A LUIS GÓMEZ LLORENTE (28.10.2014)

Posted on octubre 28, 2014

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A Luis Gómez Llorente*

Ignacio Trillo

Homenaje a Luis Gómez Llorente, en Rivas (Madrid) 27.10.2014.

Homenaje a Luis Gómez Llorente, en Rivas (Madrid) 27.10.2014.

Siento no poder estar este lunes presente en el madrileño municipio de Rivas rindiendo justo homenaje a “mi viejo” y entrañable profesor, Luís Gómez Llorente, con el que coincidí ,como alumno suyo de preuniversitario, cuando para poder sobrevivir de las represalias franquistas impartía la asignatura de Religión en la Academia Dobao-Díaz Guerra, sita en la calle Hermosilla, número 109, en la capitalina zona de Goya.

Luis Gómez Llorente poco antes de fallecer

El Profe, Luis Gómez Llorente, a finales de 1999

Allí aprendí no solo a estudiar y a cultivarme, ajeno a la metodología memorística y a palos, la letra con sangre entra, imperante, sino a saber convivir y formarme para la vida, teniendo como docentes a un magnífico cuadro de profesores librepensadores, más próximo, por tanto, a lo que pudo ser el Instituto Libre de Enseñanza que a un centro educativo represor de aquellos siniestros años aún bajo las duras condiciones de la dictadura franquista.

Sirvan pues estas letras de recuerdos sobre mis vivencias con don Luis que me han pedido para el acto, con el único objetivo de sumarse a otras de quienes tuvieron igualmente el enorme placer de conocerle y valorarle en algunas de sus etapas o facetas, de cara a formar ese `puzzle´ narrado que se pretende exponer en este merecido y justo reconocimiento.

Cuadro de profesoras para adolescentes femeninas de un centro de enseñañnza religioso acompañádo del párroco de la iglesia que albergaba

Cuadro de profesoras para adolescentes femeninas de un centro de enseñañnza religioso acompañádo del párroco de la iglesia que albergaba

Me tocó pertenecer a la antepenúltima promoción de los chicos y chicas del Preu, curso 1968-69. En el caso de las clases en la citada Academia privada, como no podía ser de otra forma, compuestas exclusivamente por alumnos varones, como Dios y Franco mandaban. Las chicas no podían estar en un ambiente tan liberal y asistían a otro centro próximo, el Instituto Beatriz Galindo. O, como internas, a otros edificios de enseñanza con filosofía integrista basada en la única religión oficialmente existente, la católica romana, ataviadas con unos horrendos uniformes para presentarlas lo más asexuadas posibles.

Don Luís, aprovechando que el Pisuerga también pasaba por la calle de más abajo, y además en su condición de filósofo, nos introdujo, aparte del catolicismo en su versión evangélica más liberadora, en las distintas religiones poli y monoteístas, así como en el concepto que de la divinidad tenían las distintas escuelas filosóficas, desde los griegos hasta el existencialismo o la fenomenología hasta aterrizar en el agnosticismo contemporáneo y en el ateismo social.

Charles Darwin: La evolución de la especie y el papel de la ciencia

Charles Darwin: La evolución de las especies y el papel de la ciencia

En la privilegiada memoria de que gozo, me queda en el recuerdo de ese profundo y extenso recorrido a galope que a lo largo del curso en interesantes clases nos hizo don Luis, a Darwin que estuvi bien presente con su teoría evolucionista, así como a Galileo Galilei, tan maltratado por el papado y el Vaticano represor como peligroso hereje científico que osó afirmar que la Tierra era redonda, sufriendo por ello las consabidas anatemas y confinamientos más lúgubres procedentes del Santo Oficio de la Inquisición.

Karl Marx y Adam Smith, padres del socialismo y del liberalismo

Karl Marx y Adam Smith, padres del socialismo y del liberalismo

Asimismo, en el último trimestre, como de rondón, don Luis nos introducía en los distintos pensamientos políticos contemporaneos, como el anarquismo, el liberalismo y el marxismo, con la excusa de que eran teorías perseguidas, censuradas y condenadas sin piedad por la santa madre iglesia, como para que en el caso de que se nos presentase la tentación de abrazarlas no pecáramos por desconocimiento, así como para que la discerniéramos claramente, aunque con el riesgo real contraído de rondar el límite de atentar contra los santos mandamientos por pensamiento impuro, más grave todavía si quedábamos enganchados a sus postulados doctrinarios.

