AQUEL 4 DE DICIEMBRE DE 1977 EN MÁLAGA (25.12.2017)

Posted on diciembre 12, 2017

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PREÁMBULO

Tras dejar reflejados en sendos artículos los antecedentes políticos y organizativos (1) que precedieron al 4 de diciembre de 1977, doy paso a continuación a relatar cómo viví esa jornada.

Al mediodía estaban previstas grandes movilizaciones reivindicativas para la consecución por Andalucía de las máximas cotas de autonomía, siempre en pie de igualdad a las que se estaban barajando para ser concedidas a las nacionalidades llamadas históricas: Cataluña, Euskadi y Galicia.

Todavía no podía hablarse de distintos caminos para el acceso a la autonomía, bien a través del artículo 151 o del 143 del Título VIII de la Carta Magna, puesto que aún le faltaba a la Constitución un año para nacer, hallándose en ese preciso instante en el inicio de la segunda lectura a su primer borrador por parte de la Ponencia nombrada para su elaboración.

El relato que viene a continuación está referido fundamentalmente a los sucesos que acontecieron en Málaga, calificada entonces la capital del paro, cuyo balance final, a pesar del coste humano y material que conllevó, resultó también histórico en lo que respecta a la enorme movilización habida.

Las mayoría de las imágenes que se publican en este post proceden, junto a otras propias, del CTI de la UMA, CEDMA de la Diputación, El Observador, El País, Canal Sur, Canal Azul…, así como de la hemeroteca de Diario SUR que en este 40 aniversario ha querido rendir homenaje a esta efeméride, imborrable para quienes participamos con entusiasmo y padecimos su brutal desenlace.

Las instantáneas que aquí se recogen, una vez que he procedido a ordenarlas por su cómputo horario, han contribuido sobremanera a refrescar mi memoria, no tanto por privilegiada, o porque los hechos sucedidos quedaran apuntados en un diario, labor que lamentándolo ahora no conservé de aquella época, sino como retrato vivo que guardo en la retina por haberlo vivido con especial intensidad y haberlo investigado en aquel tiempo por razones que luego explicaré.   

Caravanas de coches que estuvieron hasta primera hora del día de la manifestación difundiendo su convocatoria por toda la ciudad.

3 de diciembre caravanas de coches

4 de diciembre proclama del ayuntamiento de málaga grande

Desde el día 28 de noviembre, el ayuntamiento de Málaga, cuya alcaldía presidía, Luis Merino Bayona, vino prestando, a diferencia de la Diputación de Málaga, un apoyo inequívoco a la manifestación del día 4 de diciembre.

EL 4 DE DICIEMBRE DE 1977 DE MÁLAGA.

Ignacio Trillo

1.- EL TRASCURSO DEL DÍA DE ANDALUCÍA

La multitudinaria movilización que transcurrió por las calles de Andalucía y en la emigración a favor de su plena autonomía, imposible de cifrar, fue estimada no obstante entre millón y medio y más de dos millones de personas.

En cuantos rincones geográficos se celebró, su desarrollo y conclusión tuvo lugar, más allá de anecdóticas incidencias, en paz y alegría festiva, excepto en Málaga que se convirtió en honda tragedia con explosiva rabia ciudadana como respuesta.

También el denominador común de las manifestaciones fue el desbordamiento de la estimación que previamente se había calculado sobre la posible asistencia.

Fue un éxito de convocatoria en todos los lugares que aconteció salvo en Almería, rezagada en aquel tiempo en materia de conciencia autonomista, además de aislada desde el ancestro en sus comunicaciones con el resto de Andalucía. Provincia oriental, siempre tan seca y precisamente esa mañana tan húmeda por las fuertes precipitaciones caídas que hicieron desistir a gran parte de la posible concurrencia, llegándose sin embargo a la simbólica cifra de participación de cinco mil concurrentes.

almeria 4 de diciembre

La manifestación del 4 de diciembre en una Almeria pasada por agua

A la inversa, Sevilla capital destacó por la fuerte presencia ciudadana en sus vías, plazas y avenidas totalmente abarrotadas, cuantificada la participación en la marcha entre 350.000 y 400.000 personas. Su acto finalizó con la lectura del manifiesto, basado en el mismo texto que fue acordado para pronunciarse en todas las movilizaciones, por Alfonso Guerra, al haber sido en las anteriores elecciones generales celebradas en junio de ese mismo año el cabeza de la lista del partido que obtuvo un mayor porcentaje de votos en dicha circunscripción provincial. 

4 de diciembre sevilla grande

La multitudinaria manifestación de 4 de diciembre de 1977 en Sevilla

Igualmente transcurrió en la emigración andaluza en Cataluña. Más de 200.000 participantes, -cantidad parecida a la de Málaga capital- que salieron por las calles de Barcelona, sobresaliendo el grito: “Andalucía y Cataluña unidas, jamás serán vencidas”, hasta llegar su afluencia a rebosar, tanto la plaza de Sant Jaume como aledaños y parte de La Rambla, llegando a situarse la cabecera frente a la puerta del Palacio de la Generalitat.

La plaza de Sant Jaume de Barcelona llena de manifestantes en aquella movilización del 4 de diciembre de 1977.

Intervinieron al final de este acto: Francisco Candel (senador de la Entesa), José Acosta (del PSA) y Joan Reventós (diputado socialista) Este último comparó varias veces el paralelismo que existió entre las figuras de Blas Infante y Lluís Companys, ambos fusilados por Franco.

4 de diciembre en algeciras

La dificultad de llegar a saber la cifra aproximada de andaluces que realmente llenaron las calles ese día, fue debido también a la cantidad de manifestaciones que tuvieron lugar, no solo en las capitales de provincias sino también en numerosas ciudades y pueblos. Aquí, por ejemplo, se puede observar una parte de la marcha que transcurrió en la campogibraltareña ciudad de Algeciras cuando bajaba por la cuesta de El Secano.

La jornada de ese 4 de diciembre se saldó, por tanto, con un victoria arrolladora a favor de la plena autonomía para Andalucía que copó las portadas de todos los medios de prensa, emisoras de radio y la única televisión existente, deslustrada por el acompañamiento de otros titulares referidos a los graves episodios que se sucedieron en la ciudad de Málaga y que costó la vida al joven malagueño, Manuel José García Caparrós, cuando estaba a punto de cumplir en ese mismo mes sus diecinueve años.

4 de diciembre caparros con barba

La pérdida de la vida del joven, Manuel José García Caparrós, por un disparo, mortal de necesidad, procedente de un arma policial cuya bala le entró por la axila izquierda y atravesando su organismo le quedó incrustada en la parte más baja de su costado derecho, fue un tremendo mazazo asestado al conjunto de la población de Málaga.

La pérdida de la preciada existencia de Caparrós, un mártir y héroe imprevisto, convertido  a partir de aquel 4 de diciembre en icono de la autonomía andaluza, fue el alto coste del peaje que desgraciadamente tuvo que pagar esta Comunidad para abrir la senda hacia su pleno autogobierno, plagada posteriormente de obstáculos y trampas, como lo significó el plebiscito del 28 de febrero de 1980, hasta concluir, cuatro años después de 1977, con la aprobación por referéndum de su Estatuto

2.- EL 4 DE DICIEMBRE EN MÁLAGA

2.1.- PREÁMBULO

Relato a continuación cómo fue aquel día 4 de diciembre en Málaga bebiendo en mis propias vivencias, por tanto no centrado en el abundante material bibliográfico publicado, no siempre riguroso, del que haré uso solamente para puntuales referencias.

En este campo, sin embargo, destaco el valioso trabajo de investigación que veintisiete años después empezó a llevar a cabo la secretaria de juzgado, Rosa Burgos, sobre el contenido del sumario instruido y apoyado en otras fuentes de archivo, terminado tres años más tarde bajo texto: “La muerte de García Caparrós en la transición política”, y recientemente ampliado y rematado, en: “Las muertes de García Caparrós”.

La investigación sobre el 4 de diciembre y el asesinato de Manuel José García Caparrós que ha realizado Rosa Burgos

También subrayo, la vibrante descripción sobre cuanto sucedió realizada en aquella lejana fecha por el “Equipo 4 de diciembre”, formado por 5 periodistas malagueños, (Juan de Dios Mellado, Rafael Rodríguez, Juan Antonio Barber, Rafael Salas y Vicente Almenara)

Fue publicada bajo el título, “Morir por Andalucía”. Obra elaborada al calor de los graves acontecimientos que se encadenaron a lo largo de aquellos tres días dramáticos, trasladándonos lo que observaron y lo que con cierto filtro escucharon, incluyendo, gracias a que fue interceptada la frecuencia de la emisora de la Policía Armada, las  aterradoras órdenes represivas que se fueron impartiendo para la brutal actuación contra la población malagueña. Dicho cuerpo de seguridad venía intacto de la Dictadura y contaba como fieles aliados civiles con somatenes constituidos por pistoleros de la extrema derecha. Al igual incorpora lo que comunicaron en aquel momento destacados testigos, políticos y medios de prensa.

“Morir Por Andalucía”, libro de 5 periodistas que transmitieron los sucesos acaecidos en Málaga aquel 4 de diciembre de 1977.

También en este apartado impreso, recuerdo las excelentes crónicas del reciente desaparecido, el amigo, maestro del periodismo, Joaquín Marín Alarcón, publicadas en el diario “El País”.

Sólo apunto lo anteriormente citado con ánimo de que sean conocidas por quienes deseen saber con solvencia qué ocurrió, o pretendan profundizar en esta cuestión, pero insisto, no con el propósito de reproducirlos o sintetizarlos aquí.

Por tanto, en un ejercicio de memoria individual, traslado a continuación cómo viví estos episodios en primera persona y lo sufrí como testigo y actor a la vez, rehuyendo de aquellos pasajes que no presencié o no llegué a constatar.

4 de diciembre diario sur portada

El diario SUR de aquella jornada del 4 de diciembre recordando la prevista manifestación.

Todo relato reconstruido cuatro décadas después puede deslizar algún error involuntario pero no grueso porque como indico, aparco también los trances que me ofrecen dudas y no he podido verificar hasta la fecha.

Esta descripción testimonial sale a la luz con el mismo objetivo que los dos antecedentes hechos públicos en este blog (1): ponerla a disposición de quienes no conocieron los hechos, o pretendan un día escribir la historia completa de aquellas agitadas jornadas, por contener aspectos, algunos inéditos, que pueden casarse o añadirse a otras aportaciones ya asentadas.

Lo realizo enmarcado además en la necesidad de que no quede en el olvido este apartado histórico que forma parte de la Memoria de lo que fue aquella difícil y compleja Transición, tan injustamente maltratada por quienes la ignoran y en consecuencia juegan frívolamente, tal vez en pretensión manipuladora e intoxicadora, con expresiones tan serias y terribles como dictadura o franquismo, sin haberlos conocido o sufrido.

También nace este relato con la finalidad de cubrir el vacío en una de las parcelas que mayor fracaso ofrece el modelo de enseñanza implantado en nuestra ya era democrática, haciendo aparecer generaciones enteras como analfabetas. Me refiero a lo que significó la historia de España a lo largo de los siglos XIX y XX, y que tanto está repercutiendo en el día de hoy en nuestro modelo de convivencia, en la calidad de la clase política existente así como en la formación de la voluntad popular.

