LAS FALACIAS SOBRE ARRIOLA Y VILLALOBOS (1ª parte) (14.03.2015)

Posted on marzo 14, 2015

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Las falacias sobre Arriola y Villalobos (1ª parte)*

Ignacio Trillo

Celia Villalobos, acompañada de su esposo, Pedro Arriola, a su llegada a la Basílica del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde contrajeron matrimonio Ana Aznar y Alejandro Agag. EFE/Archivo.Publicoscopia.

Celia Villalobos, acompañada de su esposo, Pedro Arriola, a su llegada a la Basílica del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde contrajeron matrimonio Ana Aznar y Alejandro Agag. EFE/Archivo.Publicoscopia.

No puede negarse que de un tiempo para acá difícilmente acontecen noticias políticas en España sin que el matrimonio Arriola-Villalobos, normalmente por separado, no esté detrás de algunas de ellas o sea protagonista principal.

En ocasiones, y de forma velada, la peripecia es debida a la notable influencia que el politólogo Pedro Arriola ejerce sobre las escasas decisiones contundentes que por fin llega a tomar Mariano Rajoy a base de tener que ser previamente argumentadas para su convencimiento con incluida demoscopia interna o intuida.

Otras veces, las más sonadas, suceden, por mor del genio y figura hasta la sepultura que constantemente hace gala su señoría, doña Celia Villalobos, bien ocasionadas por meteduras de pata, descortesía parlamentaria con histriónica puesta en escena, o sacando los pies del tiesto apenas pisa la acera de la Carrera de San Jerónimo.

Caben muchos testimonios a cuanto se afirma. Como la atribución al primer actor, Arriola, de las últimas dimisiones forzadas de los ya ex ministros, Ruiz-Gallardón y Ana Mato, incomprensibles e inexplicables sí provinieran exclusivamente de un Rajoy al que tanto le cuesta tomar una determinación, más cuando de sustituciones en su Gobierno se trata. No obstante, algunos culpan también al propio Arriola de esa actitud de parálisis permanente por el que el líder del PP se halla tantas veces en las nubes, como autor de una estrategia de exasperante pasividad, bien para que el paso del tiempo solucione el problema que se trate o para poner fuera de sus casillas al adversario o allegado y así se autodestruya.

El caso es que por acción u omisión, Arriola está siempre en el candelero, presente en el sol, en el nublado o en la sombra de Rajoy, como antes le sucedía con Aznar. Más, cuando se trata de una medida de arrojo tomada la que provoca el desconcierto entre las propias filas del PP, y se cuelga el sambenito de que ha sido requerida e insistida por el gurú Arriola, conocido asimismo con el sobrenombre de `el Rasputín de Génova´, despachando además, como causa principal para la decisión, las luces rojas de alarma encendidas en su bola de cristal que presuntamente proceden del cuerpo electoral.

Celia Villalobos cogida in fraganti jugando con su tablet, en tanto sustituía al Presidente del Congreso de Diputados

Celia Villalobos cogida in fraganti jugando con su tablet, en tanto sustituía al Presidente del Congreso de Diputados

Con respecto a la figura de Villalobos, para relucir sus gestas no hacen falta grandes profundidades, ni reflexiones concienzudas o tener que remontarse a tiempos ha; como acudir a la fácil y socorrida etapa del mal de las vacas locas que le pilló de inexperta ministra de Sanidad y de todo lo demás, desarrollando un improvisado recetario gastronómica para prevenir la extensión del episodio epidemiológico; sino que basta asistir a los esperpénticos trances que promueve cotidianamente, como en el último Estado de la Nación, para seguir descubriendo una superación sin limitaciones, como su cada vez más insultante desparpajo en ejercitarlo.

La tentativa fullera empleada por Villalobos para acallar al portavoz de `Iniciativa Verds´, Joan Coscubiela, no fortuitamente en su apartado discursivo sobre la corrupción, fue buena muestra de ello. Pero lo que más llamó la atención; en tanto continuaba presidiendo accidentalmente el Congreso de Diputados por puntual ausencia de su titular, Jesús Posada, quizás más prolongada de lo que resultaría habitual por su posible flemática evacuación con incluida afección prostática; tuvo lugar en el entretenimiento entusiasta que con grandes dosis de concentración derrochó la señora al jueguecito dedicada dáctilmente al “Candy Crush”; privativa y peculiar forma de simular que estaba leyendo la prensa, como al ser cogida `in fraganti´ torpemente enfatizó.

