LOS CARROS QUE NOS ESTÁN ROBANDO (14.08.2012)

Posted on agosto 14, 2012

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LOS CARROS QUE NOS ESTÁN ROBANDO

Todos los veranos, fechas de escasez informativa, suele aparecer un culebrón que se convierte en noticia reiterada y de largo recorrido, al igual que la canción de esta estación. No podía ser menos en el presente estío, entre el nuevo rescate que se aproxima cada vez más amenazante y un Gobierno que se va de vacaciones porque dice que puede, a pesar de la que está cayendo. Hasta emula a su antecesor Gobierno ideológico de Mister Aznar, cuando le pilló de lleno el chapapote del Prestige, en plenas fechas otoñales de levantamiento de la caza, en plan Escopeta Nacional.

El actual caso está siendo igualmente, aunque referido a otro gran desastre ambiental: los incendios forestales, que sufren como el que más los recortes presupuestarios en los tratamientos selvícolas. Así, al ministro de la materia, el dicharachero Cañete, le ha pillado el desastre de La Gomera mientras contemplaba el espectáculo de matar toros. En tanto, ardía la riqueza de biodiversidad que alberga tan bella isla canaria.

No obstante, pareciera que, al jerezano señorito de don Arias, le sigue preocupando más los inmigrantes -llegaron para laborar en el sector de la restauración como camareros para suplir el vacío de los autóctonos que engañados por las distintas burbujas y los bajos salarios del sector ya lo habían abandonado- que los siniestros forestales enmarcados en una crisis que echa fuego por todas partes dejándonos carbonizados en nuestra malograda calidad de vida.

Asi, este verano la noticia, acorde con la recesión y el retroceso político y social que estamos padeciendo, va de supermercado y del Sánchez Gordillo de los panes y peces. Quién nos lo iba a decir, más cuando la ciencia y la tecnología avanzan con celeridad increíble. Acabamos de llegar al planeta Marte puntualmente mientras aquí proseguimos sin resolver el problema del hambre en el planeta Tierra o las penurias más extremas; es más, caminamos como el cangrejo, hacia atrás.

En 30 años hemos pasado de un verano cantando eufóricamente la canción “Terror en el Hípermercado” , de los Alaska y Pegamoides de la prodigiosa década de los 80’s, al “Robo en el Súpermercado” de la década de la pobreza, por Gordillo y el SAT. Igualmente, nos transfiguran y nos hacen retornar al siglo XIX. De esta forma, quienes en un país culto y de socialdemocracia avanzada pudieran ser interpretados, en sus prácticas políticas de denuncia social, hasta de trasnochados y esperpénticos marxianos, en cambio, bajo el neocom irrumpen como héroes a lo Robin Hood luchando generosamente contra los sheriff de las grandes superficies.

Y este hecho puntual de gran resonancia mediática -hay quienes vienen avisando que una sociedad que retrocede en la igualdad se hace insegura, y liquidada la cohesión social sólo hay un paso para la ruptura de la convivencia- para más inri, ocurre el mismo día en que se conoce que los directivos que han contribuido a que sus bancos quiebren o hayan necesitado ayudas públicas, por sus irresponsables negocios inmobiliarios o financieros, pueden ganar entre 300.000 y 600.000€/año; los nuevos fichajes ejecutivos sin límites. Leyendo pues la norma sobre los sueldos de estos mimbres del financierismo que nos han conducido al caos, y cuyo papel en el negocio actual consiste en tomar dinero del BCE al 1%  con aval del Estado para colocárselo al mismo por su deuda pública entre el 4 y el 7% de interés, en tanto a la economía productiva o de consumo no va ni un solo euro, resulta a todas luces, al menos,  de juzgado de guardia. En este sentido, cada vez se hace más difícil descifrar la linea que separa la legalidad de la inmoralidad. Por ello, lo más perverso de esta crisis no es tan siquiera su indecencia financiera o inmobiliaria, sino su inmoralidad, o las tres entremezcladas.

