JIMENA CERRADA (1): EL FISCO (12.03.2018)

Posted on marzo 12, 2018

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JIMENA CERRADA (1): EL FISCO

Ignacio Trillo

Hubo dos días en Jimena donde en un instante el pueblo se cerraba y quedaba como un desierto, sin un alma en la calle. Las puertas de los portales se atrancaban por dentro y se retiraba cualquier cartel de la calle que pudiera dar señales de vida en el interior de las moradas.

Hasta la niñería que lo vivíamos con cierto desasosiego teníamos claro lo que ocurría sin tener que preguntar a los mayores. Se trataba, o de la venida a la localidad procedente de Cádiz del fisco -la administración fiscal, lo que ahora es la Agencia Tributaria- o que había un gran incendio en la sierra.

Calle José Antonio Primo de Rivera, hoy calle Sevilla. Ante la alarma de que viene el fisco, todo se vaciaba y no quedaba un alma en la calle, con las puertas de las casas bien cerradas. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

En esta entrada relataré el primer episodio. Cuando Jimena quedaba muerta con todo clausurado, no solo tiendas sino también los bares y demás negocios, con motivo de que se había filtrado con antelación o se había corrido, de boca en boca, con alarma y pánico entre los mayores, que proveniente de Cádiz hacía acto de presencia Hacienda en labor de inspección.

“¡Qué viene el hombre del saco!”, era el lenguaje popular que se empleaba en el pueblo para comunicarse de unos a otros que venía la fiscalía.

Eran tiempo de posguerra interminable. El fisco era tan temido para unos como Franco para otros. Así, se decía en voz baja que uno fusilaba o encarcelaba pero el otro o hundía el negocio o dejaba lisiado económicamente y entrampado para toda la vida a sus titulares. Foto: Google.

Ello obligaba a que interviniera la Guardia Civil, que le iba indicando a esos inspectores de Hacienda los lugares exactos donde se hallaban los establecimientos públicos de ventas que estaban cerrados a cal y canto. Peinaban todo el pueblo, buscando, sobre todo, las tiendas y comercios que no estaban dados de alta, que eran casi todos.

La Guardia Civil iría indicando a los inspectores de Hacienda donde se hallaban los establecimientos que deseaban ser objeto de visita fiscal para a continuación ir llamando a sus puertas. A veces, ante los que se resistían, golpeando con las culatas de sus fusiles hasta que se le abrían. Foto: Google.

En aquel tiempo, era rara la casa que en su parte baja no albergara un pequeño negocio: de alimentación, bares, cantinas, barberías, zapaterías y en menor cuantía, de tejidos, pastelerías, productos de elaboración propia, chucherías, sastrerías, talabarterías… y en sus patios interiores no bubieran: gallinas ponedoras, pavos, cerdos…

El abundante contrabando proveniente de Gibraltar y el numeroso desempleo generado por la precaria economía de subsistencia de entonces, basada en el campo, el monte y la ganadería, exigía sobrevivir con lo que fuera; casi siempre bajo una clandestinidad que era incompatible con satisfacer las obligaciones con el erario público.

Habría que situarse en aquella Jimena dónde los pilares fundamentales de su economía local estaban sustentados en el auto consumo de los aprovechamientos agro-ganaderos y forestales del entorno, y, como demanda procedente del exterior, la compra de cuanto podía adquirirse del contrabando de Gibraltar siempre que el bolsillo lo permitiera.

El barrio de la Atunara en la Línea de la Concepción, siempre tan deprimida económicamente, era centro del contrabando entonces con Gibraltar. Tras el cierre de la Verja, donde cundió aún mayor desempleo en la localidad, fue nido de entrada del “caballo”, la heroína, que mató a toda una generación de jóvenes. Hoy vuelve a ser noticia nacional, al rebrotar el tráfico y consumo del hachís por las mafias del Estrecho. Fuente: Portal de facebook, “La Línea de la Concepción en Blanco y Negro”.

Así, en la mayoría de las entradas de las casas había un pequeño mostrador o mesa para despachar y hasta una romana para pesar lo que fuera.

Esa esa economía particular de Jimena, había una figura en el pequeño comercio, en la actualidad ya desaparecida, que era desempeñada prioritariamente por mujeres. Me refiero a las recoveras, también llamadas: cosarias, matuteras o estraperlistas, aunque entre estos vocablos siempre caben leves matizaciones diferenciales.

Tabaco de picadura procedente de Gibraltar

En el varón, sin embargo predominaba el término de contrabandista, que campo a través montado a caballo transportaba, igualmente con salida ilegal de productos desde el Peñón, fundamentalmente tabaco rubio, en cajetillas, o de picadura empaquetado; en este último caso era preferible la marca “Montecristos”.

Aunque las rutas que seguían los contrabandistas eran bien conocidas por la Guardia Civil, no obstante a veces se producía una complicidad entre ambas partes, por lo que, una vez pillado, a cambio de una fracción de la carga, se hacía la vista gorda. Aquí las ventas al consumidor no se realizaban, por cautela, a través de las tiendas, sino más discretamente de mano en mano o llevándolo a domicilio. El tabaco español de aquel tiempo era de pésima calidad.

Las recoveras abundaban en Jimena. Entre las más populares: “Las Zapateras”, que eran dos hermanas “mocitas” y vivían en calle Santa Ana; María Jiménez de calle Romo; o Frasquita Ríos, de calle Cruz del Rincón.

Eran vecinas que viajaban por las mañanas al litoral campogibraltareño para hacer, en primer lugar, las ventas de productos que portaban desde el pueblo.

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Los carniceros de Jimena también hacían su agosto con las recoveras, como delegadas de ventas que les salían gratis. En la imagen, en plena matanza: Pedro Reyes/ Manolo Ortiz Sanjuan/ Gabriel Meléndez Domínguez/ Fernando Navarro Ferrer/ Lucas Caballero Espejo/ Victoriano Sánchez Beffa. Fuente: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Esos días obligaban a algunas carnicerías, como la de Fernando Navarro Ferrer, “Caín” o “Luque”, a aumentar las matanzas para que se llevaran bastante carne y embutidos a La Línea y Algeciras de cara a su venta o trueque por productos que no hubieran en Jimena.

Con el dinero líquido obtenido, a continuación realizaban compras en esas mismas localidades para revenderlas a su vuelta en el pueblo. Normalmente de regreso a la localidad transportaban las mercaderías en un atiborrado autobús, más conocido por “La Valenciana”, que tres veces a la semana hacía el trayecto desde esas poblaciones costeras campogibraltareñas a Jimena.

El autobús La Valenciana que hacía tres viajes a la semana desde las poblaciones campogibraltareñas del litoral al interior, deteniéndose para descarga de personas y bultos a la entrada de Jimena. Foto: Google.

