Diego Bautista Prieto (y 5ª parte)(23.03.2021)

Posted on marzo 23, 2021

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Ignacio Trillo

INTRODUCCIÓN

En una primera parte de esta notable biografía (https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/02/24/los-poetas-de-jimena/) se ha descrito la trayectoria inicial del que figura como uno de los poetas autodidactas más significativos de la posguerra española. En este sentido, se relatan: los orígenes de los progenitores, su nacimiento en 1917 en Jimena de la Frontera, el de los dos hermanos. La pronta pérdida del cabeza de familia cuando apenas contaba con ocho años, que le forzó a tener que trabajar en el campo tan tempranamente. La prematura pasión desde pequeño por los libros. Igualmente, la venida imprevista de una hermana de madre a la familia con el desprecio por parte de una estirpe señorial. La ilusionante llegada de la IIª República y el activismo “cenetista” desplegado por la saga. El triunfo del Frente Popular y el inmediato levantamiento militar. Finalmente, la huida de la madre a Málaga con los dos hijos más pequeños, en tanto los dos mayores se hallaban en los frentes de guerra, para en su retorno al pueblo ser fusilada.

En el segundo capítulo, se ha mostrado (https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/01/diego-bautista-prieto-2a-parte/) a un joven Diego Bautista Prieto que con diecisiete años, coincidiendo con los finales de la IIª República, ya escribía editoriales en la prensa nacional. Su marcha de Jimena para realizar al servicio militar al filo del golpe de estado del 18 de julio. Su deserción de las filas rebeldes y encuadramiento en el ejército popular. El hondo pesar que le duraría toda la vida al enterarse del fusilamiento de su madre. La detención al final de la guerra tras su negativa a exiliarse. La coincidencia en la cárcel con Miguel Hernández. El consejo de guerra al que fue sometido y la condena sufrida. El misterioso sobreseimiento de la causa y su puesta en libertad. Y el retorno a Jimena donde se dedicó a la alfabetización de menores y adultos, recorriendo cortijos y casas aisladas de los montes donde acudía andando.

En un tercer capítulo, (https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/09/diego-bautista-prieto-3a-parte/) la triste y enlutada Jimena de la posguerra, llena de hambruna y de uniformados vencedores, en tanto en la sierra comenzaba a organizarse una resistencia que era perseguida y combatida por la represión. En ese periodo sucedía una nueva detención de los hermanos Bautista Prieto y de un primo hermano, Diego Prieto Bueno, condenados a cárcel por consejo de guerra militar.

En el cuarto capítulo (https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/17/diego-bautista-prieto-4a-parte/) se relató la estancia del poeta en la cárcel del Puerto de Santa María, su salida de prisión y la apertura de un aula para dar clases en el “soberao” de la casa de los que iban a ser sus suegros. La boda y nacimiento de sus hijos. El papel que los “maestros particulares” realizaron en aquella posguerra donde no existía la escolarización universal. A continuación, la marcha de la familia para vivir en el núcleo de población de la Estación de tren, trabajando como administrativo en un patio de corcho a la vez que continuaba su docencia privada, hasta la toma de decisión de emigrar a Cataluña.

La familia Bautista Gómez en Cataluña

En la primavera de1962 Diego Bautista marchó a Cataluña, inicialmente solo con su mujer, para sondear sobre el terreno sus posibilidades laborales y el lugar a habitar. Su partida de Jimena no era tanto por motivos laborales sino buscando sobre todo una mejora de la calidad de vida de los suyos con el pensamiento puesto en proporcionar a su descendencia un horizonte de futuro, así como para su propia realización personal en el campo de la cultura y de la militancia política, optando por un lugar donde se sintiera algo más libre.

Al poco tiempo de hallarse en tierra catalana, no asentado aún, Diego sufriría el mazazo de la inesperada muerte en Jimena de su querido hermano mayor, Cristóbal, que contaba con cincuenta y tres años. Coincidió con la feria anual de agosto. Tuvo que emprender de prisa el regreso para asistir a su entierro. Con el paso del tiempo, le dedicó un poema cargado de dolor y de desgarro interior, «Carta a un hermano ausente», de los más largos que compuso. El intenso amor fraterno que le profesaba, le llevaba a realizar un recorrido, por el medio natural y el transformado por el ser humano,, que ambos compartieron desde pequeños en sus muchos días de trabajo de sol a sol. Quedó estampado en el afligido poema que empieza:

«Todo sigue igual, ¿sabes?, que antes de tú marcharte

por las ventanas de tu sangre abiertas

aquel día de agonía en el que el pueblo,

lo mismo que otros años, se vestía de feria (…).

