`LA HERIDA´ DE LEOPOLDO DE LUIS EN EL PARAISO DEL SUR

Posted on diciembre 16, 2018

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(Iª PARTE) EL POETA LEOPOLDO DE LUIS Y JIMENA (17.12.2018)

Ignacio Trillo

PREÁMBULO

Empezada la guerra, ejerce de maestro y, pronto, se presenta como voluntario al Batallón Pasionaria del Quinto Regimiento, cuya sede estaba en los Salesianos de Estrecho. Es herido en el frente del barrio madrileño de Usera en noviembre de 1936, trasladado al Hospital de Sangre instalado en el Palace (por fechas, debió coincidir allí con Durruti), y luego a otro hospital de  Alicante, ciudad donde se reencuentra con su gran amigo Miguel Hernández y se dedica a actividades de apoyo cultural. Volverá al frente en Extremadura como oficial para, ya acabando la guerra y entregar el arma de la derrota, ser encerrado en la plaza de toros de Ciudad Real, el penal de Ocaña, y en el campo de concentración para trabajos forzosos de Jimena de la Frontera.

Hacia el año 1960. Leopoldo Urrutia de Luis. Foto: Portada del catálogo sobre la muestra expositiva que tuvo lugar en el Instituto Cervantes de Madrid,  abierta al público a lo largo del periodo de tiempo que transcurrió desde el martes 19 de junio hasta el domingo 30 de septiembre del 2018. Fuente: Comisario de la muestra. Ángel n el año Luis Sobrino. Archivo familiar Urrutia.

En el año 2018 se cumplió el centenario del nacimiento de Leopoldo Urrutia Luis, “Leopoldo de Luis”, insigne poeta de la fatídica generación literaria de 1936, marcada a sangre y fuego por la guerra, la represión y el desgarro del exilio interior y exterior.

Afortunadamente, la exposición sobre la vida y la obra de este ilustre personaje dejó al descubierto, aunque de forma colateral, algo que pocos conocen: su vinculación con el municipio, gaditano y campogibraltareño, de Jimena de la Frontera. Esa referencia geográfica, aunque de soslayo, fue una alusión obligada y reiterada no solo en la muestra, sino en los reportajes audiovisuales y prensa escrita que desarrollaron su vida y su obra. Y, aún así, esas alusiones al hecho, inicialmente casual, del paso de Leopoldo Urrutia por Jimena de la Frontera, carecieron de la suficiente profundidad para hacerse una idea de lo que influyó en su transcurso vital y literario, que es en lo que aquí pretendemos evidenciar.

Leopoldo de Luis perteneció a ese séquito de célebres creadores como Miguel Hernández -el más célebre, del que fue su gran e íntimo amigo- Juan Gil Albert, Gabriel Celaya, Blas de Otero, José Hierro, Rafael Morales o María Beneyto. También, junto a otros sobresalientes literatos como Juan y Leopoldo Panero, Guillermo Díaz Plaja, Luis Rosales y Dionisio Ridruejo. Y también el algecireño, José Luis Cano; el antequerano, José Antonio Muñoz Rojas, y la pensadora veleña y ensayista, María Zambrano, entre otros.

18 de junio 2018. En el centro de la imagen, Juan Manuel Bonet Planes, director del Instituto Cervantes. A la izquierda,  Jorge Urrutia Gómez, poeta y escritor, catedrático emérito de Literatura y Comunicación de la Universidad Carlos III de Madrid, directivo del Instituto Cervantes entre 2004 y 2009… hijo de Leopoldo de Luis. A la derecha, Ángel Luis Sobrino, comisario de la muestra, especialista en revistas literarias. Foto: Revista de Arte, Logopress.

Leopoldo Urrutia Luis, nació en Córdoba, el 11 de mayo de 1918, como podía haber ocurrido en cualquier otro lugar de la geografía hispana donde su padre, Alejandro, tuviera el quehacer de mandar algún negocio familiar a la almoneda. Es lo que guiaba su praxis gerencial sobre cuanto tocaba de la familia en materia patrimonial, bien procedente de la rama paterna, Román Urrutia, o materna, Leopoldo Luis Cea; fuera de alcabalas o de apósitos, estuviera instalado en Córdoba o en Valladolid.

Sobre la azarosa circunstancia en la llegada al mundo, el reputado poeta en ocasiones manifestaba, por el sentido geográfico que transcurrió particularmente su vida, que se sintió también de otros lugares a la vez: “de Valladolid, Madrid y de Jimena de la Frontera”. “Estamos hechos, como Jimena misma, tierra fronteriza” (1) llegó a constatar con el paso del tiempo.

Vista parcial del andén de la estación de tren de Jimena. Detrás se observa la casa familiar de la familia, Gómez Sierra, una de cuyas hijas. Mariquita, acabaría casándose con Leopoldo Urrutia. Aquí el estacionero, Paco Moya Herrera, con sus hijos. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Marcado por el convulso tiempo que le tocó vivir, tras finalizar el genocidio humano y cultural que supuso el levantamiento del 18 de julio de 1936 protagonizado por militares coloniales, y una vez cumplida la pena que le fue impuesta en su condición de derrotado, el resistente poeta se vio abocado, bajo la larga noche de la Dictadura, a denominarse, Leopoldo de Luis, ocultando el apellido paterno al objeto de que no fuera asociado al personaje represaliado republicano. Ocurrió a partir de finales de 1941.

Y así lo llevó como superviviente de una era en gran parte aciaga hasta su fallecimiento en la capital de España el 20 de noviembre de 2005, justo tres décadas después de que lo hubiera hecho el Dictador, que tanto condicionó su vida de pesadumbre como su obra, más existencialista que social.

Pero a diferencia de otros ilustres de la poesía y de la literatura de su generación que tempranamente vieron truncadas sus vidas -siempre tuvo presente a Miguel Hernández- sus méritos les fueron reconocidos en el tramo de madurez y cénit de su existencia. Entre los múltiples galardones recibidos, destacan: el Premio Nacional de Poesía (1979), el Premio Nacional de las Letras (2003) e hijo predilecto de Andalucía (2004), reconocimientos a su vasta y profunda obra poética producida y a la técnica literaria empleada.

Febrero del año 2004. Leopoldo De Luis, recoge el nombramiento de Hijo Predilecto de Andalucía del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves González. Foto: Jorge Urrutia Gómez.

Aparte de que estudiara magisterio y la insurrección militar le frustrara la continuidad de sus estudios universitarios de filosofía, perdiéndose tal vez a un posible gran profesor, sobresalió fundamentalmente en su faceta de: poeta, escritor, ensayista, editor y crítico literario.

La fecundidad de sus textos inundó publicaciones, como: “Ínsula”, “Cántico”, “Espadaña”, “Corcel”, “Acanto”, “Poesía Española”, “Cuadernos Hispanoamericanos”, Papeles de Son Armadans”, “Revista de Occidente”…

Asimismo, llegó a cosechar en su cartera de libros, cerca de cincuenta títulos, dejándonos una huella imborrable en su incansable y abundante producción humanista.

19.04.2009. Casa de la Cultura “Leopoldo de Luis” de Jimena de la Frontera, inaugurada en la citada fecha. Foto: Googlemap.

Desde finales de la primera década del nuevo milenio, el nombre de Leopoldo de Luis porta el inmueble de nueva planta que construido en la localidad de Jimena de la Frontera sobre el solar que con anterioridad albergó un edificio que se hallaba ya en ruinas y que había sido destinado a cuartel de la Guardia Civil, situado casi enfrente del Ayuntamiento en la principal arteria del pueblo.

Años 60. Calle Sevilla. A la izquierda, el cuartel de la Guardia Civil, justo donde se halla actualmente la Casa de la Cultura, “Leopoldo de Luis”. En la acera de enfrente, el Ayuntamiento. Foto: “Y Jimena se vistió de negro”. José Manuel Algarbani. Editado y publicado por la Diputación Provincial de Cádiz.

Las letras, las lecturas, las conferencias, las libertades y la tolerancia, sustituyeron a la sinrazón de lo que fue durante la guerra y bajo las órdenes y las normas establecidas por el franquismo, la casa de la guarnición para la censura, la represión, la tortura y el señalamiento para fusilados.

19.04.2009. Acto de inauguración de la Casa de la Cultura de Jimena de la Frontera, donde se hizo justo y merecido homenaje a la memoria de Leopoldo de Luis, portando desde la apertura su ilustre nombre. De izquierda a derecha, el periodista y escritor campogibraltareño, Juan José Téllez Rubio; el Cronista Oficial de la localidad, José Regueira Ramos; el alcalde, Pascual Collado Saravia, y Jorge Urrutia Gómez, asimismo poeta como su padre. Foto: publicación digital local,  “buceite.com”. 20.04.2009.
19.04.2009. Descubrimiento de la placa de reconocimiento al insigne poeta, Leopoldo de Luis, en el acto de la inauguración de la Casa de la Cultura de Jimena de la Frontera. En la imagen: Pascual Collado, alcalde de Jimena, Jorge Urrutia, hijo de Leopoldo, y Juan José Téllez, periodista y escritor campogibraltareño. Foto: publicación digital local, “buceite.com”. 20.04.2009.19.04.2009. 

El acto inaugural de la referida Casa de la Cultura marcó un hito en la localidad donde quedaba sellado de por vida el reconocimiento institucional a la estrecha relación y vinculación que mantuvo la persona, Leopoldo Urrutia, y el poeta, Leopoldo de Luis, con Jimena de la Frontera.

En ese mismo evento, el historiador barreño, José Manuel Algarbani, disertó de la importancia que tuvo, tras la guerra civil de 1936, la presencia de numerosos presos republicanos empleados como mano de obra gratis y esclava, formando parte de Batallones de Trabajadores, con el objetivo de realizar obras públicas de interés militar en el Campo de Gibraltar para el ejército franquista a cambio de redimir tiempo carcelario.

Destacó la cifra que estuvo por encima de los 15.000 presos participando durante cuatro años en trabajos forzosos, frente a los 10.000, por ejemplo, que intervinieron durante mayor espacio de tiempo para construir el Valle de los Caídos en Cuelgamuros y, sin embargo, son los que figuran con mayor protagonismo en los libros de historia. De todos ellos, un millar llegaron a Jimena de la Frontera y, durante un período, ellos cambiaron la fisonomía humana del pueblo. Entre ellos se encontraba Leopoldo Urrutia Luis, cuya historia personal quedó, a partir de entonces, marcada e íntimamente relacionada con la localidad.

Noviembre de 1939. Andén de la Estación de tren de Jimena de la Frontera. Pasajeros llegados en tren de mercancías que se empleaba para el transporte de ganado, en esta ocasión de presos republicanos con destino a campos de concentración ubicados en el municipio para la realización de trabajos forzados en redención de penas carcelarias. Esposados de dos en dos unidos sus muñecas con chapuceras esposas de alambres y tras ser bajados de los vagones tras decenas de horas de viaje sin comer ni beber, lo primero que hacían era dejar pelados los naranjos de variedad amarga que ornamentaba el entorno para intentar paliar su deshidratación. Fotocomposición propia.

El hijo de Leopoldo de Luis, Jorge Urrutia Gómez, en la alocución inaugural de esta Casa de la Cultura, apeló, a: “superar de una vez por todas el problema pendiente de la memoria histórica”“desenterrando definitivamente a todos los fusilados, poniendo una placa en el Castillo en recuerdo a los que defendieron la República en el 36 y así poder pasar página”.

