LOS POETAS DE JIMENA: DIEGO BAUTISTA PRIETO (1ª Parte) (24.02.2021)

Posted on febrero 24, 2021

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Ignacio Trillo

INTRODUCCIÓN

El amor y la cercanía que hacía Jimena de la Frontera y sus gentes sentía Leopoldo de Luis, célebre premio Nacional de las Letras (año 2003), poeta de la generación del 36, casado con una jimenata, María Gómez Sierra, de la que se quedó prendado tras el final de la guerra de 1936 cuando se hallaba de prisionero republicano en el campo de concentración para trabajos forzados existente en la pedanía de San Pablo de Buceite, se reflejaba igualmente en la exquisita atención que prestaba a cuanto le viniera de la localidad.

Y no podía ser para menos, tratándose de la vocación literaria de vecinos que tenían esa misma pasión por la lírica literaria. Me refiero a los poetas jimenatos: Ángela Reyes Jiménez, Diego Bautista Prieto y José Riquelme Sánchez.

DIEGO BAUTISTA PRIETO (1ª PARTE)

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Diego Bautista Prieto. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Nacimiento

Diego Bautista Prieto, maestro y poeta autodidacta muy querido en el gaditano pueblo de Jimena de la Frontera que lo vio nacer y cuyo legado nos llega hasta al día de hoy, vino al mundo el 17 de agosto de 1917, nueve meses antes que lo hiciera el reputado literato, Leopoldo Urrutia Luis.

La Salida a la Luz

Le llamamos “nacer”; pero es lo cierto

que es empezar la senda de la muerte. (…)

(Diego Bautista Prieto)

En la casa de su inicio a la vida, acaecida en calle Fuente Nueva número 14, situado en el barrio arriba, en el año 1981, primer aniversario de su fallecimiento, reconocida y valorada ya su biografía y su obra poética, figura una placa que fue colocada en acto público por su Ayuntamiento, mediante acuerdo de Pleno de 30 de noviembre de ese mismo año, que conmemora al ilustre vecino.

Acuerdo del Pleno municipal del ayuntamiento de Jimena de la Frontera donde a propuesta del portavoz del concejal del PCA, José Modesto Lozano, se aprueba por unanimidad el reconocimiento al poeta Diego Bautista Prieto en el primer aniversario de su fallecimiento en Barcelona con la colocación de una placa conmemorativa en el domicilio donde nació. Copia del acta recibida de Andrés Beffa Sánchez.
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Indicado en líneas verdes la casa del barrio arriba de Jimena de Jimena de la Frontera correspondiente a la calle Fuente Nueva, número 14, donde nació el poeta, Diego Bautista Prieto, el 17 de agosto de 1917, figurando en la actualidad en su fachada una placa de reconocimiento. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA

Con el poeta, Leopoldo de Luis

Tenido por Diego Bautista al poeta y editor, Leopoldo de Luis, como un gran maestro y una de las personalidades de referencia, le encantaba adelantarle la obra poética que iba produciendo al objeto de conocer antes de publicarla su docta opinión. La respuesta no se hacía esperar con el contenido de su cualificada valoración a la vez que recibía los afectos y alientos para que perseverara por la senda de ese género literario. Simultáneamente le ofrecía sus privilegiados canales con el mundo editorial para que divulgara, bien en revistas especializadas o en formato de libro.

Aparte de la correspondencia epistolar, ambos mantenían encuentros personales en la Estación de Jimena, lugar donde Diego Bautista se fue a vivir con su familia poco después de su boda. Coincidía con Leopoldo de Luis en las esporádicas irrupciones vacacionales que realizaba en la casa de sus suegros –Antonio Gómez Domínguez y Juana Sierra Pérez– situada junto al edificio de la estación de Renfe, o más tarde, a partir de 1962, en Barcelona, lugar ya de residencia del emigrante jimenato, cuando el que fuera premio Nacional de Poesía (año 1979) viajaba por toda España en sus giras de presentación de libros, asistencias a reuniones o para impartir conferencias.