Nunca prestó atención la muerte al calendario,

no existe en su profesión las fiestas,

todos los días son

laborables para ella…

(…) Todo sigue igual, ¿sabes? Nacen, crecen,

languidecen los árboles, las yerbas; en las breñas del tiempo» (…)

(Diego Bautista Prieto, «Carta a un hermano ausente»).

Ese fatal contratiempo hizo que no volviera a Cataluña hasta meses después. Antes de esa nueva llegada, que ya lo haría con la familia al completo, había tenido lugar una nevada histórica en Barcelona. Sucedió en esas Navidades de 1962 y no le pilló por la inesperada desaparición del hermano, pero de haberla sufrido no le resultaría tan sorpresiva en sus efectos. Estaba acostumbrado a pasar intenso frío en el pueblo, no hablemos en las cárceles; además, ocho años antes, siendo principios de febrero de1954, se había vivido otra copiosa caída de nieve del mismo calibre en Jimena.

Año 1954. Los días 3 y 4 de febrero ocurrió una nevada histórica en Jimena. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Nuevamente en Cataluña, su marcha y cambio geográfico de residencia y laboral no llevó aparejado en sus inicios un aumento de los ingresos económicos con respecto a los que ganaba en la Estación de Jimena, sino todo lo contrario. Cataluña no era Jauja para el comienzo de un administrativo contando con cuarenta y cinco años y tres hijos pequeños que alimentar. Fueron por tanto comienzos austeros que no le eran desconocidos. Pero no duró y su ascenso en el trabajo hizo que no se arrepintiera de esa aventura emprendida. Su mujer además, un par de años más tarde, se puso a trabajar en un salón de belleza.

Diego Bautista nunca se olvidaría de su origen, de Jimena y de su gentes, que las tendrá siempre bien presentes –«Oh, silencioso castillo,/ y la distancia me oculta/ las heridas que te hicimos»– con las que continuó en contacto permanente, aparte de frecuentarlas con su familia sin faltar en época vacacional. Es más, desde este periodo hasta su final de vida, estará en relación constante con los numerosos jimenatos, parientes y amigos, que se hallaban instalados igualmente en ese cosmos migratorio.

En febrero de 1965 tirará del vecino que vivía en la planta arriba de la misma casa de la Estación, Miguel Ríos Pérez “Maroto”, con el que oía a escondidas por la radio la prohibida emisora de España Independiente La Pirenaica, que llegará también a Cataluña no solo con la familia, su mujer y tres hijos, sino también con el carromato con el que como recovero hacía sus ventas ambulantes recorriendo cortijos y casas aisladas en el monte. Igualmente con los años se llevó a su hermano Juan, el pequeño, que de albañil en Algeciras pasaría a constructor en tierra catalina.

1965. Diego Bautista había tirado también en dirección a Cataluña de su vecino colindante de la Estación, Miguel Ríos Pérez “Maroto”, que se llevó, no solo a su familia sino también en tren a su motocarro con el que se ganaba la vida en Jimena en la venta ambulante por fincas y cortijos. Aquí ya en Cataluña trabajando con su motocarro en la construcción en el municipio de Montorrés (Barcelona). Foto: Miguel Ríos Jaén, el hijo varón de “Maroto”.

En su nueva residencia que la fijó en Hospitalet, poco tardaron en presentarse en su domicilio la policía franquista, la temible Brigada PolíticoSocial (BPS). Llamaron a la puerta en un anochecer y tras identificarse los hizo pasar al comedor. Era un par de agentes trajeados oscuros que lo visitaban para apercibirle que conocían su largo historial de desafecciones al Régimen, al objeto de que supiera que estaba siendo vigilado.

La llegada al mundo de los nietos

Escaló puestos y pasó como contable a una gran empresa metalúrgica. Ya se había comprado un piso a base de letras que eran lo que mandaban los cánones de entonces. Cuando tuvo los dos primeros nietos fueron otra linda fuente de inspiración poética, con el acróstico, «El primer nieto», dedicado a Hugo Tauste Bautista, y otro más al nacimiento posterior de «El segundo nieto», Raúl Revilla Bautista.

Al primero, Hugo.

«Hondura de este amor que se produce

Un chorro de luz cosmética en mi pecho.

Gigantesca la pizca de tu vida,

Orto-clave de un horizonte abierto.

(…) Sumando resplandores de tu cielo

Totalizando inéditas estrellas…

Ay, ¡que dichoso, qué feliz me has hecho!»

Y al segundo, Raúl:

(…) Renuncio a todo, menos a quererte.

