JIMENA CERRADA (2): LOS INCENDIOS FORESTALES (19.03.2018)

Posted on marzo 18, 2018

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LOS INCENDIOS EN JIMENA

Ignacio Trillo

De los dos días en que tenía lugar el cierre total de Jimena, relatado ya lo que sucedía cuando se presentaba o se filtraba previamente que venía el fisco, es decir la inspección de Hacienda   (https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/03/12/34551/), se aborda en esta narración el segundo episodio. Corresponde a las reacciones que se producían porque había surgido un gran incendio en la sierra.

También se clausuraban temporalmente los negocios y se encerraba la población en sus casas. Si era de noche, se apagaban las luces para dar la sensación de que no había nadie en sus interiores.

La calle Larga vacía y las puertas cerradas. Nadie asomado ni circulando. Foto: Retratos de Jimena. Foto: OBA

En aquel tiempo, años cincuenta y sesenta del siglo pasado, acontecían igualmente siniestros forestales. Este fenómeno ha sido a lo largo de nuestra historia consustancial con el irregular clima mediterráneo. En consecuencia, asimismo sucedía en el privilegiado entorno natural de Jimena que me vio nacer y crecer.

Los incendios forestales, consustancial con el irregular clima mediterráneo es favorecido además por la existencia de una vegetación autóctona de fácil ignición. No obstante, los métodos y medios para su extinción así como su número eran distintos. Foto: ICONA

A prolongados periodos de lluvias, acompañaban también otros de sequía dando como resultado el estrés hídrico de la flora. La propagación del fuego igualmente era favorecido por la frágil vegetación pirófita -proclive a arder- que siempre nos acompañó.

Año 1956. El Paseo de Jimena. Rogatorias y plegarias a la patrona del pueblo, la virgen de la Reina de los Ángeles, para que lloviera ante el ciclo de sequía que se estaba desarrollando en ese instante y que arruinaba los campos y los montes, por tanto las fuentes principales que daba sustento a las economías de las familias jimenatas. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

No obstante, a diferencia de la fecha actual, antes llovía mucho más y cada estación meteorológica aparecía marcada de forma más explícita sobre el terreno y la vegetación.

La labor del carboneo era enormemente extendida en nuestros montes ante la demanda en el pueblo, incluso para ventas más allá del municipio, lo que permitía que muchas familias vivieran de este recurso en desperdigados caseríos y se disminuyera la carga de combustible vegetal, clave para prevenir los incendios. Foto: ICONA.

Asimismo, el monte se hallaba habitado por cantidad de personas que vivían gracias a ese hábitat; bien por la posesión de ganado no estabulado que como el porcino y el caprino se alimentaban de las bellotas y/o de la vegetación superficial y arbustiva.

Montanera para la cría de los cerdos. Foto: http://www.agroinformacion.com

Asimismo, se sobrevivía con motivo de la práctica de la abundante caza mayor y menor existente y donde tanta afición había en el municipio.

La afición a la caza en el pueblo, en tiempos de escasa sensibilidad hacia nuestra fauna silvestre, tenía connotaciones tanto como práctica lúdica aunque sobre todo como fuente de alimentación. Aquí vemos al jimenato, Juan Rodríguez Gómez, tras una mañana cinegética. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA. 

También, y sobre todo, por la explotación de otros aprovechamientos, tales como: el corcho, el carbón, la madera… que a la vez hacían disminuir drásticamente la acumulación del combustible vegetal sobre la superficie forestal, traduciéndose en un menor número y riesgo de incendios.

Corcheros jimenatos, recurso fundamental del pueblo que cíclicamente se le extrae al alcornocal. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Las setas aún no habían sido valorizadas para su recolección de cara a formar parte crucial de la gastronomía jimenata, como ocurre en la actualidad. No había conocimientos y se temían los efectos venenosos de algunas de sus variedades. Sin embargo, las tagarninas y los espárragos silvestres sí constituían alimentos imprescindibles, más en los años de hambre de la interminable posguerra.

Las setas se han convertido hoy en un valioso recurso de aprovechamiento de los monte de Jimena, además con una alta rentabilidad económica, siendo incorporadas noblemente a la gastronomía local y como producto para la exportación. Foto: “Recogida de setas, Jimena de la Frontera. Cádiz”. https://www.youtube.com/watch?v=V-m2s4n5yqQ

El gas butano tampoco había hecho acto de aparición en aquel tiempo. Pero cuando arribó al pueblo, primero para cocinar, los sabios ancianos ya aventuraron que iba a ser el mayor aliado para que ardieran los montes, porque empezó a dejarse de extraer restos de madera y a mermar la producción de carbón.

Cocina de carbón que pasó a la historia. Foto: Google.

Ese riesgo ambiental aumentaría al irrumpir en los domicilios las estufas de bombonas, llamadas catalíticas, porque menos consumo de carbón se necesitaba en las casas para calentarlas en aquellos largos inviernos.

Las estufas catalíticas alimentadas por el gas butano para calentar las habitaciones. Foto: Google.

En la misma línea, los braseros de picón dejaron de utilizarse para ser sustituidos por otros eléctricos, al igual que las planchas de carbón.

Los braseros de carbón pasaron a ser sustituidas por las estufas eléctricas. Foto: Google.

Sin esa demanda de transformación de la leña y de los restos de podas en carbón o poder calorífico, se fueron despoblando las sierras y sus gentes. También porque muchos arrieros que vivían en el pueblo dedicados con sus mulos o burros al transporte de estos materiales se quedaron ociosos. Ello se agravó con la competencia del transporte del corcho y el carbón en camiones conforme se fueron haciendo o mejorando las carreteras.

También para el transporte del corcho, como para el carbón, comenzaron a sustituirse los arrieros y sus animales por chóferes y camiones. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Sin otra alternativa de empleo y con carencia formativa para su reconversión laboral, los trabajadores de los aprovechamiento de los montes figuraron entre los primeros que para sobrevivir se vieron obligados a marchar forzosamente como mano de obra no cualificada a la emigración, con destinos fundamentalmente a: Francia, Alemania y norte de España.