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18 de diciembre de 1960. Carta de Leopoldo de Luis desde Madrid a la estación de Jimena dirigida a Diego Bautista Prieto, dándole la enhorabuena por los avances en su producción poética y animándole a publicar, a la vez que comprometiéndose a realizar la gestión que fuera necesaria para que difundiese los poemas en revistas literarias. Fuente: Melchora Bautista Gómez, hija del poeta jimenato.

A algunos poemas de Leopoldo de Luis, como “La representación”, Diego Bautista le dedicaba versos de reflexión ante su lectura.

“Nuestra Farsa”

La verdad casi nunca sale fuera.

Todos somos actores de una farsa.

No se presenta el hombre descubierto,

pues los demás le exigen una máscara.

(…) Cada uno de nosotros somos cárcel

de la verdad que rige nuestras almas:

la hipocresía es traje de etiqueta

imprescindible para entrar en danza…

(Diego Bautista Prieto)

Sucedió también esa relación del poeta jimenato con otros miembros de la generación del 36, como lo fue con el estimado amigo de Leopoldo de Luis, aborigen ceutí, Luis López-Anglada, que al recibir de él dedicado el libro que publicó en 1963, “Contemplación de España”, le glosó como respuesta, “Carta ingenua a Luis López-Anglada” que comienza con: Amigo Luis…Oh, llamarme poeta, el mágico juguete/ la máxima ilusión desde siempre soñada/ por el niño que vive aquí conmigo,/ en mis propias entrañas (…) (Diego Bautista Prieto)

Asimismo, Diego Bautista estuvo vinculado con los movimientos de artistas y de poetas que iban formándose en la provincia de Cádiz así como en la Serranía de Ronda, de ahí su amistad con el poeta gaditano y editor, Leonardo Rosa Hita, o con el pintor grafista rondeño, Cristóbal Aguilar Barea.

“Este Dolor”

A Leonardo Rosa Hita (1)

(…) Este dolor que sobre mí gravita,

y me malogra todo alegre intento,

es para mí cuchillo fino y lento

que un escape de vida me suscita (…)

(Diego Bautista Prieto)

(1) Leonardo Rosa Hita (1932-1993) nacido en Cádiz el 4 de marzo de 1932, fundó y dirigió tres revistas: Axati, Tarayal y Arrecife. Esta última fue la que alcanzó una mayor duración. Se publicaron catorce números -travesías- entre 1958 y 1960. Fuente: “Datos para la historia de las letras gaditanas (1930-1960)”. Instituto Cervantes. José Antonio Hernández Guerrero.

“Este Viaje”

(…) Es un tren sin partida ni llegada,

Que siempre va repleto de viajeros

que se afanan por ser de los primeros

¿Para qué? Para nada, para nada…”

(Diego Bautista Prieto)

Infancia y muerte del padre

Diego Bautista Prieto por el periodo histórico que le tocó vivir no llevó una vida nada fácil sino todo lo contrario. Su venida al mundo aconteció en el seno de una familia de modestos hortelanos que además se dedicaban a la comercialización del carbón y al picón vegetal que se producían en los hornos que se hacían en los montes de Jimena y de la Serranía de Ronda. Descendiente del matrimonio entre el jimenato, Juan Bautista Sanjuán, y la oriunda de Gaucín donde había nacido en septiembre de 1899, Melchora Prieto Moncada,.ambos sabiendo leer y escribir y con cierto nivel formativo. Era el segundo varón. El primogénito tuvo de nombre, Cristóbal, nacido en Gaucín en 1912 y el tercero, Juan, vio la luz al igual que su hermano el poeta en Jimena, en 1922..

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Año 1919. Diego Bautista Prieto, con dos años, de pie y a su izquierda sentado su hermano Cristóbal, el mayor. Foto: Melchora Bautista Gómez.