En ese retozo con `la tablet´, Villalobos quizás hubiera encontrado mejor coartada empleando, de sus profundos adentros, el argumento de que al irrumpir de nuevo en el estrado su líder Rajoy, en formato de réplica a Duran i Lleida, no pudo reprimir uno de sus exquisitos exabruptos: “¡Jodeeerrr… otra vez subiendo Mariano para repetir el mismo coñazo!”, enganchándose a continuación, como técnica de evaporación, al `iPad´, a la par que para desconectar sobre cuanto aconteciera en el hemiciclo de cara a mostrarse retratada `online´ al desnudo, haciendo virtualmente estallar bola tras bola, empezando lógicamente por las más rojas.

Tras ser pillada jugando en mitad del debate, Villalobos aseguró que estaba leyendo la prensa por Internet y que no estaba jugando a ningún juego. La imagen la ha captado el fotógrafo Paco Campos de la Agencia EFE.Publicoscopia

Tras ser pillada jugando en mitad del debate, Villalobos aseguró que estaba leyendo la prensa por Internet y que no estaba jugando a ningún juego. La imagen la ha captado el fotógrafo Paco Campos de la Agencia EFE. Publicoscopia

Solo con este preámbulo ya se marcarían diferencias de comportamientos entre las dos medias naranjas de este especial maridaje, que no siempre fue bien avenida ni desde los orígenes pero que perduró, como para denotar que no estamos ante una pareja común, ni de partida, ni donde el transcurrir del tiempo y la rutina los hubiera catapultado a ser: dos iguales para hoy y mañana, dos clones, o un dúo que, al parecerse cada día más, rayasen ya en lo incestuoso. Por el contrario, son y se conservan de lo más biodiversamente contrapuestos, o quizás irasciblemente complementarios.

Dicharachera, charlatana hasta los codos con desmesurada verborrea, ella; de palabras medidas y tasadas, él. Con afán de notoriedad y de hacerse presente sin medir coste alguno, ella; discreto, huidizo y prudente, él. Remolino, torbellino, gritona, torrente y turbulenta, ella; sosiego y bajo timbre con destino solo al oído del oyente, él. Diccionario de la calle con gracejos inventivos, ella; de calculada Real Academia, él. De osada valentía, negociadora, amante del cambalache y echada para adelante como nadie, ella; calculador de los tiempos y agotador de paciencias adversas, desconfiado y rematador, él. Una porno chistosa y extrovertida sin distancias, ella; un serio sevillano-castellano, dándoselo de lord `british´, de simulada sobriedad y ameno en lo corto, él… Y sin embargo, al proceder actualmente de la misma cepa militante, los dos engañan como bellacos, como con las licenciaturas universitarias imaginadas, y en otras lindezas, como las fantaseadas militancias políticas ejercidas bajo el franquismo, aparte de compartir el otro clímax múltiple posterior: la acumulación patrimonial y dineraria de capital.

En este sentido, resulta muy sospechoso que siendo los dos tan notorios e influyentes, tanto en la vida política como en la pública del país, en cambio adolezcan de mínimos contenidos biográficos – no casualmente- hasta en la socorrida Wikipedia virtual y real del internáutico siglo XXI ¿Es que verse plasmados (no de plasmas sino de figurar) en dicho compendio les pierde, defraudando (de decepcionar) las expectativas del respetable? ¿O es para no pillarse los dedos con falacias curriculares? ¿O por el contrario pretenden ocultar al gran público lo que creen que tan solo es conocido en su casa a la hora de comer?

Por contra, aparecen panegíricos interesados sobre los personajes, plenos de falsedades, carentes del más mínimo rigor, que pretenden ensalzar, sobre todo por la parte de Arriola, que estamos, más o menos, frente a un ser extraordinariamente sabihondo, como ente paranormal o extraterrestre, que todo lo sabe, lo adelanta o pronostica, y en función de estas cualidades ambos se adaptan, se posicionan y toman decisiones para no perder nunca la comba.

