LAS FALACIAS SOBRE ARRIOLA Y VILLALOBOS (2ª PARTE) (20.03.2015)

Posted on marzo 21, 2015

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Las falacias sobre Arriola y Villalobos (2ª parte)*

Ignacio Trillo

Pedro Arriola

Pedro Arriola. Foto EFE/Publicoscopia

La vida universitaria de Pedro Arriola, al igual que le sucedió a Celia Villalobos en su etapa de bachiller donde se quedó anclada en sus estudios tras aprobar el Preu, tampoco se caracterizó por ser la de un buen estudiante. Repetidor de cursos en la Facultad de Económicas de Málaga, no solo no llegó a finalizar la carrera, sino que tan solo se quedó en el segundo curso y sin aprobar Análisis Matemático I de primero que no le entraba, en tanto compaginaba su asidua estancia en el centro universitario con la responsabilidad política de la Falange Española `Auténtica´.

De piquito de oro con grandilocuente oratoria en sus intervenciones, puesta en escena con gestos y citas muy estudiadas y abundante demagogia populista, hasta interesadamente con lenguaje `pseudoizquierdoso´, muy típico entre las filas del partido que fundara José Antonio Primo de Rivera, el enciclopédico Arriola era también calificado entre sus allegados como `lector de prólogos´ porque parece ser que, según los que bien lo conocían en esa época, no profundizaba más en sus páginas interiores.

Conforme más se descomponía el franquismo, menos aparecía entre el alumnado de la citada Facultad, tan solo puntualmente. Tiempo antes, la temprana muerte de su madre que sucedió le perturbó fuertemente durante un tiempo hundiéndole en una gran depresión. Superado el trance familiar, también el alejamiento prolongado al centro universitario fue debido por sus labores de comercial de pólizas de seguro de la compañía, primero `Mafre´ y luego  `Plus Ultra´, a lo que se dedicó y las iba vendiendo entre sus allegados, temerosos cuando lo veían de que no solo les hablara de la Falange de Manuel Hedilla, fallecido en 1971, sino además para colocarles un seguro de vida, de incendio o de entierro. Y es que en aquella etapa no andaba boyante la economía de la familia Arriola-Villalobos. Los ascendentes gastos le abrumaban para sacar adelante cada mes la casa, teniendo en cuenta la prematura familia con dos hijas que se habían echado, junto al alquiler del piso en la urbanización de Playamar de Torremolinos donde vivían y que se llevaba el sueldo íntegro que entonces Villalobos cobraba en el sindicato Vertical, trece mil pesetas.

Que Arriola tuviera amigos en la Brigada Político Social, la policía terrible del Régimen para la represión de los demócratas, con el orondo y espantoso torturador comisario jefe al frente, Sebastián Nogales, al que tuve el deshonor como antifranquista de conocer en algunas de mis estancias en los calabozos policiales, sito en la Aduana de Málaga, entonces sede del Gobierno Civil, y en madrugadores interrogatorios, horario preferido del verdugo para sus hazañas, no significa que el marido de Villalobos fuera un asalariado o colaboracionista del innombrable cuerpo. Más bien se debería a la afinidad con algunos de sus mandos o de sus agentes por el falangismo común militante. En esta dirección, igualmente he indagado sobre esta cuestión y no he encontrado prueba alguna que pudiera demostrar esa connivencia contractual, formal o informal, con `la social´ malagueña, en contra de lo que era extendido como acusación entre el alumnado de izquierda de la Facultad de Económicas, que incluso le ponía importe mensual a sus servicios como “chivato”.