Advierto, además, en la narración que efectuo seguidamente, para que sirva de guía, que voy describiendo cuanto iba percibiendo en cada instante en función de los hechos que se iban produciendo a mi alrededor, ignorando los que a la vez tenían lugar más allá de donde me hallaba, en tanto los comentarios que introduzco a pie de cada imagen sí reflejan lo que posteriormente fui conociendo o reconstruyendo en base a lo que realmente ocurrió.

2.2.- LA MANIFESTACIÓN EN MÁLAGA

Ese 4 de diciembre de 1977 era domingo con predicción de tiempo nuboso, variable, y con constante amenaza de lluvias.

La pegatina que no podía faltar ese día para llevarla pegado a la ropa

A primera hora de esa mañana, en la motocicleta mobylette campera que entonces poseía; desde el lugar donde vivía, calle Jovellanos, cercana a la Estación de tren de la Renfe, me desplacé, primeramente, en dirección a la sede del PCE, ubicada en la cercana calle Salitre en su cruce con la calle Plaza de Toros Vieja.

plaza de toros vieja con calle salitre

A mano derecha, calle de Plaza de Toros Vieja hasta que el fondo donde se inicia. En la perpendicular, calle Salitre, donde en el bloque donde se ubica el semáforo que hace esquina, en la primera planta, en la parte que oculta totalmente el árbol que está delante, se ubicaba el 4 de diciembre de 1977 la sede provincial del PCE.

Allí se estaban repartiendo las últimas banderas andaluzas que quedaban y que hubo que confeccionar a mano por las distintas Agrupaciones del partido ya que aún no se vendían en los comercios. También fueron confirmadas las organizaciones locales que procedentes de algunos pueblos de la provincia, no de todos, se iban a desplazar por sus propios medios a la capital malagueña para participar en la manifestación. No podían ser en su integridad ya que por igual se celebraba a la misma hora por las calles de la cabecera de las comarcas de Antequera, con finalización en la plaza del Mercado, así como en las localidades de Archidona y Nerja, habiendo además previsto un acto de homenaje a Blas Infante en Casares, su pueblo natal.

4 de Ddiciembre grande ronda

La manifestación que se celebró en Ronda transcurrió un mes antes por error en la convocatoria.

En el caso de Ronda, la anécdota saltó porque en la reunión que hubo en octubre a nivel regional donde se había acordado la celebración de las manifestaciones, el representante desplazado, Juan Harillo, del PSA, partido andalucista, confundió el mes de noviembre con el de diciembre. Así que llegado a la ciudad del Tajo, convocó a las demás fuerzas políticas y sindicales y la marcha autonomista ocurrió el viernes tarde del 4 de noviembre, recorriendo desde la plaza de San Cristóbal hasta la puerta del ayuntamiento.

charo peral

Rosario Peral Pérez, que había sido número 2 en la lista del PCE por la circunscripción de Málaga en las primeras elecciones generales democráticas que se habían celebrado el anterior mes de junio, asistió el día 3 de diciembre como oradora a un acto de apoyo a la autonomía plena de Andalucía que se celebró en Marbella.

En Marbella, se había celebrado el acto conjunto autonómico un día antes, sábado día 3, a la cinco de la tarde, donde se desplazó para intervenir por el PCE la responsable de Enseñanza en el comité provincial, profesora de filosofía y psicóloga, Rosario Peral Pérez, decana del Colegio de Doctores y Licenciados, evento que tendría lugar en la plaza Paco Cantos. Curiosamente, por diferencias surgidas en la comisión de organización local marbellí, este evento no contó con el apoyo del PSOE de la localidad. La fecha de la tarde anterior fue elegida para hacerla compatible con que los costasoleños occidentales que quisieran desplazarse el día siguiente a la gran manifestación a celebrarse en la capital lo pudieran efectuar. También en Torrox se realizaría otra concentración esa misma víspera.

La manifestación en Antequera del 4 de diciembre de 1977, transcurriendo por la céntrica calle Infante don Fernando. Estaba encabezada por el senador socialista y antequerano, Antonio García Duarte, que fue el que leyó el manifiesto a su finalización en la plaza del Mercado, y por el secretario del PCE en esta comarca, Francisco Gutiérrez Vilches, “El Lolo”, jornalero de Humilladero.

En tanto permanecí en la sede del PCE de calle Salitre, se personaron algunos integrantes del servicio de orden por si sobraban brazaletes que se habían confeccionados para la manifestación, al haber aumentado el número de voluntarios que se habían ofrecido para reforzar su seguridad. Fue el partido que más militantes aportó para tal misión. Tenían que coordinarse, prioritariamente, por formar el grueso de la seguridad, con los del sindicato de CCOO para así aseverar el buen desarrollo y pacífico de la marcha.

Desde calle Salitre salí con tiempo suficiente hacia la zona de la manifestación, siempre en la citada moto. Quería aprovechar el tiempo para comprobar el ambiente que reinaba previo al inicio. Primero, dirigiéndome por el Puente de Tetuán a través de la Alameda Principal a la plaza de la Marina. Luego, atravesando el Paseo del Parque, hasta llegar a la plaza del Hospital Noble, hoy del General Torrijos, donde aparqué en la fachada de ese antiguo centro sanitario no sin grandes problemas para su acceso debido a la cantidad de personas que ya estaban presentes en su entorno. 

convocatoria 4 diciembre Málaga

El pasquín de la convocatoria oficial que fijaba su inicio en la Plaza de Toros.

Itinerario que realmente recorrió la cabecera de la manifestación. No obstante, estaba prevista su comienzo a pie de la plaza de toros, pero, por la cantidad de asistentes allí concentrados desde primera hora de la mañana, tuvo que formarse la cabecera, e iniciarse, en la plaza del Hospital Noble y cercano al inicio del Paseo del Parque, hasta concluir, con algo más de la mitad de los que partieron por el motivo de las cargas policiales que posteriormente hubo, en el puente de las Américas, paso elevado existente en la Prolongación del Generalísimo (de la Alameda), hoy Avenida de Andalucía.

Antes, en la acera de la plaza de la Marina, que seguía llamándose, Queipo de Llanos, a la altura de la cafetería Solimar que existió, cercano al pasaje San Juan de Dios, por tanto colindante a la fachada del edificio de la Diputación, observé a un reducido grupo de ultraderechistas en su acera portando banderas nacionales y falangistas con referencias a un desconocido Partido Nacional Sindicalista, con letreros, tales como: “España por Andalucía”, y otros estandartes muy extraños, con soles pintados en sus telas a modo triangular, parecidas a las actuales esteladas, cuatribarradas con los colores y blanco y leyendas alusivas a “Andalucía Oriental”.

4 de diciembre partido nacional sindicalista corto

Grupo de extrema derecha en la acera de la Diputación de Málaga con ánimo de provocar, delante de la entonces cafetería Solimar. 

diputación bandera nacional 4 de diciembre

El balcón de de la Diputación mostraba ondeando exclusivamente la bandera nacional y ausente la andaluza, tal y como ordenó su presidente, Francisco Cabeza López.

Lo consideré una anécdota folclórica del tardofranquismo sin prestarle gran importancia aunque resultara inquietante y muestra de cómo nos movíamos aún. Imagen patética que proyectaban como portadores de los últimos estertores de la dictadura. No se hallaba en su entorno policía alguna, a sabiendas que se mostraban allí para provocar, con el firme propósito de que se abortara la manifestación como venían pretendiendo con total impunidad desde días atrás. Las gentes sin prestarles mayor atención pasaban pacíficamente por su lado en dirección al inicio de la manifestación. 

Donde sí observé agentes antidisturbios -los llamados “grises”- fue tras la verja de entrada al interior del edificio de la Diputación, dotados con cascos y dando una imagen de lo más siniestra.

En la travesía motorizada que había efectuado desde que entré por el Puente de Tetuán y recorrí la Alameda Principal, así como posteriormente, tras la referida parada, cuando reanudé la ruta para proseguir a lo largo del Paseo del Parque, fui fijándome en el trabajo que la noche y madrugada anterior habían realizado los incitadores al odio y a la confrontación.

En este sentido, por donde iba a pasar la manifestación habían pintado con los colores de la bandera nacional los troncos de los árboles situados al borde de las aceras, las farolas, las papeleras y hasta los maceteros de cemento situados en el centro del viario que dividía la calzada asfáltica en doble dirección para el tráfico rodado, y que abundaban entonces al haber obras en la plaza de la Marina y en el puente de Tetuán, en este último caso porque se estaba construyendo el edificio de Hacienda.

fuerza nueva bandera 4 de diciembre

La extrema derecha desde días previos a la manifestación había planteado su particular guerra unilateral en contra de su celebración, gozando de total impunidad por los cuerpos de seguridad del Estado, a pesar de saberse que en sus provocaciones e intimidaciones a ciudadanos iban armados

Ridículo que alguien pudiera plantearse que aquella manifestación iba contra símbolo alguno o que pretendiera romper la unidad de España. El empecinamiento de la extrema derecha en una hipotética guerra de banderas resultaba a todas luces absurdo, cuando la legalización o la permisividad de la enseña andaluza no había venido precedida, o formando parte, a diferencia de lo acaecido en otros puntos de la geografía española, de conflictiva confrontación o para sustituir el emblema nacional.

Fue la reflexión que hice, conforme observaba ese paisaje de franjas rojigualda y avanzaba con cuidado por el Parque ya que empezaba a poblarse de gentío.

4 de diciembre 1977 la blanquiverde en el monumento a Larios

Ante la ausencia de la bandera andaluza en el balcón de la Diputación de Málaga por la negativa de su presidente, el ultrafalangista, Pancho Cabeza, a que ondeara, única provincia andaluza que ocurría ya que catorce meses antes había sido asumida por las ocho instituciones provinciales andaluzas, al marqués de Larios en su monumento le fue puesta una. Esa mañana, la bandera andaluza igualmente figuraba desplegada en cuantiosas terrazas y ventanas de la ciudad así como en los balcones de la Casona del Parque, sede del Ayuntamiento, y en el Palacio Episcopal de la plaza del Obispo. 

4 de diciembre ambiente en el parque niñas

El ambiente festivo y de ilusión colectiva que había en el Paseo del Parque, previo al inicio de la manifestación.

4 de diciembre mujer puño en alto

4 de diciembre ambiente malaga cf

Ese ambiente festivo y malaguista reflejados en rostros relajados y alegres era latente en esos prolegómenos al inicio de la marcha desde la plaza del Hospital Noble

manifestantes al 4 de diciembre

Mas mayores y niños yendo al inicio de la manifestación, en esta imagen por el Paseo de Reding

jóvenes yendo a a manifestación

Igualmente jóvenes

Un discapacitado saludando puño en alto que es aplaudido, y más gentes de toda condición social que caminaban en tono festivo por el Paseo del Parque con destino al inicio de la manifestación

Sería alrededor de las once y media de la mañana cuando atravesé el Paseo del Parque, hora en que la policía municipal con motivo de la manifestación tenía anunciado que procedería al cierre al tráfico rodado de la arteria vial comprendida desde la plaza de toros hasta el puente de las Américas.

4 de diciembre tráfico

Normas del ayuntamiento de Málaga para el tráfico rodado y para poder aparcar de cara a esa masiva manifestación que se esperaba. Se puede observar también en este texto la indicación de que la marcha se iniciaría a pie de la Plaza de Toros.

4 de diciembre plaza de torrijos asoc de vecinos

Las asociaciones de vecinos, entonces en la cresta de la ola por su potencia organizativa y movilizadora, jugó un papel muy importante en el éxito de asistencia a esa manifestación.

manifestantes antes del inicio 4 de diciembre

Cuatro amigos que iban a asistir a la manifestación. Al fondo, la plaza del hospital noble.