De esta forma, apostó por el entendimiento, “como pasaba en mi familia, donde había miembros que no comulgaban con las ideas de mi padre pero eran capaces de sentarse a la misma mesa y superar el pasado”. Era un ejemplo que había que imitar porque “en el momento de estallar la guerra de 1936, hacía 38 años de la de Cuba y sin embargo para entonces ya nadie hablaba de ella”. “Ahora han pasado casi 70 años de su fin y seguimos hablando de ella, algo que se tiene que acabar porque destroza al pueblo”. Y recordó una frase de su progenitor: “Incluso en los momentos más duros el ser humano encuentra lugar para la sonrisa. Si no, ninguno de nosotros estaríamos probablemente aquí” (2)

No obstante, muchos de los actuales residentes del pueblo, por el tiempo transcurrido que todo lo devora, ignoran todavía a qué se debe tal bautizo y siguen interrogándose para sus adentros quién fue ese forastero cuyo raro apellido Urrutia no tiene antecedentes ni presencia entre el vecindario.

Muestran, otro de los grandes déficits que viene arrastrando el sistema educativo de la actual era democrática, el desconocimiento que se tiene de la historia política y literaria de España de los siglos XIX y XX, también de historias locales, donde se encuentran tantas respuestas a nuestro presente, y que esta publicación gracias a la Diputación Provincial de Cádiz pretende reparar.

Con este objetivo, se ambiciona, a nivel general, la divulgación de la historia y la obra de este gran poeta para su mayor y mejor conocimiento, y, de forma específica, para que continúe imborrable su presencia en la localidad, y sea proximidad de referencia cultural para las futuras generaciones.

Sirva por tanto esta remembranza a Leopoldo de Luis precisamente para acercar al ilustre personaje a la tierra y a sus gentes a las que siempre tuvo presentes en su deambular literario y viajero, que nunca olvidó porque quedó seducido y amado desde el primer instante que la azarosa y penada circunstancia le llevó a vivirla hasta reivindicarla en su último soplo de vida:

                                                        Sobre la cumbre de Jimena herida

                                                          de sol, arde la piedra en llama dura.

                                                         La ruina es una trágica hermosura,

                                                         de una remota gloria combatida (3)

Años 60. Calle Sevilla. A la izquierda, el cuartel de la Guardia Civil, justo donde se halla actualmente la Casa de la Cultura, “Leopoldo de Luis”. En la acera de enfrente, el Ayuntamiento. Foto: “Y Jimena se vistió de negro”. José Manuel Algarbani. Editado y publicado por la Diputación Provincial de Cádiz.

Por las circunstancias de una época rastrera, le tocó saborearla. Inicialmente esperado con gusto agridulce, entre la belleza de un medio natural y la penalidad de un tiempo perdido por mor del cautiverio que se preveía para una corta y ardua temporada. Pero le dejaría tan marcado el paladar, fruto del amor que sintió, que le asistiría de forma inseparable durante el resto de la existencia.

FOTO 6. 19 de junio de 1940. Concesión de salvoconducto a Leopoldo Urrutia Luis para su salida del campo de trabajadores de Jimena de la Frontera con destino a Madrid por el fin de su internamiento. Fuente: Comisario de la muestra. Ángel Luis Sobrino. Archivo familiar Urrutia.

Esa sensación contradictoria que le rondó, fue producto, por un lado, de la llegada ese invierno de 1939  a  un bello lugar, pero no para la contemplación paisajística de cara a la inspiración poética, sino como destino forzoso y forzado de condena para la realización de trabajos para la redención de la pena carcelaria que le fue impuesta, por ser rebelde a los que se sublevaron; y por el otro, por hallar a lo más preciado de su vida, María “Mariquita” Gómez Sierra.

Sucedió en momentos trágicos también para la historia local donde quienes la habitaban se hallaban vestidos de riguroso luto, en señal de duelo por la muerte y la ausencia de tantos familiares y allegados; extintos en los campos de batallas, fusilados, desaparecidos, perdidos o alejados, al quedarse instalados en la diáspora del exilio, o atrapados en una nueva guerra mundial de la que no escaparían.

Arribó a la estación de tren de Jimena en un convoy ferroviario de mercancías. Venía encerrado como un animal en un vagón destinado al transporte de ganado, donde el ganado eran instruidos presos republicanos.

Ocho meses antes.

El día cinco del mes de marzo de 1939, había sido derribado por las propias huestes republicanas el Gobierno que presidió el doctor Negrín, partidario de resistir a toda costa a la espera del estallido de una Segunda Guerra Mundial que hubiera internacionalizado el conflicto español, y con ello, la puesta a fin de la neutralidad de los países democráticos occidentales que les había negado los apoyos hasta entonces.               

La asonada en el campo republicano fue protagonizada, desde Madrid, por Segismundo Casado que encabezaba a los partidarios de negociar la derrota con los insurrectos para evitar mayores sacrificios de vidas humanas. Sin embargo, Franco nunca quiso negociar, sino aniquilar al adversario. Aspiraba a la derrota incondicional del régimen republicano y extirpar a los “enemigos” de la patria de la faz de la tierra. No hubo salida negociada que contemplase un escenario sin represión, tanto en cárceles como en el exilio.

El 27 de marzo de 1939, siguiendo las instrucciones de los restos que quedaban en Madrid del efímero Consejo Nacional de Defensa, alto mando político y militar republicano creado tras el golpe de Casado para gestionar la referida negociación y el desarme, que presidía ya en solitario al socialista, Julián Besteiro, sus demás miembros se hallaban huidos a la zona de Levante disponiéndose a partir al exilio, fue cuando se produjo en Talavera de la Reina la rendición del destacamento militar, del que formaba parte Leopoldo Urrutia , con entrega de las armas a las tropas franquistas comandadas por el genocida (4), el teniente coronel, Yagüe.

¿Qué tuvo que pasar en ese preciso momento por la mente sensible y emotiva del poeta al ver que todo su proyecto vital de futuro que pasaba por la libertad de España, a la que de corazón tanto amaba, era derrumbado por las falanges de la barbarie y lo incivil?

 ¿Cómo no iba a marcarle esta derrota, no solo por él, sino por lo que significaba para toda su generación que se entusiasmó con el proyecto republicano que emergía y ponía término a siglos de caciquismo y de analfabetismo,?

Tan solo un par de años antes creía a pie juntilla, junto a su gran amigo, Miguel Hernández, que se estaba a punto de abrazar la luz y la luna,

Cuando llegue la hora…

no será un despertar de vano sueño,

será el renacimiento de un ensueño,

del ensueño que es todo y que no es nada (5)

La machadiana España que moría, resucitaba, y la España que comenzaba a bostezar, dejaba de existir. Se había producido con la derrota el más trágico giro de retroceso a la historia nacional. Así arengaba “El Carnicero” Yagüe a los suyos, antes de la entrega de las armas por el ejército popular republicano:

“Al que resista, ya sabéis lo que tenéis que hacer: a la cárcel o al paredón, lo mismo da (risas y aplausos). Nosotros nos hemos propuesto redimiros y os redimiremos, queráis o no queráis. Necesitaros no os necesitamos para nada; elecciones, no volverá a haber jamás, ¿para qué queremos vuestros votos? Primero vamos a redimir a los del otro lado; vamos a imponerles nuestra civilización, ya que no quieren por las buenas, por las malas…” (6)​

El africanista militar español, Juan Yagüe, apodado por “El Carnicero de Badajoz”, en imagen recién acabada la guerra de España, de viaje a Berlín saludando a Adolf Hitler donde quedó deslumbrado por la Luftwaffe nazi y quiso imitar su organización en España. Diario La Voz de Asturias. Edición 06/09/2020

Leopoldo Urrutia tras su desarme sería detenido a continuación e internado en la plaza de toros de Ciudad Real, convertido en ignominioso campo de concentración. Allí le pilló, cinco días después, la publicación del último bando de guerra franquista. Más tarde, sería trasladado y encarcelado en el penal de Ocaña. Habían transcurrido dos años y medio desde aquel 28 de septiembre de 1936 en que se produjera la ocupación militar de la localidad de Jimena de la Frontera, perpetrada a sangre y fuego por los mismos sublevados africanistas. Hizo huir a más de cuatro mil de sus habitantes, cifrada en un total de unos diez mil, incluyendo a los refugiados que habían procedidos de las zonas colindantes campogibraltareñas conquistadas con anterioridad y mantenida a base de fusilamientos. Y lo mismo había sucedido con su pedanía de San Martín del Tesorillo, cuando fue tomada pocos días después, el 8 de octubre de 1936.

La guerra no terminó en el 39

Con el fin de la guerra se iniciaba una cruenta represión en todo el país. Miles de españoles, como Leopoldo de Luis, iniciaban otra andadura asociada al oprobio y la humillación de los vencidos. Muchos de ellos, jimenatos, que salpicarán toda la geografía española. Da la circunstancia de que en la misma Plaza de Toros de Ciudad Real, junto a Leopoldo, estaba detenido un miliciano raso, el tesorillero Antonio Rodríguez Zamora “Chicuelo” (7)

Diario de los carlistas, El Pensamiento Navarro, en su edición extraordinaria de 1 de abril de 1939 anunciando el último parte de guerra que daba el triunfo a los sediciosos alzados al mando del general Franco
Antonio Rodríguez Zamora “Chicuelo”, ya veterano, jimenato tesorillero, miliciano voluntario en el ejército popular de las República donde se hallaba encuadrado en la misma división de Leopoldo Urrutia y que sería encerrado, tras la entrega de su arma, también en la plaza de toros de Ciudad Real. Foto: Herederos Rodríguez Navarro.

Zamora había sido miembro del Comité Local del Frente Popular que se constituyó tras conocerse la sublevación de las tropas militares en el norte de África. “Chicuelo”, tras combatir en distintos frentes republicanos, cuando estaba todo perdido para la causa republicana y se hallaba destinado en análoga unidad militar que Leopoldo Urrutia, comandado por el general constitucionalista, Antonio Escobar, se entregó igualmente a los franquistas junto al resto de sus compañeros.

Con el general Escobar, no hubo clemencia alguna por parte de los sátrapas. Más inquina si cabe, especialmente por tratarse de un alto oficial profesional, profundamente católico, que era leal a la República a la que había jurado lealtad y defender, como la felonía que por el contrario se sublevó para derribarla. Era el que mejor dejaba retratado, por sus valores militares, constitucionalistas y éticos, a los insolentes que autoconvertidos en tribunales inquisitoriales juzgaban paradójicamente por delitos de rebelión, señalando con su ejemplo silencioso quienes eran realmente los sediciosos.

Por ello sería poco más tarde fusilado, como no podía ser de otra forma, como a cuantos distorsionaran con sus impecables biografías militares el discurso de: “nacionales” contra “rojos”, “creyentes” contra “”ateos”, “buenos” contra “malos”, …que era lo que había que vender como fórmula goebbeliana para justificar este crimen lesa humanidad.

Coincidió por tanto Leopoldo de Luis con el tesorillero, Antonio Rodríguez  Zamora “Chicuelo”, en el último tramo de la guerra en el batallón de Extremadura y como prisionero en la plaza de Toros de Ciudad Real. También, todas las mañanas, a primera hora y durante diecisiete días en ese mismo coso taurino, cuando los internados eran allí obligados a acercarse al centro del ruedo desde donde se citaban –una saca se llamaba- los nombres y apellidos de los que iban a ser fusilados cada jornada con la agonía y la incertidumbre de que en un amanecer les pudiera tocar a alguno de ellos.

Seguro que en aquella angustia para sobrevivir, Leopoldo Urrutia ni sabría aún en aquel momento dónde se hallaba Jimena de la Frontera y menos la pedanía en cuya historia, desde su no lejano origen, llevaba como nombre el del Iº marqués de Larios.  Los unía, más allá de la procedencia geográfica, la de ser ambos en aquel preciso momento unos parias pertenecientes a un ejército y a una España derrotada.  