Señalado en flecha roja, el lugar exacto de la entrada del pueblo donde aparcaba “La Valenciana” y se descargaban los productos envueltos que traían las recoveras, justo detrás del muro que circunvalaba la antigua plaza de toros que también fue parque. Ahora en ese sitio se halla Correos. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

En menor ocasión, por motivaciones horarias o porque adivinaban que la Guardia Civil estaba esperando en la carretera, las recoveras hacían el retorno usando nuevamente del tren El Corto, medio de transporte preferido sobre todo en los tempraneros viajes de ida.

Este ferrocarril hacía el trayecto diario también por la tarde, pero esta vez de vuelta de Algeciras a Ronda. Igualmente se utilizada, cuando las últimas adquisiciones las hubieron hecho las recoveras en la Línea de la Concepción. Entonces tenían que tomar un autobús de la empresa “Esteban” que las transportaba a la estación de tren de San Roque.

El tren Corto que hacía dos recorridos por día. Por la mañana temprano, de Ronda a Algeciras, y en la tarde ya avanzada, de Algeciras a Ronda. Foto: Google.

A la llegada al pueblo de las recoveras, si procedían en el autobús, se quedaban a su entrada, en el lugar que está ahora Correos, junto al parque que hubo, que se encargaba Antonio Pajares Rivas de cuidar, y que ocupaba el antiguo albero de la plaza de toros que con anterioridad preexistió. Y si venían en La Barrunta, vehículo de servicio público fabricado en la localidad con un motor adquirido en Gibraltar, o en otro taxis tomado también en la estación de tren de los Ángeles de Jimena, se bajaban en el bar La Parada de Orellana, previo a enfilar a pie con la carga la cuesta de la calle Romo.

Taxis de Juan León Marchena, junto al bar La Parada donde quedaba su fin de trayecto, al inicio de la cuesta de la calle Romo. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

De esta manera, estas recoveras, hasta llegar a sus respectivos domicilios, subían la cuesta de la calle Romo cargadas de bultos a la cabeza, como si llevaran un cántaro de agua, o envueltos en tela que se echaban a las espaldas, colgando además en sus manos y brazos de vastas canastas de mimbres. Formaban parte a esa hora del atardecer, o ya de noche, de nuestro cotidiano paisaje local.información cádiz 25.02.1942

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Diario Información de Cádiz de 25 de febrero de 1942 dando cuenta de una multa de la fiscalía a una vecina con comercio de Jimena.

A pesar de la tardía hora que era para los niños en invierno, siempre me encontraba al lado del domicilio de la recovera que vivía, entre la casa de mi amigo, Pascual Ríos Sánchez, y  la panadería de La Guapa y Arenal. Su nombre era Carmen Fernández de Córdoba Jiménez, siempre tan guapa y elegante, y a la familia le llamaban La Romanera.

Su padre, Ramón Fernández de Córdoba, hombre de gran estatura, siempre con su boina, era policía municipal. Carmen, tenía otra hermana, de nombre Angelina, que se echó un novio guardia civil pero no cuajó y acabó en otra boda. Sus dos hermanos, Ramón, que empezó de barbero, y el mayor, de nombre Pascual, acabaron de guardias civiles; el primero fue destinado en Córdoba. La otra hermana, Pepa, tenía problemas de salud por cierta deficiencia producto de las fuertes “calenturas” (fiebres) sufridas en su cuarentena.

La vestimenta de hábito por una promesa ante la divinidad. Foto: Google.

La Romanera madre, más conocida por La Cotera, porque su padre trabajó como administrador de la finca El Coto de los Robledos, grandes propietarios de fincas y montes de Jimena, siempre vestía de morado y con un cordón amarillo con borlones recorriéndole la cintura y hasta el cuello, en señal de hábitos penitenciarios a consecuencia de una promesa religiosa realizada o en acción de gracia.

Era muy beata. Se dedicaba también a la costura, daba clases de corte y confección y por las mañanas tenía una especie de parvulario en su casa con niños pequeños aún sin edad escolar.

Era una familia muy trabajadora, aunque pudiera resultar curioso en aquella Jimena que se compatibilizara la fe católica, los guardias civiles, el policía municipal y el estraperlo de escasa dimensión, pero no entenderlo es tanto como ignorar las penurias que se pasaban, así como la obligada oficialidad consciente o forzada que había que soportar para sobrevivir.

fisco fidel jimena 1942

Diario Información de Cádiz de 25 de febrero de 1942 dando cuenta de una multa de la fiscalía a un vecino con comercio de Jimena.

Pues bien, a Carmen la recovera, desde pequeño la esperaba por las noches que regresara de sus compras al pueblo, en su misma calle para, con el recado que me mandara mi madre, comprarle: plátanos, chocolate, galletas, café, o mantequilla; según lo que trajera.

Mientras, su progenitora, Isabel, cuando se atrasaba, cada dos por tres asomaba la cabeza a la pequeña puertecita de la entrada de la casa adonde vivían, mirando impaciente en dirección a la esquina donde estaba la tienda de Orosia Gómez, a ver si llegaba de una vez su hija y no le hubiera pasado nada.

Carmen, había salido a primera hora de la mañana cargada de huevos, chorizos y morcillas de matanza, piñonates, dulces caseros, quesos y otros productos del campo para venderlo en la plaza de abastos de Algeciras, raramente también lo hacía en el mercado de La Línea, para a continuación con el dinero obtenido comprar y traerse lo que no hubiera en Jimena.

Matuteras vendiendo en la Linea de la Concepción mercancía procedente de Gibraltar a las que le compraban las recoveras de Jimena. Foto: Diario de Cádiz, 11.06.2017. “Matute”. 

Las recoveras, casi siempre, traían, oculto y entremezclados, artículos prohibidos originarios de Gibraltar. Por ello, los controles en carretera a estos autobuses por parte de la Guardia Civil, conforme fue aumentando políticamente la presión a la Roca, se hicieron cada vez más severos.

En aquellas fechas, el Peñón se convirtió en el gran pretexto que utilizaba el régimen de Franco, cuando le interesaba, para exacerbar el patrioterismo de los españoles con el objetivo de desviar la atención ante cualquier cisco interno o internacional que le surgiera.

Año 1949. Guardias civiles en la carretera para el control del contrabando procedente de Gibraltar antes de que dispusieran de unos puestos fijos constrídos de obra en los cruces de carretera o en las salidas o entradas a las poblaciones. Foto: Revista  Life.

Los agentes de la autoridad de verde y con sus brillantes tricornios, dotados de potentes linternas de mano sí era ya de noche, se subían a las bacas de esos medios de transportes colectivo por carretera, que eran por aquel entonces donde se asentaban las mercancías, registrando minuciosamente paquete por paquete, con lo que el retraso de estas cosarias en la llegada al pueblo se contabilizaría, posteriormente, incluso en horas.

Año 1963. Garita de control de la Guardia Civil, correspondiente al cruce de la carretera a Guadiaro con la que conduce a Tesorillo, cerca del puente de hierro. Foto: Portal de facebook de “Quiero a Tesorillo”.