INICIO MANI 4 DE DICIEMBRE

Matrimonio e hijos menores prestos para participar en la manifestación.

peñista el sombrero 4 de diciembre

Miembros de la peña El Sombrero

Grupo de ciudadanos procedentes de la Axarquía

4 de diciembre plaza de torrijos abarrotada

La Plaza del Hospital Noble y la zona colindante de la Plaza de Toros se hallaban abarrotadas, a la espera del inicio de la marcha

4 de diciembre inicio plaza de toros b y n

Otras imágenes del entorno de la plaza del Hospital Noble y los alrededores de la Plaza de Toros, que reflejan el ambiente de entusiasmo que existía.

4 de diciembre blanco y negro

4 de diciembre malaga unida plaza torrijos b y n

Tras aparcar, saludé, no sin complicaciones para localizarlos, por la cantidad de personas ya presentes, a Tomás García y a Juan Cañas Navarro, diputado y secretario provincial del PCE, que debían formar parte de la cabecera.

Como era imposible por el bullicio existente situar la primera línea de la manifestación a la altura de la Plaza de Toros, donde estaba prevista y anunciada su arranque, se convino sobre la marcha, y de acuerdo con los demás miembros que iban a figurar en su cabecera, que como punto más seguro por ser el más abierto se formara casi a pie de la fuente de las Tres Gracias, en la parte que daba la espalda a la Malagueta y antes de que empezara el Paseo del Parque.

Manifestantes preparándose en la plaza del Hospital Noble para unirse a la cabecera una vez que se formara.

2.2.1.- INICIO DE LA MANIFESTACIÓN

Así, vi al diputado socialista, Carlos Sanjuán, presto para tomar la iniciativa en la dirección apuntada ya que se estaba acumulando retraso sobre las doce del mediodía que era la hora prevista para arrancar.

Fue formándose esa primera hilera con el despliegue de una extensa bandera andaluza sin leyenda alguna que iba siendo sujeta por las manos de los demás diputados nacionales, senadores y un representante de cada partido de los organizadores, en tanto el servicio de orden abría un ancho y largo corredor para que  por delante no fuera eclipsada por la enorme asistencia ya presente.

Salida de la manifestación antes de la entrada al Paseo del Parque. Al fondo, el Paseo de la Farola y el Faro. En la cabecera, y tras la bandera andaluza, el senador de izquierda, Braulio Muriel. Diputados: Tomás García (PCE), Rafael Ballesteros (PSOE), Carlos Sanjuán (PSOE), Francisco Román (PSOE). Seguidamente: Vicente García (UGT), Enrique Brinkmann, senador de izquierda, Ignacio Huelin, diputado de la UCD, Francisco Villodres, senador de la UCD, Francisco de la Torre, diputado de la UCD….casi al fondo, Miguel Ángel Arredonda (PSA)…

Di unos pasos a la espalda de la cabecera no sin grandes dificultades ante el gentío asistente para incorporarme, unos metros distanciado, a la fila ya formada por la dirección provincial del PCE y las Juventudes Comunistas (UJCE), percatándome en ese instante cómo los de la UCD se daban prisas a empujones para colarse por medio y situarse justo detrás de la cabecera portando una gran bandera andaluz desplegada y sujeta a altos palos, pidiendo autonomía para Andalucía y acompañado de su sigla. Oportuna a sus intereses partidistas sobresalía visualmente en ese momento para ser reflejada en las fotos, sobre todo, que era lo que cuidaban, de cara a destacar en los medios de comunicación.

De forma incesante, fueron sumándose detrás la riada de gentes que se hallaban en los aledaños, organizaciones políticas que apoyaban la manifestación, asociaciones de vecinos, sindicatos, peñas, comités de empresas… solo con banderas andaluzas pero con letreros según cada cual, a la vez que se fusionaba por detrás el grueso pelotón de personas que se hallaban cubriendo el espacio intermedio entre la Plaza del Hospital Noble, Paseo de Reding  y alrededores de la Plaza de Toros. 

manifestación 4 de diciembre cabecera por el parque málaga

Cabecera de la manifestación ya recorriendo el Paseo del Parque.

 

servicio de orden parque

El servicio de orden conteniendo las aceras y a una línea por delante y separado de la cabecera, ya en la travesía por el Paseo del Parque. A mano derecha de la imagen, andando de espaldas, delante del que porta gabardina clara y pantalones oscuro de campana, Miguel Ángel Sáez, miembro de las Juventudes Socialistas y estudiante de la Facultad de Económicas que porta pantalón y jersey claro y dotado de brazalete del servicio de orden que llevaba atado en su brazo izquierdo.

marcha manifestantes paseo del parque 4 de diciembre

Marcha de manifestantes por el Paseo del Parque, donde se comprueba la composición plural y diversidad generacional asistente, así como la alegría reinante.

4 de diciembre cabecera de la mani parque

La cabecera de la manifestación caminando por el Paseo del Parque. De izquierda a derecha, con leves cambios a la iniciada: Senador de izquierda, Braulio Muriel (detrás a la izquierda asomando la cabeza, Florián Calvo, dirigente del PTE). Tomás García, diputado del PCE. Rafael Ballesteros, diputado del PSOE. Enrique Brinkmann, senador de izquierda. Carlos Sanjuán, diputado del PSOE, Francisco Román, diputado del PSOE, Vicente García, secretario de la UGT. El Responsable de la UCD, José Luis Rodríguez de Torres. A continuación, Ignacio Huelin, diputado de UCD. Francisco Villodres, senador de la UCD, y Francisco de la Torre, diputado de la UCD.

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La cabecera de la manifestación avanzaba por el Paseo del Parque cada vez más distendida y con la alegría en el cuerpo de quienes la presidían ante el éxito de asistencia que comenzaba a ser confirmado. A la izquierda, saludando al público en la acera, Juan Cañas Navarro, secretario del PCE, Braulio Muriel y Tomás Garcia. 

Conforme fue avanzando la manifestación, la brecha de distancia por donde dificultosamente iba andando con respecto a la cabecera se fue agrandando por la cantidad de mareas humanas que se iban introduciendo por donde podían en el desfile autonomista.

Familias completas con los carritos de sus bebés, o a hombros de sus padres. Curiosos de asistir por primera vez a una manifestación en libertad y bajo autorización gubernativa…

La ciudadanía en ilusión colectiva y al margen de siglas constituía ya el grueso de la movilización, marchando en aire festivo y de alborozo que se reflejaban en las caras contentas de esas decenas de miles de asistentes. Gritos de ¡Viva Andalucía! eran coreados por la asistencia como si de una boda se tratara. 

El avance a lo largo y ancho del Paseo del Parque, a pesar de su amplitud, se hacía cada vez más lento. Recuerdo, mirando a mi izquierda y derecha, sus aceras repletas por una multitud que acompañaba a la manifestación al mismo ritmo de su pausado avance porque no se cabía por el asfalto, así como, pasado a la altura del edificio del ayuntamiento, el mar de gentes que seguía bajando por la calle del Gobierno Civil, entre el fondo que daba a la calle Alcazabilla y la esquina de Correos.

Posteriormente, nuevo aluvión humano por Cortina del Muelle y un poco más adelante la calle Molina Larios bajaba también atestada de gentes, y donde los camareros del hotel Málaga Palacio habían expuesto, tras la cristalera de la segunda planta del edificio, una enorme bandera andaluza, a la vez que con servilletas de telas en mano saludaban desde su interior a los manifestantes. El ambiente era de plena euforia.

Imposible haber supuesto tanta concurrencia y con tal nivel de apoteosis, encima en un día de amenaza de lluvias que seguía, excepto alguna chispa ya caída, aguantando con soltar agua de verdad.

4 diciembre 1977 málaga parque masa manifestante

La manifestación en su recorrido por el Paseo del Parque. A la derecha, el bar La Marina que existió

manifestación 4 de diciembre parque corta

El Paseo del Parque en su confluencia con la plaza de la Marina hasta el inicio de la manifestación, la plaza del Hospital Noble, cubierto por una inmensa marea humana continua.

4 de diciembre mani puerta diputación

La cabecera de la manifestación ya en la plaza de la Marina, llamada de Queipo de Llano, para evitar provocaciones pasó por la calzada más distante a la fachada de la Diputación en cuyo interior se sabía que estaba la policía. A mano izquierda en la parte baja de la imagen, se puede observar aún la pancarta de la extrema derecha sin que se generara ninguna trifulca, más allá de alguna refriega puntual y de carácter verbal de algún fascista contra algún manifestante, contraponiendo la enseña nacional frente a la andaluza como figura a continuación.

fascista contra el 4 diciembre

Fascista portando la enseña nacional y con el brazo levantado, increpando a un manifestante porque portaba la bandera andaluza

4 de diciembre cabecera de la manifestación

La manifestación pasaba por el monumento al Marqués de Larios, habiendo sobrepasado el punto caliente del edificio de la Diputación sin incidencia alguna.

manifestación 4 de diciembre alameda

La primera línea del servicio de orden constituida por afiliados del sindicato de CCOO, que por delante y en sus laterales seguía abriendo paso a la cabecera, ya entrada en la Alameda Principal, llamada del Generalísimo, donde se siguía reflejando en los rostros el tono distendido y alegre de la marcha.

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La manifestación atravesando el final de la Alameda Principal en su cruce con Alameda de Colón, donde a su mitad se hallaba el Cuartel de la Policía Armada. En esa esquina a mano derecha, el antiguo edificio del diario SUR. Lugares que minutos después conocerían las huellas de la sangre por el asesinato de Manuel José García Caparrós

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La manifestación atravesando el Puente de Tetuán, llamado Generalísimo, calzada que poco tiempo después conocería los mayores enfrentamientos entre los antidisturbios y enojados manifestantes.

4 de diciembre 1977 puente de tetuán cola mani

La cola en lo que había quedado la manifestación, tras quebrarse en dos partes, a su paso por el Puente de Tetuán en dirección a la Prolongación de la Alameda para el acto final de lectura del manifiesto en el puente de las Américas. Ya se aprecia a participantes mirando hacía atrás como buscando a familiares aún sin saber que se habían quedado en la otra parte de la manifestación que no tenía continuidad y sobre la que cargaría la policía minutos después.

Aún en ese momento en que la cabecera y una gran parte de la manifestación atravesaba el Puente de Tetuán, según supe más tarde, me hallaba parado justo a la entrada del Paseo del Parque en su conexión con la plaza de la Marina, a la altura del kiosco “La Marina”, un bar de dos plantas hecho de obra que hubo y se hallaba en ese momento a mi izquierda. Estaba sin poder avanzar, en tanto seguían incorporándose más gentes. 

La primera línea de la manifestación por tanto no tenía idea de por donde transcurriría. Me parecía que hacía un siglo que la había perdido de vista.

