 104 del municipio de Jimena (desde el 19.02.1938 al 23.05.1940) catalán barcelonés de Vilasar del Mar, había nacido el 31.07.1917, que jugaba de portero y se había echado de novia a una jimenata, Jacinta Pérez-Navarro Boza. Hasta cuatro equipos de fútbol se llegaron a constituir entre los presos republicanos, uno por cada batallón. Este era uno de los chascarrillos que cantaban los niños en esos partidos: «La primera es la que pita, / la segunda ya lo sabe, / la tercera y la cuarta / son unas calamidades.»

El ingreso en el Seminario

Año 1946. En una de sus venidas a Jimena desde el Seminario de Cádiz, José Riquelme Sánchez, de pie a mano izquierda, portando ya sus gafas de miopía. A su derecha, el sacerdote José Mena Bonilla, y el amigo Cristóbal Arjona Navarro (su padre, el practicante del pueblo, Juan Arjona Gil, exiliado político en esa fecha en Túnez). Agachados, los hermanos Andrés y José Cuenca Merino, que fue sastre, con una pelota en las manos. Foto: Retratos de Jimena. Tomo Iº. Ediciones OBA.

De esta forma, conforme fue creciendo, bien pronto José Riquelme ingresó, curso 1944-45, en el Seminario en Cádiz. Acabado bachiller elemental con el título de Humanidades, se salió sin ordenarse sacerdote y como había que comer en aquellos difíciles años, se fue a Barcelona, tres días tardaba el tren en llegar desde Jimena, a hacer el servicio militar en la Guardia Civil, privilegio que le asistía por ser hijo huérfano del Cuerpo, realizando el curso formativo de tres meses en la Academia existente en la Ciudad Condal junto a Les Corts. De allí salió con destino a la Dirección General de la Guardia Civil en la capital de España.

De guardia civil en Madrid

En Madrid conoció a Leopoldo de Luis, por aquello de su vinculación con Jimena, naciendo entre los dos una relación muy curiosa para aquel siniestro tiempo: la de un guardia civil que aspiraba a consagrarse en un futuro como un gran poeta y que hacía ya sus primeros pasos, y la de un consumado literato, maldito desafecto al Régimen que tuvo hasta que cambiarse de nombre para publicar ante la represión de los vencedores. De ahí surgió una prolija correspondencia postal entre ambos, con intercambios de libros y de artículos que continuaría durante décadas y donde en ningún momento se vio afectada por diferencias religiosas o ideológicas que podían suponerse, al menos teóricamente. También consagró una amistad que llegó a convertirse en fraternal.

14.06.1952. Carta dirigida a José Riquelme Sánchez, 1ª Compañía, 1ª Comandancia de la Guardia Civil, “Batalla del Salado”, por parte de Leopoldo de Luis como respuesta a otra anterior del jimenato. Como se comprobará, situándonos al inicio de la década de los cincuenta, cuando aún se hallaba España en posguerra, no era frecuente este tipo de relación entre un poeta maldito por el franquismo y un aspirante a poeta perteneciente a la Guardia Civil y al que oficialmente “los rojos” habían asesinado a su padre guardia civil. Quizás aquí se halle la nobleza y la grandeza de los dos personajes. Por otro lado, el contenido de la misiva es toda una lección de lo que entiende Leopoldo de Luis, en ese momento de su vida, que es poesía. Fuente: Herederos Riquelme Santos.

Asimismo, Riquelme, aparte de aprovechar esa estancia en la capital para aproximarse con pasión a la pintura, pateándose todos los museos y visitando cuantas exposiciones temporales se anunciaran, se convirtió en embajador en Madrid sobre cuanto se tratara de Jimena. Lo mismo aglutinando y reuniendo a los jóvenes del pueblo que trabajaban, estudiaban o hacían el servicio militar, o recibiéndolos, como ocurrió con Juan León Espinosa, en la estación de Atocha cuando el uno de marzo de 1957 empezaba su mili como voluntario en artillería.

1957. Aquí vemos a José Riquelme Sánchez, como anfitrión de los jimenatos en Madrid, en el centro de la imagen, teniendo como base el cuartel de Delicias de la Guardia Civil y ejerciendo el puesto en labores de vigilancia en la entrada del Ministerio de Hacienda. Figuran aquí con él, los jimenatos: José María Montero Núñez, hijo de médico represaliado don José Montero Asenjo, que se hallaba trabajando, no tan paradójicamente, esta es otra historia, en la fábrica de Uralita de Juan March Ordines, y el estudiante de ingeniería industrial, Lorenzo Piñero Jiménez. A su derecha, el estacionero, Antonio Gómez Sierra, precisamente cuñado de Leopoldo de Luis, y Manuel González León, que había estado estudiando en el Seminario de Madrid también sin llegar a ordenarse sacerdote, huérfano de padre igualmente tras la sublevación militar y hacía la mili en ese momento. Foto: Retratos de Jimena. Tomo Iº. Ediciones OBA.