Es más, la Guardia Civil, con el aumento de presión a Gibraltar, llegó a establecer puestos fijos construidos de obra al borde de las carreteras, en los cruces o entradas en los pueblos, obligando a parar a los vehículos que pasaban al objeto de ser registrados.

Justo antes de la entrada a la Estación de Jimena había uno. En el confluencia con la carretera del Tesorillo, a la altura de la estación de tren de Castellar, otro. Los más severos, eran: el de la encrucijada de El Toril, carretera de la Línea-Algeciras donde se tomaba la de Algeciras-Ronda y que pasa por Jimena; así como, en la salida de la Estación de San Roque, trascurrido el paso a nivel, hacia Jimena. Y en el encuentro con el acceso a la Almoraima situaron otro.

Los viajes empezaron a resultar de lo más pesados debido a esas obligadas paradas, reiterando los registros.

Momento del cierre de la Verja de Gibraltar, ocho de junio de 1969. Foto: Portal de facebook, La Línea de la Concepción en blanco y Negro.

Este hecho, junto al posterior cierre de la Verja de Gibraltar, acabó con la figura de la recovera en la economía rural de Jimena, lo que denotaba que sus mayores márgenes de beneficios para sobrevivir venían precisamente de los productos a despachar procedentes del contrabando.

También la citada familia Romanera, tuvo que emigrar, en su caso primero a Algeciras y más tarde a Barcelona.

Hasta que sucedió ese cierre de fronteras de Gibraltar por parte del régimen de Franco, fueran las recoveras las que más pánico contraían cuando se daba la voz de alerta de que: ¡se ha presentado el fisco! Porque ello podía significar la clausura del establecimiento o la imposibilidad de hacer frente a la sanción económica que les recaía con la consiguiente clausura del negocio.

Igualmente, la economía tan sumergida y de tanto trapicheo que desarrollaba en Jimena, carente de papeles y de facturas, hacía muy compleja la labor de supervisión e inspección fiscal. Si a ello le sumamos que la mayoría de los trabajadores del campo no eran dados de alta y bregaban por días o ratos, sin nóminas alguna, nos da otro dato del por qué había tanto miedo a ser inspeccionado.

A colación de las apariciones por Jimena del fisco, me viene a la memoria, una anécdota que sucedió en el pueblo y que en aquellas fechas sería comentada de forma jocosa por los que reservadamente accedieron en detalle a la información del episodio, entre ellos, y tiempo después al suceso, mi padre al que se lo escuché.

Alfonso Corbacho Sánchez con su familia. Su hija, Antonia, su hijo, Pedro, y su mujer, Antonia Espinosa Trujillano. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Existió en el pueblo un personaje famoso por sus ocurrencias, por las historias que contaba, en su mayoría inventadas, también por su especialización en poner motes que muy pronto se extendían entre la población -sería célebre el que le dedicó al marido de su sobrina, Irene Corbacho Álvarez, como muy mal avenido por el afectado- pero sobre todo por las bromas tan pesadas que solía gastar.

Se trataba de Alfonso Corbacho Sánchez. Su hija, Antonia, le echaba una mano en la tienda y su hijo Pedro llegó a ser el cartero del pueblo.

El entrañable, Pedro o Perico Corbacho, hijo de Alfonso, que sería durante toda su vida profesional el cartero de Jimena. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Alfonso tenía una tienda al inicio de calle Barrera, tras la guerra civil, le pusieron, calle Queipo de Llano; final de la calle San Sebastián conforme se venía desde el Paseo, haciendo esquina con el callejón de la Guapa.

Alfonso Corbacho Sánchez, en una de sus poses habituales a la puerta de su tienda. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Un mediodía, tras el cierre de los colegios escolares por finalización de las clases matinales para el almuerzo, se encontraba Alfonso sentado, como hacía habitualmente en la acera del portal de su tienda. Figuraba como siempre, viendo pasar el tiempo y las gentes para hacer su particular comentario chistoso, ataviado con su típico sombrero, faja negra de banda ancha situada más abajo de los sobacos y del pecho pero por encima de la cintura, dotado de un garrote que fijaba en el suelo con el que se apoyaba presionando con las dos manos.

Guillermo Ruiz Jiménez, persona muy inteligente y estudiosa. Era de Algeciras. Hizo el magisterio en Cádiz y sacó plaza en Jimena como maestro de escuela nacional donde conoció a la vecina, Paca Pérez Gil. Acabó casándose y teniendo varios descendientes. Aquí los vemos en la romería anual de 1947 que transcurría en La Almoraima. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA

Alfonso Corbacho al ver salir a escasos metros de su casa al maestro de escuela, don Guillermo Ruíz Jiménez, procedente del aula de alumnos que estaba situado en la primera planta del inmueble que tenía prácticamente enfrente, junto a la despensa de churros de Frasquita la Francesa y donde más tarde vivió el matrimonio formado por Cayetano Lobillo y su sobrina, Rufina Corbacho Álvarez, no se le ocurrió otra cosa que llevar a cabo una de sus diabluras más macabras.

La familia Lobillo Corbacho constituída por el matrimonio entre Cayetano y Rufina. Cuando se casaron se fueron a vivir a la casa donde don Guillermo, anteriormente impartía sus clases porque era escuela nacional. Ya había dejado de serla. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Al ver salir al docente del portal de la escuela y darles las habituales, buenas, bajo el rutinario formato: “¡vaya usted con Dios, don Guillermo!, esta vez, al recibir el tendero la consiguiente respuesta de cortesía del enseñante, no quedó ahí la cosa.

Tras una leve pausa y una vez que el maestro le dio la espalda y se disponía a seguir la calzada de calle Calvo Sotelo, hoy Jincaleta, donde vivía a escasos metros de la escuela en dirección a las cuatro esquinas; un enigmático vozarrón procedente de Alfonso donde le decía: “¡don Guillermo, le veo a usted muy tranquilo!”, hizo que el aludido docente volviera la cabeza atrás con cara sorprendida por no saber a qué se refería, respondiendo con que sí pasaba algo.

Alfonso, poniendo gesto de seriedad a la vez que cara de preocupación, le comentó: “¿No se ha enterado usted que su suegro se ha puesto muy grave?”, para proseguir: “¡No sé, sí cuando llegue a su casa se lo va a encontrar vivo!”.