Me encontraba, por tanto, todavía pendiente de llegar a la altura en que la calzada daría a mi mano derecha con la fachada de la Diputación, y, por la gran masa humana que había delante, cada vez más apretada y hasta asfixiante, hacía imposible moverse. Estaba ajeno a cuanto pudiera estar sucediendo unos metros más allá. Así estuvimos pacientemente quietos durante un cierto tiempo.

edificio diputación manifestación 4 de diciembre

La fachada del edificio de la Diputación y los manifestantes cuyas cabezas sobresalen en la parte inferior de esta imagen seguían pasando con total normalidad

4 de diciembre manifestac Diputación niño bandera sur b y n

Dos adolescentes que ante la prohibición por el presidente de la Diputación, Francisco Cabeza López, de que figurara ondeada la bandera andaluza en el balcón de la institución, se subieron a las rejas de la planta de abajo del edificio para ser saludados por los manifestantes que entonces andaban apelotonados en esta zona. No se trataba, como confundieron algunos medios, de la foto del joven, Juan Manuel Trinidad Berlanga, la araña humana, que poco después trepó hasta el balcón, ni con la causa y origen de las cargas policiales.

fachada bandera manifestante

Otro manifestante poniendo una bandera andaluza en otra ventana de la Diputación

4 de diciembre subiendo fachada de la diputación

Ahora, sí. El joven, Juan Manuel Trinidad Berlanga, empieza a subir apoyado exclusivamente en los salientes del edificio al objeto de poner la bandera andaluza en el balcón junto a la enseña nacional.

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Juan Manuel Trinidad Berlanga de Utrera poniendo la bandera 4 de diciembre

4 de diciembre diputación pone la bandera

El joven de 19 años, Juan Manuel Trinidad Berlanga, vecino de Málaga pero nacido en Utrera, fue la autoría de la proeza de habilidad, no exento de grandes riesgos, culminando como si de un hombre araña se tratara la subida por la fachada del edificio de la Diputación hasta situar por unos segundos la bandera andaluza que el presidente de la Diputación, Francisco Cabeza López, se había negado a que ondeara en el balcón junto a la insignia nacional. El tiempo de la escalada del joven fue de júbilo entre los manifestantes que dejaron de avanzar en su marcha en tanto lo observaban y aplaudían. El conserje de la institución provincial, Manuel Muñoz, llamado el puesto de empleado público, Regente de Palacio, ya se ve en la última imagen acompañando al joven, estaba en el interior del edificio y para evitar males mayores al chaval, abrió la puerta que daba al balcón y, tras retirar la bandera por la orden que tenía, lo introdujo en el inmueble. El inspector de policía; Juan Antonio O´Donnell que estaba en la planta baja tras haber accedido desde la acera exterior al edificio al encontrarse de servicio en dicha zona, subió de inmediato y tras situarse detrás de la cortina de la puerta que daba acceso al balcón, identificándose, procedió a la detención de Trinidad Berlanga. Luego, se lo llevaron a la Comisaría cuando se dieran las condiciones oportunas en los alrededores y estuvo despejado de manifestantes. Este acto, la operación individual y espontánea del chaval y la expectación que originó entre el gentío que se quedó parado durante minutos jaleándolo, hizo dividir la manifestación en dos y fue además el instante de coincidencia para que sin previo aviso y de forma brutal e indiscriminada se cargara a nivel policial contra los allí concentrados, en el sumario judicial se habla de que la orden estaba dada con antelación a esta escalada, junto a los que veníamos por detrás, en tanto el resto de asistentes prosiguió la marcha sin enterarse de nada hasta el final del acto cuando intentaron de regreso volver a tomar el puente de Tetuán.

berlanga blanco y negro

Imagen del joven, Juan Manuel Trinidad Berlanga, de 19 años, que gateó por la fachada del edificio de la Diputación hasta situar la bandera andaluza en el balcón. No estaba afiliado a partido o sindicato alguno. Hijo de un maestro de enseñanza, su oficio era escayolista en la construcción. Tenía un hermano policía que quizás le prestara ayuda para su puesta en libertad esa misma noche del día cuatro, no sin antes tener que someterse a un interrogatorio policial. No fue torturado ni maltratado. Murió en el año 2000 producto de una afección pulmonar que padeció durante años. Su proeza y la reacción del público a su favor contribuyó, en la comunicación entre mandos policiales y la confusión reinante, a entender que se estaba asaltando el edificio de la Diputación por los manifestantes, aunque la propia policía manifestó que antes de subirse al balcón ya estaba dada la orden de desalojo a policías estacionados en la plaza de la Constitución por las piedras y naranjas que estaban tirando algunos concentrados en la fachada, verja de entrada y ventanas.

2.2.2.- CARGA POLICIAL CONTRA LA MANIFESTACIÓN

Desde donde me hallaba atascado a la entrada al Paseo del Parque, de pronto, en una milésima de segundo, de forma totalmente inesperada, empezaron a sonar estruendosos ruidos, como descargas de bombas y disparos de golpes secos, que parecieran proceder de varios sitios a la vez, haciendo además arcos de humos sobre las cabezas de las gentes.

4 de diciembre 1977 policías fusiles en el Parque

Unos de los primeros policías que se dispusieron a atacar la manifestación sin previo aviso procedían en Land Rover del interior del espacio portuario donde estaban a la espera desde horas tempranas de que pudieran intervenir a consecuencia de que se produjeran incidentes. Al fondo y a mano izquierda se puede contemplar el reloj del edificio de la Autoridad Portuaria.

4 de diciembre policías parque

4 de diciembre grises parque

Posicionándose la policía para un ataque con inusitada violencia contra los pacíficos manifestantes que a lo más que habían llegado algunos inconscientes era a arrojar algunas naranjas de los árboles cercanos y piedras al edificio de la Diputación.

parque ataque a la mani 4 de diciembre

Manifestantes corriendo despavoridos a la entrada del Parque con Cortina del Muelle apenas empezaron a oírse detonaciones y verse humo.

gentes huyendo por el parque 4 de diciembre

Las carreras entre los manifestantes que no íbamos acompañando a la cabecera no se hicieron esperar apenas que sin previo aviso empezaron a oírse detonaciones y ver humo a la vez por varios sitios.

4 de diciembre entrada al parque humareda

Irrupción de las cargas y disparos de los antidisturbios contra los manifestantes a la entrada del Paseo del Parque desde la plaza de la Marina donde me hallaba sin que nadie replicara o resistiera.

4 de diciembre parque humos

La huida de pánico de los manifestantes ya disueltos por el Paseo del Parque contra los que a pesar de que corrían para quitarse de enmedio eran lanzados botes de humos.

parque ataque a la mani 4 de diciembre.jpg 2

Más disparos de botes de humo y pelotas de goma a la entrada del Parque cuando ya habían huídos los manifestantes.

humo tirada al suelo 4 de diciembre

Los disparos de botes de humo de ocultación y granadas con gases lacrimógenos eran de tal volumen que en pocos segundos hizo que no se viera a un metro de distancia, a la vez que venía acompañados sin parar de indiscriminadas descargas con pelotas de goma. Aquí se observa a la derecha de la imagen en su parte inferior una persona tendida en el suelo mientras la nube de humo no dejaba ver, por un lado el Paseo del Parque y, por la otra dirección, la plaza de la Marina y la Alameda Principal.

UBAGO CORRE POR EL PARQUE

El manifestante, militante del PCE en la Facultad de Económicas, Ubago, portando por el Paseo del Parque a una herida por disparos por la policía de pelotas de goma y que se atrevió a recogerla del suelo para su salvaguarda en lugar más seguro.

ubago mujer herida

Así, portando a la carrera a la manifestante herida casi desnuda con quemadura o moretón en el bajo vientre para retirarla de la zona de los disparos y así no recibiera más impactos de la policía.

MATRIMONIO CORRE POR EL PARQUE

Proseguían las gentes corriendo por el Paseo del Parque con caras de miedo. Aquí una pareja con su hijo que observa a la vez lo que pasa por detrás.

corriendo por el Parque 4 de diciembre

Más manifestantes en carreras huyendo de pánico por el Paseo del Parque y sin parar de mirar atrás por los ruidos que continuaban por lanzamientos de botes de humo y pelotas de goma por la policía.

manifestantes corriendo por el paseo del parque 4 de diciembre

Huyendo por donde se podía y cuanto antes.

4 de diciembre málaga policías en la entrada del parque con fusiles

Ahuyentado los manifestantes de la zona de entrada y a lo largo del Paseo del Parque, la policía dispuesta a proseguir su brutal actuación hacía la plaza de la Marina, Alameda Principal y hasta el Puente de Tetuán, sin que hubiera habido ninguna réplica de resistencia por los pacíficos manifestantes que se limitaron a correr y a quitarse de enmedio en contra de lo que fue más tarde comunicado por el Gobierno Civil.

Así, fui uno más que ante las primeras detonaciones y observancia de humo, desde el lugar en que me hallaba, emprendí la carrera junto con a los manifestantes con quienes iba unido, para empezar a desaparecer ante el humo que nos envolvió en nada de tiempo, yendo en sentido contrario a la marcha transcurrida, es decir, hacia atrás, nuevamente en dirección a su inicio y por donde se iba pudiendo para ir lo más deprisa posible sin encontrar obstáculos.

Por el asfalto, las aceras, pisando las plantas del Parque… unos, en dirección al Hospital Noble; otros, buscando salidas a izquierda y derecha, bien a través de Cortina del Muelle o el Paseo de los Curas… sin saber todavía o explicarse a qué venía cuánto sucedía y qué desastre pretendía generar.

De fondo, seguían cada vez con mayor intensidad y de forma más reiterada los atronadores sonidos. A la vez, una niebla cada vez más espesa era lo único que contemplaba apenas doblaba la cabeza para ver lo que ocurría a mi zaga. En ese horizonte, la plaza de la Marina, que la tenía cada vez más lejos, se había esfumado. 

Afortunadamente, el espacio por donde volábamos a pie era suficientemente abierto para no pisarse unos a otros. Si eso hubiera sucedido en una calle y con dificultad de salidas, la cifra de muertos o heridos por aplastamientos hubiese sido terrible.

En mi retirada veloz por el Paseo del Parque para volver al Hospital Noble donde había dejado aparcada la motocicleta, siempre sin abandonar el asfalto ni dejar de mirar a mis espaldas, pude apreciar, tirados por el suelo: banderas, pancartas, paraguas, zapatos y hasta gabardinas y jerséis.

Los manifestantes con que me iba encontrando y que venían detrás mía, preguntándose unos a otros, se intercambian comentarios a voces sobre lo que había sucedido, en tanto proseguían sin detener la huída.

La confusión era tremenda. Hablaban que la policía, procediendo en vehículos a toda velocidad desde el interior del Puerto de Málaga, con una brutal e inesperada carga contra el grueso de manifestantes, empezó, sin aviso previo, a lanzar botes de humos y pelotas de gomas. Otros, que esos antidisturbios que dispararon botes de humo y pelotas de goma sin miramiento alguno, también aparecieron como locos y casi simultáneamente a través de los pasajes de San Juan de Dios y Ancla, procediendo de la calle Sánchez de Lara, a espaldas de la Diputación, atacando así a las gentes por ambos laterales contrapuestos de la plaza de la Marina.

También, los que llegaron más rezagados al Paseo del Parque, habían visto irrumpir a los antidisturbios por la calle Puerta del Mar, y hasta la acera de enfrente como saliendo del Archivo Municipal.

En tanto, coincidían en describir que habían visto o les habían detallado que un muchacho “con dos huevos” escaló la fachada de la Diputación para poner una bandera andaluza y fue cuando se iniciaron las desproporcionadas cargas policiales.

El caso es que el caos era total y el miedo que se percibía en los rostros delataba la crisis de pánico y la histeria del momento. Las jóvenes que más corrían, a la vez querían saber qué les habría pasado a sus hermanos, padres o abuelos, por lo que muchos, una vez superado ese primer susto, volvieron a los puntos conflictivos, dando rodeos para su llegada por diversas callejuelas. 