Ante ti me doblego, me desamo;

Ungido de tu esencia te proclamo

Líder de mi alegría por tenerte» (…)

A pesar de la vigilancia policial que le seguía pisando los talones, Diego Bautista, forjado en peores circunstancias, no estaba dispuesto a renunciar a su combate contra la Dictadura, así que en Hospitalet volvió a jugarse la libertad desarrollando una discreta aunque intensa actividad política y sindical clandestina unida a la cultural. Militó en el PSUC, el partido de los comunistas catalanes, y en CCOO.

Asimismo no se conformó con su labor literaria a nivel local o nacional sino que su compromiso poético y antifranquista le llevó a que su poesía atravesara las fronteras pirenaicas para extenderse geográficamente de cara a que fuera conocida por la masa de trabajadores establecidos en la gran colonia de la emigración laboral europea, donde tantos jimenatos esparcidos se hallaban, con epicentro en la ciudad alemana de Frankfurt. Allí encontró a un gran aliado de la causa, el sevillano de Lora del Río, Francisco Vélez Nieto.

Ello llevaría a Diego Bautista a apoyar desde su residencia catalana la revista poética, ÉXODO, que con gran esfuerzo y hasta sacrificio económico fue lanzada por un grupo de trabajadores en esa diáspora laboral a que la política económica de los tecnócratas opusinos del franquismo obligaba y que ocasionó un desierto de población en tantos pueblos andaluces, entre ellos la localidad de Jimena de la Frontera.

La revista literaria ÉXODO publicada desde la ciudad alemana de Frankfurt a la que Diego Bautista prestó colaboración

Comienzo de la Transición y el 4 de diciembre de 1977

Llegada la democracia -(…) «Al fin hoy vemos cómo las sombras se repliegan»– las conferencias, mítines y reuniones se le multiplican. Contribuye a la creación en el mismo Hospitalet de un grupo de seis poetas que se denominan ORTO donde la portada del libro que editan en 1979 está diseñada por su hijo Juan Bautista Gómez que sale pintor. Ahí figuran sus postreros poemas. Le acompañan en este GRUPO DE POESÍA, Ana Carmona Sumner nacida en México D.F. Arturo Castillo Jiménez, de origen madrileño, Antonio Moreno Aguilar El poeta del Altozano, aborigen de Porcuna (Jaén). Antonio Adamuz, natural de Granada, y Juan Núñez, nativo de Tarragona. Fueron apadrinados por el gran escritor Manuel Vázquez Montalbán. Se consideran poetas obreros, quizás por su componente social y autodidacta, militan todos en el PSUC y en su ADN de constitución figura el uso de la poesía como medio de comunicación con el “otro” que nos lea o escuche. Su lema: Nuestra bandera es el sol de la libertad y nuestro himno el latido de toda creación. Defendemos la verdad sin disfraces. Reivindican en su poemario el realismo y la poesía social contenidos en las obras de Blas de OteroGabriel CelayaLeón FelipeAntonio Machado y sobre todo Miguel Hernández, así como los demás líricos de la generación del 36, caso de Leopoldo de Luis.

El libro que se publica en marzo de1979 en Barcelona es una antología poética conteniendo 229 páginas, del grupo “Orto Grupo de Poesía” de Hospitalet. La portada está diseñada por Juan Bautista Gómez hijo del poeta jimenato, y está impreso por Monreal S. L, en el número 253 de la calle Diagonal de Barcelona-13. Ha tenido ya varias ediciones.

En esta dirección, Diego Bautista se va constituyendo en referencia literaria del éxodo laboral andaluz, no faltando al encuentro con Rafael Alberti al que abrazaba cuando visitaba Barcelona, o recibiendo visitas en su casa de exquisitos personajes de las letras, como el agudo periodista y escritor Luis Carandell o el célebre literato tan solidario con el fenómeno migratorio laboral en Cataluña, Francisco Candel.

31-7-1979. Reportaje del escritor catalán Francisco Candel sobre el Grupo Orto y sus integrantes, entre el que figura Diego Bautista. Fuente: Archivo de Juan Bautista Gómez.

Sus incursiones al sur donde se hallaba su Jimena del alma no faltarían y en una de esas estancias vacacionales le entrevistaría su alumno aventajado, Andrés Macías Sánchez para el diario Sol de España de Málaga.

29 de septiembre de 1972. Entrevista del que fuera alumno de Diego Bautista Prieto en calle Yustos 22 preparando Magisterio Andrés Macías Sánchez, ahora corresponsal del diario Sol de España de Málaga. Fuente: Juan Bautista Gómez, hijo del poeta.