Don Guillermo, sin tan siquiera poder volver a musitar algo de sus labios, en vez de seguir para su casa, dio marcha atrás para tomar como una bala la empinada calle Queipo de Llano. Tras pasar por el callejón de la Farmacia, dobló y cogió zumbando la calle Sevilla para seguir por su prolongación de Héroes de Toledo, hoy también calle Sevilla, de cara a llegar cuanto antes y apenas sin respirar al domicilio familiar del suegro, sito en el barrio arriba dando esquina con el inicio de la rampa, calle Calzada, paralela al callejón Techado; ambas desembocan en calle santa Ana

Francisco Pérez Gil “Paquito”, suegro de Guillermo Ruiz, dueño de una tienda de tejidos, a la vez que representante de varias firmas comerciales que recibió con sorpresa la irrupción de su yerno en la tienda a esa hora tan inhabitual en él. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Al entrar en la tienda que tenía su suegro en el bajo de la linda casa donde vivía con su familia, al verlo al fondo, en su cotidiana postura tras el mostrador sentado en el sillón, sin esperar un segundo más, le preguntó con ansiosa voz alta: “Señor Francisco, ¿cómo se encuentra?”. El progenitor de su pareja, sorprendido, por la cara desencajada que portaba y el color blanco que mostraba su rostro, le contestó: “Yo bien, ¿pero qué le pasa, Guillermo?”, a lo que ya el maestro no pudo responder porque se le echó encima para abrazarlo fuertemente.

Calle entonces Héroes de Toledo, hoy prolongación de la calle Sevilla, donde a mano derecha de la imagen comenzaba la rampa de calle Calzada. En ese inmueble que se muestra en primer plano, vivieron los suegros del maestro don Guillermo, donde se desplazó aquel mediodía en un santiamén después de atravesar todo el pueblo para comprobar el estado de salud de su suegro debido a la broma que le gastó, Alfonso Corbacho. Precisamente en esa casa vivió también el matrimonio formado por Eulalia Gómez García, hermana de los huérfanos de la Estación, y José Luís Pérez Gil, empleado del ayuntamiento y vendedor de joyas, que era hijo de “Paquito”, el suegro de Don Guillermo: Foto: Portal de Facebook de Francisco Vega.

Una vez sobrepuesto, y aún latiéndole el corazón por encima de lo normal, don Guillermo le relató la funesta broma que le había gastado el tendero Corbacho. A lo que el suegro, consolándole, le manifestó: “¿Pero no lo conoces? para añadirle cariñosamente: “¡ay, que tonto eres, te ha engañado como a un niño!”.

Ello, a pesar de los más de treinta tacos que ya había cumplido don Guillermo y alrededor de los casi dos metros que medía.

Año 1943. El maestro don Guillermo se destacaba también por su altura. Era, asimismo, un gran amante del deporte. Con sus alumnos formó uno de los primeros equipo de fútbol del pueblo. Aquí lo vemos, junto a : Sentados: José Cuenca Merino./ Sarrias, David Cuenca/Antonio Calabria/ Felipe Gómez. De pie: Mota/José Riquelme Sánchez/ Alfonso Sánchez Castilla/ Paco Piñero Jiménez. No identificado/ José Gómez/ el propio, Guillermo Ruiz Jiménez (maestro de escuela). Atrás del grupo con corbata: el maestro, José Capote Pro (maestro de escuela) Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Don Guillermo, tras superar el mal trago, prometió vengarse de esa burla sin escrúpulo que tan ridículo lo había dejado. No estaba dispuesto a dejar en el tintero el episodio dramáticamente vivido.

Así pues, una vez repuesto, desandando el camino hecho, bajó en dirección a su casa. Hizo el mismo itinerario pero en sentido contrario. En el tramo final, no obstante, por medida de precaución cambió el rumbo para no toparse con Alfonso, por si aun se hallaba en su puerta, de cara a evitar en caliente enzarzarse en una bronca de reproche sobre el pesado y desagradable incidente que le había jugado.

Así pues, en vez de tomar el callejón de la farmacia para recorrer de nuevo calle Queipo de Llano, hoy Barrera, prolongó su bajada por calle Sevilla para doblar, una vez que llegó a las cuatro esquinas del barrio de abajo, por la de Calvo Sotelo, hoy Jincaleta, y continuar por la acera izquierda que llevaba a su domicilio.

En ese recorrido, le dio tiempo de madurar y fijar en detalle la iniciativa de respuesta que iba a tomar.

Alfonso, no es que fuera austero, sino que era muy agarrado. Además, a pesar del descaro y el desparpajo que siempre mostraba, como muy echado para adelante así como con aires de ir de sobrado y perdonando vidas, en el fondo era un cagao. Así que la réplica que pensó don Guillermo debía atacar de frente las debilidades que parecían innatas en el pesado guasón.

En esta dirección, pocos días después, siendo primera hora de la mañana del sábado, se presentarían en el pueblo dos señores desconocidos trajeados de oscuro y encorbatados, bajándose de un coche de color negro, modelo Austin, que aparcó cercano a la fachada de la escuela y en frente de donde vivía Alfonso; entonces apenas había acera y casi todas las calles se hallaban empedradas hasta dar con el filo de las casas.

coche aparcado calle jincaleta

Vista de la calle Calvo Sotelo, hoy Jincaleta, desde la tienda de Alfonso Corbacho. A mano derecha, al filo de la imagen, aparcó el coche con los dos forasteros, junto adonde estaba la escuela de don Guillermo. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Los dos forasteros se dirigieron directamente a la tienda de Alfonso Corbacho que se hallaba a escasos metros, dotados de sendos maletines de mano.

Personado en su interior, preguntaron por él a su hija, Antonia, que se hallaba en ese instante de dependienta tras el mostrador, la cual dio un vocinazo de llamada a su padre.

Antonia, la hija de Alfonso Corbacho, de pie en el Parque que estaba a la entrada del pueblo, detrás el Monumento que había a los caídos en la guerra solo del bando franquista.  Fue antes una plaza de toros y ahora alberga el centro escolar IES Nuestra Señora de los Ángeles. Sentada, acompañándola se encuentran sus amigas, Angelita Castilla Gómez y Encarna. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Apenas pasó un minuto, apareció la oronda y desgarbada figura de Alfonso, vestido aún con el pijama.

Antes de que le diera tiempo a preguntar que quiénes eran y qué querían, ambos personajes mostraron unos carnets de gruesa cartulina de color marrón, donde figuraban sus fotos, con sellos por sus laterales, identificándose como inspectores fiscales.

Cuando a Alfonso Corbacho le fue mostrado el carnet de inspector de Hacienda, se jiñó vivo. Foto: Google.

El otro carnet de Hacienda que del acompañante que le pudo haber sido mostrado a Alfonso Corbacho para rematar sus temblores. Foto: Google.

Alfonso, comenzó de inmediato a sudar en frío mientras sus piernas se echaron a temblar y sin poder articular ni una sola palabra. Se quedó completamente jiñao.

Tras unos violentos segundos de silencio, los dos extraños se miraron el uno al otro para decirse: ¿empezamos con nuestra tarea?

Comenzaron pidiéndole la lista exhaustiva con los precios de los distintos artñiculos que vendía en la tienda, a lo que Alfonso, tras pensarse cómo salir del aprieto, mostró una pizarra que poseía en el otro extremo del mostrador con señales de haber estado antes escrita con tiza y luego borrada, excusándose de que, por la hora tan temprana que era, todavía no le había dado tiempo de escribir la relación que se le requería.