En ningún caso se me ocurrió volver al lugar del centro de la batalla policial de cara a observar, comprobar o tomar nota de cuanto continuara sucediendo. Así que, apenas llegué al final del Parque, procedí a subirme a la motocicleta para tirar cuanto antes y sin perder un segundo hacia la sede del PCE donde sería más útil.

En ese destino, pensé, recibiría información más precisa de lo que habría pasado, y, si eran graves las consecuencias, contribuir, desde el gabinete de crisis que habría que montar, a cuanto fuera necesario. A la vez, participar en la coordinación con la dirección del partido en Sevilla y Madrid para recibir instrucciones al objeto de dar respuesta política a lo que estuviera sucediendo. Pensaba ya que aquello era un golpe para la aún frágil estabilidad democrática.

marqués de larios mani 4 de diciembre

Las cargas y lanzamientos de botes  con humo de ocultación y gases lacrimógenos policiales alrededor de la Glorieta del Marqués de Larios y plaza de la Marina que se encontraban de obras continuaron durante un tiempo. El desconcierto de quienes no habían huido buscando a los suyos para reencontrarse, reinaba alrededor del monumento al Marqués de Larios, en tanto proseguían sin parar los lanzamientos de material antidisturbios. 

4 DE DICIEMBRE CALLE CÓRDOBA 1

A la vez el interior de calle Córdoba, frente a la calle Puerta del Mar, teniendo por medio la Alameda Principal, estaba totalmente cubierta por humo. Salían los que habían intentado huir por esa zona porque a la vez fueron atacados por otras unidades policiales que llegaban por las calles perpendiculares procedentes del cuartel de Alameda de Colón, con lo que el único escape, al ser muy inseguras las calles de Puerta del Mar y las que conducían al Mercado de Atarazanas, por haber allí más antidisturbios procedentes de Sánchez de Lara (espaldas de la Diputación) que habían recorrido calle Martínez, volvían a la Alameda Principal para escapar a través del Puente de Tetuán. Este lugar abierto sería donde finalmente se libraría la batalla de enfrentamientos más fuerte, puesto que al cabo de un rato se encontraron los manifestantes que huían desde el centro y resistían con piedras con los que procedían del final del acto sin saber lo que estaba pasando. No obstante, la policía no desistió con efectivos procedentes de Alameda de Colón y la Alameda Principal, una vez despejado el Centro, para seguir persiguiendo y disparando indiscriminadamente contra quienes se encontraran en dicho puente. El ataque policial pareciera una operación diseñada bajo estrategia militar para una guerra de eliminación de presencia humana en ese recorrido pero donde enfrente no había un ejército enemigo sino pacíficos manifestantes.

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Lanzamiento de botes de humo directamente contra los restos de manifestantes que pacíficamente se habían situado en la acera del edificio de la Equitativa para esperar que todo parara y así localizar a sus familiares, o para observar el espectáculo y como testigos dar crédito de cuanto pasaba sin creer que seguirían los disparos contra ellos.

4 de diciembre plaza de la marina humareda

El paisaje irrespirable que iba quedando en la plaza de la Marina.

monumento larios solitrio humo

En pocos minutos, el ambiente festivo que ofrecía la glorieta de Larios, se transfiguró en un desierto con la única presencia del monumento y la niebla de humo y de gases lacrimógenos cubriéndolo todo.

Además, en el momento en que retorné al Hospital Noble no sabía qué habría sucedido en las demás manifestaciones de las otras capitales andaluzas y temía lo peor. Me urgía por tanto ir a la sede provincial del PCE para restablecer el contacto con el comité de dirección y con el diputado Tomás García.

Con este propósito, arranqué la moto. Para evitar el Paseo del Parque, la plaza de la Marina y la Alameda Principal, lugares donde pensé sin equivocarme que continuaría la intervención policial, tomé la dirección del Paseo de los Curas, echándome antes a la espalda y atada al cuello una bandera andaluza que me había hallado por los suelos. En su despliegue me cubría la espalda. Estaba claro que aún no era consciente del riesgo que contraía.

Atravesé el Paseo de los Curas y dejé atrás a mi izquierda la entrada al Puerto de Málaga, oyendo detonaciones y contemplando a mi derecha, en sentido a la plaza de la Marina, nubes de humo que continuaban cubriendo de negrura las alturas. No corría aire.

4 de diciembre plano málaga

Callejero de Málaga. Linea 1 pintada de rosa: Recorrido en moto que realicé antes del inicio de la manifestación, con paradas en calle Salitre y en la plaza de la Marina. Línea 2 en rojo: Recorrido que pude hacer en la manifestación hasta  que irrumpieron las cargas policiales. Linea 3 en azul, Recorrido que hizo la cabecera de la manifestación hasta su su conclusión con acto final. Línea 4 verde: El regreso que realicé en moto una vez disuelta la manifestación con parada en la gasolinera de calle Alemania con Avenida Comandante Benítez y retorno a calle Salitre, sede del PCE. Por otro lado, el punto marrón claro es el lugar de la Alameda de Colón donde Caparrós sufrió el disparo de bala, El punto marrón oscuro donde fue a caer al suelo, ya en el inicio de calle Comandante Benítez. Y el punto amarillo sobre el puente de Tetuán, donde fue introducido Caparrós en un Simca 1000 para su traslado al hospital Carlos de Haya donde llegó fallecido. El rectángulo en negro irregular situado en la Alameda de Colón fue donde estaba el cuartel de la Policía Armada. Fuente del plano: Rosa Burgos. Colores, elaboración propia.

Proseguí sin detenerme por el comienzo de la avenida, Agustín Heredia, cuando comenzó a lloviznar.

Dándome cuenta que tenía en la reserva el depósito de combustible, me dirigí a la gasolinera que estaba justo al lado del Mercado de Mayoristas, hoy Centro de Arte Contemporáneo, evitando doblar por calle Córdoba para no adentrarme por mi izquierda a las calles que en su confluencia daban con la Alameda de Colón, lugar donde se hallaba el cuartel de la Policía Armada y presumía de enorme inseguridad.

De este modo, seguí recto por la misma Avenida de Agustín Heredia hasta doblar a mi derecha con calle Alemania para llegar a repostar en su encuentro con la avenida Comandante Benítez (paradójicamente, en su prolongación lindando al muro del Guadalmedina hacía el Puente del Carmen, se seguía llamando, calle “Víctimas del Marxismo” que es por donde luego pasaría una vez repostado)

En la parada en la gasolinera, donde apenas presté atención al empleado que me preguntaba sobre la que había liada, y al que despaché con un exabrupto, sería algo parecido, a: “esos cabrones se están cargando todo”, pude observar con detonaciones constantes la batalla que se estaba librando entre antidisturbios y manifestantes que con rabia les hacían frente en el puente de Tetuán, llamado del Generalísimo, tirándoles piedras. Pensaba que serían procedentes de la Alameda Principal, entonces Avenida también del Generalísimo Franco, porque pretendieran huir o resistían indignados en su defensa frente a los uniformados que no paraban de tirar botes de humos y pelotas de goma. No era tumultuosa la refriega, sí la virulencia de las descargas.

Aún desconocía que la manifestación se había partido casi en dos mitades, sin enterarse la parte delantera de los graves incidentes que se sucedían en su zaga, y que por el contrario había llegado felizmente a su fin con la lectura del manifiesto por el diputado socialista, Rafael Ballesteros, desde el puente de las Américas.

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Cuando me hallaba repostando en la gasolinera de la Avenida Comandante Benítez, ignoraba que la mitad de la manifestación no había llegado a ser disuelta y alcanzó el final del recorrido, sin que tampoco esta otra mitad se enterara de cuanto sucedía detrás, siendo, Rafael Ballesteros (a su lado el también diputado socialista, Carlos Sanjuán) quién desde el puente de las Américas, como se observa aquí, leyó el manifiesto previsto. 

4 de diciembre puente de las américas sur

Lectura del manifiesto por el diputado, Rafael Ballesteros. A la izquierda, el senador, Braulio Muriel, aplaude a los manifestantes, junto a otros. A la derecha del orador, se hallan: José García Pérez, Francisco de la Torre e Ignacio Huelin, los tres diputados de la UCD, y más a la derecha con gafas, Francisco Villodres, senador de la UCD

4 de diciembre puente de las Américas desde lejos

En el Puente de las Américas la cabecera de la manifestación entonces sin conocer la carga policial que había ocurrido en su parte intermedia.

final del acto 4 de diciembre

Los manifestantes vistos desde el puente de las Américas hacia la Prolongación de la Alameda.

4 de diciembre final de la manifestación puente américaDiario Sur

4 de diciembre málaga andalucia puente américas

En tanto transcurría la lectura del manifiesto reivindicando las máximas cotas de autonomía para Andalucía por el diputado socialista Rafael Ballesteros, comenzó a llover. La perspectiva que se contemplaba  de la manifestación desde el Puente de las Américas hacia el puente de Tetuán. Todavía no sabían los aquí concentrados de lo que estaba pasando con la otra mitad de la manifestación, disuelta por la policía a base de botes de humos, granadas con gases lacrimógenos, pelotas de goma y porrazos con las culatas de los fusiles y los vergajos que portaban. 

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La vista lateral desde el Puente de las Américas que ofrecía el final de la manifestación en dirección visual a la Avenida de la Aurora, Jardines Picasso y edificio Múltiple. A pesar que los concentrados cubrían de frente casi toda la Prolongación de la Alameda, ya hubo quien se percató que podían faltar gentes.

4 de diciembre bajo el puente de las Américas

Tras finalizar la manifestación con la lectura del manifiesto, todos contentos marcharon en dirección a sus casas. Se disolvió tranquilamente y por la hora que era para el almuerzo, teniendo en cuenta además que el tiempo, a pesar de que había dejado de chispear, no estaba para quedarse en la calle, las gentes se dispuso en su mayoría a irse a sus domicilios. Los que menos, como observamos aquí, se tiraron por debajo del Puente de las Américas para marcharse hacia Carranque, Cruz de Humilladero o hacia Gamarra-Carlos de Haya-Puerto de la Torre, aún no existía la zona de Teatinos, pero el grueso se dispuso a iniciar la marcha en sentido inverso al transcurso de manifestación hasta el centro para llegar a sus casas o tomar coches o autobuses que se habían dejado atrás y con los que habían venidos de los pueblos, o para coger las líneas de transportes públicos de la ciudad, entonces también salían todos de la Alameda Principal, ajeno a lo que estaba sucediendo y que se lo encontraron apenas se acercaron al Puente de Tetuán.

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Manifestantes disueltos que van por la avenida Ingeniero de la Torre Acosta, que a su fondo conduce con la perpendicular avenida de Carlos de Haya no se enteraran de lo ocurrido con una gran parte de la manifestación ni sufrirían la actuación policial.

En ese momento, en lo que observaba desde la gasolinera tenía seguro que los que estaban siendo hostigados por los antidisturbios en el Puente de Tetuán correspondían a los dispersados en el Parque, Centro y Alameda Principal, porque suponía que la manifestación en su totalidad había quedado disuelta coincidiendo con la enorme violencia con que irrumpieron las cargas policiales, y por tanto habrían sido conducidos hasta allí en su huida ante la represión brutal que seguían siendo víctimas. En ningún caso, podía imaginarme que pudiera tratarse también de algunos adelantados que retornaban de la clausura del evento. 

