A 10 AÑOS DEL `PRESTIGE´. MÁLAGA ESTUVO ALLÍ (20.10.2012)

Posted on octubre 17, 2012

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A 10 AÑOS DEL PRESTIGE

Ignacio Trillo

Mariano Rajoy, Arias Cañete, Federico Trillo, Arsenio Fernández de Mesa, delegado del Gobierno en Galicia, Francisco Álvarez-Cascos y Enrique López Veiga, consejero de Pesca de la Xunta-

Este martes, se ha iniciado el juicio por las responsabilidades habidas en la mayor catástrofe de naturaleza ambiental que ha tenido lugar en las costas españolas.

Como acusados en el banquillo de la sala del juicio, quizás estén sentados una ínfima parte de los que presuntamente son, como lo significan los tres acusados localizados que ya están en el banquillo al inicio del juicio del «Prestige» que comenzó a las 9.50 horas de este martes, 16 de octubre, con el capitán del buque, Apostolos Mangouras, frente al tribunal, el principal imputado, para el que la Fiscalía pide 12 años de cárcel por delitos de desobediencia y contra el medio ambiente. A su lado, el jefe de máquinas, Nikolaos Argyropoulos, y en la tercera silla el ex director general de Marina Mercante del ministerio de Fomento del Gobierno Aznar, José Luis López Sors.

Apostolos Mangouras, Nikolaos Argyropoulos y José Luis López Sors, en el banquillo de los acusados en el juicio iniciado.

Pero no todos lo que fueron, por tanto ausentes los que también deberían de estar, entre ellos los responsables políticos que con su nefasta gestión sobre sus competencias, dieron lugar al mayor desastre ecológico de nuestro tiempo, “responsables de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente tipificado en el artículo 325 del Código Penal”. Así: El entonces Presidente, José María Aznar, el vicepresidente, ministro de la Presidencia, Portavoz del Gobierno y responsable de la gestión de la crisis del «Prestige», Mariano Rajoy, el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, titular de la competencia marítima y mercante, el de Medio Ambiente, Jaume Matas, el ministro de Agricultura y Pesca, Arias Cañete, el ministro de Defensa, Federico Trillo, y la silla que en la vista quedaría vacía por fallecimiento, el presidente, en aquel periodo, de la Comunidad Autónoma de Galicia: Manuel Fraga Iribarne.

El Prestige cuando aún se encontraba entero y lo mareaban de un sitio a otro con tal de alejarlo de las costas gallegas, cuando su petición fue entrar en puerto y trasvasar el fuel

No obstante, en el fragor de indignación por este episodio de contaminación marítima-terrestre que pudo ser evitada, en todo o en su gran parte, se repartieron, por la ciudadanía y la opinión publicada o comunicada, las responsabilidades en personas muy concretas, ante este desastre ambiental y los consiguientes perjuicios que originaron asimismo en las economías locales de la amplia zona afectada, incluso más allá de la terra galega; entre estos figuraron, los protagonistas directos por las irregularidades con el que flotaba el mercante Prestige, y aquellos otros que ocasionaron los escandalosos hechos que trascendieron, y que se movieron, entre el pasotismo y la desidia

Panorama que se encontraban los primeros voluntarios malagueños que llegaron a las costas gallegas.

gubernamental, no gestionando esta crisis para impedir mayores desastres, casos de Manuel Fraga, Álvarez Cascos o el consejero gallego José Cuiña, o Jaume Matas y Ángel Acebes que se fueron de excursión a Doñana, antes e inmediatamente después de que se hundiera el barco, previa toma de histéricas y negligentes decisiones, desde la distancia, sin asesoramiento de expertos, vetando, inclusive, el deber de socorro a la entrada en el puerto gallego más cercano al buque siniestrado, y con ello haber imposibilitado el trasvase de las 77.000 Tms de fuel que portaba. Y posteriormente, no atender la zona, cuyo vacío fue cubierto por un abnegado voluntariado unido a la población pesquera autóctona, y ni tan siquiera se dignaron a visitarla en sus primeras semanas.

Pasado los primeros momentos del siniestro, escribí una Tribuna de Opinión en el diario SUR, en momentos en que me afanaba a canalizar e impulsar el apoyo de la Junta de Andalucía a los cientos de malagueños que desde el lugar en el que trabajaba, calle Mauricio Moro, en la delegación provincial de Medio Ambiente, cada semana se organizaban varias expediciones con los miles de malagueños que se ofrecieron con destino a las costas gallegas para limpiarlas de chapapote el litoral y recuperar la fauna afectada, ante la pasividad de las autoridades autonómicas y centrales y en auxilio del pueblo gallego que se veía impotente de parar las oleadas de fuel, hasta 64.000 mil Tms.

Marea de voluntarios haciendo frente a la marea de chapapote, con la ausencia de las instituciones gobernadas por el PP.