Pero cómo no, en esa explosión de júbilo con la llegada de la democracia, Diego Bautista bajó igualmente su mirada desde tierras catalanas a su querida localidad natal, recordando a aquellos jimenatos que habían sufridos como él, o se habían quedado en el camino como su siempre presente madre.

Poema acróstico que Diego Bautista Prieto dedicó a la Jimena de sus amores y de sus sufrimientos, remitida desde Hospitalet para que figurara en el libreto del programa de la feria de agosto de ese año tan significativo de 1977, recién estrenada la democracia.

Tres años antes de su óbito, el 26 de noviembre de 1977, Diego Bautista escribió el poema: «Un Llanto General», en el que recuerda y reprueba el fusilamiento, en la flor de la adolescencia, cuando contaba con 15 abriles, del chiquillo jimenato, Sebastián Conde Godino, vecino de la calle La Loba, lugar donde vivían sus abuelos y nació también el padre y habitó de soltero.

«Un llanto general»

«La arquitectura de los sueños,
tu carrera, Conde Godino.
carrera de todos los hombres
cuando todavía son niños.

Carrera que te suspendieron
los catedráticos del tiro,
tronchando la flor de tu vida
invocando el nombre de Cristo.

Fue un llanto general, profundo,
ante el desgarro de tus gritos
producidos por los punzantes
alfileres, ¡ay!, del martirio:

La almohada que tú sudaste,
la cama que vivió contigo,
la casa que vio salir
a marcar tu último camino;

Las piedras blancas de tu calle,
de todas las calles en vilo,
las de la trágica calzada
del cementerio y del castillo;

Los montes de rudos “chaparros”,
fuertes e indómitos quejigos,
los arroyuelos y gargantas,
fieles componentes del río…

Un llanto general, profundo,
llanto de dolor colectivo,
un llanto que sólo faltaron
los autores del crimen, digo».

(Diego Bautista Prieto)

La ejecución del joven Sebastián Conde Godino y acompañantes, sucedió en el Castillo de Jimena al amanecer del 6 de Octubre de 1936, ocho días después de la ocupación militar de la localidad por la felonía golpista acompañada de mercenarios magrebíes.

Otros tres varones adultos más de la localidad fueron también acribillados a balazos en esa trágica alba. Uno de ellos Pascual Collado Jiménez, con cuarenta y un año, republicano sin militancia partidaria, era empresario del negocio de la harina de trigo y padre del que fue, ya a inicios de la década de los cincuenta, uno de los primeros taxistas del pueblo, Aurelio, y abuelo del alcalde en la actual era democrática, Pascual.

No fue casual la fecha elegida por el poeta Diego Bautista para el poema. El pueblo andaluz vivía en ese tiempo la alegría por la llegada de la democracia y se hallaba en vísperas de la reivindicación de las máximas cuotas de autonomía para la región que manifestaría alegremente por las calles pocos días después de la inspiración de ese poema, domingo 4 de diciembre de 1977, júbilo que se viviría en todos los rincones verdes y blancos de la geografía hispana con la única excepción de la capital malagueña donde la jornada se vistió de luto por la muerte del joven trabajador Manuel José García Caparrós a disparos de la policía armada heredada del franquismo.

4 de diciembre de 1977. Manifestación en pro de la autonomía andaluza que se celebró en Algeciras, como cabeza de la comarca gaditana del Campo de Gibraltar, y que contó con la asistencia de numerosos jimenatos, amigos del poeta Diego Bautista, tales como aparecen aquí:  Miguel Cárdenas Urbano, Práxedes Gómez García, Diego Barranco Sánchez, Joaquín López Morales, Gabriel Jiménez Cortés…Foto: Juan Ángel Gómez López.

Esta efervescencia proautonómica se vivía igualmente entre los emigrantes andaluces en Cataluña, y seguro que el poeta Diego Bautista vio la fecha oportuna para mirar hacia atrás y rendir homenaje y reconocimiento, en la figura del joven asesinado, Sebastián Conde Godino, a tanto sacrificio, a tanta lucha y a tantas muertes inocentes dejadas en el camino por los genocidas hasta llegar a este momento de alborada democrática.

«El grito»

(…) «Soldados naturales, oficiales legítimos

de una lucha legítima, de un legítimo esfuerzo,

oíganlo todos, todos: el futuro,

que ya es casi presente, tiene perfiles nuevos,

la sangre derramada fructifica…

¡Así estaba ya escrito en la raíz del tiempo!»

(Diego Bautista Prieto)

En ese sentido, igualmente transcurrió masivamente este evento entre la emigración en Cataluña, donde no podía faltar Diego Bautista en esa plaza de Sant Jaume abarrotada de andaluces reivindicando la autonomía para su tierra natal que permanecía viva más que nunca no solo en el recuerdo sino también en sus corazones.