Es más, en enero de 1969, Pedro Arriola, junto a Leopoldo del Prado que era también líder universitario en la Facultad de Económicas pero en este caso con militancia en el PCE, y otros tres estudiantes más, fueron retenidos y detenidos por la policía con motivo del Estado de Excepción que Franco decretó en toda la geografía estatal, temeroso que en España hubiera un mayo francés como meses antes había ocurrido en el país vecino, llevando a las mazmorras de la Dictadura a los delegados estudiantiles en las distintas facultades y universidades españolas, de cara a poner fin a las revueltas que se originaron en las aulas y en las calles por el asesinato en Madrid debido a la policía del Régimen a la que se le atribuyó del joven antifranquista, Enrique Ruano, que cursaba Derecho. Este hecho, llevó a que el glorioso Manuel Fraga, ministro de Información franquista que con motivo de este hecho introdujo nuevamente la censura más atroz a la propia prensa, como justificación a la medida de extrema represión, declaró que, “se trata de evitar que se arrastre a la juventud a una orgía de nihilismo y anarquía”. Los referidos universitarios malagueños, a los que les dejaron que le pasaran familiares y compañeros lo que necesitasen, estuvieron varios días detenidos en las dependencias del Gobierno Civil, provocando con ello la primera huelga en la Facultad de Económicas desde su inauguración en 1965, hace ahora medio siglo.

Caído el tardofranquismo, Arriola marchó a Madrid de la mano de uno de los responsables por la UCD encargado de desmantelar el sindicato vertical, de nombre, Miguel Ángel del Río y del Rosal, que sucedió, en marzo de 1976, a Enrique Navarro en el edificio del sindicato vertical de Málaga. Del Río, estuvo nombrado para la tarea sindical hasta septiembre de 1977, pero ya en una segunda etapa con el eufemismo de Delegado Provincial de la Administración Institucional de Servicios Socio-Profesionales (AISS). Arriola y Del Río, se habían conocido en profundidad en una cena en Málaga. Del Río era a la vez, un subterfugio, uno más de los encargados por el Gobierno de Adolfo Suárez, para, paralelamente a la desaparición del sindicato vertical, crear la CEOE, como el que fuera posteriormente durante años su presidente, José María Cuevas, que igualmente procedía de la burocracia del sindicalismo Vertical.

No obstante, por encima de Del Río y Arriola, el padre para ejecutar esa operación hacia la creación de la CEOE, y de la CEA, patronal de Andalucía, fue Luis Fabián Márquez Sánchez, que fue quien realmente se llevó a ambos a Madrid. Márquez, estuvo antes de procurador por el tercio sindical en las Cortes franquistas desde 1970 hasta que dicha institución se hizo el harakiri con la Reforma de Adolfo Suárez en diciembre de 1976. Asimismo, había ejercido de delegado provincial de la Organización Sindical en Sevilla (1972-1976) desde donde pasó a ese mismo puesto pero en Barcelona (1976-septiembre 1977) hasta la fecha por tanto en que quedaron disueltos los restos del sindicato Vertical. Luego, perduraría un inmenso periodo en la dirección de la CEOE desde su incorporación, que tuvo lugar inmediatamente que cesó en la AISS de la Ciudad Condal, como asesor de Relaciones Laborales, y ya formando parte de su representación en el Consejo Económico y Social, desde 1997 al 2009. La vinculación de Márquez, como titular también de varias empresas de telefonía, hace asociar su negocio empresarial también con los de “Telefónica” de Arriola.

Primeramente, la entrada de Arriola en Madrid al servicio de la gran patronal tampoco empezó por la cúspide de la organización empresarial sino que la misión que le encomendaron, tijera en mano, fue preparar dosieres de prensa con las fotocopias correspondientes para su distribución, recortando las noticias más sobresalientes de cara a su difusión interna para la conformación política de la cúpula y directivos asociados de la CEOE.

En el escaso tiempo de año y medio, Arriola regresó a Málaga, ya se decía que con el título de Sociólogo por la Complutense, imposible que lo lograra en tan poco tiempo, dicen los que lo conocen bastante bien, y como asesor de esa gran patronal en la negociación de los convenios colectivos con los trabajadores. Junto a Miguel Ángel del Río, instalado en la dirección de la CEOE, tenía la misión de abortar frontalmente la huelga de la hostelería malagueña, convocada por los sindicatos de clase en abril de 1979. Parece ser que ya la verborrea de la revolución social que en palabras de Arriola y dirigidas antaño en las asambleas estudiantiles, tenía pendiente realizar la Falange como misión histórica, que incluía la nacionalización sindical de la banca, se había quedado bien pronto en aguas de borrajas y en el baúl de los recuerdos de Karina.

