ENTRE “EL HORROROSO” Y EL “MAMARRACHO”, NUEVAS ELECCIONES (18.09.2019)

Posted on septiembre 18, 2019

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ENTRE “EL HORROROSO” Y EL “MAMARRACHO”, NUEVAS ELECCIONES.

Conversaciones entre quienes no tienen necesidad de confesar que han vivido.

Redactor, Ignacio Trillo

Los dos jubilados en el peñón de Gibraltar

Me encontraba este martes, que no día trece, sino diecisiete de septiembre, en Algeciras predispuesto a realizarle una entrevista a un nonagenario residente sobre la Memoria Histórica.

Como avanzadilla de lo que nos espera con el cambio climático, pocas horas antes esta ciudad fronteriza se había librado de la gota fría. No se había visto afectada por esa apertura de las compuertas del cielo que se realiza de tarde en tarde, pero a partir de no hace tanto tiempo con mayor asiduidad, por la única autoridad que tiene allí su morada y que por sus poderes extraterrenales goza de sobrada competencia y reconocida solvencia para mandarnos todo el agua del mundo y con salvaje derroche. Y allá al que le caiga.

Así empezó, como reflexión propia, mi interlocutor, un anciano y sabio maestro que lo ejerció en una escuela nacional.

En tanto cavilaba a modo de introducción sobre la metafísica y el cambio climático con un café sobre la mesa de la terraza en el bar donde habíamos quedado citados, fijaba su atenta mirada al fondo de la Bahía en la dura roca de Gibraltar, deteniéndose a especular acerca de la nebulosa y siniestra tiniebla de levante que coronaba su silueta y donde moraría de forma incomunicada la presunta divinidad, que dicen que todo lo que va a ocurrir lo sabe con suficiente antelación pero que jamás pone nada de su parte para prevenir desgracias ajenas, como sí su naturaleza espiritual le obligara a tener que prolongar una ausencia permanente.

No obstante, se quejaba el agudo observador, esta vez poniéndosele cara de hidrólogo, que en todas las noticias proporcionadas por la prensa sobre este fenómeno meteorológico que nos ha visitado de forma irremediable por mor de nuestro maltrato al medio ambiente, se vende lo más negativo y no se muestran otros efectos colaterales positivos sobre el agua caída.

Como es que en su recorrido, anegando la zona seca de la cuenca del Júcar y ramblas murcianas, haya ido recargando para un cierto tiempo los acuíferos y embalses, situándose por el contrario únicamente el acento en las consecuencias de la tarjeta de visita dejada por medio España con el sello de Atila, donde tampoco habría sido ajena la construcción de casas y poblados así como nuevas carreteras que han hecho de muros de contención y desviación de cauces, invadiendo todo ello el dominio público de ríos y afluentes como ahora han demostrados sus escrituras.

Son tiempos de refugio detrás de los cristales blindados para protegernos del otro temporal que se avecina, me comentaba el intelecto anciano en tanto le daba un sorbo al café, para referirse esta vez al momento político del ruedo hispano y al panorama de nubarrones que ofrece la esfera internacional, en tanto no dejaba de ubicarse mentalmente en lo más alto del Peñón para exclamar: ¡pobrecitos trabajadores españoles!, ¿otra vez?, intuyendo que se referiría a los posibles efectos del `Brexit´ sobre el empleo y la economía comarcal, acordándose además de lo que sucedió en el entorno campogibraltareño con el cierre de la Verja allá por junio de 1969.

En tanto, en el parque colindante empezaban a caer de los árboles las tempranas hojas que nos adelantaban al turbulento otoño que nos espera.

En esto, cuando el ilustrado buen hombre, iniciaba una alegoría sobre esta estación anual y su presencia en la poesía clásica y hasta en la música contemporánea, se cortó su pensamiento porque un conocido amigo de generación al pasar por allí, se acercó para saludarlo.

Intercambios de saludos y puesta al día con repaso sobre los últimos fallecimientos acontecidos, achaques varios y los medicamentos que seguían tomando.

“¡Qué mala es la edad!” me comentaba un vecino mayor cuando le dolía algo. Y al que le respondía: “y qué sabia… No se puede tener todo”.

El que se acercó a la mesa era un antiguo prejubilado de los primeros de la banca, y que tendría ya más años de vida laboral pasiva que los que estuvo en activo.

Yo continué sentado y aproveché el momento para desconectar y consumir el café que ya estaba tibio, al haberme quedado embelesado con el personaje.

Al volver la vista de nuevo hacía ellos, ambos de pie y bien apoyados en sus bastones, se habían enzarzados en comentar las últimas noticias sobre la ronda de visitas de los portavoces de los partidos políticos con el Rey para comprobar si era posible o no un candidato a la investidura que contara con suficientes apoyos.

No pudieron tener apuestas sobre el anticipo de nuevas elecciones porque ambos pronosticaban que las habría ante, “los testarudos y `engolaos´ niñatos que hay ahora en la política, que ni comen ni dejan comer”.

iglesias y rivera congreso de diputados.

Conversaciones a media luz este martes 17 de septiembre del 2019 en la cafetería del Congreso de Diputados que le tan mal ha caído a los retratados por verse reflejados públicamente. La nueva política que irrumpió en el 2015 para bloquear la formación de Gobierno. Cuatro años desde entonces y vamos a por las cuartas elecciones generales.

El repaso que empezaban a dar, comenzaba por Albert Rivera.

Decía el ex auxiliar de la banca: “Ya quisiera parecerse a Adolfo Suárez que viniendo del “Movimiento” hay que ver cómo sabía negociar. En cambio este pijo, que tiene toda pinta de no haber dado un palo al agua en su vida, es lo más parecido a un manijero, todo un mamarracho de señorito, un `esmayao de jambre de poder´, que además parece que no está bien de la cabeza por ese resfriado que nunca se cura”.