Al final nos exáminábamos en el viejo edificio de San Bernardo de la Universidad Complutense

El examen final del Preu era en el viejo edificio de San Bernardo de la Universidad

Al final, ya en los últimos días del curso, el viejo profesor partiendo de aquella cita célebre de, “la religión es el opio de los pueblos”, se explayaba en un par de sesiones con la obra “El Capital” y la lucha de clases, de cara a explicarnos quien era don Carlos Marx, condenado autor entre otras cuestiones por asociar como droga durmiente o alienante a la religión.

Siempre llevaba a cabo don Luís su oratoria sin estridencias, como si nada pasara y fuera sobradamente conocido, derrochando su permanente aire de despistado, con su concentrada mirada puesta hacia el suelo de la habitación del piso donde se hallaba el aula en tanto una y otra vez recorría el pasillo entre las filas de las mesas de los alumnos con suma modestia, nada desde el estrado a otra altura física superior al estudiantado.

Don Luis con su inseparable pipa

Don Luis con su inseparable pipa

Don Luis también portaba en su mano derecha una cachimba, inseparable a sus labios, en la adicción que siempre tuvo al tabaco. Cuando tenía picadura, no siempre, la prendía torpemente más de una vez con un viejo encendedor de mecha para que permaneciera un tiempo la combustión en actividad, aspirando o saboreando el tabaco o los restos cuando los contenía, en tanto permanecía a la vez enganchado al tema del día que exponía con un verbo sin interrupción y sin necesidad de acompañarse de texto alguno. A la par, convencido de la inestimable asimilación de sus lecciones por el alumnado, que ya habituado no se distraía con sus complejas y artesanales operaciones de encendidos y apagados de la pipa, y cuya gabardina, chaqueta , chaleco, o jersey de pico, que portara, siempre guardaba en su delantera huella de alguna quemadura. Eran tiempos que, contrario a lo oficialmente establecido, estábamos ansiosos por conocer lo nuevo, más si nos sonaba a cosas distintas de cuanto irracionalmente nos venía procedentes de los representantes políticos de Dios en aquella España.

Con la gabardina y modesta carpeta

Con la gabardina, pitillo y modesta carpeta

Eran tiempos en que en Madrid cuando hacía frío, no solo es que fuera lo normal porque lo era, sino también `mala leche´ por su carácter extremo. Ocasión igualmente para que el despistado de don Luís no llegara a percibir que el corte de la calefacción en el bloque, hecho que se producía en más de una ocasión, hacía ya minutos que se había subsanado, así que proseguía con su habitual y grisácea gabardina puesta para ese gélido día, ante el frío en el aula, sin darse cuenta de quitársela, dando sus garbeos didácticos por los pasillos todo concentrado y comenzando a sudar a la gota obesa; o a lo mejor le encantaba hallarse en semejante salsa infernal para imbuirse energéticamente de mayor espíritu religioso revisionado de cara a sus heterodoxas disertaciones.

El Mayo francés de 1968

El Mayo francés de 1968

Aquel año, final de la década de los sesenta, fue también convulso y adverso al franquismo, con el cierre en enero de la Universidad de Madrid y las huelgas primaverales de los mineros asturianos. Asimismo, un año antes, había sucedido lo que se denominó en la prensa oficial, revueltas o gamberradas primaverales estudiantiles en París contra el respetable Presidente, amigo de España y del Caudillo, General Charles De Gaulle. Aprovechando su aniversario, a mi pregunta en clase sobre si podría tener repercusiones los sucesos del mayo francés en el presente político de España, no dudó don Luis en contestarme, desplegando sus rápidos reflejos para la ocasión y manteniendo el tono respetuoso con el que solía dirigirse a sus alumnos anteponiendo sus apellidos. 

El Gobierno gospista de los coroneles de Grecia apoyado por el Rey Constantino, cuñado de Juan Carlos

El Gobierno golpista de los coroneles de Grecia apoyado por el Rey Constantino, cuñado del Rey Juan Carlos

Haciendo pues un guiño cambiante a mis propias palabras, me respondió: “señor Trillo, si no le he entendido mal se refiere usted a la incidencia que puede estar ya teniendo lugar el mayo francés en la Grecia de los Coroneles”, y ya tranquilamente se extendía en el desarrollo de la cuestión. A sus alumnos nos correspondía por tanto hacer la traducción geográfica e interpretar sus palabras entre líneas. Había una gran sintonía de complicidad.