Estamos ante otra falsedad de lo que biográficamente se le cuelga a Arriola. Tampoco, al igual que ocurrió con la señora Villalobos inventándose en el Parlamento Europeo que era licenciada en Ciencias Económicas, documento universitario que carece, tampoco el presunto profesional en Sociología o en Ciencias Políticas como se ha escrito de Arriola, ha podido mostrar a nadie dichas titulaciones, porque, según sus más allegados, son pura falsedad.

Bien pronto, las continúas ausencias de Málaga de Pedro Arriola en su dedicación a la CEOE, y con las dos niñas creciendo, le hizo a Villalobos trasladar su plaza de administrativa a Madrid, donde los sótanos del ministerio de Cultura, extinto Vertical, junto a Atocha, le esperaban. De la luz de Málaga, no podía soportar el lúgubre espacio de su nuevo puesto funcionarial en labores igualmente administrativas.

En este sentido y además sacando tajada para sí, cuando asistía acompañando a su marido Arriola al club siglo XXI para escuchar una conferencia, se prestó al coqueteo con el ex ministro gallego del Gobierno dictatorial del General Franco, Manuel Fraga Iribarne. Villalobos se le ofreció para trabajar en la sede de AP, entonces situada en la madrileña calle Silva número 23, antes de que pasara a Génova, 13. Pocos días después, por medio de Jorge Verstrynge, entonces secretario general de AP, recibiría la llamada esperada. En ese instante, y tras estar un tiempo sin recoger el carnet partidario, más tarde lo realizó con la sorpresa de algunos de sus amigos en Málaga que no daban crédito porque no le pegaba, y de estupor en otros que seguían en su compromiso político de izquierda. Así inició Villalobos su fulgurante carrera política, donde en 1983 ya ocuparía la vocalía de AP a nivel estatal, en concreto en la rama sectorial, y en 1988 entraba en su ejecutiva estatal tras haberse hecho en noviembre de 1986 con el PP de Málaga, por cierto en un golpe de sorpresa que desplazado al Palacio de Congreso de Torremolinos dio Verstrynge, que en aquel tiempo era su valedor.

Tras la larga travesía por el desierto político de AP, incapaz de aglutinar el voto que logró la ya desmembrada UCD de Adolfo Suárez, y después de la fallida sucesión del liderazgo de Fraga en Antonio Hernández Mancha, sobrevino la refundación en el PP. Para entonces, ya Celia Villalobos había obtenido además su acta de Diputada por Málaga en el Congreso, tanto en la cita de los comicios generales de 1986 como revalidada en la que tuvo lugar en 1989.

La incorregible Villalobos, jugando con los folios en rueda de prensa junto a Manuel Fraga y Francisco Ortiz de la Torre (parlamentario andaluz por Málaga del PP)

La incorregible Villalobos, jugando ya, a falta de la aparición del ^Candy Crush”, con los folios del argumentario de la rueda de prensa a celebrar junto a Manuel Fraga y Francisco Ortiz de la Torre (parlamentario andaluz y dirigente de AP de Málaga)

Precisamente, fue grabando un spot publicitario de campaña de AP para esos comicios generales, octubre de 1989, cuando Celia mostró otro de sus rostros más descarados. Tenía que pedir el voto de los conservadores para los trabajadores y los parados, con resultado fallido tras repetirlo una decena de veces y no resultar satisfactorio el producto que finalmente salía. Ya cabreada, se puso de pié para abandonar el lugar y sin darse cuenta que arrastraba el micrófono que encima se encontraba abierto, largó para sí: “Todo el día perdido por esta chorrada… ¿A mí qué coño me importan los trabajadores o los parados…?”. Un dirigente malagueño del PSOE, enterado del lapsus freudiano grabado, intentó vanamente a través de los personajes en el acto hacerse con esa cinta, y reconociéndole testigos presenciales que así ocurrió y existía la frase grabada, en cambio no le fue proporcionada copia de la misma que habiendo ocurrido en vísperas de las urnas españolas, hubiese significado noticia de escandalera nacional.