Este anonimato, o manipulación de las andanzas por la vida de la pareja, es incompatible con la existencia pública por la que apostaron. De ahí, que sea obligado, como ayuda a la ciudadanía a la que dicen servir o más bien de la que se sirven, que se cubran tales lagunas reconstruyéndose sus historias personales con el refuerzo de testigos presenciales que compartieron retazos de mundologías próximas en sus distintas etapas vitales, y cuya contribución, también desmontando mitologías sin fundamentos, sirve para introducirnos en sus lances biográficos de la forma más desenfadada y exacta que es posible reproducir, de cara a que puedan ser conocidos y transmitidos de manera fidedigna. Es el reto de lo que aquí se trata.

En esta dimensión, destacar que Celia Villalobos Talero, nacida en el malagueño núcleo urbano de Arroyo de la Miel (Benalmádena), es de extracción familiar de clase media, media alta, en contra de lo que pudiera pensarse por sus frescuras chabacanas o por su viperina lengua arrabalera. Entre sus varios hermanos, hay un cirujano médico, u otra fémina de buen nivel que se casó con un piloto de Iberia, mientras su padre, originario de Argentina, era de fino plante, modales muy educados y siempre elegantes, ejerciendo en Málaga como Cónsul la defensa de los diversos intereses del citado país latinoamericano.

Continuando, Villalobos fue una alumna muy rebelde, tempranamente provocadora, en el colegio de monjas donde estudió, perteneciente a las religiosas de la Congregación Hijas de Jesús, popularmente conocidas por `Jesuitinas´, que regenta el colegio Virgen Inmaculada Santa María de la Victoria, sita en la malagueña barriada de Gamarra. No pocos sofocos originó por sus caprichos, travesuras y desobediencias. Mediocre estudiante, le gustaba más el balonmano que los libros. Tras un breve escarceo de amorío con un medio anarco de caótica autodestrucción, se abrazó pronto como novio formal a Pedro Arriola Ríos, sevillano y alumno de Económicas en Málaga, que sobresalía como líder estudiantil falangista, con el que ha tenido cuatro hijos, tres de los cuales, viven: Vanesa, Macarena y Pedro -“Pedrusco”, como gusta llamarle la madre- las dos primeras nacidas en Málaga y el varón que dio a luz ya residenciando la pareja en Madrid.

En esa tendencia ideológica señalada, Arriola, con brillante oratoria extraída del nacional-sindicalismo `joseantoniano´ al que perteneció dentro de la rama heterodoxa de la Falange, donde antaño había militado Dionisio Ridruejo antes de pasarse al campo democrático y luego ejerció como jefe, Manuel Hedilla, se autoproclamaba, al menos verbalmente, como antifranquista.

Pedro Arriola. Publicoscopia.

Pedro Arriola. Publicoscopia.

De otra, Villalobos fue prematura mamá no programada, pillándole coyunturalmente en Sevilla la embarazosa situación, dicen que recién matriculada para iniciar Derecho en la antigua Fábrica de Tabacos donde entonces se ubicaba dicha Facultad, con la consiguiente escandalera en aquella época tan mojigata, empezando por su puritana y conservadora familia que la repudió solo temporalmente. Junto a su no excesiva vocación por los estudios, abandonó de inmediato cualquier continuidad de pretensión formativa en esa académica dirección, poniéndose a trabajar en lo que fuera, no siendo cierto por tanto que más tarde acabara licenciatura universitaria alguna.

Previo a su acceso al sindicato vertical donde acabó en su carrera profesional para desempeñar labores administrativas, estuvo, por la apremiante necesidad económica que tenía, de dependienta en una tienda de lana que aún hoy perdura, dentro del centro histórico malagueño, junto a la iglesia de San Juan y sita en la popular calle Cinco Bolas, nada que ver con las otras bolas de su reciente “Candy Crash”.

Sindicato Vertical de Málaga, situado al final de Alameda de Colón en su confluencia con Muelle Heredia, donde comenzara a trabajar en labores administrativas, Celia Villalobos

Edificio del Sindicato Vertical de Málaga, situado al final de Alameda de Colón en su confluencia con Muelle Heredia, donde comenzara a trabajar en labores administrativas, Celia Villalobos

Su pase a la administración había ocurrido a finales del año 1974, con veintiséis años, siendo ya doblemente mamá, y entrando para el departamento de la Sección Femenina encontrándose como jefe el  también falangista en calidad de delegado provincial de la Organización Sindical en Málaga, Enrique Navarro Castillo, que en marzo de ese mismo año había llegado al cargo. Nada de oposiciones sino con los métodos del momento e inicialmente bajo modalidad laboral.