La ciudad catalana de Hospitalet y su engrandecimiento no se entiende sin la presencia masiva de andaluces y entre ellos, el poeta jimenato, Diego Bautista Prieto. Por ello, cada 4 de diciembre, se recuerda.

Más de 200.000 participantes, -cantidad parecida a la de Málaga capital- salieron por las calles de Barcelona aquel 4 de diciembre de 1977, sobresaliendo el grito: “Andalucía y Cataluña unidas, jamás serán vencidas”, hasta llegar su afluencia a rebosar tanto la plaza de Sant Jaume como aledaños y gran parte de La Rambla, situándose la cabecera de la marcha frente a la puerta del Palacio de la Generalitat, institución que ya presidía desde septiembre, Josep Tarradellas procedente del exilio.

4 de diciembre de 1977. La plaza de Sant Jaume de Barcelona a rebosar de manifestantes, la mayor parte emigrantes andaluces, donde se encontrara el poeta Diego Bautista Prieto, en aquella histórica movilización por la autonomía andaluza.

Diego Bautista nunca fue nacionalista, ni de Andalucía ni de Cataluña. No entendía que una persona de izquierda llegara a serlo. Y quiso dejarlo bien reflejado viviendo en Cataluña en un poema dedicado a su amigo, Juan Buch, catalán andaluz.

«No cuenta la geografía»

«No cuenta la geografía. amigo,

se eleva al hombre por encima de ella;

no es una cosa más o menos bella

por ser de este o del otro lugar, digo (…)

La bondad de los hombres se valora

por la sustancia mínima de sus actos,

si es que libremente producidos;

no por el sitio en que su vida aflora» (…)

(Diego Bautista Prieto)

Año 1979. En Hospitalet, en el aula de cultura ORTO, Diego Bautista recita poemas propios en presencia del poeta gaditano y universal, Rafael Alberti. Foto: Melchora Bautista Gómez, su hija mayor.

La muerte accidental

Su temprano fallecimiento acaeció el veintiuno y uno de octubre de1980, dieciocho años después de pisar tierra catalana, contando con 63 años, en un desgraciado accidente de tráfico al ser arrollado por un vehículo cuando atravesaba un paso de peatones.

Lo que el franquismo no había podido en cuarenta años, bastó un despiste para que nos dejara, cuando se hallaba en su mejor momento de vida y de madurez literaria y política. Injusto y cruel destino de un hombre sufrido como tan buena persona.

Se llevó asimismo la carga adicional de la inmensa pena interior que sentía por el criminal asesinato de su querida madre, Melchora Prieto Moncada, ante la impotencia por no haber podido saber nunca dónde se halla enterrada para haberle dado el digno entierro que merecía.

Ocurrió en su madurez literaria cuando estaba recibiendo las mieles del reconocimiento a su obra. Hasta un evolucionado José María Pemán bien pronto con el primer libro se le había postrado en la tercera página del diario ABC en una loa extensible a la poesía del exilio que encabezó León Felipe.

1 de junio de 1966. Artículo del académico, escritor y poeta gaditano José María Pemán dedicado a la poesía del exilio exterior y a la social del interior donde destaca por un lado a León Felipe y por otro a un emergente Diego Bautista Prieto que había sacado su primer libro. Fuente: Juan Bautista Gómez.

No obstante, su muerte estaba asumida en su poesía junto a la autoexigencia que siempre le caracterizó.

«Pacífico inquilino»

«Cuando alcance el final de mi camino,

de mi vida la meta ya postrera,

con un oscuro abrigo de madera,

obsequio de cualquier cansado pino;

(…) Entonces, hijos míos, yo pondría

una inscripción, con aire de tristeza,

que dijera así como yo diría:

Ay, muriéndome un poco cada día,

en lucha con el pez de la pureza,

aquí finó… ¡sin ser como él quería!»

O en este otro:

«Cuando la muerte seque ya mi herida»

«Ojalá yo en vosotros me supere: os dejo por herencia de mi vida
el ansia de ser bueno que me hiere
.
Cuando la muerte seque ya mi herida
que mi mal me acompañe en la partida
¡ y mi virtud en vuestra vida espere !»

Ángeles Gómez Rojas y Diego Bautista Prieto en Jimena en las últimas vacaciones que pasó antes de morir.