Antes de la creación del PP, Pedro Arriola, mantenía ya especiales relaciones con el que sería su nuevo líder, José María Aznar, en tiempos que fue presidente de Castilla-León. Tal hecho, le hizo ganar puntos, del mismo modo a Celia Villalobos, para la nueva etapa que inauguraba la derecha en España, figurando la malagueña como miembro de la primera ejecutiva creada por el bigotudo político vallisoletano.

De salero muy peculiar, en Málaga llega a tildarse a Celia Villalobos con la etiqueta de merdellona, que en nada puede traducirse por tonta o limitada, sino por sus poses y lenguaje lindando con la ordinariez. Entre los que dicen conocerla bien, es calificada, asimismo, por su olfato intuitivo para el trapicheo político y por saber dónde estar en cada momento para no perder hilo, como más `lista que el hambre´, aunque le pierdan las formas o la temeridad, viéndosele además a leguas el escaso bagaje formativo que porta, así como sus temibles prontos cuando se enfada.

Llegada a la década de los noventa del siglo pasado, en su transcurrir, el PSOE gubernamental comenzó a hallarse acorralado, entre el agotamiento político del esperanzador ciclo político que abrió Felipe González en 1982, la corrupción, la financiación ilegal a través de Filesa, el GAL, y la ofensiva mediática del `sindicato del crimen´, cuyo promotor se atribuye a Pedro Arriola en connivencia con Pedro J Ramírez, a la vez que coincidiendo con el transcurrir de una fatal coyuntura de crisis económica y con una izquierda radicalmente enfrentada entre sí. Eran los tiempos de la teoría de Anguita sobre las dos orillas y programa, programa, programa. Cóctel explosivo que, entremezclados sus ingredientes, sería aprovechado por el PP con una Celia Villalobos que recibiera el ascenso televisivo de imagen mediante el experimentado periodista,  Jesús Hermida, en un programa tertuliano con franja horaria de máxima audiencia que emitía el canal de televisión, Antena 3.

Por primera vez desde la llegada de la democracia, comenzó a abrirse paso la opinión de que era posible que la derecha más directamente heredera del franquismo pudiera gobernar en España bajo un sistema de libertades.

La Celia Villalobos que como europarlamentaria cerificó de su puño y letra en su ficha de inscripción que era Licenciada en Ciencias Económicas

La Celia Villalobos que como europarlamentaria cerificó de su puño y letra en su ficha de inscripción que era Licenciada en Ciencias Económicas.

En esta coyuntura, Villalobos, pasó a tener que dejar el escaño de diputada nacional que obtuvo en junio de 1993, para ser eurodiputada por el PP, justo un año después, 1994. Allí, llegó a la desfachatez de inventarse de su puño y letra que era Licenciada en Ciencias Económicas, en vez de Administrativa, constando así en su ficha del Parlamento de Estrasburgo, hasta que, tras el escándalo que se organizó al trascender públicamente esa inscripción, hubo de rectificar.

Meses más tarde, Villalobos tuvo que dimitir de europarlamentaria para aterrizar en el campo de la política municipal y de esta forma aspirar a alzarse con la alcaldía de Málaga. Pareciera la imprescindible en el PP para estar en todas partes, a pesar de carecer de especialización alguna y de conocimiento de idiomas, síntomas inequívocos del deterioro que ya comenzaba a percibirse entre la clase política, tan distinta en todos los sentidos y niveles a la que inició la Transición.

