UN COMPROMISO HISTÓRICO, TRAS EL 20-D (25.12.2015)

Posted on diciembre 24, 2015

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Un compromiso histórico, tras el 20-D*

  • Opinión |  Ignacio Trillo
Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado lunes en el debate de "El País". | EFE.

Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado lunes 7 de diciembre en el debate de “El País”. | EFE. (Publicoscopia)

El domingo 20-D hablaron las urnas. Quienes la misma noche del escrutinio calificaron los resultados de locura, se equivocaban. Asimismo, los que consideraron que llevaban a la ingobernabilidad. No veían más allá de sus propias narices, a escenarios ya recorridos de mayorías absolutas con un solo partido dominante o acompañado de la bisagra nacionalista. Todos ellos, enclavados en el pasado.

También, los emergentes erraron. Los que por adelantado tiraron la toalla, caso de Ciudadanos, entregando sus bagajes al PP, o en el argumento de Podemos, el gran vencedor de las urnas, avanzando que se había producido el cambio de sistema.

Ni tanto ni tan calvo. Lo que era muy fácil vaticinar a priori, de que ya nada sería igual tras las elecciones, confirmado el acontecimiento, sin embargo está resultando difícil de traducir.

El nuevo mapa político de cambio surgido en España ni es estrafalario ni revolucionario. Los fenómenos electorales en países democráticamente maduros, como el nuestro, son portentos colectivos y no se producen de la noche a la mañana. Además, las mismas tendencias políticas con distinta intensidad afloran en una mesa situada en un colegio electoral en Almería y en otra de su antípoda que se ubique en Lugo, sin que sus electores se hayan comunicado previamente para ponerse de acuerdo sobre la decisión a tomar.

No pueden, ni despreciarse ni invalidarse los resultados habidos con pronunciamientos precipitados. Es falso que estemos condenados a repetir los comicios; hay que ponerse a trabajar para satisfacer el mandato recibido por las urnas. Lo contrario, sería el naufragio de la política; lo que no significa que la situación sea fácil y que no haya que hilvanar con hilo rojo de la manera más fina.

Son varias las combinaciones que para la gobernanza de España han salido de estas elecciones. Si me apuran, dos al menos tomando como eje al partido que ha figurado el primero en el ranking, Partido Popular, como otros dos escenarios posibles de patrocinio desde el partido socialista, segundo de abordo en la contienda electoral y el que más se juega en el envite postelectoral tras arrastrar otra sangría de votos.

La Gran coalición merkeliana, planteado por exnministros del PP, PSOE y UCD

La Gran Coalición merkeliana, planteado por exnministros del PP, PSOE y UCD

Sobre lo primero a destacar, pivotaría un gobierno de gran coalición tan ansiado por el Ibex 35, por la Troika y por exmandatarios de las dos primeras fuerzas políticas. Un gobierno que de forma tan natural -como teóricamente contradictoria con las ideologías que se dicen defender- se practica en el centro de Europa y en las instituciones de la UE.

Sin embargo, en la periferia del Continente (véase los ejemplos de Grecia y Portugal) aparece como el abrazo del oso de los neoliberales con respecto a la izquierda tradicional gobernante. En ese escenario, se asiste a la desaparición de la antaño izquierda a la vez que se abre un nicho de vacío de poder para el surgimiento de una nueva fuerza emergente a cubrirlo. Es tan claro, como que la puesta en marcha de políticas austericidas y de recortes por esos mismos partidos, autodenominados como socialdemócratas, les lleva al suicidio político. Entiéndase, los gobiernos finales de ZP o el actual de Hollande en Francia; este último caso más allá de la periferia europea, donde es fácil augurar el surgimiento de un nuevo Podemos, más cuando el electorado galo en la reciente segunda vuelta de las regionales ha tenido como mal menor que taparse la nariz votando a Sarkozy, antes que los lepenistas ocuparan instituciones para ejecutar sus xenófobas políticas.

El último viraje de Albert Rivera tras haberse entregado previamente a Rajoy

El último viraje de Albert Rivera tras haberse entregado previamente a Rajoy

Tampoco la fórmula frentista, que a última hora y tras revisarse a sí mismo plantea Ciudadanos, tiene visos de prosperar, aislando a Podemos para darle el total protagonismo como oposición única. La situación socio-económica de España sigue siendo muy delicada y complicada. Las medidas a tomar son de tal calado que necesitan el consenso social y la credibilidad que puede contribuir Podemos; si no es así, en las próximas elecciones el partido de Pablo Iglesias tendría terreno abonado para convertirse en la principal fuerza política.