También acontece, este caso de volatilidad de productos alimenticios en el mercado de las grandes supermercados, el mismo día que FACUA es amenazada, con su ilegalización y retirada de subvenciones, por el Ministerio de Sanidad, competente igualmente del Consumo, por informarnos de lo que sabemos: las canallascas consecuencias que tienen para la salud y la enseñanza las políticas de recortes; o, de la misma manera, en el preciso instante en que 200.000 parados, de larga duración que ya han agotado el subsidio de desempleo, no acaban desde hace dos meses de recibir el ingreso de los 400 euros. Contenido monetario del plan PREPARA que sigue como amenaza en su prórroga o contenido de la letrita chica por ese Rajoy que deambula de vacaciones porque puede irse a su Galicia natal con la respuesta de: no sé, veremos, me callo, y sin que le pase nada. Dicen aquellos que han acabado hundiendo definitivamente para largo a la economía y se afanan a diario en desmantelar el Estado del Bienestar, que lo del retraso del pago de los 400 euros a los parado no es por falta de liquidez, sino por un problema contable; idéntico a que a la amnistía fiscal le llaman regularización de activos ocultos, y a los recortes reformas, o racionalización para la eficiencia del gasto público. Y ello ocurre, cargándose además el Estatuto de RTVE, para, en pleno siglo XXI, emprender una purga mccarthyana entre sus profesionales y así manipular la información con la pretensión de aborregar o resignar las conciencias dormidas entre la ciudadanía, como pretendiendo convertirlos en súbditos. Derecha inquisitorial empeñada en demostrarnos su incompatibilidad con el pluralismo y la independencia informativa ¿Se atrevería acaso el premier  ministro conservador británico, David Cameron, hacer eso mismo con la BBC? Les parecerá a los de Rajoy que para unas cosas somos de la UE y para otras, de Atapuerca.

Por todo lo anterior, lo de Gordillo sería mera anécdota, incluso su posible inculpación desaforándose, sino es porque ha levantado una gran controversia ante la coyuntura no casualmente elegida, debate que es lo que se pretendía con esta acción en una sociedad profundamente indignada y cabreada asimismo con su clase política.

Como habrán dicho ya muchos, las leyes pueden ser sorteadas demasiadas veces por los poderosos caballeros de don dinero, con sus inmensos medios materiales de que gozan o hacedoras de potentes defensas jurídicas altamente costeadas, el problema es que, cuando se las saltan los pobres o se rompen las reglas, son los parias de la sociedad los que más tienen que perder, como esta maldita crisis creadas por los mismos que crearon las brurbujas y hoy siguen forrándose a costas de los más débiles de la cadena del sistema.

Como la argumentación que emplea el doctor en Economía, Juan Torres, catedrático de la Universidad de Sevilla, con el que he compartido Facultad en Málaga, a la vez que planteamientos sin pretenderlo, sobre el análisis que hace de este caso supermercadero, lo asumo  en su conjunto, con su reproducción me ahorra esta vez tener que escribirlo a mi manera. Igualmente, con ello quiero sumarme al reconocimiento de su constante, intensa e incansable labor intelectual que viene realizando en la denuncia, antes, durante y en el desarrollo de la crisis, de la raíz de los males que aquejan a este amodelo chicaguesco de política económica que se nos vienen imponiendo por estos luteranos, que de austeridad nada tienen para ellos mismos, neoliberales de nuestras ruinas, y que hasta la fecha sólo ha sido ensayada en el Planeta Tierra bajo la tiranía de las botas militares de los felones disctadores de Chile o Argentina, Augusto Pinochet o Jorge Videla, respectivamente.

Con el profesor Torres os dejo, y me sumo a su metodología contable sumando los 112 millones de carritos de supermedrcado que Bankia pretende cobrarse de los españoles con dinero europeo.