Para mayor desgracia, el PSOE malacitano de aquel entonces, 1995, sobrellevaba una cainita batalla interna entre `guerristas´ y `renovadores´, presentando como flamante candidato a la alcaldía de Málaga a Eduardo Martín Tovar, un preciado valor socialista aunque desconocido en la ciudad, a pesar de su origen malagueño. Licenciado y doctor en Derecho e inspector de trabajo, desde 1977 había sido diputado del PSC por la circunscripción de Barcelona, aparte de responsable y portavoz del grupo de diputados socialistas en el Congreso. Tovar no perdonaría a los dirigentes provinciales del PSOE que le jugaran la mala pasada de traerlo a Málaga, prometiéndole un paseo triunfal con un partido unido y hecho una piña tras él, porque fue todo lo contrario.

Tovar, sería bautizado a su llegada como `papá Pitufo´ por el candidato de IU, Antonio Romero, que consiguió por primera vez en esas elecciones locales, pasando de 3 a 9 concejales, dar el `sorpasso´ a un PSOE que se desplomó, cayendo de los 17 ediles, logrados la última vez que Pedro Aparicio se presentó cuatro años antes, a 7.

La alcaldesa real, Celia Villalobos, con el alcalde moral de IU, Antonio Romero
La alcaldesa real del PP, Celia Villalobos, con el alcalde moral de IU, Antonio Romero

En este caldeado ambiente de división de la izquierda, Celia Villalobos conseguiría la mayoría simple (pasó el PP de 8 a 15 ediles) alcanzando ser la nueva alcaldesa de Málaga a pesar de que los votantes en las urnas fueran mayoría absoluta de izquierdas. Falló el acuerdo entre PSOE e IU, al negarse la coalición de izquierda de Córdoba a pactar con el PSOE la contrapartida que en Málaga recibía como apoyo socialista Antonio Romero, que muy pronto se autoproclamaría como `el alcalde moral´, y que tampoco hizo gran cosa para impedir que Celia Villalobos accediera a presidir la Casona del Parque, sede del gobierno local, dedicándose a pedir para sí, y sin contrapartidas mayores, el voto de los ediles socialistas.

No aparentando satisfacer eso de ser la alcaldesa de la quinta capital de España para su dedicación en exclusiva, o temiendo que en cualquier momento IU con el PSOE hicieran pacto y la mandaran a la oposición, Villalobos, sin dejar la alcaldía, se presentó un año después, 1996, a diputada nacional para tener como resguardo el escaño en el Congreso. No estaba dispuesta a perder cúspide política alguna, cuando a ella le gusta estar simultáneamente como siempre fue, en misa y repicando.

Celia Villalobos rindiendo pleitesía al rey Baltasar, Eduardo Marin Tovar, portavoz del grupo municipal socialista en la cabalgata de Reyes
Celia Villalobos rindiendo pleitesía al caracterizado rey Baltasar, Eduardo Marin Tovar, portavoz del grupo municipal socialista, en la cabalgata de Reyes de Málaga 1997.

Transcurrió la legislatura municipal (1995-1999) caracterizada por el populismo de la nueva alcaldesa, Celia Villalobos, que bien supo trabajar el movimiento asociativo vecinal de los barrios, mientras el PSOE malacitano se seguía sangrando y retroalimentando en su crisis, postulando para las siguientes elecciones locales por medio de unas primarias a Francisco Oliva (que después alcanzó en las urnas dos insuficientes ediles más para el PSOE) quedando desbancado Eduardo Martín Tovar.

En este naufragio de la oposición municipal, Izquierda Unida quedaría bien hundida. ante la debacle que le significó la política `de la pinza´ contra el PSOE practicada por Julio Anguita, que ya previamente conoció en 1996 la hecatombe electoral en el Parlamento de Andalucía (IU retrocedió de 20 a 13 diputados), y que más tarde hiciera arrojar la toalla al edil Antonio Romero para no repetir en el Consistorio malagueño en las municipales de 1999, sustituido en aquella cita con las urnas por quien, hasta la reciente ruptura por Susana Díaz de la coalición PSOE-IU en la Junta de Andalucía, ha sido consejero de Turismo, Rafael Rodríguez, que retrocedería entonces, año 1999, de nueve concejales conseguidos por IU en 1995, a únicamente tres. El camino como alcaldesa para Celia Villalobos quedaba libre para una nueva legislatura local por mayoría absoluta.