La emigración, única salida laboral a la falta de empleo en el pueblo, una vez que se empezó a dar libertad de movimiento y las fronteras con el exterior fueron abiertas ante el interés del Régimen en obtener divisas de cara al modelo desarrollista que iba a poner en marcha, a la vez que como válvula de escape para impedir una explosión social. Foto: Google

Ante esta desertización que se iba sucediendo de personas morando en los montes, por el contrario, la carencia de equipos profesionales contra el fuego para hacer frente a su extinción, prosiguió, junto a la inexistencia de los medios aéreos y terrestres que hoy en día gozan los operativos. Ello conllevaba a que cuando surgía un siniestro en la sierra y se escapaba el primer foco a la acción de control por los pobladores dispersos, cada vez menos numerosos, se tuviera que echar mano con mayor asiduidad de los habitantes de las localidades próximas.

Grandes incendios. Foto: Google.

Al no existir los referidos equipos de extinción modernos, ni tampoco vigilancia y prevención, es fácil imaginarse el intervalo de horas tan largas que transcurría desde que se iniciaba el conato descontrolado hasta que se desplegaba de forma organizada el primer personal desplazado para apagarlo. Así, fue aumentando la virulencia que adquirirían aquellos fuegos, así como las tremendas consecuencias ambientales por las dimensiones de las afecciones y por los extensos recorridos que hacían a través de las superficies arbóreas y de matorrales.

barrio arriba final calle sevilla sola

El final del pueblo, antes calle Héroes de Sostoa, hoy final de calle Sevilla. Toda desierta. Ya se había corrido la noticia de que había un fuego en la sierra. Foto: Retratos de jimena. Ediciones OBA.

Pues bien, en aquella época, apenas se conocía que había llamas descontroladas en la sierra cundía el pánico en Jimena. Incluso los chiquillos que estaban jugando en el Paseo, imitando a sus mayores y como si de un juego al escondite se tratara, salían corriendo para sus casas preguntándose entre ellos qué dónde se iban a ocultar.

Tiendas y bares se cerraban de inmediato. El vecindario se refugiaba, temiendo ser reclutado para ir al monte a apagarlo. Todo quedaba vacío. El silencio y la oscuridad se apoderaban de todos los rincones y de las habitaciones de los distintos domicilios.

corcheros jimenatos principios siglo XX

Trabajadores jimenatos cuando vivían en el monte a principios del siglo XX. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA

Ir al monte para los jóvenes y mayores, aparte de tener su riesgo ante el traicionero comportamiento del fuego, era un trastorno penoso en su quehacer cotidiano. Encima, se les obligaba a personarse sin proporcionarle a cambio la ropa adecuada, sin compensación más allá de un bocadillo y unos cuantos duros que no cubrían tanto sacrificio, y sin saber cuándo tendría lugar el regreso a la casa con toda la familia preocupada.

De igual manera era valorado como una pérdida de tiempo, por la poca eficacia en la extinción de estos reclutados, y lo por fatigoso que resultaba.

Una vez en el fuego eran provistos para sofocar el frente de llamas de la única herramienta de que se disponía: una tarama, rama seca de árbol, para que aporreara la superficie del suelo ardiendo de cara a impedir su avance.

Asimismo, gran parte de los montes eran de propietarios privados que cada vez daban menos empleo y por tanto nada de ellos consideraban que se quemaba como algo propio. Para más inri, muchos de los hijos y parientes de sus pudientes titulares no eran reclutados para ir a combatir el fuego, por lo que menos los tendrían que hacer quienes no tenían ni un palmo de tierra.

La Guardia Civil, cuando había un gran fuego en la sierra, recibía órdenes para desplegarse de cara a ir casa por casa reclutando a personal del pueblo de cara a que fueran a apagarlo, así como incautaban temporalmente medios de transportes para desplazamientos al lugar del siniestro. Foto: Google.

El caso es que poco tiempo después de que hubiera surgido el fuego, se desplegaba la Guardia Civil por las calles del pueblo, haciendo acto de presencia casa por casa. Iba golpeando con las culatas de sus mosquetones las puertas del vecindario hasta que se las abrieran, buscando y reclutando hombres, e incautando simultáneamente de forma temporal camiones y vehículos de transportes. A la par, obligando a las panaderías a que quedaran abiertas de manera permanente para el suministro de rebanadas a los combatientes desplazados a la sierra.

Eran tiempos en que el número de camiones que había en Jimena se podía contar con los dedos de una mano. Así, a finales de los años cincuenta, entre los pocos que tenían camiones en el pueblo figuraban: Juan Lobillo Martínez (para transportes en general), Andrés Jiménez “Gutiérrez” (para portes de trigo y carbón), Antonio Canas Bueno (portes de corcho) y Francisco Sánchez Calle, más conocido como Frasquito El Capataz (portes de materiales de construcción para obras públicas en carreteras)

La mayoría de estos camiones eran de la marca MGC. Habían tenido uso militar en la guerra de Corea y luego habían sido vendidos por Estados Unidos, entre ellos a España dentro del acuerdo del año 1953 de cesión a estos norteamericanos de las bases militares de: Rota, Morón, Torrejón y Zaragoza.

Los camiones de color verde que había en Jimena para el transporte procedentes de la guerra de Corea y de marca MGC. Eran titulares: Juan Lobillo Martínez y Andrés Jiménez “Gutiérrez”. Consumían gasolina para una ruina. Foto: Google.

La Guardia Civil, en esa labor nada fácil por las resistencias del personal, era la encargada del reclutamiento del vecindario del pueblo. Hacía subir a los camiones a los varones que discrecionalmente iba seleccionando. Se escogía, teóricamente, entre los que contaran entre veintiuno y cuarenta años de edad, preferentemente trabajadores con experiencias en las labores del monte, bien en el descorchado de alcornoques o en las podas o carboneos. Los enviaban con destino a la zona del siniestro. No regresarían hasta que el fuego quedara apagado. El transcurso que mediaba desde el inicio de la marcha hasta la total extinción podía incluso durar semanas.