El destino en Canarias y el matrimonio

Más tarde Riquelme pidió como destino Canarias porque se ganaba más dinero y quería ahorrar para una posible boda, ya en la unidad de Tráfico como agente tras superar un curso que tuvo que hacer en Granada. Entre ambos destinos, Madrid y Las Palmas, haría el Magisterio, acabándolo en Canarias tras aprobar la disciplina de Matemáticas que lo dejó para el final porque la tenía atragantada.

Antes, había conocido, en una de sus estancias vacacionales en Jimena coincidente con la feria anual de agosto, a la que sería su esposa, Carmen Santos Perelló. Se la presentó su buen amigo, José Carrasco Corbacho, que estaba casado con una hermana de ella, Maruja. Carrasco era oriundo también de Alpandeire, como el cura anteriormente referido pero sin lazos familiares, que había llegado a Jimena con su familia como interventor del banco Hispano-Americano. En ese encuentro surgió el amor de Riquelme.

José Domingo Carrasco Corbacho, oriundo de Alpanderie al que debe a tu tío abuelo, Fray Leopoldo (1864-1956), capuchino y beato desde el año 2020, sus estudios, primero por poco tiempo en el Seminario y luego la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad de Granada. Una vez que finalizó sus estudios universitarios como estaba tan mal pagada la enseñanza concursó a unas plazas en la banca llegando a Jimena en 1955 para cubrir el puesto de interventor del banco Hispano-Americano en calle Sevilla, en tanto por las tardes daba clases de latín en su domicilio familiar alquilado al padre de Barme Ruiz Delgado, sito en calle Consuelo. Se había casado, viviendo en San Martín del Tesorillo, en la Línea de la Concepción en 1951 con Maruja Santos Planelló y sería quién presentaría en Jimena a su cuñada Carmen a José Riquelme que cuajaría en noviazgo estando aún de guardia civil en Madrid y gozando en su localidad natal de unos días de permiso. El hermano de Carrasco, de igual trayectoria de estudios y bajo la misma tutela del fraile, de nombre Salvador, sería en la Línea de la Concepción el director de Radio Juventud, que tanta cobertura daría a la poesía y la prosa de Riquelme. Esta imagen del año 1959 transcurre en el campo de fútbol El Cañaveral del Jimena CD donde Carrasco se halla junto al poeta y maestro particular, Diego Bautista Prieto, ambos de lo más aficionados al balompié, con quién José Riquelme tuvo una exquisita relación porque a ambos les unía, no el origen social o la trayectorias de sus vidas, sino la poesía y Jimena. Este mismo campo era el que había servido a los presos republicanos para su práctica del fútbol solo que en esta fecha estaba delimitado por unas cañas, se cobraba por las entradas y tenía hasta marcador Fotocomposición propia extraída del Tomo Iº. Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Carmen, vecina de la Línea de la Concepción, era hija del comandante militar de carrera del ejército, Juan Santos Medina, y de Mercedes Planelló Ferrar descendiente del cónsul de Italia en Gibraltar, familia de origen genovés. El matrimonio se conoció en Ceuta. Teniendo destino militar en Madrid, no sintiendo simpatía por la República, el oficial Santos se acogió a la ley Azaña para pasar a finales de 1931 a la reserva manteniendo íntegro el sueldo. Cuando estalla la sublevación militar del 18 de julio de 1936 no se sumó a la sedición, pero días después, estando fichado como supuesto desafecto, fue detenido en su domicilio por un grupo de milicianos y pasó a la cárcel Modelo. Conforme el cerco de los sublevados se iba haciendo más estrecho con la toma de los alrededores de la capital, temiéndose su caída, y encontrándose el gobierno republicano recién establecido en Valencia, los presos fueron sacados y conducidos en autobuses, se pensaba que a una cárcel más segura, pero una orden cruzada, o por propia decisión de los guardianes, hizo que bajaran en Paracuellos donde fueron fusilados. Murió con 42 años, dejando siete mujeres y tres varones huérfanos de padre.

Dos trágicos episodios, como efectos de la guerra que dejaron sin padres a José Riquelme y a Carmen Santos cuando más lo necesitaban en sus familias y siendo niños, y que el destino unía también en el noviazgo.

El guardia civil, Riquelme, en Canarias, ya como agente de la Dirección General de Tráfico, se le removían las tripas cada vez que tenía que poner una multa. Había un bar en Las Palmas que por las tardes echaba un rato donde se prestaba en ayudar en los descargos a los sancionados por él. Así liberaba su conciencia de cualquier responsabilidad por su autoría.