A pesar de la escasa distancia que me encontraba del Puente de Tetuán, la cortina de humo, originada por los botes de humos de los disparos de los policías que proseguían sin parar, era tan densa que hacía imposible que viera desde mi posición con nitidez la otra parte del pretil del viaducto, menos aún el edificio de Hacienda que se hallaba en avanzado estado de construcción. Observé, asimismo, desde ese punto que el kiosco que estaba justo a pie del inicio de unos escalones que daban a ese Puente, situado a espaldas del antiguo edificio del diario SUR, estaba cerrado.

El caso es que en el tiempo que cargaba de gasolina, hallándome a tan escasa distancia de la esquina del antiguo edificio del diario SUR, donde informaron posteriormente que, producto de un disparo de la policía, cayó al suelo, Manuel José García Caparrós, no recuerdo que advirtiera nada raro ni especial en esa visual de relámpago que realizaría.

Hago un paréntesis. Cuando luego me enteré del asesinato de Caparrós, pensé, como tantos otros, que bien pude haber sido una víctima más si me llego a meter con la moto por las calles que como calle Trinidad Grund, o Vendeja que daba a la Alameda de Colón, portal número 5, lugar que, alrededor de esa misma hora, según el sumario judicial investigado por Rosa Burgos, realmente fue donde se produjo el impacto de la bala de 9 mm que atravesó el cuerpo de García Caparrós, procedente de arma corta, marca Star, cuyo titular era el cabo primera de la Policía Armada, M. P. R., que más tarde fue al grave episodio fue trasladado de plaza, falleciendo en el año 2013 de muerte natural sin inculpación alguna.

Pues bien, retornando a la cronología del relato, una vez que enrosqué el tapón del depósito de la motocicleta, volví por la calle ya referida de Víctimas del Marxismo para coger a mi derecha el Puente del Carmen sobre el cauce del río Guadalmedina y así seguir por la calle de Plaza de Toros Vieja hasta su cruce con calle Salitre, donde doblé a la derecha para aparcar en el inmediato primer portal.

puente de tetuán desde el puente del carmen 4 de diciembre

El aspecto que ofrecía el Puente de Tetuán visto desde el Puente del Carmen por donde  pasé subido en la motocicleta,  Se ve el horizonte entre humos y gases lacrimógenos producto de los lanzamiento  de la policía contra restos de manifestantes.

2.2.3.- LLEGADA Y ESTANCIA A LA SEDE DEL PCE

Llegado a esa sede del PCE, en la primera planta de ese portal de la calle Salitre, me desprendí de la bandera andaluza que aún llevaba atada con un nudo a mi garganta, empezando a unir con grandes sorpresas las piezas del rompecabezas sobre lo que había pasado.

El diputado, Tomás García, acompañado de Juan Cañas, se personaron poco después, explicando que habían llegado hasta el final de la manifestación sin percatarse, al igual que los miles de asistentes que oyeron el manifiesto, de nada de lo que estaba ocurriendo por detrás.

No se enteraron de los sucesos hasta que al volver de regreso andando desde el puente de las Américas por la prolongación de la Alameda hacia el puente de Tetuán, a la altura del solar donde se halla actualmente el Corte Inglés, empezaron a contemplar el panorama desolador que tenían delante, desistiendo de proseguir a calle Martínez, sede del PSOE, donde había quedado Tomás García con el resto de los parlamentarios y organizadores de la manifestación para dar balance sobre el resultado exitoso del acontecimiento, pero intentando tomar el coche que se habían dejado aparcado al inicio de la Alameda Principal junto al cruce con Alameda de Colón.

4 de diciembre puente de tetuán seat 600

Los lanzamientos de botes de humos y pelotas de gomas disparados desde el cruce de la Alameda de Colón en su confluencia con la Alameda Provincial donde estaba el cuartel de la Policía Armada continuaban. Apenas se veía nada a su entrada, en tanto a mano derecha aparecen dos Land Rover de policías procedentes del Centro para seguir atacando con saña a quienes procedentes de la Plaza de la Marina y la Alameda Principal seguían huyendo hacia el Perchel para ponerse a salvo a través de las calles, Ancha del Carmen, Cuarteles y Salitre.

4 de diciembre cargas policiales prolong alameda perchel

Llegada la policía desde la Alameda Principal, comenzó nuevamente a lanzar botes de humo y a perseguir a quienes huían hacia la Prolongación de la Alameda (hoy Avenida de Andalucía), a la altura de los callejones de El Perchel.

4 de diciembre puente de tetuán carreras hacienda

Empezaban a llegar a los aledaños del Puente de Tetuán los asistentes que habían participado en el acto final de la manifestación tras la lectura del manifiesto, sin haberse enterado de nada de lo que había sucedido a sus espaldas y empezaron a detenerse a la altura del edificio de Hacienda, entonces en construcción, y donde se levantaría El Corte Inglés, quedando estupefactos, a la vez que observaban sin entender nada las cargas policiales que se sucedían sobre el Puente de Tetuán

prolongación de la alameda 4 de dic volviendo

Esta foto que se solapa con la anterior muestra a los manifestantes que regresaban del acto final, cada vez aumentando en su cuantía, estupefactos ante lo que veían que estaba sucediendo así como la imposibilidad de acceder a sus casas, autobuses o vehículos que se hallaban más allá del Puente de Tetuán ante la continuidad de las cargas policiales.

4 de diciembre puente tetuán pistola en mano

Al fondo del puente de Tetuán señalado en círculo, el policía que no paraba de amenazar con pistola en mano y quizás ya había disparado. Está situado junto al lateral del antiguo edificio del diario SUR, ya entonces comprado por el Banco Exterior de España para su demolición y construcción de un nuevo inmueble como sede y que actualmente sigue en pie aunque bajo la titularidad de otra entidad financiera, el BBVA. Por tanto, muy cerca de donde se entendió que cayó al suelo Manuel José García Caparrós. Detrás, el humo de los disparos de botes que salía por encima del inicio de la perpendicular Alameda de Colón donde se hallaba ubicado el cuartel de la Policía Armada. En la imagen de ese tramo del Puente de Tetuán donde se halla la policía alrededor de un Land Rover, se observa en ese instante al diputado de la UCD, Francisco de la Torre, al senador Braulio Medel, al representante del PCE en la comisión organizadora de la manifestación, Manuel Ruiz Benítez, y al diputado del PSOE, Francisco Román, entre otros, que venían del final de la manifestación y se encontraron con ese panorama, enseñando las credenciales de parlamentarios a los uniformados para que no siguieran disparando y guardaran sus armas cortas ya que había niños y personas mayores. Solo encontraron como respuestas las brusquedades, la chulería y los malos modos de esos agentes, sufriendo algún que otro empujón, como fue el caso de Francisco de la Torre, hoy alcalde, para que abandonaran cuanto antes el lugar.

4 de diciembre ouente de tetuán carreras

En pocos segundos, los asistentes que procedían del fin de manifestación empezaron también a ser atacados por la Policía Armada y comenzaron igualmente a correr en sentido al puente de las Américas.

puente de tetuán 4 de diciembre los que venían de las américas

Tal vez esta escena puede responder a haberse corrido que la policía se había quedado sin munición ni botes de humos, y donde un grupo de jóvenes indignados se dirigió desde la Prolongación de la Alameda donde estaban observando hacia el Puente de Tetuán, unos con piedras en la mano por si tenían que defenderse, otros solo con banderas, con palos, y la mayoría con las manos en el bolsillo, para gritarles y reprocharles lo que habían originado.

PUENTE DE TETUÁN MÁS MANIFESTANTES A LA CARGA SIN POLIS 4 DE DICIEMBRE

Grupos de jóvenes avanzando por el Puente de Tetuán, momentáneamente sin policías, dirigiéndose hacía el cruce de la Alameda Principal con Alameda de Colón. Ni son miles de personas como se dijo ni tampoco se hallaron testigos fidedignos que vieran intentos de asalto el cuartel de la Policía Armada que se ubicaba a mitad de esa Alameda de Colón y que sirvió como coartada para los disparos realizados por uniformados o paisanos con armas corta y que dieran lugar a la muerte de Caparrós y a otros heridos por balas de armas de fuego.

4 de diciembre policías calle alameda de colón

Antidisturbios que inmediatamente volvieron a salir por la Alameda de Colón, donde estaba ubicado el cuartel de la Policía Armada, esquina a Alameda Principal, junto al Puente de Tetuán y despejaron la avenida y esa esquina a base de disparos de toda índole. Las fachadas de los edificios del antiguo diario Sur, los de enfrente de la Alameda Principal como el que acogía la sede de la compañía Adriática, farolas, marquesinas de autobuses, palmeras, papeleras y luminosos de publicidad, mostraron, tal como pude observar el día siguiente en detalle, las huellas de los impactos de disparos policiales de balas procedentes de sus armas cortas reglamentarias. 

4 de diciembre 1 herido el país

Un herido de bala es recogido para ser introducido en un coche para ser llevado a un centro sanitario. Puede ser que se tratara de José Fernández Ponce que sufrió un disparo de la policía en el pie izquierdo e ingresaría en el Hospital Civil, según el parte de heridos emitidos por el Gobierno Civil y publicado en la prensa.

puente de tetuán un herido en coche 4 de diciembre

También recibió una herida por bala, el menor, Miguel Jiménez Ruiz, de catorce años, que le impactó en el brazo derecho fracturándole el húmero, siendo tratado en el Hospital Carlos Haya tras ser trasladado en un Renault 4L. Los heridos de ese día fueron innumerables, fundamentalmente, según los partes médicos, por: traumatismos craneal, fracturas, hematomas, contusiones, erosiones, lesiones y hasta de hemorragias internas en testículos por las patadas recibidas.

$ de diciembre herida o desmayada

La policía trasladando a una desmayada o contusionada en la carga policial. 

herido bola de goma

Herido de disparo de bola de goma en la pierna como tantos otros que hubo.

puente de Tetuán rejas pretil balas

Impactos de balas que procedentes de la Alameda de Colón donde estaba el cuartel de la Policía Armada dieron en la barandilla al inicio del Puente de Tetuán cercano a un kiosco que había.

4 de diciembre bala y tubo de gases

Un manifestante mostrando una bala y un bote de humo de los disparados por la policía junto al muro del cauce del Guadalmedina, cerca del inicio del Puente de Tetuán y donde cayó mortalmente herido, Manuel José García Caparrós.

4 de diciembre málaga heridos en los incidentes

Balance parcial y provisional de heridos, según nota emitida por el Gobierno Civil y publicado en la prensa con posterioridad.

Así pues, Tomás García y Juan Cañas, cambiaron la ruta prevista para dirigirse por el contrario en coche a la sede del PCE, no sin antes al atravesar con dificultades el Puente de Tetuán, pasando entre los antidisturbios que disparaban botes de humo y pelotas de goma, oyeron varias detonaciones de armas cortas en tanto llegaban nuevos refuerzos del Centro y los que estaban al inicio del Puente se replegaron hacia Alameda de Colón sin ser acosados por manifestantes. 

En cuanto llegaron a calle Salitre y supieron cuantos detalles hasta ese instante conocíamos, Tomás García se puso en contacto de inmediato con el Gobierno Civil y con los demás parlamentarios malagueños. También por teléfono informó al propio Santiago Carrillo que se hallaba en Madrid y de la misma manera a José Benítez Rufo y a Fernando Soto, responsables del PCE de Andalucía, que costó su localizaron tras haber asistidos a la masiva manifestación que igualmente tuvo lugar en Sevilla.

A continuación, se dispuso a tomar notas para mantener una reunión inmediata con el Gobernador Civil, Riverola Pelayo.