Fue muy emocionante ese contacto directo con los cientos de jóvenes y mayores que cada semana tomaban los autobuses que poníamos a su disposición, con una entrega solidaria digna de figurar con letras de oro entre los anales más nobles del ser humano: ese vuelco fraternalmente responsable con el pueblo gallego y con su medio ambiente. Estudiantes universitarios que sacrificaron sus vacaciones navideñas para realizar las nada fáciles y penosas tareas de limpieza, o trabajadores que pedían en sus empresas días de vacaciones o de asuntos propios para desplazarse al otro extremos de la península. Profesionales de la medicina o biólogos que se ofrecieron y marcharon para atender los casos de emergencia que se pudieran dar entre los desplazados, traumatismos o intoxicaciones, que los hubo, o para salvar o recuperar la fauna silvestre moribunda, la más indefensa frente al tremendo siniestro.

Ante la falta de medios y desorganización y caos existente en los destinos gallegos, a los voluntarios se les proveyó de todo el material necesario, desde la vestimenta, gafas, mascarillas, y botas como de las herramientas necesarias, para salvaguarda de su integridad física, la salud así como para la eficacia en los trabajos a realizar. Asimismo, iban provistos de alimentos.

La indefensa avifauna, la más afectada.

Destacar aquí la gran labor que realizó el Aula del Mar de Málaga, junto a la Red de Voluntarios de nuestro litoral alboránico, así como las organizaciones ecologistas que acompañaban todas las expediciones y también aleccionaban al personal expedicionario durante el viaje, y previamente con urgentes cursos, en la familiarización del entorno que se iban a encontrar y en la forma de abordar la organización del despliegue y trabajo una vez llegados al escenario contaminado. Igualmente, destaco el equipo de profesionales de las empresas públicas ambientales, Egmasa y Tragsa, que se volcaron, sin escatimar las horas que hicieran falta para que todo el avituallamiento fuera perfecto. Y en Galicia, a destacar la labor de los ayuntamientos, alcalde y concejales, en la acogida en sus instalaciones públicas, colegios y polideportivos fundamentalmente, o en casas de familiares particulares que se ofrecían al ingente grupo de voluntarios malagueños que se trasladaron.

Rabia e impotencia

En todo este trajín, jamás recibiría una sola llamada de la Xunta, tampoco lo esperaba. Sabía que no deseaban que esta movilización se llevara al efecto y los dejara aún más destapados en sus traseros por sus carencias, inhibiciones conscientes o por meras incompetencias. No fue así con los alcaldes y personal de los ayuntamientos. No se trataba de hacer nada partidista, como sus deformadas mentes incubaban,  sino poner las instituciones al interés general y poder contribuir a nuestro medio ambiente común que no sabe precisamente de fronteras políticas.

Esta conciencia y solidaridad del pueblo malagueño no era nueva sino que ya lo había vivido en varias ocasiones, sobretodo en otros siniestros ambientales, como lo representa la lacra de los incendios forestales. También, con la misma cuestión de la contaminación marina, cuando hacía algo más de dos años tuvimos, en el radiante mes de agosto, un episodio de chapapote en parte de nuestra Coste del Sol, en plena estación veraniega y de turismo.

Ahora como antes: no sabía, no era de su competencia.

Las playas de los municipios de Manilva, Casares, parte de Estepona y en menor medida, Marbella, habian amanecido llenas de alquitrán. Hasta la capital malagueña ññegaron restos. Pareciera que fuera un ensayo de lo que luego aconteció en Galicia. Una administración central que se quitaba de enmedio, con una carta que firmó el propio Álvarez Cascos, donde se quitaba de enmedio y decía que ya no estaba en sus aguas competenciales, desde donde había partido, negando cualquier auxilio de materiales o medios para la investigación de su causa, y cero partida económica para compensar los daños ocasionados a esos municipios. Tuvo que se la administración autónoma quien cubriera con todo.

Voluntarios malagueños en Galicia entre chapapotes

Estos hechos, junto a otros de coyuntura política, fue lo que motivó en aquel entonces el artículo que entonces apareció en prensa y ahora reproduzco a continuación, pero que releyéndolo ahora, yo mismo me quedo sorprendido. Paraceciera, en algunas de sus líneas, premonitorio a lo que ahora nos está pasando de forma más aguda, y donde ya Aznar apuntaba su perfil neocom. sin encontrarnos en nada similar a la actual crisis económica, y si por el contrario en una etapa de bonanza a nivel internacional, aunque aquí se estuvuera incubando la gran burbuja inmobiliaria y de especulación, germen de la presente recesión y desempleo.