“No debía de cobrar de la política quien se ha negado este verano a ver al presidente del Gobierno como debe de estar entre sus obligaciones. Además, es un maleducado con esa lengua sucia que usa llamándolo jefe de una banda… Y va el último día con prisas, después de haber estado todo el mes de agosto fuera de España de cachondeo, y se descuelga con que está por facilitar la investidura si Pedro Sánchez rompe con los terroristas…

¡Y se creerá que nos engaña!…¡qué leche de terrorista, ni qué terrorista!, ¡mamarracho que es un mamarracho…!

¡Aquí los únicos que quedan de terroristas son sus amigos, los nuevos gatilleros de Falange que ahora se llaman VOX…!”

En esto, que le corta el del magisterio y le dice que no se ponga así de sofocado que la va a entrar algo malo.

A continuación, le manifiesta que no le haga caso, que ese muchacho no anda bien. Que se acordara que hacía pocas temporadas que le dijo lo mismo a Mariano Rajoy, “el gallego”, el que solo se fiaba del majara de primo que tenía en Sevilla. Y poco después Riverita hizo lo contrario a lo que dijo, apoyándolo.

“¿O es que no recordaba cuando dijo que no lo iba a votar nunca porque había metido la mano en la caja de ese ladrón que siempre va repeinado con fijador y con la carterita del dinero bajo el brazo, y sin embargo acabó finalmente nombrándolo presidente? ¡Que no engañe a más nadie, que además siempre cojea de la misma pata, la derecha!

“Pero lo peor de todo será el sufrimiento que estará pasando la vecina familia de la Bajadilla que tuvo a esa niña cantante que “se ha empicao” con el mamarracho, con lo que sufrieron con Franco… Menos mal que su tío Paco de Lucía ya no vive para verlo. Le hubiera dado un nuevo `patatú´”.

¿Y el otro?, le interrumpe el de la banca. “¡Le gusta más un ministerio que a un tonto un lápiz!... Y dice que es de izquierda. Un quintacolumnista, es lo que es”.

“Hombre no te pases…”.

“Lo sabré yo que cuando falsifiqué la edad para apuntarme como voluntario de miliciano para defender la República le dije al comisario político del Batallón que había un teniente infiltrado entre nuestras filas, y se descubrió al final. Eso es lo que hacen, disimular bien el resto de tiempo”.

“A mí lo que me extraña, añade el ex-enseñante, es que sea profesor como dice. No se puede ser maestro ni político sin saber algo de historia. Que me lo digan a mí, que de eso sé algo. He estado más de cuarenta años dando clases y teniendo que estudiar cada día para no perder comba”.

“Eso mismo pienso yo, le contesta el otro. Es horroroso el de la cola de caballo. Mira que tirarse un tiempo diciendo la mierda de Constitución que tenemos ¿qué sabrá él de lo que había antes? y ahora le pide al Borbón que intervenga para que le den un carguillo ¿Sabe éste algo de su bisabuelo Alfonso XIII? ¿Y del Rey de Grecia, hermano de su madre Sofía? Y encima se tira faroles de que es republicano. Horroroso, ese chavota es una cosa horrorosa…”.

Y siguió: “Ya te lo dije cundo salió, y tú por el contrario porfiaste conmigo con que había que apoyar a los nuevos políticos jóvenes que tendrían que estar más preparados que los que había y serían más `honraos´. Y yo te dije, hay que esperar que la fruta verde madure que a veces lleva gusanos por dentro”.

Entonces, levantando el ex-docente el garrote en señal de indignación, le respondió: “Y no solo eso sino que encima lo voté. Eso me `inrita´ mucho más. No me recuerdes ese día porque me entra una mala leche,… con los años que tengo y encima que me engañen…”.

Y continuó: ¡Cómo iba a suponer que era lo más parecido a un antiguo guardia civil, de los desertores del arado para comer, ¡mira que pronto cambió de casa!, más ceporro que un mendrugo de pan puesto al sol una semana, y encima de los del ordeno y mando, que ha echado medio partido con destino a sus casas, menos a ese niño de gafitas que le ha salido respondón y que por cierto es lo más parecido a uno de los alumnos adolescentes que tuve en mis últimos cursos al que todos conocían por, “Lumpiño”!

“Bueno, te tengo que dejar porque he salido para hacer un `mandao´ y se me va a echar encima la hora de almorzar, y ese hombre que está ahí sentado contigo mientras tanto esperando, se estará jiñando en nuestras entrañas…”

“No te preocupes, habrá aprovechado el tiempo para repasar las preguntas que me va a hacer. Le he mirado de reojo varias veces, mientras hablábamos, y no ha parado de escribir, por eso no te he cortado”.

“Bueno, a la paz de lo que sea, y cuida la salud que no podemos faltar en ir a votar que ahora entramos en temporada que vienen las humedades que atacan a los huesos…. Aunque sea sin ilusión pero por los años que nos hemos tirado sin poder hacerlo”.

“Lo dicho”. Y se dieron un apretón de mano de despedida.

A continuación, sintiendo que no prosiguieran para saber sus opiniones sobre Casado y Sánchez, entré en la materia para lo que fui, a hacerle una entrevista sobre su devenir en el pasado.

Transcurridas unas horas, cuando llegando en coche a mi domicilio en Málaga, oí por la radio “el parte” de las nueve de la noche y se confirmaba lo vaticinado por ambos veteranos.

Y como las notas que fui tomando en la mesa del bar no eran pasando a limpio otras conversaciones anteriores mantenidas sino la charla que estaba transcurriendo entre ellos, aquí plasmo su literalidad por si a alguien les interesa.

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