La muerte del cabeza de familia, Juan Bautista Sanjuán, acontecida a temprana edad, año 1925; producto de un originario tumor cancerígeno que derivó en metástasis, sin que dejara de trabajar un solo día para seguir tirando de los suyos hacia adelante; llevó a que la familia comenzara una andadura de privaciones extremas llegando a conocer lo que era el hambre.

Este luctuoso hecho marcaría la vida de la familia. Diego Bautista que contaba con ocho años lo recordó a lo largo de su existencia, reflejándolo con total crudeza y sentimiento siendo ya adulto en este dramático y afligido poema de amor a su padre:

“Fue Creciendo…” 

(…) aquel tumor maligno

le estrujaba la vida

la iba orinando a chorros de dolor y sangre..

(…) esfuerzo tras esfuerzo,

(…) sin poder, se afanaba

laborando la tierra,

injertando acebuches,

plantando árboles nuevos,

preparando las tablas, vigilando la alberca.

(…) y al niño le obsequiaba

con su amor y su muerte

fundidos en sus besos.

(…) y le contaba un cuento;

su voz se hacía oscura

y temblaron sus manos…

Cómo y cuánto me duelo –y qué profundo-

el recordar ahora

la dramática imagen

de aquella muerte viva,

brutal, desgarradora

del padre de aquel niño, ¡de mi padre!

(Diego Bautista Prieto)

Diego Bautista, a raíz del óbito de su padre se vio obligado en esa tierna infancia que le fue robada a tener que trabajar en el huerto familiar, así como su hermano mayor, Cristóbal, que contaba con trece años.

Soldados de la Tierra

(…) Frágiles niños viejos son los tallos

de sudor saturados, de lágrimas:

que absorbieron del suelo las fatigas

y tantas inquietudes sepultadas… (…)

(Diego Bautista Prieto)

Ello no le hizo apartarse de los libros y de su ansia por aprender. Dormía con el libro escolar El Catón.

El libro escolar con el que el niño, Diego Bautista Prieto, se quedaba dormido leyéndolo por las noches rendido tras llegar de trabajar en el huerto familiar.

En tanto, su madre, Melchora Prieto Moncada, mujer culta y librepensadora, una adelantada a su época, contando en ese doloroso lance con 37 años, se tuvo que dedicar al servicio doméstico en domicilios de terceros; siendo contratada por una hacendada familia, oriunda de Algeciras, que vivía en calle Sevilla, enfrente de la casa de los Marina, cuya cabeza de la estirpe se llamaba, Pedro Llinás del Villar.

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La calle Sevilla de Jimena. A mano derecha, la casa donde vivía la hacendado familia de Pedro Llinás del Villar y se fue a servir Melchora Prieto Moncada y quedó embarazada de su hijo mayor. Posteriormente, tras el levantamiento militar del 18 de julio de 1936, habiéndola abandonado la familia Llinás, fue la sede de la Comisión de Salud del comité local del Frente Popular para hacer frente a la situación de emergencia ante un ataque de las fuerzas militares que tenían ocupada la Bahía de Algeciras así como para la atención sanitaria de la avalancha de refugiados que estaban llegando a la localidad.

La llegada de una hermana a la familia

A finales de 1926, la viuda, Melchora Prieto, se quedó embarazada del hijo mayor de la familia de la mansión donde trabajaba, producto de una relación amorosa que mantuvieron ambos. El patriarca de la saga no admitió que prosiguiera el idilio. Obligó al descendiente a romper con ella. Además fue despedida de la casa.

Melchora siguió tirando hacía adelante con su embarazo y tuvo una anhelada hija, el once de agosto de mil novecientos veintisiete, después de sus tres descendientes varones. Le puso de nombre Carmen y sus dos apellidos, Prieto Moncada.

Carmen, ya de joven, la hija que tuvo Melchora con el hijo de Pedro Llinás del Villar. Foto: Melchora Torres Prieto, nieta.