Al final de su existencia había abandonado su afiliación al PSUC, hastiado de los problemas internos que abrieron en canal a la formación política de los comunistas catalanes, dividida frontalmente entre eurocomunistas intelectuales y prosoviéticos obreristas, acabando en las últimas elecciones que votó, a siete meses de su fallecimiento, en las primeras elecciones autonómicas de Cataluña celebradas en marzo de 1980, haciéndolo por el PSC, a los que se había acercado a su órbita y con los que se veía más identificado en esa su última etapa de vida. Este hecho no llegó a conocimiento del PCE local de Jimena, con el que Diego Bautista en sus vacaciones en la localidad solía entrar en contacto. De ahí que ante su fallecimiento, el primero en reaccionar políticamente y hacer público en el pueblo su percance mortal, denominándole camarada poeta y militante comunista, fue dicho órgano partidario, con sede en calle Ancha, del que formaban parte por entonces, entre otros: Andrés Beffa García, Juan Rondón Rodríguez, Domingo Quintero, su hijo, Juan… Un año después, ese mismo comité elevó una moción al Pleno municipal a través del único concejal que tenía en el ayuntamiento, José Mostazo Lozano, que había sido en su condición de albañil emigrante en Alemania donde se afilió, para que se colocase una placa de reconocimiento en el domicilio natal del poeta, iniciativa que encontraría la unanimidad de los concejales de la Corporación.

29 de noviembre. Emotivo homenaje de despedida que le dieron sus compañeros poetas del grupo ORTO así como el pueblo de Hospitalet a un año de su fallecimiento. Cartel de la convocatoria del acto. Fuente: Juan Bautiwsta Prieto.

Más sobre su poesía y pensamiento

La reivindicación de la paz en el mundo fue una constante poética de Diego Bautista en su etapa adulta

«El mismo juego»

(…) «perfeccionan las armas destructivas,

no cejan, impertérritos prosiguen

la siembra de semillas agresivas…»

«El dolor»

(,,,) «Cuan extraño y difícil este enjambre

laborando el veneno de la guerra

en este gran panal llamado Tierra,

cebándose la hartura con el hambre» (…)

(Diego Bautista Prieto)

Otra de las firmezas en las reflexiones de Diego Bautista, frente al agnosticismo que hacía gala su referente, Leopoldo de Luis, fue su explícito ateísmo que no hay que confundir con anticlericalismo. Tuvo claro, desde su pronta toma de conciencia social y concepción del mundo, tanto que las religiones eran meras proyecciones humanas -(…) «El hombre -casi siempre- en la mentira / se obstina en ver reflejos verdaderos; / más, si en ella radica la esperanza» (…) para hallar respuestas adonde la ciencia aún no había llegado, como la inexistencia de seres Todopoderosos que hubiesen creado el mundo; menos aún, que ello estuviera contenido como dogma en el cristianismo y al dictado de un dios Supremo, desmenuzando en su poesía las múltiples contradicciones de unos predicamentos que conducen por sí mismos a la irracionalidad cuando no a la injusticia.

«Reflexiones»

«Si hay creyentes que acordándose

de la gloria o del infierno

se lanzan a ser mejores

para la conquista del premio,

y otros, sin temor alguno

ni esperanza en lo eterno,

a lo largo de su vida

en bondad son los primeros, 

¿de qué forma interpretar

los valores de los méritos?

(…) Si solo por opinar 

muchas personas murieron

calificadas de herejes,  

de dementes o de memos,

demostrándose más tarde 

como estaban en lo cierto

a expensas de aquellos otros  

representantes del cielo 

¿qué de la verdad “divina”

si se piensa en estos hechos?

Por último, si mi mente

está falta de elementos

para poder penetrar

en lo mismo del misterio

 y esta falta de visión,

ha de condenar a mi alma

cuando mi cuerpo esté muerto

¿qué decir de la justicia absoluta del Supremo?»

(Diego Bautista Prieto)

La obra y la antología poética

Diego Bautista Prieto, autor de tres publicaciones poéticas, “Soldados de la Tierra, (Edita, José Batlló. Barcelona, 1964, Colección de Poesía. El Bardo, núm. 8. Retrato Portada de Cristóbal Aguilar Barea de Ronda). “En pleno vuelo” y “Todo sigue igual” (terminó de imprimirse el 25/3/1972 en Cádiz, en la casa del maestro impresor, José Luis González Rubiales)