Antonio “Chicuelo”, miliciano sin graduación, salvando la vida, pasó del redondel de Ciudad Real a un campo de concentración en el gaditano Puerto de Santa María, y antes de ser juzgado por un tribunal militar por “Auxilio a la rebelión” se vio amparado por las nuevas autoridades franquistas de la pedanía, para que no fuera condenado y retornase a su seno familiar en la colonia agrícola que lo vio nacer.

Año 1938. Leopoldo Urrutia con uniforme de oficial del Ejército de la república. Archivo familiar de la familia Urrutia. 1938

En cuanto a Leopoldo Urrutia, en su graduación de oficial, el 8 de septiembre de ese mismo año de 1939, tras un Consejo de Guerra que se le forma a y se celebra en Aranjuez, sale de la cárcel de Ocaña y queda a disposición para seguir internado cumpliendo penas, esta vez, durante un año en un campo de concentración para realizar trabajos forzosos.

El 8 de septiembre, tras un Consejo de Guerra que se le forma y se celebra en Aranjuez donde es condenado por Auxilio a la Rebelión, sale de la citada cárcel y queda a disposición de las autoridades franquistas para seguir en un inmediato futuro cumpliendo pena bajo la fórmula de trabajos forzosos a realizar en un campo de concentración donde no quedan plazas por el cúmulo de presos para incorporarse.

8 de septiembre de 1939. Documentación oficial sobre la salida de Leopoldo de Luis del penal de Ocaña (Toledo) donde estuvo encarcelado tras su detención por los militares rebeldes el 29 de marzo en el frente de guerra e internado en la plaza de toros de Ciudad Real. Fuente: Archivo familiar Urrutia.

Marcha a Córdoba, donde se ha afincado su familia, y espera dos meses sin moverse hasta que la Guardia Civil va a buscarlo.

En ese tiempo, sus padres se hallaban refugiados en la casa del profesor, historiador y filólogo, Vicente Orti Belmonte (1888-1884), director de la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad cordobesa.

Mientras tanto, Leopoldo Urrutia trabaja de tornero en un taller hasta que aparece la guardia civil y lo conduce a un tren que le transportaría al lugar de la condena, un Batallón de Trabajadores, sito en Jimena de la Frontera.

Al subir esposado comprueba que el vagón donde viajaría, ni disponía de asientos ni de aseo alguno. Se halló hacinado junto a otros represaliados políticos republicanos a los que por igual ni se les respetaban convenciones internacionales ni derechos humanos, inexistentes además en aquel sistema político filofascista recién impuesto por las armas. Se tiró además los dos días que duró el trayecto desde Córdoba a Jimena, con paradas de estación en estación y a la espera de trenes con más presos procedentes de otras provincias, sin comer ni beber.

Llegado al destino, bajaron del tren, rigurosamente vigilados, atados de dos en dos con improvisadas esposas de alambres entre sus muñecas. A Leopoldo Urrutia le había tocado como compañero de sufrimiento a un culto maestro valenciano, Isidoro Gutiérrez Vivó, tres años mayor que él.

Al fondo, la puerta grande situada en el centro y acabada también en arco corresponde a la entrada y salida de los pasajeros de la estación de tren por donde apareció esposado el sediento y hambriento Leopoldo Urrutia junto a los demás presos quedando en el suelo a lo largo y ancho del llano que le antecede. También al fondo, pero a mano izquierda, se hallaba el bar y hospedaje para viajeros y, entre otros, se hallaba en ese momento el sevillano matrimonio latifundista de los Robledos, su marido y doña Natalia. Estaba arrendado por Antonio Gómez Domínguez. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Todos ellos esperaban para ser trasladados a un campo de concentración. Sus sonoros estómagos de tripas vacías fueron saciados con las naranjas amargas que se descolgaban en los árboles del andén, reclamo brillante, para paladares poco delicados. Los frutos amargos de la vida se enjugaron con el dulzor de las bordes naranjas.  Curiosas, dos jóvenes de la Estación, atraídas por esa multitud tan próxima a su domicilio familiar, saciaban su curiosidad oteando los rostros duros de los hombres.

Al ser llamadas por Leopoldo Urrutia, se acercó, entre silbidos y gritos de mozos desatados, a este forastero recién llegado, la más presta. Le habría infundido la confianza por su tranquilidad y sosiego entre el alboroto reinante. No importó que viniera esposado ni que portara el mismo aspecto sucio y desaliñado de sus acompañantes: oscuros rostros por la carbonilla que había estado lanzando la chimenea de la máquina de tren en su arrastre del mercancía. Atrás quedaba lo preparado y aseado que salió de su casa cordobesa por indicación de la madre que le dijo, ve preparado y con ropa de bien vestir, porque nunca se sabe. Momento que aprovechó el poeta para pedirle a la muchacha que por favor les trajeran agua.

Año 1938. María Gómez Sierra, “Mariquita”, vecina de la Estación de los Ángeles de Jimena, el amor que, con la llegada de Leopoldo Urrutia al municipio en un tren de ganado, se haría eterno. Bastó conocerla en sus prisioneras circunstancias para saciar su sed. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

La muchacha se dispuso a atender la petición, ante la incredulidad general que, incluso, había provocado apuestas. Las dos hermanas entraron en el domicilio familiar que era, además, bar y fonda.  Allí vivían con sus progenitores y demás hermanos. La casa, antes de la guerra, había sido arrendada por el cabeza de familia, Antonio Gómez Domínguez, padre de María y Luisa, al rondeño José Furest, dedicado al negocio de la explotación de los alcornoques y que fue asesinado en agosto de 1936 “por la chusma de Ronda” (8). Este propietario poseía un patio de corcho situado casi al pie del andén del tren, próximo, por tanto, adonde se hallaban la casa y los presos. Algunos perdieron la apuesta, porque Mariquita y Luisa regresaron al momento con una jarra repleta del líquido elemento que hizo saciar de su mano la sed y algo más a Leopoldo, catapultándolo al soneto gongoriano.

En el cristal de tu divina mano

de Amor bebí el dulcísimo veneno

néctar ardiente que me abrasa el seno

y templar con la ausencia pensé en vano” (9)

En medio de ese gesto y de la mirada agradecida de Leopoldo hacia Mariquita, a la que le preguntó por su nombre, apareció Cupido, contagiando al maestro valenciano con respecto a su hermana Luisa. Dos esposados, dos atrapados.

Luisa Gómez Sierra, que hallaría en el maestro valenciano, Isidoro Gutiérrez Vivó, compañero preso de Leopoldo de Luis, su amor, al mismo tiempo que su hermana Mariquilla. Foto: Archivo familiar.

Conocer felizmente a ambas hermanas, les abrió una puerta celestial frente al terror y las tinieblas que vivían en la tierra. A partir de entonces, qué importaban las penurias físicas que aún tendrían que atravesar o las pesadillas de sueños mal digeridos aún en las trincheras, acompañarán a sus vidas y pasado estos pésimos momentos de una forma inseparables para siempre.

Con el tiempo “que hace que parezcan mejores los hechos” (10) , Leopoldo Urrutia, encontrándose ya casado y en la casa de los suegros almorzando en familia, tal vez supo de la voz de su suegra por primera vez la diferencia existente entre el agua que contenía el botijo que se hallaba sobre un plato en la barra del bar a disposición de los clientes, que procedía de un pozo de la propia casa, y el de la jarra que se servía para consumo habitual de la familia, que venía en la cántara de la fuente del Regüé, situada al pie del río Hozgarganta, y al que la leyenda del pueblo le atribuía a quienes lo bebieran propiedades celestinas: “El forastero que bebe agua del Regüé se casa en Jimena una vez”.

La Fuente del Regüé, a pie del río Hozgarganta atravesando la localidad de Jimena de la Frontera, de cuya agua quedó el sediento preso republicano, Leopoldo Urrutia, saciado de la necesidad fisiológica del momento y de amor para toda su existencia.

Por eso el poeta para sus adentros, cuando oyó la voz de la madre de su ya esposa, María, que le decía: “tráete agua de la jarra, no del pozo”, acordándose del sorbo que bebió recién llegado como prisionero y que le ató a Jimena, musitó: “Esa jarra…” (11) A partir de entonces, el bello enclave natural donde se halla el Regüé, sería visitado diariamente por Leopoldo de Luis en sus estancias veraniegas, encontrando en el silencio y la soledad el lugar ideal de paz y sosiego que le serviría como fuente y manantial no solo para calmar la sed sino también y sobre todo para la inspiración poética (12)

Desaparecieron los sueños y volvió la conciencia a  la tierra donde las nubes lo habían alejado fugazmente del infierno vivido. Una vez cargados en los camiones de la Legión estos presos republicanos fueron transportados al lugar que los victoriosos militares les tenían programado: una planicie llamada el “Cerro de los Algarrobos” entre la cabecera del municipio y las proximidades a la pedanía de San Pablo de Buceite que distaba ocho kilómetros. Estaba situada casi a mitad de la ruta entre Algeciras y Ronda.

San Pablo de Buceite. Ubicación del núcleo de población. La estación de tren, el campo de concentración, la localidad de Jimena, su estación donde llegó, y la carretera a Puerto Galis, principal tajo de la Brigada de Trabajadores donde estaba integrado Leopoldo Urrutia Luis. Fotocomposición: Andrés Beffa García.

El periodista Carlos Hernández (13) documenta a nivel nacional a un total de 296, por donde pasaron entre setescientos mil y un millón de republicanos españoles que sufrieron “el hambre, las torturas, las enfermedades y la muerte”. Se crearon desde horas después del inicio de la sublevación militar, el primero en Ceuta, y algunos permanecieron abiertos hasta 30 años después, el último en Fuerteventura. Las plazas de toros, como la de Ciudad Real donde estuvo Leopoldo de Luis, como otros tantos jimenatos, fueron empleadas por ser insuficientes las cárceles y dependencias militares para encerrar a tantos republicanos.

Se asentaron, como base, en una especie de campamento improvisado que a modo de campo de concentración tuvieron los propios presos que levantar. A escaso kilómetro y trescientos metros del lugar fijado, existe una estación de tren, la de San Pablo, por lo que a ojos vistos de un buen cubero no se entiende bien cuáles fueron las razones logísticas militares que justificara el por qué no se bajaron los presos republicanos en este lugar para a continuación marchar andando al lugar previsto que se halla tan cerca.

Estación de tren de San Pablo de Buceite, a escasos trescientos metros de dónde estuvo ubicado el campo de concentración dónde estuvo preso, Leopoldo Urrutia. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Solo queda la explicación que parte de los presos de ese convoy ferroviario también se emplazaron en otros campos de concentración del municipio al objeto de estar más cercanos a otros tajos donde tenían que realizar las labores forzosas. O, como era propio de aquel instante, para exhibir el músculo de los victoriosos y la humillación de los derrotados, que deseaban que se visualizara y se corriera como imagen por los habitantes del municipio para que sirviera de aviso para navegantes, más tratándose de un pueblo “rojo” como era Jimena, hecho que no ofrecía la estación de tren de San Pablo al aparecer aislada y por tanto carecer en su entorno inmediato de pobladores.

El destino es caprichoso porque no de haber parado el tren en la Estación de Jimena, no hubiera sido posible que Leopoldo e Isidoro hubieran conocido a sus amores. Pero como asevera Jorge Urrutia, su hijo: “¿De qué sirve pensar lo que pudo haber sido?”.

San Pablo de Buceite (14) como núcleo de población tenía reciente e historia propia y reciente. Había sido creado por la saga familiar de los Larios como colonia agrícola en 1876.