Don Luis, se había aprendido el oficio a base de su experiencia. Se cuidaba muy mucho las espaldas con coartadas para conservar su puesto de docente, de cara a no volver a las andanzas de tener que sufrir nuevamente represalias y persecución, como ya le ocurriera, tiempo atrás, como docente universitario o en la enseñanza media.

Luis Gómez Llorente con 29 años

Luis Gómez Llorente con 29 años

Echando ahora cuentas de su edad, resulta que don Luis tan solo contaba en aquella fecha con 29 años, o sea once o doce años nada más que mayor que nosotros, sus discípulos. Claro que por entonces, entre el look de la generación de la postguerra en blanco y negro que portaba el profesor, de aire y gesto serio, algo de brillantina en la testa, corbata oscura permanente y trajes grises oscuros más que amortizados, con chaleco o jersey, modelo `holliwoodiano´ de la época de la persecución `maccarthyana´, frente a los nuevos diseños del alumnado que portábamos: patillas largas, melenas, además de colores pop en los textiles, trenkas, acabado de los pantalones en forma de campanas… como contestatarios chicos ye-yes o hippies de época, el abismo formal entre ambas generaciones se hacía tremendo, como la noche a la mañana, aparentando agrandarse enormemente la diferencia real en edades. Además, don Luis marcaba la impronta de aquellas personas que por su genética parecieran que nunca cambian. Como nacer biológicamente viejo y mantenerse de idéntica forma de joven para seguir conservándose relativamente igual y con su pelazo negro hasta ya entrada en avanzada edad.

El Teniente Colombo, de la serie de televisión

El Teniente Colombo, de la serie de televisión

Más tarde, cuando ya pasé a la Universidad y perdí su contacto, con la aparición en la única cadena de televisión existente de la serie policial sobre el teniente Colombo, no sé por qué cada vez que lo veía se me venía el recuerdo de don Luís. Quizás por su desaliño, su aire despistado o su sempiterna gabardina, a la vez que por sus deductivas reflexiones, o por el encendido de sus puros en vez de la cachimba…

Luis Gómez Llorente, diputado del PSOE 1977-1982.

Luis Gómez Llorente, diputado por Asturias del PSOE, 1977-1982, retirándose voluntariamente de la política cuando el PSOE conquistó el poder.

Posteriormente, al aparecer de diputado socialista en el Congreso tras las primeras elecciones democráticas en la condición de vicepresidente de la Cámara, pensé que se hacía justicia a una vida honesta, sacrificada a unos ideales a la par que muy preparado, humanista, intelectual y políticamente, para el desempeño de las tareas de servicio público de cara a un profundo cambio histórico en España.

Fue, por tanto, inmensa mi alegría al verlo en imágenes en la Mesa del Congreso, otra vez con su inseparable pipa como cuando daba clases, como pesar me aconteció luego porque tras el triunfo de Felipe González en el Congreso Extraordinario socialista celebrado en septiembre de 1979 para el abandono del marxismo, con la modestia que era consustancial en él, pasó al ostracismo, y ya de tarde en tarde solo volvería a saber algo de él por algún libro editado o artículo de prensa.

La manifestación del 15S en calle Alcalá. de Puerta del Sol hacia Cibbeles

La manifestación del 15S en calle Alcalá. de Puerta del Sol hacia Cibbeles, antes de encontrarme con don Luis, mi viejo profesor

Así, hasta que el 15 de septiembre del 2012 en que me desplacé a Madrid para asistir a la gran manifestación sindical, convocada por los grandes sindicatos, UGT y CCOO, contra los criminales recortes del gobierno de Rajoy, a la altura de la boca del Metro junto a Cibeles me lo volví a encontrar, cuarenta y tres años después.

Don Luis iba acompañado por su inseparable amigo y compañero, profesor también y peso pesado de la corriente Izquierda Socialista, Antonio García Santesmases.

Cuando me iba a acercar, un grupo de veteranos ugetistas de la enseñanza con las camisetas de la Marea Verde se interpusieron y frustraron en ese preciso momento de ese grato reencuentro que deseaba fuera más íntimo. No estaba dispuesto a darle a mi viejo profesor un fugaz abrazo, sino recorrer algunos metros con él en la manifestación para así poder charlar, partiendo de aquella heroica época en el Dobao hasta provocarle una reflexión sobre la gran crisis que sacude hoy a la izquierda y al movimiento sindical a consecuencia del crítico ciclo que atraviesa el capitalismo. Pensé, como se alargaban los saludos, antes de fuera imposible mi pretensión, dejarlo para más tarde al final del acto.

