FRENTE AL COVID-19 ¿NO QUEDA NADIE CON CABEZA EN EL PP? 24.04.2020

Posted on abril 23, 2020

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Frente al Covid-19 ¿No queda nadie con cabeza en el PP?*

 La oposición a lo suyo, en un más de lo mismo

Ignacio Trillo

Las embestidas de las reses bravas, Casado y Abascal, a colación de la crisis pandémica que padecemos, nos llevan a recordar esta frase del maestro, don Antonio Machado, que, de seguir entre nosotros, se la aplicaría a los dirigentes de la derecha que padecemos hoy en día.

Lo que he sacado como reflexión del debate parlamentario de este martes, 39 días de confinamiento, en el Congreso de Diputados para una nueva prórroga del Estado de Alarma.

La «leal oposición» en su inmovilismo ha ido exclusivamente a lo suyo, como es ya bien conocido: a instrumentalizar las lamentables pérdidas humanas. Es donde más cómoda se halla, en su salsa necrófila.

Esta actitud no es nueva. También lo hizo y prosigue con el terrorismo y hasta echando de menos su existencia para hacer política con nuevas víctimas.

Póster con que la derecha inunda las Redes. Leña al mono que es de goma. Continúa la insidiosa campaña contra Pedro Sánchez por quienes siguen sin reconocer que la moción de censura que echó a Mariano Rajoy de la Moncloa fue constitucionalmente correcta y que luego perdieron las elecciones generales de abril y de noviembre y además no pudieron configurar ningún gobierno alternativo, o por quienes consideran a este gobierno simplemente ilegítimo desde el inicio de legislatura porque el poder es privativo como si les correspondiera de por vida en el derecho de pernada que se atribuyen. Ahora, entremezclándolo todo, menos poniendo en primer plano las soluciones a esta monstruosa pandemia, son tan torpes que hasta el padre político que inspira su pecado original no tienen empecho en sacarlo a la luz por la reciente mudanza que tuvo que efectuar, además muy tardíamente, desde el valle de Cuelgamuros al cementerio de El Pardo. Vuelven a la carga, aunque sean tan limitados para no ser conscientes que echarle todas las culpas a Pedro Sánchez, sobredimensiona su figura, atribuyéndole poderes sobrenaturales por haber liado la marabunta en el planeta Tierra, encerrándonos a cientos de millones de personas en nuestros domicilios y trastocando radicalmente la marcha de la economía mundial, que como hemos visto esta semana ha hecho hundir hasta el mercado del crudo, logrando que el precio del barril del petróleo en los EEUU, país que va ya por más de 26 millones de nuevos parados, esté a precio negativo, hecho que no se había producido nunca. O que haya estado a punto, como venganza de Pedro Sánchez por el Brexit, de cargarse a Boris Johnson infectándolo de Covid-19.

Mira que hay campos de críticas de forma fina y elegante sobre la gestión de esta pandemia ante un hecho que es inédito y para lo cual no hay ningún manual del pasado que sirva.

La que tiene liada Pedro Sánchez en medio mundo.

Todos los días hay que aprender del comportamiento de este maldito virus invisible que ha puesto de patas al mundo, encerrándonos a centenares de millones de personas del Planeta en nuestras casas, y a la vez teniendo que tomar medidas urgentes. Y quién está obligado a ir a ese ritmo frenético y cubriendo tantos frentes, como el sanitario, el económico y el laboral, claro que se equivoca, ahí está el último lío para la salida de los niños del confinamiento; pero ocurre aquí, en Paris, Londres, Tokio o Pekín; y rectificar es de sabios.

Otros, en épocas no tan lejanas, erraban, y erre que erre no se corregían. Don Mariano Rajoy, un «ejemplo» en el confinamiento actual, era un artista en esta faceta, le daba mucha pereza enmendarse; porque ni él entendía, según decía, su propia letra.

Mariano Rajoy, todo un ejemplo, encima viniendo de un expresidente del Gobierno, de lo que un ciudadano confinado no debe hacer

Nada de tregua, lo del Pleno de este miércoles de la derecha ha ido nuevamente a lo bestia, leña al mono que no es de goma, dispuesto a envenenar el hemisferio y el ambiente y si se descuidan infectar inclusive a los ujieres de la limpieza y del agua con sus vómitos.