Pizarra como la que mostraría el atacado por los nervios, Alfonso Corbacho. Foto: Google.

Halló como respuesta por parte de uno de los inspectores, que dicha relación tenía que venir mecanografiada en un oficio con el sello y el visto bueno con firma de haber sido aprobada por la Comisaría General de Abastecimientos y Control de Precios de la Delegación Provincial de Cádiz del Ministerio de Industria y Comercio.

En consecuencia, procedieron a abrir una de las dos carteras de mano que portaban para sacar un cuaderno de impresos de cara a abrir un primer expediente de infracción a la normativa en vigor sobre medidas obligatorias de cumplimentar por los establecimientos abiertos al público.

El aumento de los temblores y el nerviosismo ya con carácter generalizado se hicieron más patentes en Alfonso.

A continuación, procedieron a abrir otras actas de sanción por tener entremezclados y no hallarse en dependencias distintas, productos alimenticios para el consumo humano, como garbanzos, lentejas y habichuelas, con otros para los pájaros, como alpiste, o hojas de morera para los gusanos de seda.

A la vez, sin parar de comentar el uno hacia el otro: “¡Vaya caos que tiene!” “¡Verá lo que le va a caer!”, en tanto el más serio le respondía: “Con lo que llevamos visto, esta tienda está para ser cerrada y el dueño para ser desposeído de sus bienes”.

Las cajas registradoras en las tiendas fueron sustituyendo a las cuentas hechas a lápiz en un trozo de papel estraza de color marrón que servía para envolver los mandados. Foto: Google.

Otros expedientes sancionadores recayeron al comprobar los visitantes que la caja registradora no funcionaba, con lo que no pudieron comprobar las ventas últimas realizadas. Asimismo, al verificar que la báscula del peso estaba manipulada.

Las básculas eran una de las primeras cosas a comprobar en las inspecciones del fisco y las que levantaban más actas de infracción. Foto: Google.

De este modo, estuvieron atareados hasta que con el paso del tiempo uno se dirigió al otro para comentarle que fuera ya acabando. Que no se olvidara que se habían hecho el compromiso de aprovechar el viaje a Jimena para poder volver a encontrarse con su gran amigo, Guillermo Ruiz, con el que no se veían desde los tiempos en que estudiaron juntos el bachiller.

Entonces fue cuando Alfonso, respirando hondo, se quedó con la película de este comentario. En toda la nebulosa por lo que le caía, tal vez vio un primer postigo abierto como posible tabla de salvación.

Una vez que, tras la firma que le exigieron a cada una de las actas de transgresión que le levantaron, se marcharon los que dos horas antes se habían presentados como pertenecientes al fisco. Alfonso, antes que nada encontrándose totalmente indispuesto, también sus tripas, se fue directo y rápidamente con destino a aquellos retretes de época, al objeto de evacuar la insoportable carga orgánica que había estado conteniendo a duras penas pero que ya le era imposible retener un segundo más, consecuencia de la descomposición que le significó a su organismo la brusca e inesperada visita de esos señores tan severos e implacables.

Acabada con prisas la faena, llamó de inmediato por teléfono al maestro don Guillermo, que se hallaba a esa hora en su casa al no ser día lectivo para impartir clases. Aún no le había dado tiempo a que llegaran a visitarlo sus antiguos colegas de clase.

Pedro Corbacho Delgado e Irene Sánchez Marchena, padre y madre, ya fallecidos, de Alfonso. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Alfonso, hecho un flan, con la mirada puesta en el techo de la habitación, acordándose de sus difuntos padre y madre para que le echaran una mano, medio llorando y costándole articular palabras, le contó a don Guillermo, en primer lugar, la buena nueva de que unos amigos de su época de estudiantes le iban a visitar a su domicilio de un momento a otro. A continuación, la mala noticia de lo que había sucedido, rogándole que fuera piadoso e hiciera algo por él, que estaba dispuesto a pagarles por lo bajini lo que fuera con tal de evitar que le cerraran la tienda.

A esa petición, solo encontró una fría y mesurada repuesta por parte del maestro, con prudentes y medidas frases, tales como: “Alfonso, debe usted de entender que lo que me pide es muy delicado. Hay que tener mucho cuidado con esas cosas. Ya veremos lo que puedo hacer, si es que cabe algo. Tengo que pensarlo bien. Vamos a ver cómo se produce ese reencuentro y si me cuentan a lo que han venido. No le puede asegurar que hoy pueda hacer algo, porque ni sé quiénes son. Yo ya no me acuerdo totalmente de esa época…”.

La desesperanza de Alfonso fue a más tras el jarro de agua fría que le significó esta templada reacción de Guillermo.

Esa misma tarde volvió a llamarlo para ver cómo se había desarrollado el encuentro y hallar respuesta a sí se había atrevido a manifestarle que le perdonaran su situación de ilegalidad en base a la relación de vecindad y amistad que ambos se profesaban.

El joven, Ernesto Cuenca Cobalea, tras el mostrador del recién recuperado bar que había a la entrada del Paseo y que fue de su padre, Juan Cuenca Navarro, al que se lo incautaron para poner la sede de Falange Española tras huir y acabar en el exilio en Francia por ser socialista y activo militante republicano. Allí Guillermo Ruiz, brindaría con sus antiguos compañeros de bachiller. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA. 

Don Guillermo, le respondió que los había reconocido y que todo se había desarrollado de forma muy afectiva, acabando en el bar de Ernesto Cuenca, que estaba al lado de su casa, para brindar por ese reencuentro con una copa de vino fino “Tío Pepe” para celebrarlo, y que aunque antes le habían contado el motivo de su personación en Jimena, sin embargo habían sido totalmente reservados en los detalles y sus resultados. Que no obstante, se había quedado con sus teléfonos particulares y la dirección de sus domicilios familiares.

Toda la semana siguiente estuvo Alfonso tremendamente inquieto, siempre a la puerta de su tienda y atento al horario de la escuela de don Guillermo, a cuyo inmueble no perdía de vista, ávido de conocer novedades; eso sí, cada vez con más ojeras en la cara de las malas noches que pasaba sin dormir, y recibiendo la misma y calculada cantinela a su pregunta por parte del maestro: “En eso seguimos, señor Alfonso”.

Curso 1946-47. Don Guillermo con sus alumnos seguía atareado con sus clases, en tanto Alfonso Corbacho, a escasos metros, no paraba de cavilar en su cabeza sobre el futuro negro que se le avecinaba. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Así, hasta que llegó el viernes. Entonces fue cuando don Guillermo se abrió y acercándose con cara optimista al portal de la tienda le dijo a Alfonso en voz baja, advirtiéndole previamente que no osara en compartir el secreto ni tan siquiera con su familia, que, tras muchos tiros y aflojas, había logrado de sus conocidos que fueran benevolentes. Que estaban dispuestos a dejarlo en pecata minuta a cambio de que el domingo los invitara a almorzar.