Juan Cañas, secretario provincial del PCE, en tanto, nos comentó que cuando se subieron al Puente de las Américas para que se diera lectura al manifiesto por parte del diputado socialista, Rafael Ballesteros, le dijo a Tomás García que a pesar del gentío que se observaba desde esa posición, creía, por la información que fueron recibiendo en el transcurso de la manifestación, que esperaba que hubieran asistidos más gentes. Ese mismo comentario lo hicieron también otros de los presentes. Tomás, con la ingenuidad que le caracterizaba y siempre conservó a pesar de la azarosa vida padecida, respondió en ese momento que teniendo en cuenta la cantidad de familias enteras con niños y ancianos que participaban desde los inicios, se habrían retirado ya a sus casas por lo largo del trayecto y por la amenaza de agua que ya empezaba a descargar. Ninguno entonces podía figurarse lo que había sucedido por detrás.

José Miguel Hermoso, responsable del PCE en la Universidad, en ausencia de Leopoldo Del Prado, abogado y economista, que era el portavoz de prensa en el comité provincial y que estaba en convalecencia domiciliaria por una operación médica reciente, redactó un primer borrador para un comunicado de prensa. En el mismo se felicitaba al pueblo malagueño por su masiva asistencia y comportamiento cívico a la vez que se condenaban duramente los tristes hechos acaecidos con posterioridad, achacando su culpabilidad al presidente de la Diputación, a los grupos de ultraderecha y a los mandos policiales, en una conjunción perfectamente sincronizada para desestabilizar la naciente democracia. Acababa, exigiéndose dimisiones y ceses para depurar responsabilidades.

Discutimos sí incluir al propio Gobernador Civil, pero la polémica fue zanjada por el propio Tomás García que pidió prudencia hasta no disponer de más datos, a la vez que argumentó que no era lo más oportuno en ese instante, más cuando pocos minutos después se iba a reunir con él.

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Tomás García, Ignacio Trillo y José Miguel Hermoso

A continuación, el propio Tomás García nos encomendó a José Miguel Hermoso y a mí, la elaboración de un informe, de forma discreta pero lo más exhaustivo posible, centrado en las cargas policiales contra los manifestantes, de cara a hacerlo llegar a la dirección del PCE, también para su uso en posibles intervenciones ante el Congreso de Diputados, e incluso si fuera preciso para trasladarlo al Gobierno Suárez. Aún no se tenía constancia que fuera a crearse una comisión de investigación en el Congreso de Diputados.

Este hecho quizás explique por qué a pesar de las cuatro décadas transcurridas, con esfuerzos memorístico y algunas contrastaciones, he podido reconstruir con precisión tantos datos.

José Miguel y yo nos pusimos a la tarea, entrevistando a cuantos llegaban a la sede y tenían algo que aportar en esta dirección.

Entre las llamadas telefónicas que efectué para tal fin, recuerdo que localicé en la sede territorial del PCE, llamada “Giner de los Ríos”, que aglutinaba a las agrupaciones de los barrios de Gamarra y Nueva Málaga, situada en calle Ecuador, perpendicular a Eugenio Gross, al responsable del partido en el servicio de orden de la manifestación, Bernardo Claros, en aquel tiempo secretario general del Comité Local de Málaga capital. Se hallaba allí, donde militaba a nivel de base, para saber de su mujer e hijos que igualmente participaron en la marcha. Estaba enormemente enfadado porque pensaba que si en vez de habérsele asignado por la organización de la manifestación custodiar su cola, por suponerse el flanco más débil por donde podían irrumpir grupos de extrema derecha con el propósito de reventarla, se le hubiera encomendado la protección de la zona del edificio de la Diputación y aledaños, los episodios que transcurrieron no hubieran sucedidos. Le respondí en aquel momento que a lo mejor habría surgido por otro lado. Me estaba haciendo la idea de que pudo haber un plan premeditado para, con la provocación que fuera, abortar esa pacífica y multitudinaria movilización.

bernardo claros plaza de la merced pce

Bernardo Claros, responsable del comité local de Málaga capital y de seguridad por el PCE en la manifestación de ese 4 de diciembre, en un acto en abril de ese año de 1977 en la plaza de la Merced, a pie del monumento a Torrijos, leyendo un comunicado para la puesta en libertad de militantes y dirigentes provinciales detenidos por la policía cuando precisamente celebraban la legalización del PCE.

En la misma conversación, donde bien poco me podía aportar por su posición postrera en la manifestación, me aseveró que cuando empezaron las carreras y los bombazos, la cola de la marcha iba por el Paseo del Parque a la altura de los edificios del Banco de España y el Ayuntamiento. Así pues, toda la información publicada de que aún se hallaba a su inicio, en la plaza del hospital Noble, no se sostiene.

En este mismo sentido, una militante que por enfermedad de un familiar observó el transcurso de la manifestación desde un balcón situado en un piso alto de la Alameda Principal, expresó que en el momento de la carga policial la cabecera de la manifestación había pasado el Puente de Tetuán y ya aparecía rota en dos grandes bloques porque hubo gentes que dejó de avanzar para observar de espaldas o pretendiendo saber lo que estaba sucediendo alrededor del edificio de la Diputación, atascando a la vez el avance de las gentes por el Paseo del Parque que aún no habían llegado a la plaza de la Marina, en tanto el resto de la marcha prosiguió sin enterarse de nada con destino al puente de las Américas.

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Francisco Trujillo, primer secretario general que tuvo CCOO de Málaga tras su legalización y cuya sede se encontraba en calle Carreterías.

Desde la sede de CCOO, entonces situada en calle Carreterías, Francisco Trujillo, su secretario general, nos confirmó telefónicamente la muerte -hasta entonces solo rumoreada sobre un joven mal herido- de Manuel José Caparrós, joven de 18 años, afiliado a ese sindicato desde hacía un año. El chaval trabajaba en la fábrica malagueña de cervezas Victoria desde hacía dos años con contratos temporales renovados y cuyo caso laboral lo llevaba el abogado, Leopoldo del Prado, para que lo hicieran fijo. No militaba en el PCE. Era vecino de Málaga. Su cadáver se hallaba en el hospital, Carlos de Haya.

4 d carnet de garcía caparrón

DNI de Manuel José García Caparrós. Nacido en Málaga, con domicilio en la calle La Unión de Málaga. Contaba con 18 años a punto de cumplir en el día 26 de ese mes de diciembre, los 19. Trabajaba desde hacía dos años en la fábrica de cervezas Victoria.

entrada y salida da la bala caparros

La bala que hirió mortalmente a Caparrós le entró por debajo de la axila izquierda. no por  la espalda como se dijo, por su zona frontal. Le atravesó el organismo linealmente de lado a lado y con inclinación de arriba hacia abajo. Le afectó a ambos pulmones, el diafragma, tórax  y aorta. Quedó alojada a la altura del costado derecho por debajo del tórax, muy cerca del lumbar derecho, lugar donde le fue extraída por el equipo de urgencia de Carlos Haya que al ser domingo se encontraba en ese momento de guardia. El joven entró en el centro sanitario ya cadáver. Antes, ya muy mal herido, fue introducido en un Simca 1000 blanco en el Puente de Tetuán. En el recorrido al hospital fue acompañado en el asiento de atrás por el joven, de veintidós años, Carlos Carmona Sánchez, que no conocía a la víctima. Al poco tiempo del ingreso del cadáver en Carlos de Haya, sin que desde dicho hospital hubiera dado tiempo de comunicarlo oficialmente, se personaría en dicho lugar la Policía Armada de uniforme que pretendió llevarse la bala que le fue extraída al joven. La oposición del equipo médico y su determinación de que solo sería entregada a un juez, hizo cundir cierta tensión con el cuerpo policial que pretendía a toda costa llevársela, seguro que para ir borrando huellas de su desproporcionada actuación que pudiera conducir en su día a afectar a algunos de sus miembros por exigencias de responsabilidades penales o políticas. El joven Carmona, acompañante de Caparrós, se cruzó con ellos sin ser detectado ni decir nada. Temiendo por su vida, esa noche al ver policías por la zona donde vivía, la pasó fuera de su domicilio de estudiante en la barriada de la Paz. Un día después, localizado por varios agentes, tuvo que declarar en la Comisaría Central, sita en el Palacio de la Aduana y en el Cuartel de la Policía Armada, en Alameda de Colón. También, más tarde, en el proceso de investigación de los graves sucesos acontecidos, declararía ante el subdirector general de Seguridad, José Sáenz González, que se desplazaría desde Madrid a Málaga enviado por el ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa. Por último, también lo haría ante la Comisión de Encuestas del Congreso de Diputados pero en Málaga.

4 de diciembre escrito del autor del disparo

Sobre la bala, pistola y posible autoría, que asesinó a Manuel José García Caparrós, figura este informe en el expediente judicial. Fuente: Rosa Burgos.

Pasado un tiempo, aún seguían llegando afiliados a la sede del PCE, comunicándonos que seguían los enfrentamientos, ya de forma más puntual en varios puntos del recorrido de la manifestación y en casi todo el centro histórico, producto de espontáneos grupos de jóvenes indignados que tiraban piedras a la policía como represalias por lo que había ocasionado.

polisario paco vázquez grande

Francisco Vázquez Sell

Asimismo, recibimos periódicas y valiosas noticias procedentes del militante, Francisco Vázquez Sell, ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Sur, que posteriormente en las primeras elecciones locales de abril de 1979, formando parte de la lista del PCE al ayuntamiento de Málaga, sería elegido, en el pacto municipal de izquierda con el PSOE, vicepresidente de la Diputación. Él también llegó hasta el final de la manifestación. A su regreso, a la altura del solar donde posteriormente se construiría el Corte Inglés, siendo buen conocedor de armas en su condición de cazador, escuchó, aparte de las detonaciones por lanzamiento de botes de humos y pelotas de goma, disparos por armas de fuego que procedían del entorno del Puente de Tetuán, donde estaban produciéndose enfrentamientos entre policías y manifestantes. Se percató, por tanto, que la policía estaba empleando munición real. Así que desistió acercarse al puente de Tetuán y se refugió en un bar no lejano, entre los barrios de El Perchel y la Trinidad, a esperar que pasaran los incidentes.

Al conocer en dicho lugar por radio Juventud que estaba siendo seguida con especial atención por los presentes en ese establecimiento que su amigo y alcalde, Luis Merino Bayona, que no iba en la cabecera de la manifestación y le pilló la carga policial, tuvo que refugiarse en el propio edificio del ayuntamiento, se desplazó hasta la Casona del Parque para acompañarle y recibir información que nos fue inmediatamente transmitida. Más tarde, Vázquez Sell, se fue al bar de un conocido, cercano a calle Granada, donde igualmente desde su interior, ya con la persiana echada, nos continuó informando, esta vez acerca de los graves incidentes que en toda aquella tarde noche iban sucediendo en el Centro.

Antes, al llegarnos la información a la sede del PCE que en las primeras cargas policiales, justo en la puerta de la Diputación, había sido detenido el veterano militante comunista que pocos meses antes había regresado del exilio, Antonio Marmolejo Urbano, se avisó al abogado, también miembro del partido, Salvador Marina Benítez, “Boro”, para asistirlo en su defensa jurídica. Sobre este hecho, me detendré en el siguiente capítulo del relato donde abordaré lo sucedido el día posterior.

alfredo martínez robles toga familiar caparrós

El abogado, Alfredo Martínez Robles, que se haría cargo del caso Caparrós como acusación particular por arte de la familia del joven asesinado, acompañado a su derecha por los también letrados, a la derecha su padre, Ceferino Martínez Rabadán, y a la izquierda su tío, Alfredo Robles del Río.