En estas condiciones, Villalobos no llegó ni accedió como funcionaria al sindicato vertical, cuyo personal, en una `sui géneris´ condición de entonces, formaba parte de la administración pública del Estado. Partió con un acuerdo laboral temporal, y por los avatares de aquellas oscuras épocas de digitales designaciones para colocar afines familiares o ideológicos en el servicio público, tuvo después, ya en 1976, que presentarse a unas oposiciones que se celebraron en Granada ya que se preveía la desaparición futura del Vertical y había que blindar al personal que trabajaba en la administración  por las figuras del Régimen, como en este caso era por la Sección Femenina. Consistió en ese paripé de pruebas que se ponían en aquel tiempo para estas categorías administrativas, previa copia como mérito en las máquinas de escribir de entonces, de trozos de distintas publicaciones ya existentes, a la que se denominaba tesina. La prueba final transcurrió en la capital de la Alhambra, lugar del examen, junto a dos compañeros malagueños que también eran `opositores´, uno de ellos un conocido periodista ya fallecido. Lógicamente, con el resultado obtenido de aprobado, salió a toda leche con destino otra vez a su Málaga bendita siendo ya flamante funcionaria.

Ocupando ya como titular la plaza de administrativa en la misma función pública sindical malagueña, tras una breve estancia temporal más en dicho puesto, se trasladó voluntariamente a Madrid, del mismo modo en calidad de funcionaria pero con destino al ministerio de Cultura, sito junto a Atocha, que había servido antes para el Sindicato Vertical y que incluía las dependencias del diario ^El Pueblo¨ que dirigía como director el ínclito Emilio Romero. De ahí, Villalobos dio el salto profesional con destino a la política de la derecha de toda la vida, `Alianza Popular´. De eso hace treinta y siete años, encontrándose desde aquella lejana fecha en la situación administrativa de servicios especiales, excedencia forzosa para la dedicación a los asuntos políticos y que ha llevado a cabo de forma ininterrumpido hasta el día de hoy. También antes tuvo otras muchas historias que vendrán a continuación.

En este sentido, aunque Villalobos sea de talante liberal y agnóstica, no le ha impedido suspirar, junto a la satisfacción de su paladar por el `pescaito´ frito, por la pasión al Cristo de la Buena Muerte, como aureola de plus `malaguita´. No obstante, en contra de lo que haya dicho, reproducido en los medios, incluso con declaraciones propias, o dejado a que llegara a afirmarse y extenderse, jamás en aquellos tiempos aún duros del franquismo militó en partidos de izquierda; insisto: nunca, y lo reitero sabiendo lo que explicito hasta la saciedad. Ni perteneció a la Joven Guardia Roja del PTE, ni a la Liga Comunista, y ni mucho menos al PCE a cuya militancia malagueña bien conocí en su integridad. A la inversa, algunos indoctos en esta materia -tanto sobre esas organizaciones de izquierda como sobre quienes eran sus responsables en Málaga que lógicamente vivían bajo las difíciles condiciones de la clandestinidad- han osado en crónica errada escribir sobre su condición de ex –izquierdista, sin haberse parado o molestado tan siquiera en beber de las fuentes o simplemente contrastarlo.

Otra cosa bien distinta es que en el círculo de las amistades de Villalobos hubieran antifranquistas o `rojeras´ declarados, o, a partir de su tarea laboral en el `Vertical´, que mantuviese puntuales contactos con activistas sindicalistas de las prohibidas Comisiones Obreras que se pasaban para sus convenios o elecciones de delegados de empresas por el mismo edificio donde trabajaba, o gozara de cercanía física con los funcionarios abogados laboralistas de dicho centro, algunos de los cuales, por cierto, posteriormente pasarían a engrosar las filas del PSOE y llegarían ya en democracia a ser altos cargos en los gobiernos socialistas, bien municipal, provincial, autonómico o central, y con los que alargó la relación de afecto hasta que entró a formar parte de `Alianza Popular´, para pasar a ser solo esporádicas instantáneas en discretos encuentros o saludos.

Vaya siempre por delante reforzando lo ya expresado, que quién se echó Villalobos de novio, y al poco tiempo de esposo, no era ningún leninista, sino por el contrario un crítico falangista pero de pura cepa `joseantoniana´. Resulta impensable que en aquel período de tanta lucha ideológica entre la juventud concienciada, que a la vez estaba cargaba de bastantes dosis de intolerancia y sectarismo, que el amor de pareja fructificara entre una joven progresista, con militancia antifranquista, feminista, y sufridora de la brutal represión `azul´ a todos los niveles, y un trasnochado falangista, por más edulcorado que se presentase, pleno de galimatías y `carajeras´ nacional-sindicalistas. Eso era simplemente impensable.