En tiempos que se restringieron los permisos y vacaciones fuera de las islas, aprovechó un traslado de presos a la península para sustituir al compañero del mismo Cuerpo que tenía que hacer el servicio. De esta forma se presentó en La Línea de la Concepción y se casó con su novia Carmen, el 19 de marzo de 1962, sin conocimiento de la superioridad. Ambos volvieron a Canarias ya de matrimonio y tuvieron el primer hijo, Pepito, nueve meses más tarde. Nació el 31 de diciembre de ese año. Posteriormente vino al mundo otro descendiente canarión, también varón, al que le pusieron de nombre, Jesús.

Sus dos hijos, José y Jesús, son hoy en día dos brillantes catedráticos de la Universidad de Sevilla. El primero de Informática y el segundo de Ingeniería. La madre Carmen, que cuenta actualmente con ochenta y nueve años, vive con sus dos descendientes en la capital hispalense, aunque sigue conservando la casa familiar de la Línea de la Concepción -situada en la calle dedicada al escultor cordobés, Mateo Inurría (1867-1924)- donde se halla gran parte de los recuerdos de José Riquelme.

.

Los dos hijos del matrimonio: José Cristóbal y Jesús Manuel Riquelme Santos, ambos catedráticos hoy en día de la Universidad de Sevilla.

(Continúa en esta Segunda Parte: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/04/05/jose-riquelme-sanchez-poeta-jimenato-y-campogibraltareno-2a-parte/)

Testimonios

Amalia Carrasco Santos, Ernesto Carrasco Santos, Juan Ignacio De Vicente Lara, Juan Gil Plata, Joaquín Hita Pérez, Juan León Espinosa, Andrés Macías Sánchez, Leopoldo Moreno Barranco, Antonio Pérez Gil, Jesús Riquelme Santos, Carmen Santos Planelló,

Bibliografía consultada

Fernández Mota lleva ‘Cármenes’ a Málaga. Sandra Balvín. Diario SUR. 14.04.2008.

Enciclopedia de la Linea. Personajes ilustres, famosos y populares (CVII). Miguel Manzano Pratts. Diario Europa Sur 20.09.2020.

Expediente del archivo militar de Guadalajara del recluso, Pedro Esparrach Roca. 

Diccionario sensagent. José Cruz Herrera,

La Feria del Libro de La Línea recordará al jimenato José Riquelme. Tiojimeno. 17.09.2007.

Jimenenses miembros del IECG. José Riquelme Sánchez(1931-2001) Blog de Eduardo Sáenz de Baranda. 18.11.2017.

Amparo López Cruz Herrera invita a los linenses a pasear por sus paisajes. ESTRELLA BLANCO / LA LÍNEA 12 Octubre, 2012 – 05:00h Europa Sur.

La muerte de Amparo Cruz, hija del pintor linense Cruz Herrera, causa pesar en La Línea.

José Riquelme. Memorias de la Belleza. Juan José Téllez. Revista Almoraima número 26. 2001.

La muestra ‘Agustín Segura… Suma y sigue…’ sigue abierta al público en el Museo de Chiclana. Diario de Cádiz. 08 01.2018.

Historia de San Martín del Tesorillo en la España Contemporánea. Jerónimo Sánchez Blanco.

Revistas de la feria anual de agosto de Jimena en las que se contienen artículos de José Riquelme correspondientes a los años: 1988-89-90-91-93-95-96-97-98-99, facilitados por Javier Vargas-Machuca García.

OTROS POST CONTENIDOS EN ESTE BLOG RELACIONADOS CON LA VIDA Y OBRA DEL POETA DIEGO BAUTISTA PRIETO.

LOS POETAS DE JIMENA: DIEGO BAUTISTA PRIETO (1ª Parte) (24.02.2021): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/02/24/los-poetas-de-jimena/

EL POETA, DIEGO BAUTISTA PRIETO (2ª Parte) (01.03.2021): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/01/diego-bautista-prieto-2a-parte/

EL POETA, DIEGO BAUTISTA PRIETO (3ª Parte) (09.03.2021): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/09/diego-bautista-prieto-3a-parte/

EL POETA, DIEGO BAUTISTA PRIETO (4ª Parte) (17.03.2021): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/17/diego-bautista-prieto-4a-parte/

EL POETA, DIEGO BAUTISTA PRIETO (5ª Parte) (23.03.2021) https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/23/diego-bautista-prieto-y-5a-parte23-03-2021/

OTROS POST CONTENIDOS EN ESTE BLOG RELACIONADOS CON LA VIDA Y OBRA DEL POETA, LEOPOLDO DE LUIS, MAESTRO DE DIEGO BAUTISTA PRIETO.

"La `herida´ de Leopoldo de Luis en el paraíso del Sur” (Iª PARTE) (17.12.2018) https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/12/16/36397/

“Cronología biográfica de Leopoldo de Luis” (IIª PARTE) (02.01.2019)  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/01/02/36590/

“Cronología biográfica de Leopoldo de Luis” (IIIª PARTE) (10.01.2019): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/01/10/36683/

Posted in: Solo Blog