Entre los escogidos casi nunca se hallaban jóvenes de “familias con perras” (con dinero), motivo que generaba agravios comparativos.

Bar de Manuel Vargas Domínguez del barrio de arriba lugar de la anécdota de Nicolás El Bandi y Pedro Núñez Piñero. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

En este sentido, se ocasionaron numerosas anécdotas a lo largo de esos procesos discriminatorios de selección con el personal escogido para apagar los fuegos.

Así, una de esas intervenciones comentadas sobre el reclutamiento que realizaba la Guardia Civil, sucedió en el barrio arriba, en concreto en el bar de Manuel Vargas. Su dueño, había cerrado la puerta apenas se extendió la alarma, dejando a los clientes en su interior y a oscuras.

Cuando no tuvo más remedio que abrirla, ante los culatazos de los mosquetones de la Guardia Civil que la iba a echar abajo, y observarse en la calzada una camioneta ya con jimenatos subidos en la carrocería para ir a la sierra, cundió el pánico entre los presentes.

Pedro Núñez, con su habitual traje. Detrás se escondería Nicolás El Bandi para no ir al fuego. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones: OBA.

Allí se hallaba en el establecimiento, todo trajeado y encorbatado como en él era habitual, el bueno de Pedro Núñez Piñero, que vivía al lado. Portaba además el pelo bien aplastado de fijador y calzando zapatos de reluciente charol, como si una boda o bautizo le esperara. En ningún caso se trataba del perfil adecuado para trasladarse con destino a apagar un fuego. Menos, cuando se ignoraba si habría pisado el monte alguna vez.

Por el contrario, eran habituales y conocidas las idas y venidas desde su comercio a la iglesia del Llano de la Victoria, camino habitual que hacía como persona dotada de una enorme fe religiosa y donde los curas que pasaron por el pueblo eran sus mejores amigos.

Otro de los que se habían quedado encerrado en el mismo local era Nicolás El Bandi, que apenas oyó la orden de los civiles de subirse a la camioneta, se agarró con fuerza a la espalda de Pedro Núñez, escondiéndose detrás de su elegante figura.

Cuando El Bandi -mote que le puso el padre de Fernando Navarro Ferrer, en tanto el de Caín lo destinó a su citado hijo- fue descubierto por los uniformados, comenzó a repetir como un disco rayado una y otra vez la misma frase: “¡Yo voy, adonde vaya éste!”, señalando al dandi y perfumado Pedro Núñez, que aparte de la tienda también era titular de la funeraria cuya cajas mortuorias tenía amontonadas en su sótano.

Finalmente, Nicolás se libró de ir al fuego porque, en los segundos que había ganado con su ocultamiento, ya no cabía nadie más en el vehículo estacionado en la puerta.

Paco Rebolledo Torres, brindando, no porque se salvara aquel día de ir al fuego. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Hubo otro vecino, Paco Rebolledo, que se hallaba con camisa, pantalón y zapatos blancos, como si fuera hacer de mayor la primera comunión, echando una partida de dominó. En este caso en el bar Becina del barrio abajo, que no pudo cerrar a tiempo por encontrarse en su interior, el secretario del ayuntamiento, José Gómez “Carrillo”, junto al también empleado municipal, Cayetano Lobillo Martínez, y el médico Juan Trillo, consumiendo a esa hora sus habituales copas de vino fino.

Allí también tomaba una cerveza, Francisco Jiménez Jiménez “Currini”, con su vestimenta de oficina, al que la Guardia Civil le conminó a que se subiera al camión, respondiendo que no podía estar tan loco para hacerlo puesto que dejaba cerrada la Hermandad de Labradores y Extensión Agraria, y sin poder atender al público.

Dicha dependencia se hallaba recién instalada en el piso de encima de la central de teléfono de Pepa Gómez Sánchez, junto al Paseo, al quedar en ruina el local anterior existente en la segunda planta donde vivía en su parte baja la familia del maestro sastre, Miguel Cárdenas, frente a la barbería de Eusebio Rocha, en el barrio arriba.

El guardia civil le dijo entonces a Currini que abandonara de inmediato el bar y se fuera a trabajar.

currini bebiendo jimena cerveza color b y n

A “Currini” le pilló la Guardia Civil, en el bar Becina, echándose un vaso de cerveza en una pausa de su trabajo en la Hermandad de Labradores que estaba enfrente. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Paco Rebolledo sin embargo sería reclutado por el sargento de la Guardia Civil, González. A la pregunta del paisano antes de atender el requerimiento de adónde tenía que ir, no sin antes protestar porque no le dijera nada a otros que se encontraban en el mismo establecimiento y en su misma situación, como Eduardo Rodríguez Pérez, hijo del titular del juzgado y de la Caja de Ahorros de Jerez, encontró, como seca respuesta por parte del suboficial, un vozarrón en tono marcial ordenándole: “¡estate calladito, que nos vamos de putas!”.

Entre tanto, en el bar de enfrente, el de Ernesto Cuenca, que estaba repleto, aconteció la inmediata espantada de unos y el apretado encierro en el water de otros que apenas cabían.

Juan Lobillo, aquí con su gorra blanca de verano, era normalmente el primero al que le avisaba la guardia civil que tenía que disponer de su camión coreano para llevar a jimenatos con destino a la sierra para apagar fuego. Foto: Toni Cuenca Pérez. 

Cuando el camión, era el de Juan Lobillo, ya estaba repleto, tras haber recogido a los últimos “voluntarios” en el bar La Bodega que estaba al final del barrio arriba; antes de marchar con rumbo a la línea de fuego, el vehículo cargado fue conducido al cuartel de la Guardia Civil. El “benemérito” uniformado, Vargas, tenía que dar cuenta de la misión encomendada, entrando al despacho oficial del comandante de puesto, el teniente, Luis Cañas Redondo, donde tras cuadrarse y dirigir el ritual saludo, manifestó que la orden había sido cumplimentada y se hallaba en condiciones de dirigirse a continuación al frente abierto por el incendio en la sierra, por lo que solicitaba la venia.