Pero está claro que cuando todo se pinta en plan tremendista tan negativo y sin ninguna propuesta para salir del panorama macabro que se expone, en tanto se vislumbran suficientes signos de que estamos mejor en la lucha contra el virus que hace un mes, hasta en Madrid comienza a desmantelarse parte del hospital de campaña instalado en Ifema, todo se puede volver a la contra ante ese amodelo catastrofista de hacer oposición.

español australia casado covid

El «prestigioso» estudio Grid que citó Casado en el Congreso para poner a caldo la gestión que se ha hecho en España de la crisis del Covid´19 ni es académico ni es científico, es de un contable australiano cuyo autor reconoce a la SER no haber seguido el caso de España ni siquiera a través de la prensa. Así es todo.

En esa dirección de reproches, Casado recriminó a Sánchez, «que los españoles no se merecen que se les mientan con el número de muertos habidos», no sabiéndose bien si era consciente de su lapsus freudiano al copiar la misma frase que Rubalcaba les dirigió cuando el aznariano, el 11-M es ETA, para que recordemos bien, otra vez, semejante fechoría; a lo que el Presidente del Gobierno, que no iba predispuesto, en su respuesta, a emplear un tono de confrontación, le contestó, lisa y llanamente, que no creía que las CCAA, algunas de ellas presididas por el PP, que son las que proporcionan sus datos al Gobierno, engañaran a los españoles.

Diario El Mundo, 13.03.2014. Difícil entender aún más que en el debate habido en el Congreso de Diputados Pablo Casado comparara los muertos de la actual crisis pandémica con los que hubo en el atentado criminal de los yihadistas el 11-M en Madrid, al que debería pretender que se olvidara de la mente de la ciudadanía española, encima calcando la misma frase que le dirigió Alfredo Pérez Rubalcaba al PP en aquella luctuosa fecha ante la grosera manipulación de su autoría.

En el mismo sentido, Casado arremetió frontalmente contra el Gobierno por el peligro en que se halla la libertad de expresión, como nunca dijo -quizás olvidó hasta la Dictadura de Franco donde el ínclito refundador del PP, don Manuel Fraga, fue ministro- ante la represión que está ejerciendo, utilizando para ello a los Cuerpos de Seguridad del Estado, para perseguir las críticas a su gestión.

Lo manifestaba el máximo dirigente del partido puso en vigor no hace tanto tiempo la Ley Mordaza o el que se cargó el estatuto de neutralidad de RTVE del gobierno Zapatero que pretendía emular a la BBC británica.

José María Aznar que desde su presidencia en la FAE está detrás como ideólogo de la estrategia suicida de confrontación visceral de Pablo Casado, en la línea de la que practicó en el primer quinquenio de la década de los noventa con un, «Váyase, señor González», y que no ha tenido agallas en estos momentos para resistir la pandemia en su domicilio de Madrid -¿huyendo también del temor sobre cómo el PP con sus recortes y privatizaciones ha dejado ahí la sanidad pública?- y al igual que otros centenares de habitantes de la capital del Reino, huyó para un confinamiento más relajado a su otra residencia en la urbanización Guadalmina de San Pedro de Alcántara de Marbella. Otro ejemplo de expresidente.

Siguió diciendo Casado que solo él podía sacar a España de la crisis creada por Sánchez, poniendo como ejemplo al PP por lo que hizo en la última crisis financiera e inmobiliaria; o sea: recortar en Sanidad, ahí está el caso de Madrid como ejemplo, Educación, Investigación y precarizando el mercado laboral, expulsando además con destino al exilio laboral a la juventud más preparada, entre ellos, médicos, enfermeros o investigadores, que tanta falta nos hacen ahora, resultándole gratis su formación a los países receptores y dejándonos un país de lo más desigual, por primera vez con trabajadores pobres y una infancia en penuria, solo por delante de Rumanía.

Tampoco se entiende que Pablo Casado cometiera la torpeza de sacar en este debate, como ejemplo del buen hacer del PP, la defensa de las políticas llevados a cabo para salir de la anterior crisis financiera allí donde ha gobernado, trayéndonos el recuerdo de sus recortes y privatizaciones, donde la sanidad pública y la investigación, como el mundo laboral, tuvieron tanto que perder.

Y así todo. Casado hizo el discurso de Vox y Abascal de Vox lo repitió, con la única diferencia de que el PP votó a favor de prorrogar el Estado de Alarma cuando el discurso que había realizado era más propio de haber optado por lo contrario.

Eso sí, hay que reconocerlo, la única propuesta positiva que planteó Casado ante un Pleno disminuido de presencia por el Covid-19 fue hacer guardar un minuto de silencio por los fallecidos.