La niña fue recibida por los tres descendientes varones de su matrimonio, Cristóbal, Diego y Juan, con total normalidad, como una hermana más. En tanto, el hijo del señorito Llinás, enormemente afectado por ese amor imposible, abandonó la morada familiar. Marchó a la cercana localidad de Algeciras donde su abuela paterna regentaba un céntrico estanco. Allí acabó contrayendo matrimonio con una conocida prostituta del lugar. Quizás así se vengaba también de su autoritario padre.

Pedro Llinás del Villar, desde que nació Carmen, mantuvo siempre el temor a que algún día la madre Melchora pudiera exigirle una parte de su abundante patrimonio por ser su hija producto, igualmente, de su descendiente, hecho que nunca sucedió.

La irrupción de la IIª República en Jimena

A partir de la llegada la IIª República, 14 de abril de 1931, Melchora y sus dos hijos mayores, Cristóbal que contaba con 16 años y Diego con 14, y sobre todo cinco años más tarde vísperas de las elecciones generales del 16 de febrero de 1936 que dieron el triunfo a las candidaturas del Frente Popular, la familia se destacó por su activismo republicano en el campo de las izquierdas, alineados con la CNT local.

En tanto, Pedro Llinás del Villar, el dueño de la casa donde sirvíó Melchora, afiliado al partido de la derecha republicana que lideraba a nivel nacional, Alejandro Lerroux, sería nombrado alcalde del municipio de Jimena, puesto que desempeñó desde el 21 de abril de 1931 hasta el 30 de noviembre de 1935 en que dimitió con todo su equipo de gobierno. Poco tiempo después, el exprimer edil con su familia, tras conocerse la victoria de las candidaturas del Frente Popular en todas las localidades del Campo de Gibraltar, abandona Jimena sin dejarse apenas amigos para vivir como autoexiliado en Tánger, a la espera de acontecimientos desestabilizadores que pudieran ser definitivos en la conspiración que se preparaba para derrocar la IIª República.

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16 de febrero de 1936. Resultados de las elecciones generales que se dieron en los distintos municipios del Campo de Gibraltar. En Jimena, de un total de 2538 votantes tan, solo 85 lo hicieron por Falange Española, formación que lideraba el jerezano, José Antonio Primo de Rivera, que en la localidad no se organizaría hasta después de su ocupación por las tropas africanistas sublevadas, ocho meses después de esa cita electoral ante las urnas. Fuente: José Manuel Algarbani Rodríguez.

El levantamiento militar del 18 de julio 1936 y la guerra

Cuando estalla la sublevación sediciosa del 18 de julio de 1936, Pedro Llinás atraviesa en barco el Estrecho procedente de Tánger y llega a Gibraltar. De ahí pasa a Algeciras, poniéndose a disposición de las autoridades militares insurrectas. A último de agosto, su hermano, Agustín, es secuestrado en la finca de su titularidad, El Gurugú, sita en la Estación, por un grupo descontrolado de milicianos de la Serranía de Ronda, siendo encerrado en una cárcel que se improvisa en la pedanía de San Pablo de Buceite. La tarde del 6 de septiembre será llevado en tren a la estación del municipio malagueño de Arriate, donde sería fusilado en sus cercanías a la medianoche junto a otras once personas de la derecha antirrepublicana de Jimena, de los cuales ocho eran aborígenes. El 28 de septiembre que le sigue, Pedro Llinás, sediento de venganza, entraría en la localidad con las tropas militares africanistas y mercenarias colaborando en la represión que se emprende. Llegado el mes de marzo de 1937, una vez que habían regresados al pueblo el grueso de los refugiados que huyeron desde distintos puntos de la geografía malagueña y se les habían ajustados las cuentas que consideraron arbitrariamente pendientes, sin juicios alguno, a la vez que había vendido sus bienes en el término, marchó de nuevo al norte de África español, fijando esta vez su residencia en Ceuta, en la calle Teniente Gómez Marcelo, número 3.