Al teniente, Luis Cañas Redondo, le tocó como comandante del cuartel de la Guardia Civil de Jimena durante el periodo de 1960 a octubre de 1965 tener que hacer frente a los avatares de ese periodo. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Ese preciso y preciado instante de ausencia de vigilancia hacía los reclutados, fue aprovechado por Rebolledo para saltar del vehículo y darse discretamente a la fuga sin ser percibido por las fuerza de seguridad. Contó además con el cómplice silencio de los demás reclutados que no tuvieron valor de acompañarle en la deserción.

Paco, se hizo el longui mientras caminaba hasta doblar la primera bocacalle alcanzando en un periquete la cuesta del Caminete de Luna, de cara a esconderse en un lugar seguro. Optó por el propio edificio del ayuntamiento, entrando por su puerta falsa porque la principal, justo enfrente del cuartel, estaba cerrada.

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Fernando Carrión Durán, que había acabado la faena diaria dejando limpia las calles de Jimena, acogió en su vivienda, sita en el interior del Ayuntamiento, durante unas horas a Paco Rebolledo evitando así que fuera enviado vestido de blanco a apagar un incendio,  Foto: Carmen Troncoso Morales.

Una vez allí, Paco acabó refugiándose en el interior de la vivienda familiar que tenía en la planta de arriba Fernando Carrión Durán, responsable municipal de la recogida de la basura, carcelero y también lanzador de cohetes en las ferias, librándose por tanto de ir al monte a darle “taramazos” al fuego, no sin antes tener la frialdad de asomarse a la azotea del edificio consistorial para contemplar desde la altura las maniobras del camión hasta desaparecer sin que le echaran de menos.

Juan Rondán Angulo, futbolista, cuya familia llevaba el bar de la Estación y donde se escondían en la azotea apenas sonaba la alarma de que había fuego en la sierra. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

En el caso del bar Rondán de la Estación, lo tenían bien claro. Como sonaba previamente una sirena desde el andén de espera al tren, avisando en este caso de que había fuego, la clientela, en vez de contraer riesgos echándose a correr del establecimiento con la posibilidad de poder ser interceptada por los tricornios en la fugaz huida hacia los domicilios, optaba por subirse a la terraza del inmueble para permanecer ocultos con sus respectivas copas y algunas que otras botellas que se acompañaban.

Así, cuando se personaba la Guardia Civil en el local, observaba que no había nadie en su interior y proseguía la ruta con destino a otro lugar para continuar su labor de reclutamiento. Pasado el tiempo, cuando se enteraban esos guarecidos a cielo raso que la búsqueda de apagafuegos había finalizado, era cuando ya medio pipados regresaban a sus respectivas moradas.

Recuerdo de ese periodo tres incendios. Uno empezó en el litoral de la costa malagueña y afectó a las dos laderas, Sur y Norte, de la sierra Bermeja de Estepona, que está en el horizonte del litoral vista desde Jimena.

El fuego en esta ocasión atravesó la cumbre de los Reales y se adentró hacía el valle del Genal, arrasando la masa arbórea y arbustiva de los municipios de Jubrique y Genalguacil. Además avanzó en su frente Este hacia Casares, irrumpiendo en el interior de la espléndida finca El Duque y viéndose el alumbramiento de la tremenda dimensión de la fogata desde Jimena.

Ardieron unas cinco mil hectáreas y duró su extinción algo más de una semana. Sucedió en la primera quincena de agosto de 1966.

cueva de jimena

Cueva Humosa de Jimena cerca de donde hubo un fuego. Foto: Google.

Otro siniestro forestal sucedió trece meses después. Fue en Las Naranjas y El Helechar, cerca de las Lomas de Cámara y de la cueva Humosa, donde a la izquierda hay un camino que conduce a la finca, Buenas Noches.

Acudió también para su extinción el alférez de la academia de la Guardia Civil de Madrid, José Luis Vargas-Machuca García, que se presentó de inmediato en el cuartel porque le pilló de permiso en Jimena adonde había llegado para asistir a la boda de su hermana Genoveva con Cristóbal Luque, el dueño del bar de la Estación.

josé luis vargas machuca y genoveva. boda jimena

10.09.1967- Boda de Genoveva Vargas-Machuca García con Cristóbal Luque, en tanto, José Luis, el alférez y hermano de la novia, al que le tocó ir al fuego en este permiso, actuó como lo vemos aquí de gráfico en el evento. Foto: Javier Vargas-Machuca García.

Y un tercero, más antiguo, que transcurrió en el año 1961, recién pasado el día de los Reyes Magos, en el alcornocal del gran latifundio de La Almoraima, propiedad entonces del ducal de Medinaceli. El fuego había tomado la dirección hacia el pantano de Guadarranque y el habitado Castillo.

También aquí fue prácticamente coincidente con otra boda. La de Andrés, hermano de Juan Rondán Angulo, que tuvo lugar en el convento de la reina de los Ángeles y cuyo convite se celebró en el salón del bar de la familia donde después se organizaron los bailes y cuya azotea, como ya referí, era lugar de escondite para eludir ser desplazados a un fuego.

Como entonces no había alambradas en los lindes de las fincas con las carreteras, durante ese incendio, ese tramo asfáltico del vial de Algeciras a Jimena, debido al temor a las llamas de la abundante y biodiversa fauna que habita ese maravilloso monte de alcornoques, parecía una feria de ganado silvestre, siendo atravesado constantemente por venados, portando sus bien pronunciados cuernos, por cabras montesas, corzos, gamos, jabalíes… que huían escopeteados en dirección a la costa en su intuición de no quedarse atrapados en la envolvente del fuego.