Los jornaleros andaluces y la significativas diferencias de sensibilidad ante el robo

9 agosto, 2012.- JUAN TORRES LÓPEZ

A ninguna persona nos gusta que nos quiten lo que es nuestro. Tanto es así que desde tiempo inmemorial los seres humanos nos hemos dado normas e instituciones para evitarlo y para castigar a quien lo haga.

Comprendo, por tanto, el enojo de los propietarios de los supermercados donde un grupo de jornaleros andaluces han sustraído comida. Aunque el objetivo sea noble, ya he dicho que a nadie le gusta que le quiten lo suyo y entiendo, pues, que hayan dado parte a las autoridades.

Incluso entiendo que éstas se hayan movilizado enseguida y que los dirigentes de algunos partidos hayan pedido rápidamente que se castigue a los culpables. Es lo que ha hecho el portavoz adjunto del Partido Popular en el Congreso, Rafael Hernando, quien afirmó que espera que el diputado de Izquierda Unida, Juan Manuel Sánchez Gordillo, sea denunciado por robo porque, según ha dicho, “las leyes se tienen que cumplir y tiene que tener conductas ejemplares. Esta forma de protestas me parecen lamentables y espero que la Justicia tome cartas en el asunto” [1].

Ya digo que me parece normal. Pero lo que, sin embargo, no me parece tan normal es que estas autoridades y los políticos que se han escandalizado tanto por el hurto de los jornaleros sean tan poco sensibles a otros robos mucho más grandes que ocurren a diario en nuestro país. Es decir, que se enrabien tanto por un hurto de poca monta y no persigan los grandes robos y estafas.

Veamos:

Supongamos que los jornaleros llenaron cada uno de los carros con comida por valor de 300 euros cada uno (lo que significaría, por cierto, que la cantidad total hurtada es muy pequeña para Carrefour [2] y Mercadona [3], pues entre ambas empresa obtuvieron 845 millones de euros de beneficios en 2011, y si suponemos que recogieron 25 carros de comida resulta que con ese beneficio se podrían llenar 2,8 millones de carros con comida por valor de 300 euros cada uno)

Comparemos ahora este hurto con otros tres robos de los que se han producido o se producen día a día en España:

a) Robo de las compañías eléctricas.

El ingeniero Antonio Moreno ha demostrado que “cada día que pasa sin que el Gobierno apruebe la normativa oficial que defina en qué consiste “la adecuada renovación y actualización del parque de contadores”, las compañías eléctricas cobran ilegalmente las siguientes cantidades (incluido el IVA):

Más de 600.000 euros por un servicio (“la adecuada renovación y actualización del parque de contadores”) que no prestan porque el Gobierno aún no ha definido en qué consiste dicho servicio.

– Entre 196.000 y 342.000 euros por el error positivo que tiene el 80% de los contadores debido a que no han sido verificados periódicamente porque el Gobierno aún no ha publicado la correspondiente normativa”.

Es decir que las compañía eléctricas (solo por cobrar un servicio de renovación y actualización de contadores que no prestan) roban cada día a los españoles el equivalente a 2.000 carros de supermercado con comida por valor de 300 euros cada uno, lo que representa unos 730.000 carros al cabo del año.

Como puede verse en la web de Antonio Moreno (http://www.estafaluz.com [4]) si se suman los demás conceptos de la estafa continua de estas empresas, resultaría que nos están robando el equivalente a muchísimos más carros.

b) Robo de las preferentes.

Como es sabido, un buen número de bancos engañó a miles de ahorradores españoles colocándoles “participaciones preferentes” como si fueran depósitos, sin informarles de que en realidad son una especie de acciones sin derecho a voto y cuyo efectivo solo se podría recuperar en condiciones muy leoninas (Un reportaje de Tele5 sobre este tema aquí [5]).

Como consecuencia de ese engaño de los bancos alrededor de un millón de personas han perdido la inmensa mayoría de sus ahorros, calculándose que esas pérdidas, un verdadero robo, pueden tener un valor de entre 10.000 y 30.000 millones de euros.