Su ubicación física radica en la finca matriz llamada Buceite que estuvo durante cuatro siglos en posesión de los nobles de la Casa Ducal de los Medinas de Sidonia, al igual que gran parte del municipio de Jimena, hasta que su nivel de endeudamiento, viviendo a costa de la renta heredada de sus antepasados, no pudo dar más de sí y tuvieron que enajenar patrimonio. En este sentido, en 1869 esas propiedades pasaron a manos de los prestamistas Larios. Estos nuevos titulares, con mentalidad productivista, aprovecharon el caudal del río Guadiaro para instalar canales de derivación para poner en regadío estas tierras, transformando los aprovechamientos a la vez que daban paso a una población inmigrante, fundamentalmente de agricultores y jornaleros de procedencia levantina y de la costa granadina.

La importante producción agrícola generada en la colonia y la influencia que los Larios tenían sobre Sir Alexander Hendrson, inversor británico con sede en Gibraltar, posibilitó que este último – concesionario de la construcción y explotación de la nueva línea de ferrocarril, Algeciras- Bobadilla, pasando por Ronda-, construyera esa estación de tren en San Pablo de Buceite, a diferencia de lo que era la regla mayoritaria, emplazarlas en las cabeceras de los municipios. Pero cuando llegó el año 1929 y todas esas propiedades del municipio de Jimena en poder de los aristocráticos Larios, ya en decadencia, pasaron a manos del financiero y contrabandista mallorquín, Juan March Ordines.

Así pues, esos presos republicanos, con ellos Leopoldo Urrutia, se instalarían en ese campo de concentración de titularidad de quien había sido en el mundo de los negocios el principal conspirador económico contra la IIª República, así como financiador del golpe de estado y de la compra de armas y demás material de guerra para los sublevados, y que en San Pablo, a escasa distancia de donde se hallaban, tenía a su propio administrador, que lógicamente era un mallorquín: Lorenzo Ginard.

En ese campo de concentración, a Leopoldo Urrutía le fue asignado el número 93 (15) quedando integrado en el Batallón de Trabajadores número 104, compuesto por 302 presos, correspondiente al reemplazo del año 1936. En su ficha oficial de control sin que aparezca en ningún otro documento aclarado aparece nacido un año antes, 1917. Su compañero valenciano por alambres en las muñecas, Isidoro Gutiérrez, con fecha de venida al mundo, año 2015, quedó clasificado en la misma unidad de trabajadores aunque con el número 242. Los números eran asignados según el orden alfabético de las provincias de nacimiento.

07.06.1940. Documentación oficial sobre el paso de Leopoldo Urrutia de Luis por el Batallón Disciplinario de Trabajadores de Jimena de la Frontera (Cádiz) Acta de Inspección donde consta hallarse internado. Fuente: Archivo familiar Urrutia.

Estos presos, en régimen de semiesclavitud, tenían que realizar sin remuneración alguna toda una serie de obras de infraestructuras públicas para el nuevo Régimen, como caminos, carreteras, búnkeres, puentes, arreglo y reforzamiento de las vías férreas, de explanaciones como en Barría para aterrizaje de aeronaves; todo ello relacionado, no con el objetivo de la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones tan necesitados en un país devastado por las bombas y las destrucciones, sino con fines de defensa nacional para tomar Gibraltar o para prevenir o hacer frente a las consecuencias bélicas de un hipotético desembarco militar en la bahía campogibraltareña por parte de las potencias democráticas occidentales. Entre esas infraestructuras, fue la construcción de una carretera que partiendo del cruce de Jimena con San Pablo de Buceite y que conducía a Puerto Galis se perdía entre los montes en dirección a Ubrique, un terreno de difícil consolidación del firme en un suelo constituido por arcillas expansivas, pleno de grederas, donde más tiempo estuvo centrado el trabajo penoso de ese Batallón 104.

El régimen disciplinario era extremo, como a un campo de concentración de trabajos forzosos correspondía, tanto en la España de Franco como en aquellas fechas en los europeos del eje nazifascista, eso sí, sin hornos crematorios. La escasez y pésima calidad de la alimentación hizo estragos en la salud de esa de por sí debilitada población reclusa proveniente de cárceles, de otros campos de concentración y de las penurias padecidas en los distintos frentes de guerra, por lo que la aparición de enfermedades no era nada extraño. Los bajos rendimientos o los actos de rebeldía eran duramente reprimidos.

1940. Puente sobre el río Guadiaro en San Pablo de Buceite, construido también con el auxilio del batallón de presos republicanos donde estuvo como trabajador forzado en cumplimiento de pena, el insigne poeta Leopoldo Urrutia de Luis. Fuente: Cristóbal Moreno El Pipeta, en buceite.com.

Cuenta un sampableño de haberle contado su padre que los castigos físicos impuestos, aparte de las torturas, llegaban a consistir en amararle a las espaldas, con alambre, un saco de tierra al sancionado, y con esa carga adicional tenía que realizar durante toda la jornada el trabajo que le era asignado sin menoscabo de la productividad. Eso hizo que no todos llegaran con vida al final del cumplimiento de la condena. O les obligaban a diario a cantar himnos y canciones fascistas y rezos católicos para rogar por la vida del Dictador y, al tiempo, para seguir humillándolos.

Ambos maestros, Leopoldo e Isidoro, coincidieron como presos políticos con otros ilustres, como fue el caso del catedrático de francés en Elche y luego en el Instituto Jovellanos de Gijón, Idelfonso Grande Ramos. Muy propio de aquel tiempo de arbitrariedad, represión, indefensión, caos  y penurias, fue que el referido profesor, mientras se hallaba aun penando en el campo de concentración de Jimena y sin que se enterara o le fuera notificado alguna comunicación, ni verbal ni por escrito, el 11 de abril de 1940, fue dado de baja, apartado del servicio y depurado en el escalafón de catedráticos de Francés por el director general de Enseñanza Superior y Media del nuevo Régimen, Ibáñez Martín, por no haberse presentado desde el inicio del curso a impartir la docencia en su centro educativo. Además, eran cínicos.

En el tiempo de permiso que les dejaban visitar el pueblo, retirándole cualquier documento con que pudieran identificarse, medida para que no pudieran huir, Leopoldo e Isidoro lo aprovechaban para verse en la Estación con sus pretendientes, Mariquita y Luisa.

Años 40. Leopoldo Urrutia de Luis con María Gómez Sierra de novios en la Estación de Jimena en una de los permisos que le concedían al preso republicano en el campo de concentración. Fuente: Archivo municipal.

La mayoría de estos reclusos emprendían marcha cuesta arriba por sus calles empinadas visitando el pueblo acostado sobre el cerro de San Cristóbal, como lo define el historiador Chao. Encontraban el calor y la solidaridad de sus vecinos y sus puertas abiertas, como sus corazones, invitaban a compartir las penurias porque no es más rico quien más tiene, sino quien más da. Al menos, el plato único del día y de la noche no faltaba como las tagarninas, planta silvestre que se producía espontáneamente en sus montes.

Era inevitable, porque el roce hace el cariño, que Cupido no enredara en las relaciones entre los presos y algunas muchachas del pueblo. Uno de los integrantes del 104 Batallón, el catalán de Vilassar de Mar y músico Pedro Esparrach Roca, le sorprendió el alzamiento haciendo el servicio militar y fue detenido por los rebeldes en Extremadura. Conoció en Jimena a Jacinta Pérez-Navarro Boza y ya sus destinos quedaron entrelazados para siempre porque, condenado a repetir el servicio militar, ya con el ejército triunfador, volvió a Jimena para contraer nupcias con Jacinta, yéndose el matrimonio a vivir a Algeciras, donde montaron su familia al encontrar trabajo.

Año 1950. Algeciras. Jacinta Pérez-Navarro Boza y Pedro Esparrach Roca, nuevo matrimonio surgido entre una jimenata, del mismo Batallón de trabajadores, en este caso de un barcelonés, donde se hallaba Leopoldo Urrutia. Foto: Montserrat Esparrach Pérez-Navarro.
Frasquita Ortiz Sanjuán, que se ennovió con el prisionero republicano de origen extremeño, Ricardo Caro Ordóñez. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

O, la relación amorosa que surgió entre el prisionero, Ricardo Caro Ordóñez, con la jimenata, Frasquita Ortiz Sanjuán, la que hacía churros en El Paseo, de la que se había enamorado durante sus idas al pueblo desde el campo de concentración donde se hallaba. En este caso, la situación fue más enrevesada. Esa historia de afectos mutuos tuvo  que superar la prueba de una larga ausencia. Tras la finalización de su tiempo penado, este republicano regresó a su lugar de origen, la ciudad pacense de Almendralejo, donde tenía a su mujer esperándolo. Fue cuando enviudó, pasado cuarenta años cuando retornó de nuevo a Jimena pero para casarse en la localidad con la popular Frasquita y marchar ambos a la tierra extremeña. Pasados veinte años, enviudó del republicano, Ricardo Caro, y pasó sus últimos días con su familia en su tierra natal de Jimena donde falleció en el año 2016.

Volviendo a Leopoldo Urrutia, cinco años después, 4 de diciembre de 1944, de su llegada a la estación de Jimena, fue cuando transcurrió la boda que contrajo con María Gómez. Antes ya era empleado en Madrid en una compañía de reaseguros que con el paso del tiempo llegaría a ser su director adjunto. El enlace, tuvo lugar en el Convento de Los Ángeles de esa misma barriada jimenata de donde partieron los camiones de la Legión para transportar a los presos republicanos con destino al campo de concentración de San Pablo de Buceite.

4 de diciembre de 1944. Día de la boda entre Leopoldo Urrutia de Luís con la estacionera, María Gómez Sierra, en el jimenato convento de la Reina de los Ángeles. A sus espaldas, el edificio de RENFE de la estación de tren, en la parte de la fachada trasera que da a la explanada donde cinco años se conoció la pareja. Fuente: Comisario de la muestra. Ángel Luis Sobrino. Archivo familiar. 

En ese tiempo intercalado de casi un quinquenio, Leopoldo Urrutia, acabó su tiempo penado. Un año, exactamente. Atrás quedaba ese tiempo infame de semiesclavitud, pero todavía el régimen no había terminado de castigarlo porque debía volver a repetir, en el ejército franquista, el servicio militar, entonces obligatorio.

20.06.1940. Documento que certifica que Leopoldo Urrutia de Luis ha cumplido el año en que fue condenado a un campo de trabajadores, advirtiéndole que a la llegada a su destino tiene que presentarse entre otros a la Junta Municipal de alistamiento ya que tiene que iniciar el servicio militar, ahora en las filas del ejército franquista de donde no saldrá hasta el 03.03.1944, o sea 3 años y 9 meses después. Fuente: Archivo familiar Urrutia.

Se fue voluntario, y no por voluntad propia, nada menos que a la Legión, las antípodas de sus valores. Quería rehacer su vida cuanto antes y, como no lo iban a llamar a filas, dispuso su destino, paradógicamente, a donde se inició el golpe incivil de los africanistas contra la República: el protectorado de Marruecos. También era una forma de paliar la maltrecha economía personal y familiar porque si no podía resolver la persecución hacia su padres y hermanas, al menos, podía no hacerla extensible a su nueva familia.

Su hermana Luisa, por su parte, acabó igualmente contrayendo matrimonio con Isidoro Gutiérrez Vivó, el otro maestro que llegó esposado con alambre junto a Leopoldo Urrutia. En este último enlace, tras la finalización por Isidoro de similares peripecias y cumplimientos de trámites a los de Leopoldo, marchó el nuevo matrimonio a vivir a Valencia de donde el maestro era oriundo. Tantos esposorios tendrían sus consecuencias y andando el tiempo, durante los veranos, coincidía toda la familia Gómez en la estación de Jimena con la prole aumentada.