Afortunadamente en ese tiempo que viví en Jimena, la mayoría de sus montes del municipio se libraron de grandes desastres.

Frasquita La Francesa con sus churros madrugadores y el bocio que siempre le caracterizó. Era el lugar preferente para ponerse al tanto de cuanto sucedía en el pueblo y en sus alrededores. También para saber sobre la evolución y pormenores del fuego que hubiera surgido en la sierra, mientras esperábamos en cola esos calentitos tejeringos entrelazados  por un foliolo de las hojas de palmitos a modo de cuerda y cubierto de papel estraza marrón con que despachaba para que no se enfriase en el trayecto a la casa para disfrutarlo en el desayuno; en mi caso, polvoreado con azúcar y acompañado de una taza de café con leche. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Se comentaban los detalles de la evolución de estos siniestros en la cola matinal de los churros de Frasquita La Francesa, que era el lugar más adecuado para recibir el parte informativo oral de cada día sobre las últimas novedades ocurridas en el frente del incendio.

Se añadió en esa cháchara que en el referido fuego que se inició en el municipio de Estepona, tuvo que intervenir el ejército, haciendo zanjas en el terreno para cortarlo y utilizando explosivos a lo bestia como técnica rudimentaria para originar contrafuegos. Y a pesar de ello, no había forma de detenerlo y menos de apagarlo.

Los dos exministros de Franco, “el león de Fuengirola”, José Antonio Girón de Velasco, el del discurso agrio y severo sobre la permanencia de los valores eternos del franquismo,  y José Solís Ruiz, el de “menos latín y más deportes”, la sonrisa permanente del Régimen, que estuvieron en distintas misiones presenciales en el incendio de Estepona. Ambos, sufrirían similar transfiguración paraideológica, pasando de la revolución pendiente de la Falange a sus pingües beneficios particulares relacionados con el boom turístico que empezó a desarrollarse en la Costa del Sol. Foto: Google.

Asimismo, se aseveraba en dicho espacio churrero que el cuartel de los militares se estableció en la propia localidad de Estepona y que la operación de extinción estuvo dirigido por el que había sido ministro de Franco, José Antonio Girón Velasco, que tenía su residencia en Fuengirola, a orillas de playa, en una casa que construyó ilegalmente sobre el dominio público marítimo terrestre. Que igualmente se personó en el lugar del siniestro forestal, el ministro “de la sonrisa del Régimen”, José Solís Ruiz, que siendo originario de la cordobesa población de Cabra veraneaba junto a su familia en esta localidad costasoleña.

Cuando tenían lugar esos incendios, las panaderías de Luis Luque, la de la Guapa, en el barrio abajo, o la de Bartolo Pineda, en el barrio arriba, quedaban abiertas y en funcionamiento para mandar todo tipo de panes al lugar del siniestro, y si hacían falta más porque el fuego se hallara cerca del pueblo, las dos que había en la Estación, la de Tinajero y la de los Gómez situada junto al bar Luque, también se ponían mano a la obra. Foto: Google.

Pues bien, una vez que se efectuaba la marcha forzada de esas personas de Jimena al lugar que se estaba quemando, situado, en la mayoría de las ocasiones, a kilómetros de distancia del pueblo, la solidaridad se hacía extensible a todo el vecindario, que no paraba de enviar comidas, ropas y mantas a la zona en que se encontraban sus familiares y paisanos.

Las noticias sobre los desastres por el fuego que entonces acontecían en los bosques, debido a la escasa sensibilidad ambiental reinante y al férreo control de la censura, raramente eran  reflejadas en sus pormenores por los medios de comunicación, por lo que la reconstrucción histórica de su amplitud requiere, como en este relato, de fuentes orales, hallazgos de escritos colaterales al tema, y sobre todo del estudio de la huella que dejan en las anillas de los troncos de los árboles centenarios, sabiendo interpretar los círculos irregulares que se contienen, desde el exterior hasta su médula central, en las dos caras de cada sección basal transversal, ya que aportan valiosa y concisa información.

Hoy la vida de un bosque y lo que ha ocurrido a cada árbol lo podemos saber a través de la lectura de sus anillas. Fuente: Google.

En este sentido, estos longevos ejemplares del mundo vegetal nos proporcionan datos no solo de la edad del árbol sino también de los avatares por los que fue transcurriendo, en cuanto a incendios sufridos y superados, también de las plagas que soportaron, así como los ciclos de sequía y de precipitaciones que recayeron bajo sus raíces, llegando incluso a suministrarnos esos testimonios grabados con periodicidad mensual. Así de sabia es la naturaleza como el avance de la ciencia para descifrarlos.

No obstante, la reconstrucción estadística precisa sobre el número de incendios que hubo en el pasado y la suma de superficies afectadas para grandes superficies para ámbitos provinciales, regionales y nacionales, se hace ya imposible. La contabilidad de los incendios en España empezó a efectuarse a partir de 1968.

Extinción de un incendio en la era actual, ya con medios profesionales acordes con los nuevos tiempos. Y es que tampoco en esta materia, cualquier tiempo de este pasado fue mejor. Foto: Google.

Sí podemos decir, basado en las características sociológicas ya apuntadas de aquel periodo, cuando las gentes vivían en el monte o se hacían asíduamente los aprovechamientos de los recursos allí existentes, que, a diferencia de hoy en día, los incendios forestales eran menos frecuentes así como el balance anual de las superficies afectadas eran menores. Ello no significa que no hubieran grandes incendios, pero más dilatados en el tiempo, puesto que este fenómeno también se da con carácter natural y forma parte del propio ciclo de la vida de la vegetación.

No obstante, el proceso de abandono del medio natural, la urbanización de la población, concentrada hoy en grandes ciudades, y el acelerado cambio climático reinante, contribuyen a la mutación acaecida en contra del medio natural que heredamos, fuente de vida. Las exigencias de calidad de vida por el ser humano y la forma en que se entiende el avance de la civilización, así lo han determinado.