Si aceptamos la estimación más baja (10.000 millones), resulta que los bancos han robado a un millón de españoles, y solo por el concepto de participaciones preferentes, el equivalente a 33 millones de carros de supermercado cargados con comida por valor de 300 euros cada uno.

c) Fraude fiscal.

Según los técnicos del Ministerio de Hacienda el 72% del fraude fiscal (que es de unos 89.000 millones de euros en total), lo realizan las grades fortunas y grandes corporaciones empresariales, lo que significa que éstas dejan de pagar a Hacienda unos 64.000 millones de euros al año.

Si aceptamos que evadir el pago de impuestos al que estamos obligados es un robo a la sociedad, resulta que las grandes fortunas y corporaciones roban a todos los españoles el equivalente a 213 millones de carros de supermercado cargados con comida por valor de 300 euros cada uno.

A estos robos podríamos añadir otros a gran escala, como el que han padecido las familias engañadas que contrataron con bancos créditos con cláusulas suelo fraudulentas (información aquí [6] y aquí [7]), los que practican las empresas farmacéuticas (información aquí[8]), o el sinfín diario de malas prácticas de los bancos que cuestan miles de millones a todos los españoles (adicae [9]). Por no hablar del robo global y de cantidades astronómicas que ha supuesto la crisis financiera, de el de los rescates bancarios, etc.

En conclusión: me podría parecer razonable que se quiera perseguir y condenar a los jornaleros que han hurtado unos cuantos carros de comida por valor de unos 7.500 euros y no en beneficio propio. Pero lo que me pregunto es otra cosa: ¿cómo es posible que los mismos jueces, fiscales, policías, autoridades… que están persiguiendo y que terminarán por encarcelar a los jornaleros responsables por el hurto de unos cuantos carros de comida no persigan con semejante celo a quienes nos están robando cantidades que son varios millones de veces más grandes?

No sé que piensan los lectores y lectoras pero, a la vista de este comportamiento tan contradictorio y de la falta de persecución efectiva que tienen esos robos multimillonarios, lo que yo creo es que criminalizan a los jornaleros no porque les preocupe el robo en sí sino por otra cosa: porque están tirando de la manta para que se vea la peor y más asquerosa vergüenza de nuestro mundo opulento: el hambre. Un sufrimiento, no lo olvidemos, que no es un accidente ni el resultado de la falta de recursos sino, como decía el anterior Relator de las Naciones Unidas para los Problemas de la Alimentación, Jean Ziegler [10], “un crimen organizado contra la Humanidad”. Y es por eso, creo yo, que los criminales que lo cometen o que ayudan a cometerlo no quieren que se hable de ello.

Así que no seamos hipócritas: Si las autoridades que tanto reclaman el respeto al orden y la propiedad fueran coherentes y acabaran con lo verdaderos ladrones que están robando a la inmensa mayoría de la sociedad no habría más jornaleros llevándose comida de los supermercados.

[1] “las leyes se tienen que cumplir y tiene que tener conductas ejemplares. Esta forma de protestas me parecen lamentables y espero que la Justicia tome cartas en el asunto”:

http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-hernando-pp-espera-sanchez-gordillo-sea-denunciado-robo-porque-fin-no-justifica-medios-20120808104227.html[2]Carrefour: http://economia.elpais.com/economia/2012/03/08/actualidad/1331199341_115330.html[3]Mercadona: http://www.mercadona.es/corp/esp-html/memoria2011.html#evolucion_beneficio [4]http://www.estafaluz.com: http://www.estafaluz.com [5]aquí: http://www.telecinco.es/elgrandebate/2012/julio/Participaciones_preferentes-estafa_silenciosa_3_1655264465.html[6] aquí: http://www.noclip.es [7]aquí: http://asuapedefin.com[8] aquí: http://www.migueljara.com[9] adicae: http://adicae.net[10] Jean Ziegler: http://www.elconfidencial.com/alma corazon-vida/2012/05/23/el-vicepresidente-de-la-onu-que-quiere-ocupar-y-nacionalizar–la-banca-98503/

 

 

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