Leopoldo Urrutia, todo lo guardaba. También esta entrañable foto familiar que realizaría su esposa, María Gómez Sierra, ausente en la imagen, en una de las visitas veraniegas, a las mujeres de su familia en torno a una bandeja de churros en esas meriendas que eran sagradas en aquel tiempo. De izquierda a la derecha: La señora de la limpieza del bar del padre, conocida por ser la madre de Diego Moreno, que vivía en “La Pasada de Alcalá”. Le sigue, la cuñada María Ortega (hija Antonio Ortega, dueño de la finca pegada al Convento de la reina de los Ángeles, llamada “La Huerta de los Ángeles”) novia entones de su hermano Paco, las hermanas, Luisa y Esperanza, la tías maternas, María Ángeles Sierra Pérez, Inés Sierra Pérez, su madre, Juana, y su hermana, Ana. Foto: Jorge Urrutia Gómez.

Jorge, alumbró en Madrid en 1945, porque así era la tradición familiar de llevarse a cabo donde viviera la abuela paterna. (16) y María Luisa en Valencia, acompañados de sus maridos, Leopoldo e Isidoro, cuando podían. Los dos menores varones, Jorge y su primo hermano, Diego, este último hijo de la otra hermana de Mariquilla su madre, Ana, casada con Antonio Meléndez Ramos, como dos chiquillos más de la Estación jugaban por las tardes al fútbol a veces con Juan Rondán Angulo y otros niños de la misma edad, en la misma explanada sita delante de la entrada al edificio de la estación de Renfe adonde su padre llegó sediento y hambriento.

Año 50. El matrimonio, Juana Sierra Pérez y Antonio Gómez Domínguez, los padres de Mariquita y de Luisa que acabaron casándose respectivamente con el maestro y poeta, Leopoldo de Luis, y con el también maestro, aborigen valenciano, Isidoro Gutiérrez. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.
Verano de 1975. Luisa y María Gómez, que conocerían a la vez a los siameses de muñecas alambradas, Isidoro Gutiérrez y Leopoldo Urrutia, se enamoraron y acabaron casándose y cada año que se veían lo celebraban. Foto: Jorge Urrutia Gómez.
Años 50. El bar de Antonio Gómez Domínguez de la Estación de Jimena en plena Novena a la Reina de los Ángeles, con conocidos vecinos jimenatos y estacioneros como clientes y camareros. Entre los presentes, se hallan, José Rebolledo González con Bernardo Oncala, ambos trajeados y encorbatados a mano derecha de la imagen. De frente, delante de la barra tocándose las manos: José Ortiz. También figuran detrás de la barra a mano derecha, los hermanos Gómez Sierra: Antonio y Paco. De igual manera, aparecen: Manolo “El Molinero”, Andrés León y Juan Mena Herrera. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.
Año 1964. La danza típica y tradicional de Jimena, la Jincaleta. Se celebraba la mañana del primer domingo de septiembre tras la misa del medio día en el Convento como culminación a la Novena a la Reina de los Ángeles, patrona de la localidad. Se exhibía en la explanada de la Estación de Renfe, donde Leopoldo Urrutia de Luis conoció a quien sería su esposa, María Gómez Sierra. Al fondo se observa  el bar, hostal y casa familiar de Antonio Gómez Domínguez, en cuyo exterior a su entrada, esa misma noche, tras la finalización de la procesión religiosa por las calles de la Estación, se celebraban los bailes de música ligera con orquestas. Fuente: María Isabel Garrido.
Año 2010. “De una Edad tal vez Nunca Vivida”, excelente publicación literaria donde Jorge Urrutia, el hijo de Leopoldo de Luis, se sumerge en su infancia de postguerra a caballo entre Madrid y la estación de tren de Jimena de la Frontera donde hallaba la libertad, las playas, el monte y bebía el agua del Regüé. En la imagen, la parte de atrás de la casa donde vivía con lla familia el abuelo materno, el jimenato, Antonio Gómez Domínguez, con el viejo limonero permaneciendo en pie .Foto: Editorial Bartleby.

Preciso retrato en blanco y negro de aquella Jimena de postguerra como memoria del subdesarrollo que refleja el libro autobiográfico sobre sus primeros años, de Jorge Urrutia, además con excelente y ameno contenido literario, “De una edad tal vez nunca vivida”,  donde nos va llevando de la mano en ese viaje en que se sumerge por su infancia: con el feo del bueno de, ´Jeromo, sal que te como´; el agua milagrosa, enamoradiza con boda incluida, del Regüé; acerca de la peste que esparcía Cartaojal por donde iba pasando; el mal de ojo que curaba la Sabia de Gaucín, como el milagrero de Montejaque que hacía virguerías soldando las fracturas de huesos sobre la vasta experiencia traumatológica adquirida en sus prácticas con las maltratadas gallinas de corral; sus ataques febriles que le llevaban a alucinaciones y que el médico local, Juan Marina, se encargaba de sanar… 

Y un Jorge, al que su padre le encantaba que disfrutase llevándolo a la feria de la Línea de la Concepción o a la de Algeciras, según coincidiera su estancia jimenata, para subirlo en los cacharritos, tal y como se expresaba en el lenguaje de entonces.

18 de julio año 1947. Leopoldo de Luis con su hijo Jorge en la feria de la Línea de la Concepción. Había pasado justo once años de la fatídica fecha que a sangre y fuego fue tomada por las tropas golpistas sublevadas. Foto: Familia Urrutia. Publicada en Tiojimeno.
La atracción de Leopoldo Urrutia por las ferias como medio para viajar a la infancia no era una excepción sino una gratificante aventura. Aquí lo volvemos a ver posando ante la cámara en la feria de La Línea de la Concepción en los años 50. Foto: Archivo familiar.

O cuando de mayor, recordando esas raíces: “Mi primera playa fue la de Algeciras, mi primer campo el de Jimena, Medina y El Tesorillo” (17) o cuando veía que, “Gibraltar era solo una roca para sujetar las nubes” (18)

También rememora cuando de pequeño su madre lo llevaba en la estación de Jimena al convento de la Reina de los Ángeles, al que no acompañaba su agnóstico padre, y lo metía debajo del amplio y pesado manto de la virgen para pedir protección para la familia en aquellos difíciles trances, “…y debió de surtir efecto su convencimiento porque casi conseguimos pasar de perfil, durante mi infancia, entre las más duras represiones del franquismo”, reflexiona ahora Jorge con cierto humor (19)

Mitad de la década de los 70. María Gómez Sierra, continuando su tradicional costumbre, al igual que había realizado tres décadas antes con su hijo Jorge, lleva sus nietos, Elsa y Sergio, a encomendarse a Nª Srª de los Ángeles, patrona de Jimena. Foto: Jorge Urrutia Gómez

Su padre, no tenía que pasarse por el Convento para llevar siempre a cuesta la procesión, los clavos de Cristo y el valle de lágrimas en su interior y a su modo. No necesitaba que se lo recordara un cura o unas imágenes expuestas en un templo religioso. Hombre bueno, afable, optimista para dar ánimos a los demás, pero sin embargo para sus adentros: existencial, agnóstico, a veces hasta desesperanzado en su permanente búsqueda del nunca hallado, solo en fugaces rayos de luz, sentido de la vida.

Una de ellas, su boda con el amor que cultivó durante toda su vida, María Gómez Sierra, que significó para el poeta la gota de agua bendita caída del cielo que calmó su sed en medio de aquella turbulencia infernal que le tocó padecer desde que tuvo que rendirse militarmente en Talavera hasta que acabó el servicio militar; periodo donde sus incertidumbres y sufrimientos personales tuvieron que ser infinitos, a los que tendría que sumar la pérdida de la libertad para España junto al trágico recuerdo de la sangre inocente derramada que enrojeció el suelo patrio, así como la tremenda represión que proseguía. Estos hechos, inseparables en su obra, le marcaron de por vida.

Año 1987. Leopoldo de Luis y María Gómez, su esposa, inseparables. Aquí, en la Universidad italiana de Bérgamo. Foto: Archivo familiar.

Por ello, cuando su Maruja Gómez murió en el año 2002, esposa y compañera durante 58 años, el poeta sensible a tan dolorosa pérdida ya no se repuso hasta su fallecimiento, acaecido tres años después, contando con 87 años.

Y por si hubiera sido poco el infame tiempo de guerra y postguerra interminable que acompañó y atormentó a Leopoldo Urrutia durante el resto de la vida y que lógicamente incidió de forma determinante tanto en su personalidad como en su obra con enorme componente existencial, surgió otro hecho límite que fue a impactar notablemente en su tierna y compleja naturaleza humanista, aunque por razones bien distintas.

Ocurrió en el ocaso de su vida, momentos cercanos a su muerte.

Francisco Alejandro Pérez Martínez, “Francisco Umbral” y su hermano de padre, Leopoldo Urrutia de Luis.

No puede resultar más desacertado el dato que se ha pretendido transmitir como auténtico, como sí hasta casi el ocaso de la presencia entre nosotros de Leopoldo Urrutia no hubiera sabido que el periodista y maestro de columnistas, polifacético y literario, Francisco Umbral, de nombre de pila, Francisco Alejandro Pérez Martínez, con el que había compartido cuantiosas tertulias en el madrileño café Gijón y al que le llevaba catorce años justos, ya que ambos nacieron casualmente el mismo día, 11 de mayo, era su hermano de padre. Otra cosa bien distinta es que hasta entonces no hubiera trascendido su conocimiento más allá de la familia.

No obstante, antes de proseguir, volvamos a las providencias. Otra vez coincidencias en las fechas del final de existencias: 20 de noviembre, muerte del Dictador y de Leopoldo Urrutia. Y de nacimientos. 11 de mayo, la misma para los dos hermanos de padre…

“El tiempo -nos diría el hijo y sobrino de los dos, Jorge Urrutia, respirando por la herida- lo transforma todo, hace que aparezcan mejores los hechos, asimpatiza, mitifica” (21)

Francisco Umbral empezó en el mundo literario, al igual que Leopoldo de Luis, también en Valladolid e igualmente enamorado de la poesía de la generación del 27.

Tuvo como padrinos, en tanto permaneció en la tierra del Pisuerga, a Miguel Delibes, que le abrió las puertas del diario el “Norte de Castilla”. A José Hierro, que lo llevó a Madrid. Y a Camilo José Cela que lo introdujo en las tertulias del Café Gijón y en las editoriales de la capital.

Sin embargo, Francisco Umbral, Premio Cervantes, autor de 110 libros y 135.000 artículos, la mayor parte con contenidos sobre de él mismo, en una particular espiral egocéntrica sin límites, en su permanente autobservación exigente, sabía de esa fraternidad biológica desde antes que sucediera a mediados de la década de los años sesenta ese encuentro con Leopoldo de Luis en el café Gijón cuando ambos fueron presentados.

Francisco Umbral sabía la procedencia geográfica y familiar de Leopoldo de Luis, según lo explicita, Jorge Urrutia, su sobrino de padre.

El periodista había tenido conocimiento desde pequeño por su madre de su umbral paterno. Quizás entre sus borrascosos estados de ánimos tan volubles que le llevaban a menudo a la necesidad de explosionar, alguna o bastante causalidad pudo haber tenido esa oriundez, pero no por desconocerla. Quizás por las pocas veces que pudo ver a su progenitor y porque tal vez lo echó en falta como todo niño a un padre ausente.

Francisco Alejandro Pérez Martínez “Umbral” con su hijo, Francisco Pérez Suárez «Pincho», nacido en 1968, que tuvo con su esposa, María España Suárez Garrido, fallecido por leucemia apenas tenía seis años. Fuente: Diario “El estado mental”. 07.12.2015.

La otra aflicción, producida con posterioridad, debido a la prematura muerte por leucemia de su único hijo, Francisco Pérez Suárez «Pincho», contando apenas con seis años, nacido de su matrimonio con la fotógrafa, María España Suárez Garrido. Otra mujer inseparable y fiel de toda su vida, como “Maruja” con su hermano Leopoldo.