Para no dejar rastro geográfico en la capital gaditana, le manifestó que se desplazarían a la Línea de la Concepción, lugar donde nadie los conocían. Que el menú tenía que consistir en una mariscada para lo cual debía de acudir con suficiente dinero pero solo para pagar la comida.

Alfonso Corbacho, al fin puso cara de alegría y pudo respirar, no sin antes rogarle a don Guillermo que se sumara como un comensal más a esa tan grata noticia para él, tanto por el esfuerzo realizado como porque era una buena persona y se lo merecía.

Entrada entonces a la Línea de la Concepción, lugar en el que trascurriría la gran gula a costa del bolsillo de Alfonso Corbacho. Foto: Portal de facebook: “La Línea de la Concepción en Blanco y Negro”.

Y así aconteció a la hora del almuerzo del domingo siguiente por parte del encogido de Alfonso Corbacho, que tras los postres tuvo que acoquinar la suculenta factura, seguro que con el mayor placer de entre las que tuvo que pagar a lo largo de su dilatada vida.

Una vez que los comensales, incluido don Guillermo, comprobaron que Alfonso había abonado la pechá de comer que se dieron y por tanto no podía volverse atrás, procedieron a invitarle a un café.

A lo largo de la sobremesa, en un momento determinado, sería don Guillermo quien cortara la conversación que transcurría por cauce de relajación, al objeto de que sobre sus amigos y colegas del magisterio no recayera sospecha alguna de que fueran unos prevaricadores o proclives al cohecho.

En este sentido, le manifestó a Alfonso que sus allegados no eran inspectores de Hacienda sino también maestros de escuela, con ejercicio docente en la “especial” localidad de Algeciras donde además nacieron; nada de provenientes de Cádiz.

Asimismo, que el motivo de la trampa que le había gastado y a la que gustosamente se habían sumado sus colegas, era como piadosa venganza por la cabronada que le había gastado y de la que recordaba, difícil de borrar en su mente, aquel dramático recorrido cuesta arriba apenas sin respirar con destino a la casa de su suegro pensando que podía haber fallecido.

Alfonso Corbacho para esa anhelado almuerzo en La Línea se había puesto sus mejores galas. Como si hubiera rejuvenecido un cuarto se siglo y se hubiera situado a como se hallaba en el año 1922. Foto: Retratos de Jimena. Ediciones OBA.

Alfonso, cuya cara que puso era todo un espejo de sorpresa, muy seriamente, bajó la cabeza, como decaído o reflexivo, fijando su retina en la observancia del pozo del café de pucherete que había consumido momentos antes, en tanto los dos maestros de Algeciras se dispusieron a tomar una pose a la defensiva, temiendo tal vez que de un instante a otro el vaso del café con su tasa podrían volar hacia sus cabezas.

Pero he ahí que, muy propio también de un ya arrepentido Alfonso, se puso de pie y, dando un grito al camarero, pidió una copa de Machaquito para los presentes, de cara a brindar por la buena salud del suegro de don Guillermo.

Y así acabó este feliz desenlace que tuvo como trasfondo el miedo y el terror que en aquella Jimena se le profesaba al fisco.

El maestro don Guillermo, siempre muy estudioso, acabó obteniendo plaza en Algeciras, en la escuela de la Bajadilla donde llegó a tener de alumno a Paco de Lucía, aunque siempre viniendo a Jimena adonde se compró una casa de campo frente a Marchenilla. Ya demás mayor, compatibilizando el magisterio y su familia con hacer la carrera de Derecho y aprender la lengua árabe. Ejerció también la abogacía, abriendo un despacho que fue muy afamado en el Campo de Gibraltar, especializado en contenciosos con los países árabes. En la imagen, junto a sus tres hijos: Mariano, Loli y Paco, su sobrina política, Charo Pascual Pérez, y su mujer, Paca Pérez Gil. Foto; Retratos de Jimena, Ediciones OBA.

El relato que le continuará: JIMENA CERRADA (2): LOS INCENDIOS EN LA SIERRA

Agradecer para la reconstrucción de este relato, las aportaciones realizadas por: Ángeles Navarro Jiménez, María José Malagón Gómez, Pascual Ríos Sánchez, Cristóbal Navarro Mena, Juan Manuel Contreras Benítez, Aurelio Collado Riquelme y Juan León Espinosa.

ANEXO I: POST AUTOBIOGRÁFICOS RELACIONADOS CON MI VIVENCIA EN LA JIMENA DE LA FRONTERA QUE ME VIO NACER Y TRANSCURRIR HASTA MI ADOLESCENCIA.

A) LA COTIDIANIDAD Y LOS HITOS MÁS SIGNIFICATIVOS TRANSCURRIDOS EN JIMENA A LO LARGO DEL SIGLO XX

CHOQUE DE TRENES EN JIMENA (27.02.2018) A través de un accidente de tren sucedido en el año 1941 a la salida de la estación de San Pablo en dirección al municipio de Gaucín, se va poniendo al descubierto en aquel periodo de posguerra, la fuerte presencia militar y de presos republicanos que había en el municipio, así como las relaciones de pareja que empezaban a tener con las nativas de la localidad: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/02/26/34286/

EL BAILE EN “LOS TRES SALTOS” DE JIMENA (15.06.2017)  En la última década de los años cincuenta e inicios de la década de los sesenta del pasado siglo hubo un salón de baile que marcó a una generación. Cómo se divertían, la música de entonces, lo que se bebían:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/15/31855/

LA JINCALETA EN LA FINAL DE MADRID (09.06.2017) Sucedió a finales del año 1956. Jimena como única representante de Andalucía compitió con su baile de origen local, la Jincaleta, en la final de los Coros y Danzas de la Sección Femenina que se celebró en Madrid. Las peripecias que acontecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/09/31809/

LA CASA DEL JUZGADO DE JIMENA (01.05.2017) Destacaba una gran mansión que existe frente a la casa donde nací. Me adentro aquí para recorrer lo que no se supo de las biografías familiares que la habitaron y el origen histórico de este noble inmueble:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/05/01/31675/

LA CALLE Y CASA DE JIMENA DONDE NACÍ (26.03.2016) La calle San Sebastián de aquel tiempo. Cómo eran las tiendas donde comprábamos y cómo nos la arreglábamos cuando las cocinas aran de leña, no existía la calefacción, el agua no corría por las casas, no había ni lavadoras ni tampoco frigoríficos:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/25/31449/

“LAS PLAYAS” DEL MUNICIPIO DE JIMENA (16.03.2017) Cómo eran de primitivas las playas adonde los primeros jimenatos nos desplazábamos para bañarnos. Las odiseas de esos primeros viajes. Cuál era el paisaje físico y humano que ofrecía aquel litoral:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/13/31303/