Más que loable resultó la iniciativa tomada por el vecino afincado en Pamplona, Diego Mariscal Gómez, nacido en Jimena en noviembre de 1935, sobrino de Ángeles Gómez Rojas, la esposa de Diego Bautista Prieto. En una de las estancias estivales en su localidad natal, constató que había muchos jóvenes que a su pregunta de si conocían a su tío político el poeta, se encontraba con respuestas negativas. Ello llevó a que a su vuelta a la capital navarra se afanase para cubrir ese déficit de conocimiento. Preparó una publicación que recogiera una antología de poemas, entre los numerosos manuscritos que conservaba de la íntima relación que mantuvo con el poeta, primero en Jimena y luego en Barcelona donde lo visitaba de vacaciones ya estando trabajando en Alemania. Para Diego Mariscal, tanto Diego Bautista como su tía Ángeles Gómez representaban los padres que no tuvo. A tal fin, fue pasando a máquina en su casa por las tardes noches esos versos por medio de la obsoleta Hispano-Olivetti que tuvo en el trabajo. A continuación le hizo una introducción y lo editó. En las siguientes vacaciones retornó al pueblo y fue gratuitamente repartiendo los ejemplares entre instituciones, autoridades locales, escuelas y bibliotecas, así como regalándoselos a conocidos y a ex-alumnos del instituto para que perdurara la memoria del poeta en el lugar que lo vio nacer, sufrir y que tanto quiso.

Diego Mariscal Gómez fue uno de esos niños de la guerra que no llegó a conocer a su padre. A los ocho meses de ver la luz, estalló el alzamiento militar que lo dejaría desde tan pequeño huérfano de padre. Su progenitor, Diego Mariscal Domínguez, republicano y cenetista, como casi todo el pueblo de aquella Jimena, antes de la toma de la localidad por los rebeldes, huyó a caballo junto al alcalde del Frente Popular, Cristóbal Vera Sarabia, Telar, y trescientos jóvenes más del pueblo, ante la imposibilidad de su defensa debido a la superioridad militar y armamentística que portaban los sediciosos y mercenarios magrebíes atacantes. Seguidamente estuvo en el frente de Ojén-Marbella defendiendo durante tres meses y medio al gobierno legítimo, hasta que en una operación envolvente, protagonizada por las tropas insurrectas que seguían avanzando, unas procedentes de Ronda y otras que atravesaron la carretera de la costa. Allí quedó atrapado y detenido, junto a un numeroso grupo de jóvenes jimenatos y otros milicianos voluntarios procedentes de los pueblos cercanos. Todos ellos fueron fusilados fríamente de inmediato sin juicio alguno. Era mitad del mes de enero de 1937. Las órdenes partían del más alto responsable del mando de los insurrectos, Gonzalo Queipo de Llano, que seguía la operación desde alta mar, y cumplimentado por el militar de mayor graduación de las tropas desplegadas en dicha zona, el coronel Francisco Borbón y de la Torre, primo hermano del ex-rey Alfonso XIII que apoyaba el Golpe desde su dorado exilio en Italia, Se trataba de no perder tiempo con prisioneros para tomar cuanto antes la capital malagueña por razones de imagen internacional. No debía adelantarse el ejército italiano de Benito Mussolini que desde mitad de diciembre había desembarcado con todo tipo de pertrechos por los puertos de Cádiz y Huelva. Solo Telar y otros pocos se salvaron. Los menos retornando a los alrededores de Jimena, ocultándose en fincas conocidas, en tanto otro puñado lo hacía con destino a Málaga capital.

Diego Mariscal, viviría una posguerra como huérfano dependiente del auxilio social de los vencedores, donde debía saberse los rezos e himnos franquistas antes de que le dieran la comida del día. Lo llevaron a un colegio religioso, pero siendo aun joven emigró a Alemania y la vida al fin comenzó a sonreírle. Desde allí se casó por poderes con la jimenata Angelines Gómez Sánchez, de familia hacendada. Ambos marcharían a vivir a Pamplona donde encontraron la ayuda del obispo de la ciudad, Enrique Delgado Gómez, familiar de la esposa y que durante la guerra, cuando era deanato de la diócesis de Badajoz, había intercedido por varios masones de Jimena, como sus parientes, Aurelio (Severiano) Gómez Díaz, con tienda en calle Larga, o José Rodríguez Corzano, dueño de la pensión La Perla y carpintero. El matrimonio, Mariscal y Gómez, continúa al día de hoy con su residencia en la ciudad de los sanfermines.

Antología poética seleccionada y editada a su costa por Diego Mariscal Gómez, primo de la esposa de Diego Bautista Prieto sobre su obra. Editorial Sahats. 2008.

La poesía de Diego Bautista, al igual que la de su referente, Leopoldo de Luis, está muy influenciado por Miguel Hernández, su preferido, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Vocablos como: sombra, herida, teatro, pájaro, juego, muerte... forman parte de sus versos, pero la diferencia, como especificidad propia, quizá proceda por el manejo del lenguaje jimenato asociado a lo campero y montuno, aquello que desde pequeño fue su medio obligado de sol a sol y que conoció y padeció de sus inclemencias como nadie, o en su observancia posterior en las largas caminatas, entre cortijo y cortijo, para impartir clases.