Agradecer las aportaciones realizadas para esta entrada en las consultas realizadas a: Francisco Rebolledo Torres, Antonio Dominguez Cobalea, Juan Rondán Angulo, Antonio Jiménez Plata “Orellana”, Manuel Doncel Ríos, Aurelio Collado Riquelme, Javier Vargas-Machuca García, Juan Parra Barranco, Francisco Jiménez “Currini”, Isidoro Herrera Gallardo, Juan León Espinosa, Juan Carlos Cañas Moreno, Miguel Ángel Catalina Mimendi, Antonio Hernández Aldea, José Luis Mérida y Juan Manuel Contreras Benítez. 

Bibliografía consultada:

Efemérides andaluzas: http://www.teoatienza.org/efemerides/efe8.htm

Ministerio de Agricultura: http://www.mapama.gob.es/es/desarrollo-rural/estadisticas/incendios_forestales_espania_1968_tcm7-349079.pdf 

Historia del fuego de Pinus pinaster y Abies pinsapo en la cara norte de Sierra Bermeja (Málaga): 1817-1997. Autor: Vega Hidalgo, José Antonio. Año 1999.

Medio siglo de grandes incendios forestales en Andalucía (1961‑2011):   http://journals.openedition.org/mediterranee/6840

Hemeroteca diario ABC: 05-09/08/1966

Hemeroteca diario La Vanguardia Española: 04/08/1966

ANEXO I: POST AUTOBIOGRÁFICOS RELACIONADOS CON MI VIVENCIA EN LA JIMENA DE LA FRONTERA QUE ME VIO NACER Y TRANSCURRIR HASTA MI ADOLESCENCIA.

A) LA COTIDIANIDAD Y LOS HITOS MÁS SIGNIFICATIVOS TRANSCURRIDOS EN JIMENA A LO LARGO DEL SIGLO XX

JIMENA CERRADA (1): EL FISCO (12.03.2018) La llegada a la localidad procedente de Cádiz del fisco -la administración fiscal, lo que ahora es la Agencia Tributaria- originaba el cierre de las puertas de las casas, temerosa su población bajo una economía sumergida de supervivencia, ser objeto de su inspección:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/03/12/34551/

CHOQUE DE TRENES EN JIMENA (27.02.2018) A través de un accidente de tren sucedido en el año 1941 a la salida de la estación de San Pablo en dirección al municipio de Gaucín, se va poniendo al descubierto en aquel periodo de posguerra, la fuerte presencia militar y de presos republicanos que había en el municipio, así como las relaciones de pareja que empezaban a tener con las nativas de la localidad:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/02/26/34286/

EL BAILE EN “LOS TRES SALTOS” DE JIMENA (15.06.2017)  En la última década de los años cincuenta e inicios de la década de los sesenta del pasado siglo hubo un salón de baile que marcó a una generación. Cómo se divertían, la música de entonces, lo que se bebían:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/15/31855/

LA JINCALETA EN LA FINAL DE MADRID (09.06.2017) Sucedió a finales del año 1956. Jimena como única representante de Andalucía compitió con su baile de origen local, la Jincaleta, en la final de los Coros y Danzas de la Sección Femenina que se celebró en Madrid. Las peripecias que acontecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/09/31809/

LA CASA DEL JUZGADO DE JIMENA (01.05.2017) Destacaba una gran mansión que existe frente a la casa donde nací. Me adentro aquí para recorrer lo que no se supo de las biografías familiares que la habitaron y el origen histórico de este noble inmueble:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/05/01/31675/

LA CALLE Y CASA DE JIMENA DONDE NACÍ (26.03.2016) La calle San Sebastián de aquel tiempo. Cómo eran las tiendas donde comprábamos y cómo nos la arreglábamos cuando las cocinas aran de leña, no existía la calefacción, el agua no corría por las casas, no había ni lavadoras ni tampoco frigoríficos:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/25/31449/

“LAS PLAYAS” DEL MUNICIPIO DE JIMENA (16.03.2017) Cómo eran de primitivas las playas adonde los primeros jimenatos nos desplazábamos para bañarnos. Las odiseas de esos primeros viajes. Cuál era el paisaje físico y humano que ofrecía aquel litoral:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/13/31303/

COCHES Y CARRETERAS DE AQUELLA JIMENA (06.03.2017) Un recorrido de época sobre los primeros coches que llegaron al mercado, cómo se conducían, qué reacción provocaba entre la población y como eran las infernales carreteras por donde transitaban:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/06/31255/

LA MUERTE DE LOS PAPAS DE ROMA DESDE JIMENA (25.02.2017) Al igual que pudo suceder en cualquier otro punto del medio rural en aquella España tan profunda y de tan obligada religiosidad oficial, relato aquí desde el prisma de la infancia cómo se vivió en el pueblo que me vio nacer la muerte en tan solo cinco años de dos Pontífices del Vaticano, Pío XII y Juan XXIII:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/25/31152/

EL CUENTO DE LA CIGÜEÑA Y LA REPRODUCCIÓN (17.02.2017) La historia de una infancia donde la escuela para la enseñanza de la hechos mas elementales, considerados por la moralina estrecha imperante como delicados y no aptos para menores, se aprendían en la calle a través del contacto directo de los amigos, tales como de donde venían los recién nacidos y como las parejas engendraban a sus descendientes:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/17/31102/

UN JIMENATO EN LA FERIA DE TESORILLO (15.02.2017): Un recorrido por las relaciones entre personas de distinto sexo acontecido a lo largo de una gran parte del siglo XX, tomando como hilo argumental de la narrativa la historia real sobre los avatares que le acontecen a un jimenato que fue a ligar a la feria del Corpus de la entonces pedanía y hoy entidad local autónoma, San Martín del Tesorillo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/15/30992/

LOS ÁNGELES Y JIMENA CON LA FAMILIA LASTRES (05.02.2017): Pasado más de medio siglo, un recorrido por la Jimena y su Estación de tren de los Ángeles acompañado de una familia de octogenarios que así la vivieron en su tiempo de juventud y que tras marcharse del municipio han viajado de nuevo para volverla a recordar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/05/30708/