Los dos actuales dirigentes del PP que si están teniendo en la presente crisis pandémica vocación de auténticos empresarios de funerarias con insaciables apetitos de obtener grandes beneficios en su cuenta de explotación por la instrumentación política que están llevando a cabo de las víctimas, necesitando más cifras de pacientes infectadas al igual que mayor número de fallecidos. 

Acabado la sesión del Congreso, el murciano de la dinamita, Teodoro Egea, ante la comisión parlamentaria que se pactó dos días antes entre Pedro Sánchez y Pablo Casado para realizar esos renovados Pactos de la Moncloa, de cara la reconstrucción de todo lo dañado, donde el Gobierno tuvo que ceder en todo, incluso de que se celebraran los encuentros en el propio Palacio de la Moncloa y a su papel de motor, para que el dirigente del PP no tuviera excusa alguna al objeto de seguir oponiéndose. Pues bien, una vez que fue cerrado, ha exigido, como nuevo, tres huevos duros más, como es que la presidencia de esa Comisión la presida el PP como si tuviera la mayoría parlamentaria, y que lo que se aborde sea la gestión que se ha hecho de esta pandemia.

O sea, nada de un ambicioso programa de medidas consensuadas para salir de la crisis económica y de desempleo que nos espera.

Otra vez, como estatuas de sal, mirando hacia atrás, me imagino que, aprovechando que el Pisuerga pasa por la Cartuja de Sevilla, para proseguir con el discurso antifeminista de, el 8-M es el Covid-19, para que se escape el futuro que es el que a partir de la superación de la pandemia acaparará todas las incertidumbres.

Además, Egea, en nombre del PP, como si de una transfigurada comisión de investigación se tratara, pidió que se citasen a comparecer a todos aquellos que vienen participando en la gestión de la crisis y en la conformación de la toma de decisiones; o sea, para enmierdar a los que están trabajando para que salgamos cuanto antes de este virus, para que pierdan el tiempo, como están haciendo, acompañados de su mafia mediática, con el vilipendiado doctor Fernando Simón o el general jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, con el escandaloso silencio de su directora general, la malagueña María Gámez.

Casado y Abascal haciendo el mismo discurso frontal en esta crisis pandémica ante la pugna por una misma franja electoral y que no tienen escrúpulos de aparcarla ante la gravedad del actual momento. Lo último para nota, con la ayuda de sus brazos mediáticos, arremetiendo contra miembros de la comisión técnica para hacer frente al Cobid-19. Patético aún resulta más que los de Vox, que tanto les gusta hacer llamamientos a golpes de estado y se les llena la boca con su: Viva España! ¡Viva la Guardia Civil!, descubran ahora que su alto mando sea un servidor público tan constitucionalista como el del ejército, y que la defensa de la legalidad y salvar a personas, no fusilarlas, sea su guía, quedando para un pasado indigno la aventura de Tejero o el 36.

Ante tanta irresponsabilidad de la derecha, me pide el cuerpo recomendarles que sigan con ceguera por esa senda de espinas para su definitivo hundimiento.

No obstante, entiendo que la situación no está para que la clase política escenifique estériles diferencias y batallitas que enrarezcan aún más el ambiente por aquellos que les encanta caldearlo -cómo les da placer en tiempos de riesgos para las prácticas sexuales su versión de las dos Españas, los buenos y los social-comunistas bolivarianos-, porque es muy difícil que nuestra noble y solidaria ciudadanía, que tan de forma ejemplar se está comportando, comprenda que cómo es posible que en estos graves momentos por los que atravesamos, en vez de remar en una misma dirección pueda haber enfrentamientos entre sus dirigentes, clima que además favorece el desánimo, la desazón, la desafección a la cosa pública, calando el discurso, tan de moda por algunos, de que todos los políticos son iguales; plática que al parecer, de perdidos, al río, es lo único que parece fascinarle al PP, no sé si interesado en que entren en deterioro las instituciones democráticas, haciéndole el juego en este caso a Vox que bien sabe lo que pretende y hasta donde nos quiere llevar.

Por favor, que alguien me responda ¿no queda nadie con cabeza en el PP?

*Este artículo ha sido publicado hoy 24.04.2020 en la Revista Digital de Málaga:  «El Observador»

https://revistaelobservador.com/opinion/51-tribuna-abierta/15531-frente-al-covid-19-no-queda-nadie-con-cabeza-en-el-pp

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