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Melchora Prieto Moncada, madre del insigne poeta jimenato, Diego Bautista Prieto, de sus hermanos Cristóbal y Juan y de Carmen Prieto Moncada. Foto: Melchora Bautista Gómez, nieta.

Melchora Prieto Moncada, al igual que más de cuatro mil habitantes de la localidad, la mitad de su población, había huido de Jimena momentos antes de que fuera ocupada por las tropas militares sublevadas procedentes de Algeciras, hecho que ocurrió el día 28 de septiembre de 1936. Lo llevó a cabo con sus hijos pequeños, Carmen Prieto Moncada, de nueve años y Juan Bautista Prieto de catorce. Fue acompañando a caballo a la familia de Manuel Prieto Moncada, su hermano, que compraría el bar La Bodega que estaba un poco más arriba de su casa. Iba con su mujer, Josefa Pérez Rodríguez, y tres niños pequeños, Diego con trece años, Juan con diez, y Manolo con siete. Llegaron en esa “juía” primero a la finca Las Breñas, y tras enterarse que se habían chivateado en el pueblo, emprendieron la huida hasta la capital malagueña.

En la toma de Málaga, sucedida el 8 de febrero de 1937, casualidades de la vida, hallándose los extremos del puente de Cártama taponados por las tropas “nacionales”, Melchora con sus dos hijos y su hermano Manuel Prieto Moncada con su mujer y tres menores, se encontraron atrapados en este mismo lugar que otro hermano que apareció, Diego Prieto Moncada y familia, mujer, Dolores Bueno Bueno, y tres hijos pequeños, Diego, con diez años recién cumplidos, Remedios, con ocho y Antoñito con siete.

En este último caso habían huidos desde Castellar de la Frontera antes de que llegaran “los moros” para tomarla, hecho que se produjo el 28 de agosto de 1936. Escaparon andando sin pasar por Jimena. Atravesaron Casares, Gaucín, San Pedro de Alcántara y las minas de Marbella hasta llegar a la capital malagueña. Entonces el padre de familia, Diego Prieto Moncada, trabajaba en Castellar de cabezalero, es decir: de cobrador de los arrendamientos en la oficina de la finca chisparrera de El Españal Alto.

En el puente de Cártama, en condiciones de penurias y portando hambre y con varios niños enfermos, fueron obligados por los insurrectos, al igual que a todo el gentío de refugiados que allí se hallaba atrapado, a regresar a sus lugares de origen con la promesa de que no les pasaría nada si no tenían las manos manchadas de sangre. La vuelta a Jimena sería horrible contemplando además la cantidad de cadáveres que se hallaban en los arcenes por donde iban caminando .Diego, el hermano de Melchora al llegar al municipio decidió quedarse con su familia en la cortijo La Barca Moreno, junto al río Guadiaro, donde se hallaba su suegro, Martín Bueno Gutiérrez con su familia; sin embargo, Manuel Prieto Moncada con su familia y su hermana, o sea, la madre del poeta Diego Bautista con sus dos descendientes, Carmen y Juan, prefirieron seguir hacia el pueblo. Y ahí empezaría su infierno.

Humillación y muerte de la madre del poeta

Al llegar Melchora al pueblo y prestar declaración en el cuartel de la Guardia Civil, tal y como era preceptivo para cuantos retornaban, para su sorpresa fue encarcelada. Se mantuvo sin separarse de su hija pequeña Carmen (continuaba enferma de sarampión en ese momento con 40 grados de fiebre) en el hacinado calabozo municipal que estaba repleto de detenidos de los procedentes de Málaga, en tanto su otro hijo menor, Juan, se fue a la casa de su tía, Antonia Prieto Moncada, que en ausencia de su hermanos, Melchora y Manuel, había estado velando por sus bienes dejados con anterioridad en la localidad en su precipitada huida.