BARBERÍAS Y PELUQUERÍAS DE JIMENA (27.01.2017): La sociología que envolvía a la clientela, tertulias y prensa que se leía en aquellas barberías de la década de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado, así como lo que significó la irrupción en el pueblo de las peluquerías para señoras:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/25/30573/

LA GRAN NEVADA DE 1954 EN JIMENA (20.01.2017):  (El 3 de febrero de 1954) Jimena de la Frontera amaneció como nunca, con una inmensa nevada que casi todo lo cubría. Y en este caso desconocido y que no se ha vuelto a reproducir, narro cual fue la reacción de sus habitantes hasta que primero se heló y luego se derritió:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/19/30456/

LA DIVISIÓN AZUL EN JIMENA (09.01.2017): El relato de esta aventura del franquismo en apoyo a Adolfo Hitler, adonde llegaron dos jimenatos que atravesaron sinsabores múltiples por las penurias que padecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/08/30335/

LOS ORÍGENES DEL FÚTBOL EN JIMENA (21.12.2016): La historia de la creación del club deportivo Jimena de fútbol asi como sus antecedentes, reconstruido a través de unos recortes familiares que casualmente hallé: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/19/30130/

LA TELEVISIÓN LLEGÓ A JIMENA A TRAVÉS DE SAN PABLO (21.10.2016): Las peripecias que ocurrieron cuando aparecieron los primeros televisores y cómo contribuyó a cambiar ciertas pautas del comportamiento de las gentes del pueblo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/10/19/29752/

LA NOVENA QUE VIVÍ (01.09.2016): Cómo fueron a lo largo de mi infancia los nueve días dedicados a la patrona de la localidad, la Reina de los Ángeles, en la barriada que lleva su nombre y estación de tren, culminada el fin de semana de la primera semana de septiembre:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/09/01/29468/

TRAGEDIA TAURINA EN ALCALÁ LA REAL (26.08.2016): En el jienense pueblo de Alcalá La Real, cuatro años antes de que se hundiera la plaza de toros de Jimena de la Frontera, también había ocurrido un episodio de similares características:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/26/29375/

DESGRACIA TAURINA EN JIMENA (17.08.2016): El hundimiento de la plaza de toros de Jimena acontecido el 17 de agosto de 1961, donde hubo cinco muertos y cientos de heridos, entre ellas la hija del Primer Ministro de Reino Unido:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/17/29346/

EL PREGÓN A JIMENA QUE NO FUE (01.06.2016): En el año 2003 el ayuntamiento me nombró pregonero de aquella feria de Agosto. Cuando subí al escenario, me olvidé del guión que llevaba escrito para entregarme a las historias de mi infancia y adolescencia que me inspiraban los vecinos presentes. Ahora, localizado el texto que llevada redactado porque se me extravió, lo hago público :  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/29/28784/

EL CINE DE VERANO EN JIMENA (13.05.2016): Recorrido por lo que fue esta sala cinematográfica en la temporada veraniega y calurosa:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/13/28738/

EL CINE CAPITOL (25.04.2016): Radiografía sobre la sala cinematográfica y espectadores de invierno en Jimena:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/25/28693/

BARES DE JIMENA (04.04.2016): Descripción sobre bares y clientes que lo visitaban para beber, tapear y charlar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/04/28375/

LA GASTRONOMÍA JIMENATA QUE FUE (03.03.2016): Un recorrido por los platos tradicionales, con el recetario de sus ingredientes y su evolución hasta hoy:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/03/03/28125/

ENTRAÑABLE AURELIO (19.02.2016) De la mano del taxista de Jimena recorriendo aquellas carreteras, paisajes y paisanajes de mi infancia en los coches de la época:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/02/19/27623/

LA MIRADA A LA GUERRA DESDE LA NIÑEZ (01.12.201): Cómo viví desde chico la Guerra Fría que se desarrollaba, como el accidente de bombas atómica caídas en Palomares, el bloqueo a Cuba por el despliegue de los misiles soviéticos o la carrera espacial:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/12/01/26981/

TOROS EN LA JIMENA DE 1957 (16.09.2015):  Crónica de una historia local que recupero limpiando bolsas de recortes de prensa y apuntes manuscritos del pasado:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/09/15/26318/

CÓMO ÉRAMOS: ADOLESCENCIA, SCOUT Y MÚSICA (01.11.2012) Contiene las relaciones y vivencias de aquellos jóvenes y la música que oíamos de Radio Gibraltar así como los discos de vinilo que nos llegaban desde El Peñón:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/11/01/12928/

HACIA EL IIº REENCUENTRO DE LOS CLUBES DE JIMENA (18.04.2015): Tal como somos, medio siglo después de aquella adolescencia:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/04/17/25415/

CUANDO DE NIÑO ME FUI DE CINE  (02.10.2012): Un apunte biográfico de mi infancia con la actriz sueca, Anita Ekberg, el español Fernando Fernán Gómez y el italiano, Vittorio de Sica:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/10/02/11624/

CÓMO LLEGÓ LA IIª REPÚBLICA Y SU PRIMER ALCALDE A MI PUEBLO (13.04.2014) La sencilla historia sobre cómo se enteraron radiofónicamente de la llegada de este acontecimiento histórico:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/13/22541/

LA HISTORIA DEL DOCTOR MONTERO (13.09.2014): Una sacrificada y sufrida biografía la del médico de mi pueblo comprometido con la causa de la democracia y la IIª República:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/09/13/23993/

CRISIS Y EMIGRACIÓN EN EL MEDIO RURAL (24.02. 2015): Cómo fue y las secuelas dejadas por la emigración de la décda de los sesenta del pasado siglo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/02/24/25187/

MI PESADILLA CON WERT (18.03.2012): El relato a través del sueño sobre el modelo de enseñanza bajo el franquismo y que al parecer tenemos que volver con la LOMCE:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/03/18/6032/

GIBRALTAR, ESA GRAN COARTADA DE RAJOY (12.08.2013): No solo le sirvió el estribillo, “Gibraltar español”, a Franco para desviar las tensiones contra su Régimen, sino que también lo ha empleado Rajoy para tapar su corrupción:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/08/12/18762/

B) LA MEDICINA Y LA SANIDAD DE JIMENA A LO LARGO DEL SIGLO XX.