Durante ese mismo periodo, Pedro Arriola siguió gozando de las bendiciones de un José María Aznar cada vez más crecido desde que llegara a la Moncloa en 1996 hablando catalán en la intimidad. En mayo de 1999, le encomendaría negociar el fin del terrorismo en la suiza ciudad de Zúrich con el `Movimiento Vasco de Liberación Nacional´, entiéndase, ETA, pero con resultado final negativo.

Pedro Arriola y José María Aznar
Pedro Arriola y José María Aznar. Foto publicada en Publicoscopia

No fue el único servicio que prestó Arriola en esta materia a Aznar, lógicamente a cambio de la contraprestación remunerativa correspondiente. Nunca trabajó gratis, excepto en su día para la Falange. También, de parte del vallisoletano “estadista”, pagó la puesta en libertad de Ricardo García Damborenea, tras ser condenado a la cárcel por el secuestro del ciudadano francés, Segundo Marey, que materializó el GAL, en compensación de los servicios prestados por el ex socialista vizcaíno al PP por acusar a Felipe González de ser el señor X de `la guerra sucia´ policial contra el terrorismo etarra.

Plan de ciencia ficción "Guadalmedina", que presentara Villalobos. El Metro, carretera, aparcamientos se ubicarían por debajo del verde bulevard que se emplearía para uso y disfrute de la ciudadanía
Plan de ciencia ficción “Guadalmedina”, que presentara Villalobos en vísperas de los comicios generales del año 2000 encabezando las lista del PP de Málaga. El Metro, carretera, aparcamientos…, se ubicarían por debajo del verde bulevard que se emplearía para uso y disfrute de la ciudadanía

Celia Villalobos tras sus segundas municipales de junio de 1999, donde obtendría la mayoría absoluta de ediles, pasando de 15 a 19, casi un año después, volvería a encabezar la lista al Congreso en los comicios generales de marzo del 200o con todo el Gobierno de Aznar apoyándola y hasta gozando de financiación irregular. Instituciones de la administración central, como la Confederación Hidrográfica del Sur en manos de José Antonio Villegas, `casualmente´ también procedente del sindicato Vertical de Málaga donde ambos se conocieron, se volcaron sin escatimar medios con la alcaldesa. De este modo, se llevó a cabo por el PP malagueño, escasos días antes de la apertura de las urnas de esas generales para votar, una campaña agresiva sin limitación presupuestaria, con presentación de maquetas y de proyectos de ciencia ficción, como el Plan Guadalmedina, de embovedamiento del río encauzado y amurallado que atraviesa la ciudad, para la construcción en dicho lecho, seco cuando no diluvia, de un Metro subterráneo compatible con viales para vehículos, nuevo acceso norte a la ciudad, bulevares peatonales, abundante arboleda para uso ciudadano, aparcamientos por doquier… que nunca se ha llegado a hacer, ni a poner tan siquiera la primera piedra, a pesar de que a continuación Villalobos se marchara de Málaga para ser ministra y desde el poder en la Moncloa hubiera tenido la oportunidad de lograr presupuestos extraordinarios para tal fin. Y es que, aparte de haber sido el tocomocho de su programa electoral, además desde el punto de vista hídrico la desviación del río, con la orografía accidentada y sin vegetación por los montes que transcurre, era totalmente inviable.