También serviría de leyenda para asociar a Villalobos infundadamente a la izquierda, la forma nada usual ni inadvertida, sí en cambio avasalladora, que pocos días después de su llegada laboral al Sindicato Vertical empleó para hacerse notar. Pero no hay que confundir ni asociar con ideologías. Era la impronta particular de Celia.

De este modo, una mañana laborable en su centro sindical no tuvo otra ocurrencia que descolgar los cuadros de Franco, José Antonio Primo de Rivera y un Cristo, situados en la pared cercana a su mesa de oficina, y, tras apearlos de sus fijas quincallas, los arrojó a la papelera que tenía al lado, con el argumento de que le daba grima tener a la vista esa estética tan antigua y molesta que representaban. El escándalo que lió fue tremendo, más entre el `facherío´ de cacatúas que pululaban en ese edificio sindical vertical y edificado en vertical, esquina a la malagueña Alameda de Colón con la Avenida Manuel Agustín Heredia. Sin embargo, no estamos ante un caso de extremismo político que le podría haber llevado a la cárcel, sino de mera rebeldía generacional y de provocación `villalobista´ que como marca propia siempre le caracterizó.

Al igual ocurrió en otra ocasión practicando sus típicas diabluras, así se las tomaba en broma la señora Celia. Aconteció una mañana tras el desayuno en una cafetería cercana al puesto de trabajo, en la misma Alameda de Colón. En aquel tiempo, el cuartel de la policía armada estaba ubicado en dicha calle. Villalobos, al ver a otra compañera de trabajo del sindicato Vertical por la acera de enfrente, la saludó de guasa levantando el puño, lo que conllevó la complicidad de obtener la misma respuesta por parte de la colega laboral. Pero en ese instante, con tal fatalidad, que pasaba una `lechera´, furgón de policías, con los `grises´ en su interior, que inmediatamente al observar solo una parte de la escena, la de la amiga, e interpretar que aquella mujer hacía el subversivo gesto, entonces traducido por comunista, como desafío a los propios agentes, procedieron de inmediato a bajar del vehículo y detenerla, llevándosela a continuación a los juzgados que estaban situados en a escasos metros de distancia, en la calle Tomás Heredia, esquina a la avenida Manuel Agustín Heredia. Inmediatamente, avisado del embrollado percance el delegado provincial de la Organización Sindical, Enrique Navarro, que mandaba mucho, hubo de irrumpir en sede judicial, dando las explicaciones pertinentes sobre el chasco ocurrido para que fuera puesta en libertad su trabajadora. Otra faena de la `provocona´ de Celia, se comentó en su oficina de trabajo.

A raíz de estos incidentes que protagonizaba, las frases más bonitas que le dedican las antiguas compañeras de trabajo que vivieron aquellas travesuras y sobreviven hoy para contarlas, como suaves piropos dirigidos a la hoy dirigente del PP, es que en aquel momento, en su tarea administrativa cotidiana, Villalobos era “más floja que una estera”, o: “le encantaban las reuniones y los follones porque en esos instantes no había que trabajar y le fascinaba eso de charlar mucho”…

Otro de los sambenitos, junto a su falso pasado de militancia izquierdosa que algunos le relacionan, tampoco es cierto. Que ella abortara y le marcara para estar en radical discrepancia con los postulados del PP en esta materia, más con los que ha defendido el desconcertante, al final más de derecha que su padre, Alberto Ruiz-Gallardón.

Lo que sucedió fue que Villalobos tuvo un embarazo que se le complicó a consecuencia de un episodio gripal que contrajo cuando ya estaba de buena esperanza y que acabó afectándole al feto. Su gestación a partir de entonces y el parto fueron de alto riesgo. Cuando alumbró en el malacitano hospital privado, Gálvez Ginachero, la descendencia desgraciadamente acarreaba deficiencias y malformaciones graves e irreversibles. A las pocas horas, falleció. Hubiera sido su tercer hijo. Quizás esa terrible experiencia le marcara y a la vez le sirviera para ponerse en la piel de otras mujeres que sí hubiesen resuelto en el momento decidirse por abortar antes que sufrir ese duro trance.