Resultó terrible para Umbral y como terapia de duelo le dedicó su libro, “Mortal y Rosa”. Un viaje sin billete de vuelta al centro del dolor, buscando librarse del desasosiego que le produjo la irreparable pérdida de su único descendiente. Otro drama producido en la colateral saga Urrutia.

Reverso de la obra de su hermano, “Alba del hijo”, con el que daba la bienvenida a la vida a su hijo Jorge.

FOTO. 5 de diciembre de 2003. Columna de Francisco Umbral, denominada «Leopoldo de Luis», publicada en el diario El Mundo, como homenaje en la fecha que le había sido concedido el Premio Nacional de las Letras. Se constata que está cargada de mensajes subliminares hacia su hermano de padre. Así: (…) ”Conmigo fuiste fraternalmente crítico…” (…) “Y yo no me enfadé porque conocía la profundidad literaria y extraliteraria de tal reproche” (…) “Nos veíamos hermanados en el inmenso poeta andaluz” (sobre Federico García Lorca) Al día de hoy puede ser así interpretado, como en aquel tiempo pasó totalmente desapercibido. Fuente: Archivo familiar Urrutia.

El padre de Leopoldo de Luis, Alejando Urrutia Cabezón -Alejandro también forma parte del nombre de pila de Francisco Umbral- con cierto hábito de bohemio de doble vida como los modernistas de su época, retornado de Córdoba a Valladolid por aquellos de los desaguisados que realizaba con los negocios familiares, encintó a su secretaria del despacho, Ana María Pérez Martínez.

No se lo ocultó a su cónyuge, Vicenta Luis Cea, que lo supo desde el primer momento y no tuvo inconveniente que su marido, padre de la criatura, cuando enfermó Ana María Pérez, la madre biológica, se lo llevase a su propia casa donde lo cuidó y llegaba a jugar siendo aún un niño con Leopoldo Urrutia. Es más, fue Vicenta quien le propuso a Ana María, antes de su muerte por tuberculosis, adoptarlo, hecho que comprensiblemente no aceptó la madre.

Poco después, esa relación de proximidad quedó trastocada tras la marcha del matrimonio Urrutia a Madrid y ser declarada la guerra y llegar de nuevo la ruina económica de la familia.

Hay que entender las condiciones de penurias en que quedaron los Urrutia tras la guerra, depurados políticamente y sin trabajo como desafectos al Régimen, a añadir al desastre de gestión de la economía familiar y patrimonial que siempre caracterizó al abogado, cabeza de la saga.

Pasado un tiempo, contando ya con 14 años, el calendario marcaba 1946, Umbral, meritorio autodidacta y al que a nadie dejaba ya indiferente, empezó a ganarse la vida en Valladolid de botones, gracias precisamente a su padre, Alejandro Urrutia Cabezón, obrando desde la distancia con esta modesta ayuda que solicitó a sus conocidos banqueros. Nunca por tanto lo dejó desamparado.

Es más, una vez fallecido Alejandro Urrutia en 1954, la viuda, Vicenta Luis Cea, carente de teléfono en su madrileño domicilio por las estrecheces que seguía pasando, siguió recibiendo noticias de Francisco Alejandro Pérez. Sucedió con antelación a la llegaba de Umbral en 1964 a la capital de España. Ejerciendo en la práctica de madrastra, estaba al tanto de su estado a través de una amiga de Valladolid llamada Apolonia que iba a Madrid de vez en cuando a verla y con quien se escribía, según confiesa Jorge Urrutia.

¿Por qué entonces ese misterio que saltó ya en la tardo democracia y casi en vísperas de la muerte de Leopoldo Urrutia? Solo la explicación se puede hallar en que bajo el franquismo de “esas cosas no se hablaban”, menos en la cerrada y jons-joseantoniana sociedad vallisoletana de entonces, quedando desde aquel tiempo en el olvido por la ruptura de la transmisión oral.

Así, hasta que pasado los años la profesora, Anna María Caballé, fue quien hizo trascender al gran público esa relación paterna filial, nunca ignorada en el seno familiar de los Urrutia, al igual que otros hechos quizás de menor relevancia, tales como: que el periodista Umbral tenía cinco años más de los que decía, por tanto que vino al mundo en 1932, que no nació en Valladolid sino en la maternidad madrileña situada en Lavapiés (Madrid), donde fue trasladada por mor de su abuela materna que no quería que el escándalo en el entorno puritano que la envolvía fuera a más, nunca sucedió el parto en una inclusa como más de uno ha llegado a confundir.

Al igual que por idéntico motivo de ocultación, que el que llegó a ser Francisco Umbral, se criara en sus primeros meses en Laguna de Duero, a pocos kilómetros de Valladolid, con una “madre” nodriza llamada Pilar, ante la enfermedad de la madre biológica a la que llamaba “tía May”, muerta de joven de su mal tísico.

¡Cuántos vuelcos a la cabeza le tuvo que dar el que lograría ser premio Cervantes a esa infancia de madres y padre que le llegaron de lo más difuso y confuso!

2004. “El frío de una vida” de Anna Caballé sobre la biografía tormentosa de Francisco Umbral. Fuente: Editorial Espasa.

Se fueron difundiendo esas averiguaciones en tanto Caballé escribía el libro, que finalmente tituló, “El frío de una vida”, en lo que calificó la autora: tormentosa, desvalida y traumática vida de Umbral.

La trascendencia pública de los dos datos referidos, edad y lugar de nacimiento, dada la peculiar personalidad del maestro de columnistas, le enfureció notoriamente, no así el primero sobre su paternidad, donde, una vez constatado Umbral que podía llegar a divulgarse, no tuvo inconveniente que saliera a la luz. No representaba sorpresa alguna en el seno interno familiar de los Urrutia.

Con la herida abierta por la forma de su venida a la existencia que nunca pudo cicatrizar, Umbral fue siempre en sus manifestaciones externas un inadaptado, formalmente gruñón y áspero, quizás para camuflar o disimular su interior de ternura y blandura que como escudo blindado para su protección las reprimía por temor a mostrar signos de debilidad, lo que le llevó, al conocer lo que su biógrafa Caballé sabía, a romper todo tipo de comunicación con ella y hasta amenazarla con denunciarla si publicaba el libro, cosa que nunca llegó a efectuar. De ahí que se editara con la etiqueta de biografía no autorizada para protegerse de los peligros e imprevistos indeseables por sí saltaba la liebre.

El Café Gijón asociado a ese primer encuentro de adultos, ocurrido a mediados  de los sesenta, en que fueron formalmente presentados, Leopoldo de Luis y Francisco Umbral. Allí conocería el periodista también a: Gerardo Diego -el de la generación del 27 con cara de pobre, según lo caricaturara Manuel Alcántara- José Luis Prado Nogueira o Manuel Álvarez Ortega. También a pintores célebres, desde Alcaín hasta Viola. A actrices, como la bella Emma Cohen, que acabaría de pareja con Fernando Fernán Gómez, que fue precisamente quién instituyó en 1949 los Premios “Café Gijón”. Al dramaturgo, Antonio Buero Vallejo (“odiador” oficial de Camilo José Cela, según cuenta Umbral) O a cuentistas, como: Ignacio Aldecoa, Francisco García Pavón, Meliano Peraile Redondo –el de “Lo que fuera mejor nunca haber visto”- de la generación de los 50s, o Julián Ayesta Prendes… Fuente: Manuel Rico.

Leopoldo Urrutia, si sabía por tanto de la ampliación familiar que existía cuando trascendió la noticia al borde del final de su vida orgánica, en el año 2003, dos antes de su muerte, momento en que para el gran público fue desvelado por la citada publicación.

No obstante, la relación externa que ambos hermanos de padre mostraron durante todo el tiempo que transcurrió desde que formalmente fueron presentados a mitad de los años sesenta en el café Gijón hasta el día de la muerte del poeta “transfronterizo”, fue la de amigos, donde reinó siempre una exquisita y respetuosa cordialidad.

Leopoldo de Luis, sin embargo, recordando a su paraiso del Sur, se fue a su merecido descanso del que se hace eterno, no lejos al que `poemó´ a la boquerona ciudad su también gran amigo que resultó premio nobel, Vicente Aleixandre, con el que se relacionó durante cuatro décadas,

“(…) Los hombres por un sueño vivieron, no vivieron,
                     eternamente fúlgidos como un soplo divino (…)”
(22)

sin compartir una sola charla ni pública ni privada con Umbral sobre esa fraternidad mutua procedente de la sangre paterna, también porque el periodista nunca tomó la iniciativa de participárselo y menos de proponerle hablar de ello.

20 de noviembre 2004. Jorge Urrutia y su hijo Sergio ante el féretro de Leopoldo de Luis. Foto: Jorge Urrutia.

A la muerte de Leopoldo de Luis, ocurrida el 20 de noviembre del 2005, fue normal para la familia que el maestro de los columnistas se presentase en el tanatorio y le pidiese al hijo de su hermano de padre, Jorge Urrutia Gómez, que le dejara solo ante el féretro.

Allí estuvo Umbral en solitario durante un cierto tiempo de eternidades. Sobre el contenido de los sentimientos y las reflexiones transmitidas al difunto, sólo él lo supo.

Francisco Umbral nos dejó casi dos años después, el 28 de agosto de 2007.

Martes, 19 de junio 2018. Interior de una de las salas de exposición del Instituto Cervantes en Madrid donde figuró la muestra sobre Leopoldo de Luis Urrutia. Fuente: Centro Virtual Cervantes.

Pues bien, tras relatar el episodio anterior que sin el conocimiento proporcionado con posterioridad por Jorge Urrutia ya me había sido adelantado, bebiendo de la misma fuente, el umbraliano y periodista amigo malagueño, Jesús Nieto Jurado, y que quizás destroce muchas leyendas escritas sobre este affaire, enlazo con el inicio del relato, “Leopoldo de Luis, poeta en un tiempo sombrío”, título de la completa muestra expositiva que por el centenario de su nacimiento fue inaugurada la mañana del 19 de junio del 2018 en el alegórico Instituto Cervantes de la madrileña calle de Alcalá, y que estuvo abierta al público hasta el 30 de septiembre de dicho año.

21.06.2018. Plató del canal de RTVE “24 Horas” del programa “La hora de Cervantes”. En la pantalla, el comisario de la muestra sobre el poeta Leopoldo de Luis en el centenario de su nacimiento, Ángel Luis Sobrino. A continuación, sentado también y a la derecha de la imagen, Jorge Urrutia Gómez, hijo del poeta y de la jimenata estacionera, María Gómez Sierra. Y el presentador, Antonio Gárate Oronot. Estuvieron hablando durante la mayor parte del programa sobre los pormenores biográficos del ilustre literato que conservó la huella de Jimena hasta su último día. Fuente: RTVE.

Fue enterarme la noche del 21 de junio de 2018, a través del interesante a la vez que ameno programa del canal de `TVE 24 horas´ denominado “La hora cultural”, que de lunes a jueves presenta Antonio Gárate, con los jueves dedicado a las actividades que desarrolla el Instituto Cervantes, donde fueron entrevistados, Ángel Luis Sobrino, comisario de la muestra, y Jorge Urrutia Gómez, el hijo del poeta y bien conocedor de Jimena, que prestaba de su archivo familiar gran parte del material expuesto sobre su padre que todo lo guardaba, cuando encendí mis alertas.

A la mañana siguiente, me puse en contacto con un gran amigo de la etapa de estudiante de Económicas que vive en Madrid, aborigen ceutí, Pepe Coriat, para rogarle que visitara la muestra y me mandara cuanto considerara de interés sobre lo expuesto, sobre todo con lo que figurara relacionado de la vida de Leopoldo de Luis con Jimena, haciéndole hincapié y detallándole su etapa de estancia en el batallón de trabajadores de presos republicanos que como campo de concentración estuvo situado entre el pueblo y la pedanía de San Pablo de Buceite, donde redimió pena carcelaria, así como de su matrimonio con la jimenata, María Gómez Sierra, y de su única descendencia.