La Coracha fue un antiguo barrio de la ciudad de Málaga demolido por completo bajo el mandato de la alcaldesa Villalobos Estaba situado en la ladera  del antiguo puerto en la época árabe.  UnÍa el Castillo de Gibralfaro con la Alcazaba. Era de arquitectura andaluza, con casas blancas construidas con materiales de los muros de la propia Alcazaba. Visto así una década antes de su destrucción
La Coracha fue un antiguo barrio de la ciudad de Málaga demolido por completo bajo el mandato de la alcaldesa Villalobos Estaba situado en la ladera del antiguo puerto en la época árabe. Unía el Castillo de Gibralfaro con la Alcazaba. Era de arquitectura andaluza, con casas blancas construidas con materiales de los muros de la propia Alcazaba. Visto así una década antes de su destrucción.
El laberinto de muros en que quedó la extinta Coracha
El laberinto de muros en que quedó la extinta Coracha

Quizás este mega proyecto del Guadalmedina intentaba tapar el fiasco de la legislatura de Villalobos, con la destrucción del barrio de la Coracha, frente al Puerto de Málaga, una de las estampas más típicas que formaron parte del paisaje tradicional urbano de esta capital, existente en la falda de la ladera de Gibralfaro, donde tras anunciar la alcaldesa su rehabilitación y dedicación para proyectos empresariales y de innovadores relacionados con la artesanía, y haber gastado importante dinero público en los estudios previos y en el proyecto, mandó de la noche a la mañana las máquinas para su demolición, siendo arrasado en el año 1998 y sustituido por un frío mausoleo de muros enlosetados y de escaleras de nulo uso público que hoy perdura. Muy propio también esa forma de actuar de Villalobos en la gestión pública.

Simulación de cómo iba a quedar La Coracha rehabilitada y que fuera anunciada por la propia Celia Villalobos, para días después ordenar su demolición
Simulación de cómo iba a quedar La Coracha rehabilitada y que fuera anunciada por la propia Celia Villalobos, para días después ordenar su demolición.
La perspectiva que hoy se aprecia de lo que fue ayer el barrio de la Coracha
La perspectiva que hoy se aprecia de lo que fue ayer el típico barrio de La Coracha

Para más inri, pasado dieciséis años, el timorato candidato del PP a la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, condenado a la derrota electoral, acaba de sacar dicho engaño de proyecto, el fallido Plan Guadalmedina, como nueva promesa electoral, como otro monumental insulto a la reciente memoria histórica de despropósitos y mentiras que tan acostumbrados nos tiene el partido de Rajoy.

Villalobos, 12 años después de su olvidado "Plan Guadalmedina", al lado precisamente del cauce seco del río, sin bulevard ni Metro prometido
Villalobos, 11 años después de su olvidado “Plan Guadalmedina”, al lado precisamente del cauce seco del río, sin bulevard ni Metro prometido

Esa operación, la del Plan Guadalmedina que nunca vio el BOE, con derroche de medios, fue “casualmente” dirigida por el que hasta hacía siete meses antes, por tanto incumpliendo la legislación sobre incompatibilidades, había sido el portavoz del Gobierno Aznar, el otro provocador Miguel Ángel Rodríguez. Lo llevó a cabo a través de su empresa propagandística, `Carat´, y le hizo ganar a Villalobos la mayoría absoluta aunque pocos meses después fuera condenada, precisamente por esos `excesos´ que vulneraban la normativa sobre los comicios, por la Junta Electoral Provincial y luego de Andalucía, pero sin mayores consecuencias. El objetivo logrado en las urnas era ya irreversible como el paso de Celía poco tiempo después a Madrid. Por primera vez desde la llegada de la democracia, el PP que logró el 43,47% de los votos malagueños producía el sorpasso sobre el PSOE que bajó al 38,5%.

Diez meses tardó Celia Villalobos, tras lograr mayoría absoluta y prometer quedarse en Málaga, en abandonar la alcaldía con destino al Gobierno Aznar para llevar la cartera de Sanidad
Diez meses tardó Celia Villalobos, tras lograr mayoría absoluta y prometer quedarse en Málaga, en abandonar la alcaldía con destino al Gobierno Aznar para llevar la cartera de Sanidad dando paso como nuevo alcalde a su edil de Urbanismo y primer Teniente Alcalde, Francisco de la Torre