COCHES Y CARRETERAS DE AQUELLA JIMENA (06.03.2017) Un recorrido de época sobre los primeros coches que llegaron al mercado, cómo se conducían, qué reacción provocaba entre la población y como eran las infernales carreteras por donde transitaban:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/03/06/31255/

LA MUERTE DE LOS PAPAS DE ROMA DESDE JIMENA (25.02.2017) Al igual que pudo suceder en cualquier otro punto del medio rural en aquella España tan profunda y de tan obligada religiosidad oficial, relato aquí desde el prisma de la infancia cómo se vivió en el pueblo que me vio nacer la muerte en tan solo cinco años de dos Pontífices del Vaticano, Pío XII y Juan XXIII:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/25/31152/

EL CUENTO DE LA CIGÜEÑA Y LA REPRODUCCIÓN (17.02.2017) La historia de una infancia donde la escuela para la enseñanza de la hechos mas elementales, considerados por la moralina estrecha imperante como delicados y no aptos para menores, se aprendían en la calle a través del contacto directo de los amigos, tales como de donde venían los recién nacidos y como las parejas engendraban a sus descendientes:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/17/31102/

UN JIMENATO EN LA FERIA DE TESORILLO (15.02.2017): Un recorrido por las relaciones entre personas de distinto sexo acontecido a lo largo de una gran parte del siglo XX, tomando como hilo argumental de la narrativa la historia real sobre los avatares que le acontecen a un jimenato que fue a ligar a la feria del Corpus de la entonces pedanía y hoy entidad local autónoma, San Martín del Tesorillo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/15/30992/

LOS ÁNGELES Y JIMENA CON LA FAMILIA LASTRES (05.02.2017): Pasado más de medio siglo, un recorrido por la Jimena y su Estación de tren de los Ángeles acompañado de una familia de octogenarios que así la vivieron en su tiempo de juventud y que tras marcharse del municipio han viajado de nuevo para volverla a recordar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/02/05/30708/

BARBERÍAS Y PELUQUERÍAS DE JIMENA (27.01.2017): La sociología que envolvía a la clientela, tertulias y prensa que se leía en aquellas barberías de la década de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado, así como lo que significó la irrupción en el pueblo de las peluquerías para señoras:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/25/30573/

LA GRAN NEVADA DE 1954 EN JIMENA (20.01.2017):  (El 3 de febrero de 1954) Jimena de la Frontera amaneció como nunca, con una inmensa nevada que casi todo lo cubría. Y en este caso desconocido y que no se ha vuelto a reproducir, narro cual fue la reacción de sus habitantes hasta que primero se heló y luego se derritió:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/19/30456/

LA DIVISIÓN AZUL EN JIMENA (09.01.2017): El relato de esta aventura del franquismo en apoyo a Adolfo Hitler, adonde llegaron dos jimenatos que atravesaron sinsabores múltiples por las penurias que padecieron:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/01/08/30335/

LOS ORÍGENES DEL FÚTBOL EN JIMENA (21.12.2016): La historia de la creación del club deportivo Jimena de fútbol asi como sus antecedentes, reconstruido a través de unos recortes familiares que casualmente hallé: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/19/30130/

LA TELEVISIÓN LLEGÓ A JIMENA A TRAVÉS DE SAN PABLO (21.10.2016): Las peripecias que ocurrieron cuando aparecieron los primeros televisores y cómo contribuyó a cambiar ciertas pautas del comportamiento de las gentes del pueblo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/10/19/29752/

LA NOVENA QUE VIVÍ (01.09.2016): Cómo fueron a lo largo de mi infancia los nueve días dedicados a la patrona de la localidad, la Reina de los Ángeles, en la barriada que lleva su nombre y estación de tren, culminada el fin de semana de la primera semana de septiembre:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/09/01/29468/

TRAGEDIA TAURINA EN ALCALÁ LA REAL (26.08.2016): En el jienense pueblo de Alcalá La Real, cuatro años antes de que se hundiera la plaza de toros de Jimena de la Frontera, también había ocurrido un episodio de similares características:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/26/29375/

DESGRACIA TAURINA EN JIMENA (17.08.2016): El hundimiento de la plaza de toros de Jimena acontecido el 17 de agosto de 1961, donde hubo cinco muertos y cientos de heridos, entre ellas la hija del Primer Ministro de Reino Unido:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/08/17/29346/

EL PREGÓN A JIMENA QUE NO FUE (01.06.2016): En el año 2003 el ayuntamiento me nombró pregonero de aquella feria de Agosto. Cuando subí al escenario, me olvidé del guión que llevaba escrito para entregarme a las historias de mi infancia y adolescencia que me inspiraban los vecinos presentes. Ahora, localizado el texto que llevada redactado porque se me extravió, lo hago público :  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/29/28784/

EL CINE DE VERANO EN JIMENA (13.05.2016): Recorrido por lo que fue esta sala cinematográfica en la temporada veraniega y calurosa:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/05/13/28738/

EL CINE CAPITOL (25.04.2016): Radiografía sobre la sala cinematográfica y espectadores de invierno en Jimena:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/25/28693/

BARES DE JIMENA (04.04.2016): Descripción sobre bares y clientes que lo visitaban para beber, tapear y charlar:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/04/04/28375/

LA GASTRONOMÍA JIMENATA QUE FUE (03.03.2016): Un recorrido por los platos tradicionales, con el recetario de sus ingredientes y su evolución hasta hoy:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/03/03/28125/

ENTRAÑABLE AURELIO (19.02.2016) De la mano del taxista de Jimena recorriendo aquellas carreteras, paisajes y paisanajes de mi infancia en los coches de la época:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/02/19/27623/

LA MIRADA A LA GUERRA DESDE LA NIÑEZ (01.12.201): Cómo viví desde chico la Guerra Fría que se desarrollaba, como el accidente de bombas atómica caídas en Palomares, el bloqueo a Cuba por el despliegue de los misiles soviéticos o la carrera espacial:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/12/01/26981/

TOROS EN LA JIMENA DE 1957 (16.09.2015):  Crónica de una historia local que recupero limpiando bolsas de recortes de prensa y apuntes manuscritos del pasado:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/09/15/26318/

CÓMO ÉRAMOS: ADOLESCENCIA, SCOUT Y MÚSICA (01.11.2012) Contiene las relaciones y vivencias de aquellos jóvenes y la música que oíamos de Radio Gibraltar así como los discos de vinilo que nos llegaban desde El Peñón:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/11/01/12928/

HACIA EL IIº REENCUENTRO DE LOS CLUBES DE JIMENA (18.04.2015): Tal como somos, medio siglo después de aquella adolescencia:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/04/17/25415/

CUANDO DE NIÑO ME FUI DE CINE  (02.10.2012): Un apunte biográfico de mi infancia con la actriz sueca, Anita Ekberg, el español Fernando Fernán Gómez y el italiano, Vittorio de Sica:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/10/02/11624/