A la vez, a Podemos, en la velocidad de vértigo que lleva desde su nacimiento, no le viene mal consolidarse -vendiendo la utilidad de su voto con la presentación de logros importantes en materia de regeneración política y agenda social- ante un sector del electorado golpeado e indignado por la crisis y la corrupción reinante, que no puede esperar ni aguantar más.

Parece que este escenario lo ha entendido Pedro Sánchez con el puñetazo propinado a Rajoy, pero esta vez en el contacto pacífico que ha mantenido en la Moncloa.

Por medio, dos complicaciones a tener en cuenta a lo largo de este proceso para su resolución: la articulación territorial de España, y que el PP no sea excluido totalmente del acuerdo, para que no ejerza su hegemonía y capacidad de bloqueo por su mayoría absoluta en el Senado.

El tiempo y el fiasco de la negociación, conllevarían enormes costes e incertidumbres para todos, principalmente para los dos principales partidos y socialmente para la mayoría de la población en emergencia y desasistida. De un lado, la corrupción pisa los talones al PP en varios juzgados, y conforme se alargue el proceso para su recomposición, o en el caso de que se tuviese que convocar nuevas elecciones, su situación empeoraría, más con la crisis de liderazgo que soporta. Y a Pedro Sánchez, de mantener un PSOE indefinido o en la oposición, los que le pisan los talones son los barones de su mismo partido, encabezados por la que no es consciente de sus limitaciones y además le sobra ambición, Susana Díaz, que lo fulminarían de la secretaría general.

También Podemos debe de poner de su parte, más teniendo en cuenta lo ligero que va de cargas y dependencias, propiciando su acercamiento al terreno de juego de la negociación hasta convertirse en el centro de las propuestas, flexibilizando las propias líneas rojas trazadas. No digo que renuncie a lo que previamente ha pintado en el tablero; sí que abandone algunas ocurrencias inoportunas, como ese independiente que ni tiene que estar ni esperarse porque representaría el fracaso de la política. Podemos debe dar confianza y solvencia, y priorizar que su hoja de ruta pasa inicialmente por la agenda social y regenerativa que le dio sentido político a su nacimiento, y no que sea interpretado, como ya ocurrió con Anguita, por las prisas en dar el `sorpasso´ al PSOE, que tan solo y finalmente estaría en manos de los electores, y donde tendrá bastante incidencia cómo se gestiones el proceso que ahora se abre.

El PP, perdería el tiempo manteniendo sine die a un Rajoy que ya no pertenece a la cultura de pactos que corresponde al nuevo tiempo que se inicia

El PP, perdería el tiempo manteniendo `sine die´ como líder a un irreciclable Mariano Rajoy que no pertenece a la cultura de pactos que corresponde al nuevo tiempo que se inicia

De esta nueva generación de políticos, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera, más el nuevo líder que pudiera surgir del PP (ya sin un Rajoy patéticamente amortizado) se espera grandeza de miras, y una generosa contribución para esa nueva transición que España necesita, dejando de lado las trabas impuestas por experimentados veteranos e interesados aparatos de cada partido. Un compromiso histórico se impone.

Es lo que sospecho que ha salido como mandato de las urnas.

¿quién se imaginaba en los inicios de 1977, que se iban a poner de acuerdo Felipe González, Santiago Carrillo, Adolfo Suárez y Manuel Fraga en redactar y que se aprobase una Constitución? ¿Por qué no ahora en reformarla, también la Ley electoral y un plan de emergencia para los que peor lo están pasando? En sus tejados está el desafío. Y quiénes no lo hagan que queden retratados.

¿Quién se imaginaba a inicios de 1977, que se iban a poner de acuerdo Adolfo Suárez, Felipe González, Santiago Carrillo y Manuel Fraga, junto a otros, para redactar y aprobar una Constitución así como hacer frente a la delicada situación económica de aquellos momentos? ¿Por qué no ahora en reformarla, también la Ley electoral y un plan de emergencia para los que peor lo están pasando? En sus tejados está el desafío. Y quiénes no lo hagan que queden retratados.

El abrazo de Genovés. En conmemoración de la amnistía a los presos políticos. 1977

“El abrazo”, de Genovés. En conmemoración de la amnistía a los presos políticos. 1977

* Artículo publicado en “Publicoscopia.com”:  http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/5290-un-compromiso-historico-tras-el-20-d.html     

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