Melchora estuvo en el interior de la prisión llorando sin parar durante la noche y la madrugada siguiente tras recibir la información del carcelero, Francisco Moya Sarrias Moyita, de que había escuchado en el cuartel de la Guardia Civil que iba a ser fusilada, de cara a que fuera pensando en quién iba a dejar a su menor, Carmen. Ella no se lo explicaba, por no haber hecho nada malo. Tampoco se le pasaría por la mente que la causa del “delito” cometido había consistido en haber dado a luz a su hija. A la mañana siguiente, convencida ya que iba a suceder, mandó a que se acercara al calabozo su otro hijo menor, Juan -tanto Diego como Cristóbal, los descendientes mayores, se hallaban en ignorado paradero en distintos frentes de guerra defendiendo la República- a la que le entregó entre sollozos a su pequeña Carmen, despidiéndose para siempre de los dos pequeños descendientes.

Juan Bautista Prieto, el hermano menor del poeta, que con catorce años se hizo cargo de su hermana de madre, Carmen Prieto Moncada, y ambos huérfanos se fueron a vivir a la casa de tu tía, Antonia Prieto Moncada. Foto: Melchora Torres Prieto, nieta de la fusilada, Melchora Prieto Moncada.

La madre del poeta sería fatalmente asesinada ese mediodía del 13 de febrero de 1937. Se supone que en las inmediaciones del pueblo de Jimena, dentro de su término municipal en dirección a la pedanía de San Pablo de Buceite. Previamente sería humillada. Fue sacada de la celda y pelada al cero en el establecimiento público de un falangista del barrio arriba. Solo le dejaron un mechón de pelo en la coronilla donde le amarraron un lazo para que se sintiera más ridícula, y fue obligada a consumir aceite de ricino para que no pudiera retener sus necesidades evacuatorias. A continuación, sería paseada por las calles de la localidad camino del barrio abajo conducida por los autores de la ignominia siendo rodeada por el jolgorio del chiquillerío y acompasados por un tambor para llamar más la atención por donde iban pasando.

En Jimena de la Frontera y en otros pueblos de España, se iba llevando a cabo tras las ocupaciones militares por los sediciosos contra las mujeres republicanas la misma práctica -el rapado del cabello y obligarles a tomar aceite de ricino- que ya habían experimentados los nazis en la Alemania de Hítler con las mujeres judías.

Los promotores del tétrico espectáculo eran conocidos vecinos recientemente afiliados a la Falange, partido cuya presencia organizada entre la población a lo largo de los cinco años que duró la República fue nula. En las elecciones de febrero de 1936 que dieron el triunfo al Frente Popular obtuvo 85 votos de un total de 2538 emitidos en las urnas. Se había constituido en octubre de 1936 tras la ocupación militar de la localidad. Melchora no estuvo sola en ese vergonzante recorrido sino que lo efectuó acompañada de dos mujeres jimenatas más, que portaban el mismo adefesio. Se trataba de la joven costurera de dieciocho años, María Gavira Sánchez “La Benita”, soltera, hermana de Juan uno de los dirigentes de la CNT local que se hallaba huido, y la recovera, de treinta y cinco años, Francisca Oliver García “La Serrana”, casada con Manuel Reyes Ruiz con el que tenía siete hijos, entre dos y dieciséis años, y además portaba en ese momento un embarazo de siete meses. Seguidamente, los cuatro, tres mujeres y el varón Reyes, sin juicio alguno, serían fusilados supuestamente en el mismo lugar adonde habían sido trasladados en ferrocarril. Desde entonces se hallan “desaparecidos” solo para sus familiares. No existe certificado de defunción en el registro civil ni en ninguna otra dependencia oficial que haya dejado huella de que murieron.