Madrid, 26.06.2018. Foto de uno de los paneles que figuró en el Instituto Cervantes sobre la Muestra por el primer centenario del nacimiento del insigne poeta, Leopoldo Urrutia de Luis. Foto: José Coriat. 

Desde la propia exposición, el amigo Pepe me pasó varias imágenes sobre lo solicitado así como me facilitó el contacto con Ángel Luis Sobrino, comisario de la muestra, con el que desde entonces mantengo una cordial relación, continuando el intercambio de información y sobre diverso material acerca del brillante poeta, de vida nada fácil, que en el siguiente capítulo seguirá viendo la luz, ya dedicada más expresamente a su valiosa obra y trayectoria curricular.

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Pie de página

(1) “…Y al Sur, Jimena”, página 90. Fernando Quiñones. Ediciones OBA. 1996.

(2) “buceite.com”. Periódico digital local del municipio de Jimena de la Frontera, . Edición. 30.03.2009.

(3) “Programa de la feria de agosto de 1972 de Jimena de la Frontera” Autor del , poema: Leopoldo de Luis. Edición coordinada por el poeta jimenato-linense: José Riquelme Sánchez.

(4) “Dos o tres cosas que sé de él”. Jorge Urrutia Gómez. Instituto Cervantes. Junio 2018.

(5) “Pregón Literario”. Leopoldo Urrutia Luis. Revista. 1936.

(6) Diario de Burgos. 8 de octubre de 1937.

(7) “(XIVº) Los Larios y los `Mares´. El golpe de Estado de 1936 y la guerra civil en San Martín del Tesorillo (2ª parte)”. Ignacio Trillo Huertas. Blog de Ignacio Trillo. 12.03.2020.

(8) “El alcalde republicano Cristóbal Vera regresó a Jimena”. Entrevista de Andrés Macías Sánchez al último alcalde republicano de Jimena: Cristóbal Vera Saraiba “Telar”. Diario de Cádiz. 11 de Julio de 1987.

(9) “En el cristal de tu divina mano”. Luis de Góngora y Argote. Año 1609.

(10) “De una edad tal vez nunca vivida”. Pág 9. Jorge Urrutia. Bartley Editores. 2010.

(11) “De una edad tal vez nunca vivida”. Pág 31. Jorge Urrutia. Bartley Editores. 2010.

(12) “Un libro de una gran calidad literaria sobre Jimena de Jorge Urrutia” José Regueira Ramos. Buceite.com. 13.06.2010.

(13) “Los campos de concentración de Franco”. Carlos Hernández de Miguel. Editorial B. Año 2019.

(14) “(XVIIº) Los Larios y los `Mares´: 1936. Tesorillo y San Pablo (4ª parte)” Ignacio Trillo Huertas. Blog de Ignacio Trillo. 08.04.2020.

(15) “Los Caminos de los Prisioneros”. Juan Manuel Algarbani. Periódico local digital “Tiojimeno”. Abril 2009.

(16) “El futuro del español se libra hoy en la frontera mexicana”. Entrevista a Jorge Urrutia Gómez. Diario de Sevilla. Francisco Correal. 08.01.2012.

(21) “Dos o tres cosas que sé de él”. Jorge Urrutia Gómez. Instituto Cervantes. Junio 2018.

(22) “Ciudad del Paraiso”. Sombra del Paraiso. Vicente Aleixandre. 1944.

Bibliografía

Centro Virtual Cervantes.

 BOLETIN OFICIAL DEL ESTADO. Núm. 126. Página 2923. Abril 1940.

“De una edad tal vez nunca vivida”. Jorge Urrutia. 2009.

“El frío de una vida” de Anna Caballé sobre la biografía tormentosa de Francisco Umbral. Editorial Espasa. 2004.

“Canal 24 horas RTVE”. Entrevista de Antonio Gárate Oronot a Jorge Urrutia Gómez y a Ángel Luis Sobrino, el comisario de la Muestra:   http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-hora-cervantes/hora-cervantes-21-06-18/4641360/

Testimonios  

José Regueira Ramos. José Luis Rondán Angulo. Juan Rondán Angulo. Francisco Sanmartín Medina y Jorge Urrutia Gómez.

Siguiente capítulo: “Cronología biográfica de Leopoldo de Luis”, y titularé: (IIª PARTE) LEOPOLDO DE LUIS Y JIMENA (02.01.2019) Pinchar a continuación este enlace: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2019/01/02/36590/

ANEXO Iº: OTRAS ENTRADAS DE ESTE BLOG RELACIONADAS CON EL MUNICIPIO DE JIMENA DE LA FRONTERA.

A) LA COTIDIANIDAD Y LOS HITOS MÁS SIGNIFICATIVOS TRANSCURRIDOS EN JIMENA A LO LARGO DEL SIGLO XX

MI CHARLA CON DIEGO ROCHA (Y IIª PARTE) (30.11.2018) Continuando esa entrevista, seguidamente me centro en la historia del padre de Diego que por haber sido corresponsal del periódico “Ahora” durante la IIª República estuvo a punto de costarle la vida:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/11/30/36206/

MI CHARLA CON DIEGO ROCHA (1ª parte) (13.11.2018) En el verano del 2018 en una de mis estancias en Jimena me senté con el vecino Diego Rocha Sánchez a conversar y dio mucho de si. De ahí que me viera obligado para reflejar su contenido a dedicarle dos entradas; esta primera sobre su biografía como futbolista, emigrante, policía local…:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/11/13/36089/ 

SOBRE LA GRIPE DE 1918 EN JIMENA (10.05.2018) El año 1918 ha quedado grabado en los anales de la historia como el fin de la Primera Guerra Mundial. No tanto como el año fatídico en que tuvo lugar la mayor pandemia mortal de la historia moderna y contemporánea y donde Jimena ni Tesorillo se salvaron de su tremenda afección mortal:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/05/10/34917/

LA GUERRA DE SIDI IFNI Y JIMENA (02.05.2018) Entre 1.957 y 1.958, el régimen de Franco, ocultándolo y sin declaración de guerra alguna, estuvo en conflicto con el Reino de Marruecos por la continuidad española de sus posesiones coloniales en el África Occidental. Jimena también contribuyó con algunos de sus hijos a ese conflicto:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/05/02/34839/

PERSONAJES ENTRAÑABLES DE AQUELLA JIMENA: PAQUIRO (08.04.2018) La vida de un esforzado transportista muy particular en su personalidad que se ganaba la vida llevando como carga sobre sus manos y espaldas cuanto hiciera falta y lo mismo sustituía un taxis que un burro:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/04/08/34738/

JIMENA CERRADA (2): LOS INCENDIOS FORESTALES (19.03.2018) Corresponde esta entrada a las reacciones que se producían en pueblo porque había surgido un gran incendio en la sierra. También en esta ocasión se clausuraban temporalmente los negocios y se encerraba la población en sus casas. Si era de noche, se apagaban las luces para dar la sensación de que no había nadie en sus interiores:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/03/18/34571/

JIMENA CERRADA (1): EL FISCO (12.03.2018) La llegada a la localidad procedente de Cádiz del fisco -la administración fiscal, lo que ahora es la Agencia Tributaria- originaba el cierre de las puertas de las casas, temerosa su población bajo una economía sumergida de supervivencia, ser objeto de su inspección:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/03/12/34551/

CHOQUE DE TRENES EN JIMENA (27.02.2018) A través de un accidente de tren sucedido en el año 1941 a la salida de la estación de San Pablo en dirección al municipio de Gaucín, se va poniendo al descubierto en aquel periodo de posguerra, la fuerte presencia militar y de presos republicanos que había en el municipio, así como las relaciones de pareja que empezaban a tener con las nativas de la localidad:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/02/26/34286/

EL BAILE EN “LOS TRES SALTOS” DE JIMENA (15.06.2017)  En la última década de los años cincuenta e inicios de la década de los sesenta del pasado siglo hubo un salón de baile que marcó a una generación. Cómo se divertían, la música de entonces, lo que se bebían:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/15/31855/

LA JINCALETA EN LA FINAL DE MADRID (09.06.2017) Sucedió a finales del año 1956. Jimena como única representante de Andalucía compitió con su baile de origen local, la Jincaleta, en la final de los Coros y Danzas de la Sección Femenina que se celebró en Madrid. Las peripecias que acontecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/09/31809/

LA CASA DEL JUZGADO DE JIMENA (01.05.2017) Destacaba una gran mansión que existe frente a la casa donde nací. Me adentro aquí para recorrer lo que no se supo de las biografías familiares que la habitaron y el origen histórico de este noble inmueble:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/05/01/31675/

LA CALLE Y CASA DE JIMENA DONDE NACÍ (26.03.2016) La calle San Sebastián de aquel tiempo. Cómo eran las tiendas donde comprábamos y cómo nos la arreglábamos cuando las cocinas aran de leña, no existía la calefacción, el agua no corría por las casas, no había ni lavadoras ni tampoco frigoríficos:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/25/31449/

“LAS PLAYAS” DEL MUNICIPIO DE JIMENA (16.03.2017) Cómo eran de primitivas las playas adonde los primeros jimenatos nos desplazábamos para bañarnos. Las odiseas de esos primeros viajes. Cuál era el paisaje físico y humano que ofrecía aquel litoral:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/13/31303/

COCHES Y CARRETERAS DE AQUELLA JIMENA (06.03.2017) Un recorrido de época sobre los primeros coches que llegaron al mercado, cómo se conducían, qué reacción provocaba entre la población y como eran las infernales carreteras por donde transitaban:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/06/31255/

LA MUERTE DE LOS PAPAS DE ROMA DESDE JIMENA (25.02.2017) Al igual que pudo suceder en cualquier otro punto del medio rural en aquella España tan profunda y de tan obligada religiosidad oficial, relato aquí desde el prisma de la infancia cómo se vivió en el pueblo que me vio nacer la muerte en tan solo cinco años de dos Pontífices del Vaticano, Pío XII y Juan XXIII:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/25/31152/

EL CUENTO DE LA CIGÜEÑA Y LA REPRODUCCIÓN (17.02.2017) La historia de una infancia donde la escuela para la enseñanza de la hechos mas elementales, considerados por la moralina estrecha imperante como delicados y no aptos para menores, se aprendían en la calle a través del contacto directo de los amigos, tales como de donde venían los recién nacidos y como las parejas engendraban a sus descendientes:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/17/31102/

UN JIMENATO EN LA FERIA DE TESORILLO (15.02.2017): Un recorrido por las relaciones entre personas de distinto sexo acontecido a lo largo de una gran parte del siglo XX, tomando como hilo argumental de la narrativa la historia real sobre los avatares que le acontecen a un jimenato que fue a ligar a la feria del Corpus de la entonces pedanía y hoy entidad local autónoma, San Martín del Tesorillo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/15/30992/

LOS ÁNGELES Y JIMENA CON LA FAMILIA LASTRES (05.02.2017): Pasado más de medio siglo, un recorrido por la Jimena y su Estación de tren de los Ángeles acompañado de una familia de octogenarios que así la vivieron en su tiempo de juventud y que tras marcharse del municipio han viajado de nuevo para volverla a recordar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/05/30708/

BARBERÍAS Y PELUQUERÍAS DE JIMENA (27.01.2017): La sociología que envolvía a la clientela, tertulias y prensa que se leía en aquellas barberías de la década de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado, así como lo que significó la irrupción en el pueblo de las peluquerías para señoras:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/25/30573/

LA GRAN NEVADA DE 1954 EN JIMENA (20.01.2017):  (El 3 de febrero de 1954) Jimena de la Frontera amaneció como nunca, con una inmensa nevada que casi todo lo cubría. Y en este caso desconocido y que no se ha vuelto a reproducir, narro cual fue la reacción de sus habitantes hasta que primero se heló y luego se derritió:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/19/30456/