EL EXILIO DEL DOCTOR ORTEGA Y EL RETORNO DE DOÑA PURA (3ª PARTE) (08.02.2018) En esta tercera y última parte de la biografía, se relata la traza del facultativo en el exilio hasta que acontece su fallecimiento en Caracas; acompañado siempre de la historia que paralelamente fue acaeciendo a su entorno familiar:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/02/08/34163/

EL DOCTOR ORTEGA DURÁN Y LA GUERRA CIVIL (2ª PARTE) (29.01.2018) Los hechos más significativos que le sobrevinieron a este médico de Jimena durante la contienda bélica, desde que tuvo lugar su inicio, 18 de julio, hasta el final, 1 de abril de 1939 con su salida por la frontera de Port Bou al exilio, primero a Francia:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/01/29/34056  

LA BIOGRAFÍA DEL MÉDICO DE JIMENA, GUILLERMO ORTEGA DURÁN (22.01.2018): Los antecedentes familiares y los acontecimientos vividos por el médico, Guillermo Ortega Durán -originario del malagueño pueblo de Montejaque que ejerció de facultativo en el gaditano municipio de Jimena de la Frontera- que sucedieron desde su nacimiento hasta que estalla el alzamiento militar el 18 de julio de 1936:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/01/20/33940/

EL PRACTICANTE REPUBLICANO DE JIMENA, JUAN ARJONA GIL (23.08.2017): La aventurada vida de un autodidacta que empezando por barbero fue el practicante y dentista en Jimena hasta verse por su condición de cenetista y masón teniendo que huir de España para conocer otras miserias en el Túnez del norte de África como fue el campo de concentración donde fue recluido y colateralmente otra guerra, esta vez mundial, hasta marchar a Venezuela donde hallaría al la paz y el reencuentro feliz con su familia jimenata pero lejos de su tierra y de los suyos:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/23/32607/

ARAGONCILLO, FARMACÉUTICO EN JIMENA (15.08.2017): Higinio Aragoncillo Sevilla, estuvo durante un corto periodo de tiempo ejerciendo el oficio de boticario en Jimena (desde finales de 1950-1953) Su biografía, la de sus antecesores familiares, también farmacéuticos, y los vínculos parentales de este apellido con el municipio gaditano:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/14/32536/

EL FARMACÉUTICO DE JIMENA, JOSÉ SÁNCHEZ DE MEDINA (07.08.2017)  La vida del boticario, dentro de una saga familiar de la misma profesión, que procedente del gaditano municipio de Ubrique ejerció en la localidad de Jimena durante un dilatado periodo de tiempo (1917-1969) desde su primera plaza hasta su jubilación:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/07/32465/

El DOCTOR MONTERO, LA VIDA ROTA DE UN HOMBRE BUENO (01.08.2017) Los avatares ampliados y exhaustivo por las que atravesó el médico Montero, que tras una dichosa biografía inicial sin embargo con el alzamiento militar de 1936 vio destrozada su profesión así como la propia vida y la de toda su numerosa familia.  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/01/32388/

EL MÉDICO LASTRES DE LA ESTACIÓN (23.07.2017) Una historia que va más allá de una mera biografía médica. Ilustre galleguista, descendiente de una saga de prestigiosos facultativos, aterrizó en Jimena con el silencio sobre su pasado republicano y con la modestia y la discreción que caracterizó su personalidad así como el ejercicio de la profesión:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/22/32226/

EL MÉDICO JUAN MARINA (2ª PARTE) (15.07.2017) Continuación referido a la esposa del médico y familia, su descendencia así como a la vida del hermanastro, Antonio Marina Gutiérrez:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/14/32147/

EL MÉDICO MARINA DE JIMENA (10.07.2017) La biografía del jefe de la saga de los Marinas, José Medina Soria, así como la del médico que ejerció en jimena, su hijo, Juan Marina Bocanegra:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/10/32092/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 2ª PARTE (03.07.2017) Segunda parte de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/02/31989/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 1ª PARTE (26.06.2017) Parte inicial de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/25/31802/

C) HITOS MÁS SIGNIFICATIVOS DE JIMENA ANTERIOR AL SIGLO XX

IBN’ASHIR, EL JIMENATO MUSULMÁN UNIVERSAL (01.09.2017): La interesante trayectoria de un autodidacta jimenato de religión musulmana que en su exilio en Marruecos vivió en profundidad la espiritualidad del Islam y logró sin aspirarlo, desde su muerte acontecida en la ya lejana fecha de 1363 y de forma ininterrumpida hasta nuestros días, ser reconocido como personaje histórico de relevancia internacional:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/30/32690/

ANEXO II: TRILOGÍA SOBRE CASTELLAR DE LA FRONTERA.

DE JIMENA A CASTELLAR PARA VER MI PRIMERA NOVILLADA (06.11.2016): Cómo percibí el lugar en que se celebró y el transcurso de mi primera asistencia a una peculiar corrida taurina:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/11/06/29871/

LA CASTELLAR QUE CONOCÍ EN 1960 (06.12.2016): En qué situación de extremo subdesarrollo se encontraba este municipio y el cambio espectacular que se produjo en tan poco tiempo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/06/29970/

CASTELLAR Y LA CASA DUCAL DE MEDINACELI (26.12.2016): Historia de Castellar y de la casa nobiliaria que la dominó durante un largo periodo con prácticas semifeudales y las distintos avatares divergentes que les vinieron sucediendo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/25/30239/ 

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