Asimismo, supimos, a la mañana siguiente, que el padre de Manuel José García Caparrós se había puesto en contacto con el abogado, también militante del PCE, Alfredo Martínez Robles, para que llevase ante los tribunales de justicia como acusación particular la representación jurídica de la familia para el esclarecimiento del asesinato del joven trabajador.

Desde la sede del PCE, se dio la instrucción a las quince Agrupaciones territoriales existentes en la capital para que ningún militante participara en enfrentamientos con la policía y a ser posible nadie osara esa tarde pisar la calle. Había que acabar cuanto antes con provocaciones que le hicieran el juego a la extrema derecha, que de realizarse, sería además en condiciones de desigualdad de medios, por lo que urgía que se pacificara la situación y se impidieran nuevas víctimas. A la vez, se pedía que se nos tuviera informado desde los domicilios de los militantes que dispusieran de teléfonos o desde las sedes del partido en los barrios sobre nuevas incidencias que les llegaran u observaran desde balcones o ventanas.

Asimismo, se organizó un despliegue discreto de coches de militantes  para que fueran haciendo rondas de reconocimiento por distintos puntos de la ciudad, de cara a tener información precisa y en tiempo real sobre cuanto sucediera, y si observaban la presencia de algun afiliado informarle de cuáles eran las directrices para que retornaran a sus casas.

A tal fin, se delimitaron zonas presuntamente más proclives a que pudieran producirse altercados y para ser recorridas de forma alternadas, de cara a no repetirse los vehículos por un mismo itinerario en evitación de ser advertidos por la policía y pretenderlos implicar en los incidentes que se produjeran. Para el exacto seguimiento y localización si hiciera falta, debían transmitirnos periódicamente información telefónica a través de las cabinas públicas que se encontraran, y en el caso de ser graves los hechos que detectaran, directamente debían de dirigirse a la sede provincial.

Avanzada la tarde, comenzamos a recibir llamadas telefónicas con amenazas de muerte procedentes de anónimos personajes de la extrema derecha local. Concha Villegas, que era entonces la responsable de finanzas del comité local y encargaba ese día de atender el auricular, sumada la tensión que ya acumulada a esos violentos insultos y advertencias de muerte que recibía, sufrió un ataque de ansiedad. A partir de ese instante, fue relevado por el propio Juan Cañas, quién haría frente con su réplica verbal a esas intimidaciones.

Ello nos llevó, con el refuerzo de militantes, a tener que incrementar la seguridad en el interior de ese primer piso de calle Salitre donde nos hallábamos, así como, de la forma más discreta posible, del portal de entrada al bloque y aledaños, llevándose esa vigilancia exterior desde el interior de vehículos aparcados para hacer frente de inmediato a cualquier sospechoso que viniera por la calle antes de que pasara a su zaguán. No podíamos hacer visible esa guardia para no sembrar de zozobra a quienes vivían en el mismo edificio ni al resto del vecindario del entorno.

En todo momento, sin salir a la calle, estuvimos esa tarde noche informados de los pormenores que se cocían allende nos encontrábamos, tanto de la reunión de parlamentarios que transcurrió en el Gobierno Civil, la huelga general que desde la sede del grupo parlamentario del PSOE, ubicada en una cuarta planta de calle Martínez, convocaron los representantes de los partidos políticos en la organización de la manifestación y los sindicatos, CCOO y UGT, para ser desarrollada el martes día seis, así como de los preparativos para el entierro de García Caparrós, a tener lugar ese lunes siguiente, día cinco a las cinco y media de la tarde, en el cementerio de San Miguel.

5 de diciembre caparrós pintada

Apenas se supo la hora del entierro de Manuel José García Caparrós, se corrió como pólvora por todos los puntos de una ciudad tan conmocionada, a la vez que empezaron a extenderse las pintadas, sobre todo en los barrios obreros y fábricas, de su anuncio que cubrieron numerosos muros de la ciudad.

Igualmente, recibimos puntual noticia de los graves incidentes que se empezaron a reproducir a partir de las seis de la tarde por todo el centro de Málaga, en una autoconvocatoria realizada en plan desconocida, sin que fuera apoyada por partido político o sindicato alguno.

4 de diciembre calle larios echo polvo

La tarde noche del día 4 de diciembre el aspecto que presentaba la calle Larios al igual que otras vías del centro con escaparates y mobiliario rotos y hasta con conatos de incendios en algún que otro banco.

4 de diciembre carga noche

Conforme se adentraba la noche, los duros enfrentamientos entre policías y jóvenes se fueron extendiendo a barrios y periferia de Málaga.

Estos actos arrasaron comercios, bancos y mobiliario urbano del casco histórico de la ciudad, donde grupos de jóvenes hicieron guerra de guerrillas hasta altas horas de la noche, en tanto la policía aporreaba y disparaba a cuantas personas observaba por las calles, en tanto la extrema derecha seguía a sus anchas con pistolas merodeando calles céntricas.

2.2.4.- COMUNICADO DEL GOBIERNO CIVIL

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Enrique Riverola Pelayo, gobernador civil de Málaga (junio 1976-mayo 1978) oriundo de Ripoll (Gerona), Hizo su carrera política en Barcelona bajo el franquismo como procurador en Cortes por el tercio sindical de cuya organización vertical fue el máximo responsable. Por tanto, muy allegado al leonés, Rodolfo Martín Villa, ministro de Gobernación (Interior) del Gobierno de Adolfo Suárez, que había sido Gobernador Civil en la ciudad Condal y precedió a Riverola como delegado provincial en el sindicato vertical, a la vez que compartió, en las postrimerías de la Dictadura, también la condición de procurador en las Cortes franquistas por Barcelona.

Por último, para culminar el día luctuoso y tan desgraciado, nos llegó el provocador comunicado de prensa que al filo de las diez de la noche emitió el Gobierno Civil, cuando se había estado esperando toda la tarde para que fuera hecho público.

Con torpeza extrema se tergiversaba totalmente cuanto había acontecido, encendiendo una nueva mecha que estallaría los dos días siguientes que volvieron a sembrar la capital malagueña de rabia, miedo, represión y caótica “insurrección” civil, rompedora de más cristales y saqueadora de cuanto pudiera. 

Rescato literalmente la parte de ese comunicado que fue publicada por el diario “El País”:  «Numerosos grupos de manifestantes, sobre todo al final de la manifestación, se fueron concentrando ante dicho edificio oficial (se refiere a la Diputación Provincial por la negativa de su presidente Pancho Cabeza a que figurara en el balcón ondeando la enseña andaluza) comenzando a lanzar contra su fachada objetos diversos, para terminar apedreándola con gran intensidad y produciéndose rotura de cristales y lunas.

En tal momento se dio orden de despejar el gran número de concentrados ante dicho edificio, lo que se efectuó seguidamente por las fuerzas de orden público.

En el punto indicado se produjo la colisión de los manifestantes con las fuerzas de la Policía Armada, que fueron atacadas con piedras, de las que quedó literalmente sembrada la calzada. Un pelotón de las fuerzas de orden público fue acorralado, y agotados sus elementos antidisturbios se vio precisado a hacer uso de sus armas cortas.»

A sea, no quería proporcionar una sola verdad. Ignoraba que la carga policial rompió de forma definitiva y en casi dos mitades la manifestación. Achacaba falsamente a los que habían finalizado la marcha que volvieran dos kilómetros hacia atrás para situarse otra vez frente al edificio de la Diputación, al objeto de apedrearlo y romper sus cristales, cuando era intransitable realizar esa travesía ya que, desde más de media hora antes, estaba siendo barrida con botes de humo y pelotas de goma por la policía contra cuanto se moviera. Y por último, en esa nota de ficción, la aseveración de que en la misma zona de la Diputación un pelotón de antidisturbios quedó acorralado y se vieron obligados a sacar sus armas reglamentarias, prescindiendo que el disparo contra García Caparrós se había producido al menos a unos quinientos metros de esa plaza de la Marina, en otro espacio, los aledaños de Alameda de Colón que tenía en su cercanía el cuartel de la Policía Armada, además como disparo aislado que impactó frontalmente en el lateral del joven Caparrós que entonces huiría corriendo.

francisco cabeza lópez presi diputación grande

Esa misma noche del día 4 de diciembre presentó la dimisión ante el Gobernador Civil, el Presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Cabeza López. el ultrafalangista que se había negado a que ondeara la bandera andaluza en el balcón de la sede provincial, origen y causa del mayor conflicto de aquella jornada luctuosa.

Con ese sabor amargo e indignado por tanta frustración y con la única salvedad de tener a altas horas de esa noche la confirmación que el presidente de la Diputación, Francisco Cabeza López, había comunicado su dimisión al gobernador civil, a la vez que se hallaba oculto en un domicilio de Málaga capital, en contra de los rumores infundados que auguraban que había tomado un avión en el aeropuerto con destino al extranjero, nos marchamos de la sede para descansar algo porque temíamos que los días siguientes podrían ser aún peores.

(Próximamente, las siguiente entradas estarán referidas: al entierro de, Manuel José García Caparrós, que tuvo lugar el día siguiente, lunes 5, y a la huelga general en la provincia de Málaga de ese martes, día 6, así como a los graves incidentes que se desarrollaron durante esas dos jornadas)

(1)  29.11.2017.- LOS PROLEGÓMENOS DEL 4-D DE 1977 EN ANDALUCÍA:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/11/29/33328/

07.12.2017.- LOS PORMENORES DE LA MANIFESTACIÓN DE MÁLAGA DEL 4-D 1977:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/12/07/33384/

ANEXO: OTROS EPISODIOS DE LA ACTUAL ERA DEMOCRÁTICA:  

04.12.2017.- A LA MUERTE DE MANUEL MARÍN:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2017/12/04/33370/

28.10.2014.- A LUIS GÓMEZ LLORENTE:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/10/28/24490/

12.03.2015.- ASÍ VIVÍ EL 11M:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/03/11/21912/

15.06.2017.- LAS ELECCIONES GENERALES DE 1977:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/12/19/27176/

 31.03.2014.- AL CÉSAR LO QUE ES DE ADOLFO SUÁREZ:   https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/03/30/22147/

02.04.214.- SUÁREZ, AFRENTADO `POST MORTEM:  
https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/02/22243/

09.04.2014.- EL PCE YA ES LEGAL:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/04/09/22429/

24.09.2012.- REFLEXIONES SOBRE LA BIOGRAFÍA DE SANTIAGO CARRILLO A SU MUERTE:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/09/25/11417/  

25.02.2014:.- EL 23-F SIN FRIVOLIDAD:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/02/19/21321/ 

17/01/2012.- LA MEMORIA HISTÓRICA NUNCA DEBE OLVIDARSE, NI CON FRAGA:    https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/01/17/3710/

07.03.2014.- TRANSICIÓN Y AUTONOMÍA, ¿POR QUÉ NO HA GOBERNADO EL PP EN ANDALUCÍA?:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/03/04/21702/

28.02.2012.- DÍA DE ANDALUCÍA 28F:   ignaciotrillo.wordpress.com/2012/02/28/feliz-dia-de-andalucia-28f-2012/

22.11.2015.- LA `DESCONEXIÓN´ DE ANDALUCÍA: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/11/22/26931/

13.12.2014.- “ECONOMISTASxANDALUCÍA”: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/12/14/24614/

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