LA DIVISIÓN AZUL EN JIMENA (09.01.2017): El relato de esta aventura del franquismo en apoyo a Adolfo Hitler, adonde llegaron dos jimenatos que atravesaron sinsabores múltiples por las penurias que padecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/08/30335/

LOS ORÍGENES DEL FÚTBOL EN JIMENA (21.12.2016): La historia de la creación del club deportivo Jimena de fútbol asi como sus antecedentes, reconstruido a través de unos recortes familiares que casualmente hallé: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/19/30130/

LA TELEVISIÓN LLEGÓ A JIMENA A TRAVÉS DE SAN PABLO (21.10.2016): Las peripecias que ocurrieron cuando aparecieron los primeros televisores y cómo contribuyó a cambiar ciertas pautas del comportamiento de las gentes del pueblo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/10/19/29752/

LA NOVENA QUE VIVÍ (01.09.2016): Cómo fueron a lo largo de mi infancia los nueve días dedicados a la patrona de la localidad, la Reina de los Ángeles, en la barriada que lleva su nombre y estación de tren, culminada el fin de semana de la primera semana de septiembre:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/09/01/29468/

TRAGEDIA TAURINA EN ALCALÁ LA REAL (26.08.2016): En el jienense pueblo de Alcalá La Real, cuatro años antes de que se hundiera la plaza de toros de Jimena de la Frontera, también había ocurrido un episodio de similares características:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/26/29375/

DESGRACIA TAURINA EN JIMENA (17.08.2016): El hundimiento de la plaza de toros de Jimena acontecido el 17 de agosto de 1961, donde hubo cinco muertos y cientos de heridos, entre ellas la hija del Primer Ministro de Reino Unido:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/17/29346/

EL PREGÓN A JIMENA QUE NO FUE (01.06.2016): En el año 2003 el ayuntamiento me nombró pregonero de aquella feria de Agosto. Cuando subí al escenario, me olvidé del guión que llevaba escrito para entregarme a las historias de mi infancia y adolescencia que me inspiraban los vecinos presentes. Ahora, localizado el texto que llevada redactado porque se me extravió, lo hago público :  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/29/28784/

EL CINE DE VERANO EN JIMENA (13.05.2016): Recorrido por lo que fue esta sala cinematográfica en la temporada veraniega y calurosa:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/13/28738/

EL CINE CAPITOL (25.04.2016): Radiografía sobre la sala cinematográfica y espectadores de invierno en Jimena:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/25/28693/

BARES DEL MUNICIPIO DE JIMENA (04.04.2016): Descripción sobre bares y clientes que lo visitaban para beber, tapear y charlar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/04/28375/

LA GASTRONOMÍA JIMENATA QUE FUE (03.03.2016): Un recorrido por los platos tradicionales, con el recetario de sus ingredientes y su evolución hasta hoy:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/03/03/28125/

ENTRAÑABLE AURELIO (19.02.2016) De la mano del taxista de Jimena recorriendo aquellas carreteras, paisajes y paisanajes de mi infancia en los coches de la época:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/02/19/27623/

LA MIRADA A LA GUERRA DESDE LA NIÑEZ (01.12.201): Cómo viví desde chico la Guerra Fría que se desarrollaba, como el accidente de bombas atómica caídas en Palomares, el bloqueo a Cuba por el despliegue de los misiles soviéticos o la carrera espacial:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/12/01/26981/

TOROS EN LA JIMENA DE 1957 (16.09.2015):  Crónica de una historia local que recupero limpiando bolsas de recortes de prensa y apuntes manuscritos del pasado:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/09/15/26318/

CÓMO ÉRAMOS: ADOLESCENCIA, SCOUT Y MÚSICA (01.11.2012) Contiene las relaciones y vivencias de aquellos jóvenes y la música que oíamos de Radio Gibraltar así como los discos de vinilo que nos llegaban desde El Peñón:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/11/01/12928/

HACIA EL IIº REENCUENTRO DE LOS CLUBES DE JIMENA (18.04.2015): Tal como somos, medio siglo después de aquella adolescencia:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/04/17/25415/

CUANDO DE NIÑO ME FUI DE CINE  (02.10.2012): Un apunte biográfico de mi infancia con la actriz sueca, Anita Ekberg, el español Fernando Fernán Gómez y el italiano, Vittorio de Sica:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/10/02/11624/

CÓMO LLEGÓ LA IIª REPÚBLICA Y SU PRIMER ALCALDE A MI PUEBLO (13.04.2014) La sencilla historia sobre cómo se enteraron radiofónicamente de la llegada de este acontecimiento histórico:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/13/22541/

LA HISTORIA DEL DOCTOR MONTERO (13.09.2014): Una sacrificada y sufrida biografía la del médico de mi pueblo comprometido con la causa de la democracia y la IIª República:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/09/13/23993/

CRISIS Y EMIGRACIÓN EN EL MEDIO RURAL (24.02. 2015): Cómo fue y las secuelas dejadas por la emigración de la décda de los sesenta del pasado siglo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/02/24/25187/

MI PESADILLA CON WERT (18.03.2012): El relato a través del sueño sobre el modelo de enseñanza bajo el franquismo y que al parecer tenemos que volver con la LOMCE:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/03/18/6032/

GIBRALTAR, ESA GRAN COARTADA DE RAJOY (12.08.2013): No solo le sirvió el estribillo, “Gibraltar español”, a Franco para desviar las tensiones contra su Régimen, sino que también lo ha empleado Rajoy para tapar su corrupción:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/08/12/18762/

B) LA MEDICINA Y LA SANIDAD DE JIMENA A LO LARGO DEL SIGLO XX.

EL EXILIO DEL DOCTOR ORTEGA Y EL RETORNO DE DOÑA PURA (3ª PARTE) (08.02.2018) En esta tercera y última parte de la biografía, se relata la traza del facultativo en el exilio hasta que acontece su fallecimiento en Caracas; acompañado siempre de la historia que paralelamente fue acaeciendo a su entorno familiar:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/02/08/34163/

EL DOCTOR ORTEGA DURÁN Y LA GUERRA CIVIL (2ª PARTE) (29.01.2018) Los hechos más significativos que le sobrevinieron a este médico de Jimena durante la contienda bélica, desde que tuvo lugar su inicio, 18 de julio, hasta el final, 1 de abril de 1939 con su salida por la frontera de Port Bou al exilio, primero a Francia:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/01/29/34056

LA BIOGRAFÍA DEL MÉDICO DE JIMENA, GUILLERMO ORTEGA DURÁN (22.01.2018): Los antecedentes familiares y los acontecimientos vividos por el médico, Guillermo Ortega Durán -originario del malagueño pueblo de Montejaque que ejerció de facultativo en el gaditano municipio de Jimena de la Frontera- que sucedieron desde su nacimiento hasta que estalla el alzamiento militar el 18 de julio de 1936:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/01/20/33940/

EL PRACTICANTE REPUBLICANO DE JIMENA, JUAN ARJONA GIL (23.08.2017): La aventurada vida de un autodidacta que empezando por barbero fue el practicante y dentista en Jimena hasta verse por su condición de cenetista y masón teniendo que huir de España para conocer otras miserias en el Túnez del norte de África como fue el campo de concentración donde fue recluido y colateralmente otra guerra, esta vez mundial, hasta marchar a Venezuela donde hallaría al fin la paz y el reencuentro feliz con su familia jimenata pero lejos de su tierra y de los suyos:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/23/32607/

ARAGONCILLO, FARMACÉUTICO EN JIMENA (15.08.2017): Higinio Aragoncillo Sevilla, estuvo durante un corto periodo de tiempo ejerciendo el oficio de boticario en Jimena (desde finales de 1950-1953) Su biografía, la de sus antecesores familiares, también farmacéuticos, y los vínculos parentales de este apellido con el municipio gaditano:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/14/32536/

EL FARMACÉUTICO DE JIMENA, JOSÉ SÁNCHEZ DE MEDINA (07.08.2017)  La vida del boticario, dentro de una saga familiar de la misma profesión, que procedente del gaditano municipio de Ubrique ejerció en la localidad de Jimena durante un dilatado periodo de tiempo (1917-1969) desde su primera plaza hasta su jubilación:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/07/32465/

El DOCTOR MONTERO, LA VIDA ROTA DE UN HOMBRE BUENO (01.08.2017) Los avatares ampliados y exhaustivo por las que atravesó el médico Montero, que tras una dichosa biografía inicial sin embargo con el alzamiento militar de 1936 vio destrozada su profesión así como la propia vida y la de toda su numerosa familia.  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/01/32388/

EL MÉDICO LASTRES DE LA ESTACIÓN (23.07.2017) Una historia que va más allá de una mera biografía médica. Ilustre galleguista, descendiente de una saga de prestigiosos facultativos, aterrizó en Jimena con el silencio sobre su pasado republicano y con la modestia y la discreción que caracterizó su personalidad así como el ejercicio de la profesión:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/22/32226/

EL MÉDICO JUAN MARINA (2ª PARTE) (15.07.2017) Continuación referido a la esposa del médico y familia, su descendencia así como a la vida del hermanastro, Antonio Marina Gutiérrez:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/14/32147/

EL MÉDICO MARINA DE JIMENA (10.07.2017) La biografía del jefe de la saga de los Marinas, José Medina Soria, así como la del médico que ejerció en jimena, su hijo, Juan Marina Bocanegra:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/10/32092/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 2ª PARTE (03.07.2017) Segunda parte de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/02/31989/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 1ª PARTE (26.06.2017) Parte inicial de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/25/31802/

C) HITOS MÁS SIGNIFICATIVOS DE JIMENA ANTERIOR AL SIGLO XX

IBN’ASHIR, EL JIMENATO MUSULMÁN UNIVERSAL (01.09.2017): La interesante trayectoria de un autodidacta jimenato de religión musulmana que en su exilio en Marruecos vivió en profundidad la espiritualidad del Islam y logró sin aspirarlo, desde su muerte acontecida en la ya lejana fecha de 1363 y de forma ininterrumpida hasta nuestros días, ser reconocido como personaje histórico de relevancia internacional:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/30/32690/

ANEXO IIº: TRILOGÍA SOBRE CASTELLAR DE LA FRONTERA.

DE JIMENA A CASTELLAR PARA VER MI PRIMERA NOVILLADA (06.11.2016): Cómo percibí el lugar en que se celebró y el transcurso de mi primera asistencia a una peculiar corrida taurina:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/11/06/29871/

LA CASTELLAR QUE CONOCÍ EN 1960 (06.12.2016): En qué situación de extremo subdesarrollo se encontraba este municipio y el cambio espectacular que se produjo en tan poco tiempo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/06/29970/

CASTELLAR Y LA CASA DUCAL DE MEDINACELI (26.12.2016): Historia de Castellar y de la casa nobiliaria que la dominó durante un largo periodo con prácticas semifeudales y las distintos avatares divergentes que les vinieron sucediendo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/25/30239/ 

(Vª) LOS LARIOS Y LA CASITA DE CAMPO. LA BRITANIZACIÓN DEL CAMPO DE GIBRALTAR (IIª)  Los Larios y el ferrocarril inglés, Algeciras-Jimena-Ronda-Bobadilla (Iº):  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/07/23/35440/

(VIº) LOS LARIOS Y LA CASITA DE CAMPO. EL TREN INGLÉS (IIº PARTE) (08.08.2018): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/08/08/35477/

(VIIº) LA DECADENCIA DE LOS LARIOS EN SU RAMA GIBRALTAREÑA (30.08.2018): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/08/30/35582/

(VIII) LA POLÍTICA EN LOS LARIOS: PODER Y DECLIVE (25.09.2018): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/09/25/35770/

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