Así, de la revalidación de la alcaldía de Málaga en 1999 por parte de Celia Villalobos, aconteció su abandono de la política municipal, tras volverse a asegurar nuevamente el escaño en el Congreso de Diputados en esas elecciones generales del año 2000, donde Aznar obtuvo también la mayoría absoluta. Se fue a Madrid de cara a dirigir el Ministerio de Sanidad y Consumo. Y lo hizo solo diez escasos meses después de volver a tomar posesión nuevamente de la alcaldía malagueña. Tal vez, proporcional a la comprobación en el tiempo de la promesa electoral que realizó sobre lo mucho que quería a su Málaga del alma, como no paró de manifestar en la previa campaña electoral local, ante la sospecha de la oposición que hizo público de que más pronto que tarde se iría a la capital del Reino.

Imagen del video que recorrería los plató televisivos com Celia Villalobos "afeando" la tardanza del conductor oficial, Manolo, en recogerla a la salida del Congreso de Diputados
Imagen del video que recorrería los plató televisivos com Celia Villalobos “afeando” la tardanza del conductor oficial, Manolo, en recogerla a la salida del Congreso de Diputados

Lo siguiente hasta hoy, es ya más conocido allende los lindes de Málaga. Villalobos pasó de ministra de Sanidad, la del primer copago que hubo de retirar, donde duró dos años y dos meses, a ser en la actualidad vicepresidenta del Congreso. Por medio, sus `affaires´, broncas y escandaleras habituales, bien teniendo como esclavo a Manolo, conductor oficial, abandonando el Pleno del Congreso a grito pelado contra la Presidenta accidental, Teresa Cunillera del PSC, llamando `tontitos´ a los discapacitados, `fascista´ a José Bono, o `machista´ al también socialista Martínez Olmo por cuestionar la honestidad de la gürtelana e incompetente, Ana Mato. También fue sonado en los platós televisivos, donde acude cobrando la remuneración correspondiente, su vilipendio con Pilar Rahola,…así hasta nuestros días, rematado ahora por el “Candy Crush” que hemos de pagarle los contribuyentes en concepto de productividad.

Pedro Arriola en los papeles y contabilidad de Bárcenas
Pedro Arriola en los papeles y contabilidad de Bárcenas

Arriola, por la otra parte, heredó el puesto de asesor permanente en la trastienda de la fontanería `pepera´, fuera quien fuera candidato o Presidente del Gobierno de esta cerril derecha, pasando de consultor de José María Aznar a Mariano Rajoy en un santiamén, sabiéndose además, con el estallido del caso Bárcenas, que, al igual que sus dirigentes, también cobró en negro suculentas nóminas procedentes de los ex tesoreros de la doble o triple contabilidad de Génova.

Lo dicho, Villalobos con los años no ha cambiado el carácter que recibió de herencia y que continúa superándole. Otra cosa bien distinta es llegar a averiguar al origen de esos genes que ni en la casa de sus progenitores dicen que alcanzaron a saberlo. Arriola, tampoco ha abandonado los negocios y sus facturaciones varias ¿Qué culpa tiene la noble política para que hubiera sido elegida por la provocadora Villalobos de cara a su proyección vital y por el ex falangista Arriola para sus fértiles negocios?

Celia Villalobos. Foto aparecida en Publicoscopia

Celia Villalobos. Foto publicada en Publicoscopia

*Esta Tribuna ha sido publicada en el diario digital: `Publicoscopia´: http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/3600-las-falacias-sobre-arriola-y-villalobos-segunda-parte.html

OTROS POST DE ESTE BLOG RELACIONADOS CON LA TEMÁTICA:

LAS FALACIAS SOBRE ARRIOLA Y VILLALOBOS  (1ª parte) (14.03.2015): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/03/14/25311/

LA MÁLAGA SIFONAPTERA DE, DE LA TORRE  (03.06.2013): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/06/04/17155/

EL TORO WERT Y LA SUBALTERNA VILLALOBOS  (07.12.2012): https://ignaciotrillo.wordpress.com/2012/12/07/13803/

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