Mariano Rajoy, ya “prometía”

Por último, antes de dar paso a invitar a su lectura, sí señalar, para mejor comprensión del lector, que Aznar en aquellas fechas, principio del 2003, había anunciado que ya no se presentaría a las siguientes elecciones, y ello motivaba la única preocupación en el PP para adivinar quien sería el ungido, pasando de cualquier chapapote que aconteciera. Asimismo, la preocupación de Javier Arenas, ante sus reiteradas pérdidas de elecciones, estaba centrada en quedarse con el control de la cordobesa entidad financiera de los obispos, Cajasur, hasta defendiendo la impresentable, por escandalosa, indemnización que se había puesto el sacerdote responsable de su gestión, Castillejo, que se jubilaba, abarcando asimismo ese nada humilde sueldo hasta el final de su vida a las dos hermanas del referido diócano.

De este modo, paso al referido artículo:

TRIBUNA MALAGUEÑA DEL DIARIO SUR (7 Enero 2003)

El chapapote y la sucesión.

IGNACIO TRILLO HUERTAS

Jerogífico; “El Casco se rajó y la fragata va a pique”

La crisis ecológica que se ha desatado en las costas gallegas está generando una crisis política de enorme calado, más allá de los 3.000 metros de profundidad donde se halla el ‘Prestige’ ‘soltando hilillos’ de fuel.

Crisis, que afecta de lleno a la línea de flotación de un Gobierno que aún a estas alturas está demostrando su tremenda incapacidad para abordar este episodio de desastre ambiental.

No basta con ser concienzudo analista para percibirlo, ni tampoco antipatriota o desleal al Gobierno Aznar, solamente marisquero, percebeiro o simplemente ciudadano de a pie.

Tan graves e indignantes para la ciudadanía española y francesa están siendo las nuevas mareas de fuel, como lo fue la presencia del Gobierno Aznar en tierras gallegas un mes después de que se iniciara la catástrofe.

Pero al parecer, la nefasta gestión que del vertido se ha hecho desde sus inicios, no obliga a responsabilidades. Hasta ahora el Gobierno sólo las localiza en los irresponsables de la oposición. No hay por tanto que producir -según la libreta azul de Aznar- dimisiones ni tampoco, amparados en la mayoría absoluta del PP, necesidad de constituir comisiones parlamentarias de investigación. A pesar de lo que ha estado cayendo y continúa.

En este sentido, los criaderos de ostras franceses amenazan con una demanda por daños contra el Gobierno español. Y qué casualidad, que casi siempre los vertidos proceden de mercantes basuras, con dudosas banderas de conveniencia, que tan asiduos visitantes son también de nuestras costas andaluzas.

Voluntarios malagueños desplazados a Galicia, limpiando las playas de chapapote.

Así, en agosto del año 2000, ya conocimos cómo parte de nuestro litoral costasoleño occidental aparecía contaminado de hidrocarburos. Aún estamos a la espera de que el señor Cascos, nos explique el origen de ese vertido y atienda la factura de las tareas de descontaminación que llevamos a cabo entre varias administraciones. En aquellas fechas se declaró incompetente en la materia, según manifestó, por la sinrazón de haber pasado el vertido, desde sus aguas competenciales, en alta mar, a las aguas de baños y playas, materia ya propia, según dijo, de otras administraciones. Semejante tomadura de pelo es hoy impensable que lo pudiera reiterar en tierras gallegas so pena de verse correteado a chapapotazos.

La tardía y torpe explicación dada por el señor Cascos sobre lo acontecido en esta crisis en la zona más occidental de la costa malagueña, le hace merecedor de pasar a la historia, al menos, con igual rango de ridiculez que aquel ministro de la UCD, el señor Sancho Rof, que cuando la crisis del aceite de colza se inventó que el origen de la neumonía atípica radicaba en un bichito tan pequeño, tan pequeño, que no se veía cuando se caía de la mesa al suelo, por lo que no se sabía si moría del porrazo.

La gestión de la crisis del “Prestige” significó el máximo desprestigio para el PP

Es el señor Cascos, en origen, el superior responsable también del caótico tratamiento de la crisis del ‘Prestige’ que ha llevado al máximo nivel de desprestigio al Gobierno del señor Aznar, convertido cada día que pasa en un inmenso chapapote de dimensiones colosales.

Pasa a los anales, por ser de los que no permitieron la entrada del ‘Prestige’ a zona resguardada, enmierdando ya hoy parte del litoral hispano-francés. Entre quienes hasta hace poco han pasado olímpicamente de lo que acontecía en Galicia. Entre quienes tenían como principal prioridad en ese momento la caza de ejemplares de nuestra fauna silvestre  frente al desastre ecológico que se desarrollaba -todo muy en la línea guionesca de lo que ya filmara Saura en las postrimerías del franquismo-; me imagino que habrá alguna responsabilidad.