Esa unión matrimonial con Arriola -`Arri´ en la intimidad de Villalobos- le sellaría tanto política, laboral como económica, y, tras las iníciales restricciones monetarias, más tiesa en los bolsillos que la mojama, y desavenencias con su familia paternal, llegaría en pareja hasta la actualidad en condiciones bien diferentes, ya con una gran fortuna económica y patrimonial acumulada a diferencia de cómo llegaron a Madrid, con una mano delante y otra detrás.

De aquella forma, con tantas apreturas, tuvo la propia Villalobos que gastarse unas 100.000 pesetas de la época, inicios de la Transición, para comprarse ropa y llegar en plan coqueta a la capital madrileña. Lo dejó a deber en una tienda malagueña cercana al sindicato Vertical donde trabajaba, y tardó varios meses en saldar la cuenta con desesperación de sus suministradores. Y es que Villalobos siempre fue muy presumida, como muy mal lleva en nuestros días eso del envejecimiento y los kilos que tan fácilmente coge apenas se relaja en la dieta.

Celia Villalobos, en una imagen de archivo. | EFE. Publicoscopia

Celia Villalobos, en una imagen de archivo. | EFE. Publicoscopia

A colación de su actual estado de solvencia actual, la única declaración de bienes y rentas que obra en el Congreso de Diputados, a fecha de treinta y uno de enero del 2012, en régimen de gananciales con Arriola, en concepto de: “cuenta corriente o de ahorro, cuentas financieras y otro tipo de imposiciones”, presenta la modesta cifra de 14.081,49 euros, a la vez que, eso sí, hace expreso reconocimiento de que recibe otros pagos procedentes de la tesorería del PP.

Ficha salarial de Celia Villalobos donde se hace constar que no ha sido declarada

Ficha salarial de Celia Villalobos donde se hace constar que no ha sido hecha pública o no consta

Nada pues parece, al menos en apariencia, que Villalobos, cuyos ingresos además superan anualmente los cien mil euros, en nada le beneficia el régimen de gananciales que disfruta con su esposo, sino pareciera todo lo contrario. Por ello, el destino de los abundantes ingresos de Arriola, quizás sean un misterio, o posiblemente se evaporen a través de su empresa, `Baratz´, con sedes en España, México y Panamá. Así, lo que vamos sabiendo por el caso Gürtel de los extesoreros del PP es que el politólogo Arriola cobraba de Génova una parte sustanciosa `en negro´ por los servicios de consultoría que prestaba, según la abundante información que ya obra en poder del juez Ruz. Al mismo tiempo, Arriola, a través de su otra empresa de sociología y análisis demoscópico, “Instituto de Estudios Sociales”, puesta en marcha en el año 1994, recibió del PP en ese mismo ejercicio un primer pago, convertida las pesetas de entonces a la moneda de hoy, de 414.698,35 euros, a añadir a los 700.000 euros equivalentes ya cobrados por dicho asesoramiento entre 1990 y 1994. Después, facturaría al PP la cifra de 12.109.486,06 euros equivalentes a lo largo del periodo que fue de 1994 al 2011. A destacar de ese tiempo, que solo en el año 2008 habría girado una cifra cercana al millón de euros.

Supuesto texto de puño y letra de Pedro Arriola dirigido a Luis Bárcenas y que obra en poder del juez Ruz

Supuesto texto de puño y letra de Pedro Arriola dirigido a Luis Bárcenas y que obra en poder del juez Ruz, adjuntándole “pagos” a serles abonado.

Del mismo puño y letra, de Pedro Arriola. Pgos 1991 y 1992

Del mismo puño y letra, de Pedro Arriola. Pagos, cuatro trimestre de 1991 y 1992 completo. Parte en blanco y parte en negro.

También, a través de la citada empresa, `Baratz´, y ya más reciente, exactamente en el año 2012, Arriola firmaría dos contratos con los Ministerios de Cultura y de Defensa, así como obtendría otras adjudicaciones procedentes de las comunidades autónomas de Navarra y de Madrid, a los que habría de agregar dos subvenciones más, concretamente recibidas del ministerio de Industria y por importe de 700.000 euros,…

Y lo anterior, sin necesidad de detallar aquí, para su favorable cuenta de resultados particular, los cobros millonarios procedente de la privatizada `Telefónica´, donde también figuraba Arriola en calidad de asesor y de accionista, con suculentos cobros, cifrados en cien millones anuales, de las pesetas de aquel tiempo, en concepto de asesoramiento, aparte de las plusvalías generadas en Bolsa, obtenidas durante la etapa en que la máxima dirección la ejercía Juan Villalonga, otra especie de Miguel Blesa como amigo de pupitre de un José María Aznar que en su etapa de presidente del Gobierno fue el autor de la total privatización de la empresa de comunicación nacional por excelencia. Tampoco es casualidad que en dicha compañía `Telefónica´ quedase colocada laboralmente la hija mayor del matrimonio, Vanesa Arriola Villalobos.