Tal y como se despidió el poeta en uno de sus poemas: ¡hasta siempre, Diego!

Testimonios o consultas

José Manuel Algarbani Rodríguez, Ana Barranco Jiménez, Juan Bautista Gómez, Melchora Bautista Gómez, Damián Beffa García, José María Casuso López, Pascual Collado Saravia, Luis García Bravo, Juan Ángel Gómez López, Francisco Gutiérrez Ordóñez, Isidoro Herrera Gallardo, Joaquín Hita Pérez, Francisco Jiménez Jiménez “Currini”, Eugenio Llamas Parra, Andrés Macías Sánchez, Diego Mariscal Gómez, Juan Parra Barranco, Antonio Pérez Gil, Gonzalo Prieto Cabrera, Francisco Quirós Ocaña “Pacurro”, José Regueira Ramos, Miguel Ríos Jaén, José Luis Rondán Angulo, Francisca Sánchez Gil, Melchora Torres Prieto.

Bibliografía

“En pleno vuelo”. Diego Bautista Prieto. Panorama poética Luso Hispánica. Lisboa. 1963.

“Soldados de la tierra”. Diego Bautista Prieto. Colección El Bardo. Barcelona 1964.

“Todo sigue igual”. Diego Bautista Prieto. Colección Arrecife. Cádiz 1972.

“Antología Poética de Diego Bautista Prieto”. Diego Mariscal Gómez. Editorial Sahats. 2008.

“El duende”, “La verdad” , “Píldora Amarga”, o “Juanito y su Papá”. Cuentos de Diego Bautista Prieto.

“Datos para la historia de las letras gaditanas (1930-1960)”. José Antonio Hernández Guerrero. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2012.

Almáciga de olvidos: antología parcial de poesía gaditana, siglos XIX y XX”.  María del Carmen García Tejera. Servicio Publicaciones Universidad de Cádiz. 1999.

“Diego Prieto Bueno Ilustre Naturópata”. Luís Federico Sánchez Tundidor. Blog de salud y bioterapias. 01.06. 2011.

“El avance de las tropas franquistas a través del valle del Guadalhorce”. Fernando Bravo. Crónicas de Cártama. Fernando Bravo. 29.12.2013.

“El papel del Campo de Gibraltar en la Guerra Civil”. José Manuel Algarbani Rodríguez. Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia: III Jornadas Memoria y Justicia: Un futuro para nuestro pasado, 2006, pp. 61-75.

Sumarios judiciales de los Consejos de Guerra celebrados en Sevilla y en San Roque. Archivo militar Togado número 3 de Sevilla,

“Miguel Hernández y su entorno en la cárcel de Alicante: Un intento de silenciar la palabra”. Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca. Año 2018.

“Los guardias de San Roque en Casas Viejas (1933)”. Jesús Núñez. Historiador de la Guardia Civil. Diario Europa Sur. 18.01.2021.

“Los caminos de los prisioneros: la represión de posguerra en el sur de España”. José Manuel Algarbani. Ateneo Republicano del Campo de Gibraltar, 2009 

“Cuadernos de la guerrilla antifascista”1 Jimena de la Frontera. Luis García Bravo. 2011.

“Luis Antonio García Bravo (Coord.): Rescatar La Memoria, I Encuentro de Investigadores sobre la Memoria Histórica. Castellar de la Frontera”. Foro por la Memoria y Ayuntamiento de Castellar de la Frontera, 2006. 

“La Guerra de mi Padre”. Leopoldo Moreno Barranco. Autor-Editor. Algeciras, 18 de enero de 2016.

“C.N.T. 1947: Un Capítulo de Represión”. Luis Antonio García Bravo. 31.12.2008.

“Comandante Abril”Carlos Torres Montañés.

“Manolo El Rubio”. La Guerrilla en Cádiz. Txema Prada. 24 de marzo de 2010.

“Largo Mayo, el maquis que traicionó a la guerrilla disfrazado de guardia civil”Henrique Mariño. Diario Público. 22.12.2020.

“Morir de hambre en las cárceles de Franco (1939-1945)”. Domingo Rodríguez Teijeiro. Historia Contemporánea nº 51: Págs: 641-666. Universidad de Vigo. 11-03-2015.

“Los enigmas del caudillo. Perfiles desconocidos de un dictador temeroso e implacable”. Julio L. Fernández. Nuer Ediciones, 1992

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"La `herida´ de Leopoldo de Luis en el paraíso del Sur” (Iª PARTE) (17.12.2018) https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/12/16/36397/

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