El próximo encuentro, pensé, no fallaría en esa cita con el profe

El próximo encuentro, pensé, no fallaría en esa cita con el profe

El hecho deseado, lamentablemente no ocurrió. Quizás se retiraría pronto por motivos de salud, no lo supe exactamente, y siempre antes de que pasada las catorce horas de aquel domingo acabase la monstruosa demostración reivindicativa que gozó de tanta asistencia. Prometí no fallar en el encuentro con el `profe´ en la próxima cita movilizadora, que tal como demostraban los acontecimientos políticos que se sucedían se tendría que producir más temprano que tarde.

Pero no habrá próxima. Al enterarme, justo tres semanas después, cinco de octubre, que acaeció su fallecimiento, una penosa y doble amargura de rabia me recorrió tristemente el cuerpo y la mente. El viejo profesor se había marchado de la vida y ya no podía volverlo a ver. Se nos van los mejores, musité, mientras no pude contener que unas lágrimas de reconocimiento y admiración a su persona descendieran por mis pómulos.

Luis Gómez Llorente, vicepresidente del Congreso de Diputados

Luis Gómez Llorente, vicepresidente del Congreso de Diputados (1977-1979), proclive al trabajo interno , participó en once Comisiones, y silencioso. Autor, años después de poner en marcha “Educación para la Ciudadanía “

Luís Gómez Llorente, fue siempre un hombre bueno y honesto, comprometido con los valores de la izquierda. Un ejemplo y referencia, más cuando sufrimos en estos momentos y a diario las embestidas de la podredumbre más asquerosa que se puede arrojar contra la política y que lo significa la corrupción. Golfos y delincuentes, que han venido dedicándosse, para más inri en nombre del noble concepto de la “cosa pública” y el interés general, al atraco y al saqueo precisamente de lo público.

Luis Gómez Llorente, representa esos valores de sacrificio, de ética y de austeridad, que siempre fueron consustanciales en la izquierda histórica española y que, consecuentemente, supo proyectarlos desde la dura época franquista que le tocó vivir, así como en su posterior contribución a la construcción de la democracia en la Transición, sin tener que hacer renuncias ni concesiones ideológicas que desfiguraran su personalidad, apostando por la consecución de una nueva sociedad, socialmente avanzada, cohesionada y culta.

Con el abandono del marxismo por decisión de Felipe, después de verse con un Congreso ganado quien nunca persiguió protagonismo alguno, le supuso pensar que era muy fuerte y pasar a un segundo planp.

Con el abandono al final del marxismo por decisión de Felipe González, después de verse Gómez Llorente con un Congreso socialista ganado pero donde nunca persiguió protagonismo alguno. Ante esa renuncia ideológica, don Luis prefirió en silencio pasar desde entonces, 1979, a un segundo plano en desacuerdo a lo que podría significar en un futuro la involución política del socialismo español.

Hoy, cuando la izquierda tradicional española, de la de Cataluña mejor ni hablar, o la europea, se encuentra en tan profunda crisis de liquidación, tras haber ido tirando por la borda todas las señas de su identidad, y una nueva esperanza desde la sociedad emerge; la voz, la opinión y la reflexión del viejo profesor, Gómez Llorente, víctima tal vez en su día por haberse adelantado en el tiempo, se haría más que imprescindible.

Para los que dijeron que el PSOE siempre fue monárquico

Para los que dijeron que el PSOE siempre fue monárquico

O bastaría tan solo conocer su respuesta que siempre sería prudente a través del gesto acompañado de su penetrante mirada, como cuando se concentraba para iniciar sus disertaciones en el aula de la Academia Dobao, analizando en el caso presente adonde le ha conducido al PSOE seguir la senda de las políticas neocon y merkelianas así como el trasiego de sus exdirigentes a través de las puertas giratorias con destinos a los consejos de administración. Impresentables comportamientos por los que han usado y abusado de la confianza depositada en ellos para la consecución de espurios y particulares fines, y que un día no tuvieron escrúpulos para apear a mi viejo y honesto profesor de la política activa, su gran vocación de servicio a favor de los desfavorecidos y a las causas más nobles.

¡¡¡Luís, estés dónde sea, sigues viviendo entre nosotros!!!…¡¡¡Salud y República!!!

*   Esta artículo, aparte de haberse leído en Rivas en el acto de homenaje a Luis Gómez Llorente, también ha sido publicado en el diario digital `Publicoscopia´:  http://www.publicoscopia.com/opinion-sociedad-vidas-gentes-medio-ambiente-ciencias-salud/item/2285-a-luis-gomez-llorente.html

 

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