Asimismo, el matrimonio Arriola-Villalobos dispone de otra empresa, constituida a inicios del 2011, como comunidad de bienes para el negocio inmobiliario y con sede en Madrid, fijamente en la calle Pez Volador, en una novena planta, en la urbanización la Estrella. Curioso resulta también que conste este domicilio empresarial que tiene su origen precisamente en el piso que residenciaba el matrimonio en los primeros momentos de la llegada de ambos a la capital del Reino. Casualmente, vecinos entonces eran los socialistas, Luis Yánez y Carmen Hermosín, incluso Villalobos comentó entonces a sus allegados que también residía en aquella arteria, Felipe González, por lo que se quejaba de la vigilancia policial existente en la zona que le incomodaba para trasnochar pasando desapercibida. Hoy, por tanto, dicho piso está destinado a los negocios, al igual que el chalet de residencia familiar que posee en la urbanización de lujo de Chamartín, donde el matrimonio se mudó tiempo después, finales de la década de los ochenta, sito en la calle de los Narcisos, frente a la morada de los cantantes Víctor Manuel y Ana Belén, y que fue objeto en el año 2002 de un misterioso robo de papeles y material informático que aún yace sin aclaración.

En fin, que este matrimonio ha llegado a ser una caja de acopio de dinero. Y por si fuera poco, Villalobos no escatima ni las dietas ni las indemnizaciones que cobra del Congreso de Diputados a porque declara que procede de otra circunscripción electoral fuera de Madrid, a pesar de tener domicilio y más de un inmueble en la capital del Reino, lugar permanente de la residencia familiar. Así, cobra emolumentos de compensación como si viviera en Málaga, donde, aparte de otras casas y bienes que posee, como ese lindo ático en la plaza del obispo y que tiene alquilado, realmente tiene tan solo el lugar geográfico por el que se presenta a las elecciones, aparte de las visitas que realiza algunos fines de semana o en fechas festivas señaladas, como Semana Santa o la feria de agosto, que aprovecha entre otras faenas lúdicas para satisfacer sus gustos gastronómicos degustando los boquerones fritos de `El Caleño´, sito en el paseo marítimo de Pedregalejo.

Insisto, a pesar de ese ingente patrimonio que le rinde, los salarios que cobra del Congreso y del PP, más la mitad de los ingresos obtenidos por el matrimonio, bien poco de esos saldos económicos se ven reflejados en las cuentas de la Declaración de bienes y rentas que en régimen de gananciales tiene su señoría Villalobos registrada en el Congreso de Diputados, más en cuanto no hace ni mutis a los suculentos beneficios que le corresponderían procedentes de su marido, cuya revolución social pendiente que predicaba de la Falange, bien pronto se transfiguró en pingües pelotazos millonarios. (CONTINUARÁ)

*Esta Tribuna ha sido publicada en el diario digital: `Publicoscopia´ : http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/3566-las-falacias-sobre-arriola-y-villalobos-primera-parte.html

OTROS POST DE ESTE BLOG QUE JUNTO A LA SEGUNDA PARTE DE ESTE APARTADO BIOGRÁFICO SE INCLUYEN ANTE LA PROXIMIDAD DE LAS ELECCIONES ANDALUZAS OTRAS DOS REFERENCIAS:

(20.03.2015) LAS FALACIAS SOBRE ARRIOLA Y VILLALOBOS (2ª PARTE):

https://ignaciotrillo.wordpress.com/2015/03/21/25334/

(03.10.2013) SUSANA DÍAZ, ¿UN TIEMPO NUEVO?:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/10/02/19302/

(07.03.2014) ¿POR QUÉ NO HA GOBERNADO EL PP EN ANDALUCÍA?:  https://ignaciotrillo.wordpress.com/2014/03/04/21702/

 

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