¿Qué queda pues de este PP que no hace tanto tiempo, cuando estaba en la oposición, exigía a diario en el Congreso de los Diputados comisiones de investigación y prometía la regeneración y transparencia de su acción política para cuando llegara al Gobierno? ¿Se acuerdan de aquella ‘constructiva’ oposición que solía practicar casi a diario el señor Aznar con el «váyase, señor González» cuando se dirigía al Presidente elegido por la mayoría de los españoles?

El lema que puso en pie a Galicia ante la indignación por el desastre que dejaba el “Prestige” y la desidia de sus autoridades central y autonómica

Llegados a la Moncloa, se han encargado, no sólo de instalarse en el oscurantismo y en el ataque frontal a todo lo que distorsione su «España va bien», sino que, en base a planteamientos pseudoliberales, están consiguiendo desmantelar al Estado que es tanto como dejar indefensa a la ciudadanía. Y lo que está aconteciendo en Galicia apunta en esa dirección.

Así han ido las medidas más geniales del Gabinete Aznar: regresivas bajadas de impuestos -igual para los desiguales en renta, acompañadas de constantes subidas de otras tasas, impuestos especiales e indirectos-; pureza del déficit presupuestario cero aun a costa de verse afectado el normal funcionamiento del Estado del bienestar, hoy del malestar; consiguiente privatización de servicios públicos esenciales (seguridad, enseñanza, sanidad…); construcción de infraestructuras públicas de peajes privados; o entrega incondicional de estratégicas empresas públicas rentables a los amigos de pupitre del señor Aznar (Telefónica, Endesa, Argentaria…), acompasadas de millonarias subvenciones y adquisiciones de medios de comunicación para silenciar la libertad de expresión. Por cierto, ahora le toca al canal de TV de inclinación berlusconiana. Esto sí que es patriotismo y no los del «caiga quien caiga»…

Los voluntarios suplieron las ausencias del Gobierno central, autonómico y hasta del Estado

Y por medio de esta crisis, la sucesión a ese pedazo de estadista con el que se autoerige el señor Aznar. ‘Inteligente’ apertura de este melón, años antes del final de la legislatura, que obliga a que todos anden estresados, atentos a cómo unidemocráticamente se mueve la esfinge aznariana.

Así, Rajoy se equivoca cada vez que da un dato o pronóstico sobre el hundido ‘Prestige’. Mayor Oreja no llega a tiempo a sus obligaciones vascas. A Rato se le dispara la inflación y el número de parados. Y más que coyunturales Arenas de playas chapapoteadas, el fuel ha calado en lo más hondo de su por hoy apagada superficie verbal. Por si fuera poco lo de los percebes gallegos, al señor Acebes le surge un trágico incendio en la insegura Comisaría de Málaga mientras al señor Cascos se le salía de la vía un Talgo. Hechos que si no fueran ajenos al estrés que genera la carrera por la sucesión, se enmarcarían en las explicaciones o asunción de responsabilidades cotidianas y normales de un gobernante.

Ante este panorama, el líder Aznar, seis años después de que comenzara a gobernar, para intentar salir de la pringue del chapapote, se acuerda de desempolvar viejas recetas para abordar temas que dice que preocupan enormemente a la ciudadanía: la seguridad y la lucha contra el terrorismo; eso sí, con el discurso del recién llegado.

Jóvenes biólogos malagueños voluntarios intentando salvar la avifauna marina del chapapote en las costas gallegas

A pesar de todo lo anterior, me cabe ser optimista y pensar que la crisis gallega también está demostrando, ante la inexistencia de Estado, que está siendo la sociedad civil la que de una manera ejemplar, responsable, con coraje y solidaridad, aun sin medios, está escribiendo una brillante página de la historia, de la que no son ajenos los centenares de voluntarios malagueños que hasta la fecha han acudido solidariamente a echar una mano a Galicia.

Mientras esto ocurre, los dirigentes del PP de Andalucía han estado enormemente ocupados y preocupados, desde su Castillejo cordobés en Cajasur, no en el desastre que acontece en las costas gallegas, sino en la salvaguarda de la escandalosa -por millonaria- pensión de jubilación que le debe de quedar al pobre cura, metido a banquero, potenciando de camino, con el pase de la entidad financiera a depender del Gobierno central, el viejo centralismo con renovadas esencias; ello, tendente a forzar la máxima involución autonómica que pudiera culminar en la dependencia de las cajas de ahorros andaluzas del poder de Aznar.

Pero para nada les preocupa ni ocupa conseguir del Gobierno Aznar planes y medios para el litoral andaluz que logren blindar nuestras costas malagueñas de futuribles vertidos por nuevos siniestros.

Para qué… si son hilillos del mismo chapapote.

OTRO POST RELACIONADO CON EL PRESTIGE:

15.11.2013.- UNA SENTENCIA QUE AGRANDA EL DESASTRE DEL “PRESTIGE”: https://ignaciotrillo.wordpress.com/2013/11/14/19811/

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