Años después, uno de los falangistas que presenció los hechos, pero que dijo no haber participado en los disparos, comentaría a íntimo allegado que Melchora murió tal como era, una mujer de mucho carácter y muy valiente, desobedeciendo en su minuto final las órdenes de sus ejecutores para que les diera la espalda. No lo hizo para que su mirada quedara grabada en las pupilas de los que tenía enfrente.antes de que apretaran el gatillo.

El hijo y poeta, Diego Bautista Prieto, se tuvo que enterar tiempo después de lo sucedido a su madre y tal vez sin el detalle aquí expuesto. Su odisea en ese intervalo de tiempo, que en el siguiente capítulo se desmenuza, fue el que se adelanta. En octubre de 1935 se había ido como voluntario a realizar el servicio militar. El 18 de julio le pilló como soldado de infantería en el cuartel Pavía sito en Algeciras. Sus mandos se sublevaron poniéndose a disposición de los golpistas. No se le presentó la oportunidad de pasarse a las filas republicanas hasta el 15 de enero de 1937. Lo efectuó hallándose destinado en Ronda. Desertó acompañado con su arma, municiones y tres bombas de mano y tomó contacto con el frente republicano que se hallaba en Tolox, también en la provincia de Málaga, donde se puso a disposición del Gobierno legal.

“El Grito”

(…) Soldados naturales, oficiales legítimos

de una lucha legítima, de un legítimo esfuerzo,

oíganlo todos: el futuro (…)

(Diego Bautista Prieto)

(Continúa 2ª parte pinchando aquí: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2021/03/01/diego-bautista-prieto-2a-parte/ )

Testimonios

José Manuel Algarbani Rodríguez, Melchora Bautista Gómez, Pascual Collado Saravia, Luis García Bravo, Francisco Gutiérrez Ordóñez, Joaquín Hita Pérez, Andrés Macías Sánchez, Diego Mariscal Gómez, Gonzalo Prieto Cabrera, José Regueira Ramos, Miguel Ríos Jaén, José Luis Rondán Angulo, Francisca Sánchez Gil, Melchora Torres Prieto.

Bibliografía

“En pleno vuelo”. Diego Bautista Prieto. Panorama poética Luso Hispánica. Lisboa. 1963.

“Soldados de la tierra”. Diego Bautista Prieto. Colección El Bardo. Barcelona 1964.

“Todo sigue igual”. Diego Bautista Prieto. Colección Arrecife. Cádiz 1972.

“Antología Poética de Diego Bautista Prieto”. Diego Mariscal Gómez. Editorial Sahats. 2008.

“Datos para la historia de las letras gaditanas (1930-1960)”. José Antonio Hernández Guerrero. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2012.

Almáciga de olvidos: antología parcial de poesía gaditana, siglos XIX y XX”.  María del Carmen García Tejera. Servicio Publicaciones Universidad de Cádiz. 1999.

“Diego Prieto Bueno Ilustre Naturópata”. Luís Federico Sánchez Tundidor. Blog de salud y bioterapias. 01.06. 2011.

“El avance de las tropas franquistas a través del valle del Guadalhorce”. Fernando Bravo. Crónicas de Cártama. Fernando Bravo. 29.12.2013.

“El papel del Campo de Gibraltar en la Guerra Civil”. José Manuel Algarbani Rodríguez. Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia: III Jornadas Memoria y Justicia: Un futuro para nuestro pasado, 2006, pp. 61-75.

Sumarios judiciales de los Consejos de Guerra celebrados en Sevilla y en San Roque. Archivo militar Togado número 3 de Sevilla,

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"La `herida´ de Leopoldo de Luis en el paraíso del Sur” (Iª PARTE) (17.12.2018) https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/12/16/36397/

“Cronología biográfica de Leopoldo de Luis” (IIª PARTE) (02.01.2019)  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/01/02/36590/

“Cronología biográfica de Leopoldo de Luis” (IIIª PARTE) (10.01.2019): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/01/10/36683/

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