CÓMO LLEGÓ LA IIª REPÚBLICA Y SU PRIMER ALCALDE A MI PUEBLO (13.04.2014) La sencilla historia sobre cómo se enteraron radiofónicamente de la llegada de este acontecimiento histórico:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/13/22541/

LA HISTORIA DEL DOCTOR MONTERO (13.09.2014): Una sacrificada y sufrida biografía la del médico de mi pueblo comprometido con la causa de la democracia y la IIª República:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/09/13/23993/

CRISIS Y EMIGRACIÓN EN EL MEDIO RURAL (24.02. 2015): Cómo fue y las secuelas dejadas por la emigración de la décda de los sesenta del pasado siglo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/02/24/25187/

MI PESADILLA CON WERT (18.03.2012): El relato a través del sueño sobre el modelo de enseñanza bajo el franquismo y que al parecer tenemos que volver con la LOMCE:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/03/18/6032/

GIBRALTAR, ESA GRAN COARTADA DE RAJOY (12.08.2013): No solo le sirvió el estribillo, “Gibraltar español”, a Franco para desviar las tensiones contra su Régimen, sino que también lo ha empleado Rajoy para tapar su corrupción:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/08/12/18762/

B) LA MEDICINA Y LA SANIDAD DE JIMENA A LO LARGO DEL SIGLO XX.

EL EXILIO DEL DOCTOR ORTEGA Y EL RETORNO DE DOÑA PURA (3ª PARTE) (08.02.2018) En esta tercera y última parte de la biografía, se relata la traza del facultativo en el exilio hasta que acontece su fallecimiento en Caracas; acompañado siempre de la historia que paralelamente fue acaeciendo a su entorno familiar:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/02/08/34163/

EL DOCTOR ORTEGA DURÁN Y LA GUERRA CIVIL (2ª PARTE) (29.01.2018) Los hechos más significativos que le sobrevinieron a este médico de Jimena durante la contienda bélica, desde que tuvo lugar su inicio, 18 de julio, hasta el final, 1 de abril de 1939 con su salida por la frontera de Port Bou al exilio, primero a Francia:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/01/29/34056  

LA BIOGRAFÍA DEL MÉDICO DE JIMENA, GUILLERMO ORTEGA DURÁN (22.01.2018): Los antecedentes familiares y los acontecimientos vividos por el médico, Guillermo Ortega Durán -originario del malagueño pueblo de Montejaque que ejerció de facultativo en el gaditano municipio de Jimena de la Frontera- que sucedieron desde su nacimiento hasta que estalla el alzamiento militar el 18 de julio de 1936:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2018/01/20/33940/

EL PRACTICANTE REPUBLICANO DE JIMENA, JUAN ARJONA GIL (23.08.2017): La aventurada vida de un autodidacta que empezando por barbero fue el practicante y dentista en Jimena hasta verse por su condición de cenetista y masón teniendo que huir de España para conocer otras miserias en el Túnez del norte de África como fue el campo de concentración donde fue recluido y colateralmente otra guerra, esta vez mundial, hasta marchar a Venezuela donde hallaría al la paz y el reencuentro feliz con su familia jimenata pero lejos de su tierra y de los suyos:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/23/32607/

ARAGONCILLO, FARMACÉUTICO EN JIMENA (15.08.2017): Higinio Aragoncillo Sevilla, estuvo durante un corto periodo de tiempo ejerciendo el oficio de boticario en Jimena (desde finales de 1950-1953) Su biografía, la de sus antecesores familiares, también farmacéuticos, y los vínculos parentales de este apellido con el municipio gaditano:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/14/32536/

EL FARMACÉUTICO DE JIMENA, JOSÉ SÁNCHEZ DE MEDINA (07.08.2017)  La vida del boticario, dentro de una saga familiar de la misma profesión, que procedente del gaditano municipio de Ubrique ejerció en la localidad de Jimena durante un dilatado periodo de tiempo (1917-1969) desde su primera plaza hasta su jubilación:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/07/32465/

El DOCTOR MONTERO, LA VIDA ROTA DE UN HOMBRE BUENO (01.08.2017) Los avatares ampliados y exhaustivo por las que atravesó el médico Montero, que tras una dichosa biografía inicial sin embargo con el alzamiento militar de 1936 vio destrozada su profesión así como la propia vida y la de toda su numerosa familia.  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/01/32388/

EL MÉDICO LASTRES DE LA ESTACIÓN (23.07.2017) Una historia que va más allá de una mera biografía médica. Ilustre galleguista, descendiente de una saga de prestigiosos facultativos, aterrizó en Jimena con el silencio sobre su pasado republicano y con la modestia y la discreción que caracterizó su personalidad así como el ejercicio de la profesión:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/22/32226/

EL MÉDICO JUAN MARINA (2ª PARTE) (15.07.2017) Continuación referido a la esposa del médico y familia, su descendencia así como a la vida del hermanastro, Antonio Marina Gutiérrez:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/14/32147/

EL MÉDICO MARINA DE JIMENA (10.07.2017) La biografía del jefe de la saga de los Marinas, José Medina Soria, así como la del médico que ejerció en jimena, su hijo, Juan Marina Bocanegra:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/10/32092/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 2ª PARTE (03.07.2017) Segunda parte de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/07/02/31989/

LA SANIDAD DE JIMENA (1950-1970) 1ª PARTE (26.06.2017) Parte inicial de la Conferencia pronunciada el 19.05.2017 en el Salón de Actos de la antigua iglesia de la Misericordia en las XXIV Jornadas De Historia y Arqueología:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/06/25/31802/

C) HITOS MÁS SIGNIFICATIVOS DE JIMENA ANTERIOR AL SIGLO XX

IBN’ASHIR, EL JIMENATO MUSULMÁN UNIVERSAL (01.09.2017): La interesante trayectoria de un autodidacta jimenato de religión musulmana que en su exilio en Marruecos vivió en profundidad la espiritualidad del Islam y logró sin aspirarlo, desde su muerte acontecida en la ya lejana fecha de 1363 y de forma ininterrumpida hasta nuestros días, ser reconocido como personaje histórico de relevancia internacional:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/08/30/32690/

ANEXO II: TRILOGÍA SOBRE CASTELLAR DE LA FRONTERA.

DE JIMENA A CASTELLAR PARA VER MI PRIMERA NOVILLADA (06.11.2016): Cómo percibí el lugar en que se celebró y el transcurso de mi primera asistencia a una peculiar corrida taurina:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/11/06/29871/

LA CASTELLAR QUE CONOCÍ EN 1960 (06.12.2016): En qué situación de extremo subdesarrollo se encontraba este municipio y el cambio espectacular que se produjo en tan poco tiempo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/06/29970/

CASTELLAR Y LA CASA DUCAL DE MEDINACELI (26.12.2016): Historia de Castellar y de la casa nobiliaria que la dominó durante un largo periodo con prácticas semifeudales y las distintos avatares divergentes que les vinieron sucediendo:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2016/12/25/30239/ 

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