LA RESACA DEL 12-M/15-M (13.05.2010)

Posted on mayo 14, 2012

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LA RESACA DEL 12M/15-M

He aquí expuestas a continuación dos reflexiones, una más desde dentro y la otra extramuro, sobre lo que ha significado ese nuevo estallido masivo de la ciudadanía indignada en la calle con 362 razones más para volver a saltar de nuevo, a un año visto de que surgiera el movimiento 15-M que pusiera al desnudo: los mecanismos, la causalidad y autoría de la crisis económica que todo lo que va tocando lo arrasa, así como de la entrada en barrena del sistema especulativo financiero tan tremendamente injusto que extorsiona y empobrece a los pueblos con destino a retrotraerlos a los inicios brutales del capitalismo, en tanto la ciencia, la tecnología y el conocimiento, desde aquel siglo XIX, han dado un salto de gigante, lo que, al contrario de lo que ocurre, sería de lógica afirmar que nos posibilitaría proseguir caminando en la calidad de vida alcanzada a la vez que hacerla extensible a todos los seres humanos que poblamos el planeta Tierra.

Se acompañan fotos de esta movilización del 12-M/15M. 1) Cartel de la convocatoria de Málaga. 2) La puerta del Sol de Madrid al atardecer. 3) El suicidios político de ZP. 4) El egonapoleónico Rajoy a escondidas. 5) El comienzo de la manifestación en Málaga, donde no faltaron los líderes de los recortes: el intelectual orgánico, Mister Ansar, y el brazo ejecutor, Tancredo Rajoy. 6) La estatua de Pablo Ruíz Picasso, en la malagueña plaza de la Merced que lo vio nacer, mostrando su indignación. 7) Viñeta de la Puerta del Sol manteando al Oso del Madroño. 8) Señal de tráfico sobre la especulación financiera. 10) Desalojo policial de la Puerta del Sol en la madrugada ya del día 13.

“Por qué estamos aquí  

por Javier Gallego,  13 de mayo de 2012, publicado en ZONA CRÍTICA del blog de eldiario.es

Perdonen que me haya levantado existencialista, es lo que tiene despertarse en un país donde cada Consejo de Ministros te recorta la vida más que la tijera del tiempo. Pero no se asusten, no voy a tratar de resolver el abrumador problema ontológico sobre el sentido de nuestra presencia en el mundo, Rouco me libre.

Me conformo con encontrar algunas respuestas a la masiva presencia de la gente en las calles un año después del 15 de mayo de 2011. Por qué vuelven a estar ahí. O dicho de otro modo: por qué estamos de nuevo en las plazas 365 días después de que millones de personas le dijeran a su Gobierno que les devolviera la democracia que le estaban regalando a los mercados. Es posible que respondiendo a estas preguntas, algunos encontremos buenos motivos para estar en este mundo haciendo algo más que pasar el Rato. Veamos.

Por qué estamos aquí. Hace un año, los periodistas les preguntamos con insistencia a cientos de los millones de manifestantes del 15M por qué estaban ahí, por qué habían tomado las plazas. Estaban ahí porque un Gobierno socialista incompetente y pasivo había negado la crisis hasta que la crisis ya nos había engullido y cuando empezaba a devorar a sus primeras víctimas, lejos de intentar salvarlas, se dedicó a afilarle los dientes a la bestia y servirnos como carnaza para tiburones en un anzuelo envenenado.

Lamentablemente, lo que ahora hay que preguntarse es cómo el 12 de mayo de 2012 los motivos no sólo se repiten sino que se han recrudecido a pesar de que, en este año y especialmente en los últimos meses, no han parado las movilizaciones. Ahora hay que preguntarle al Gobierno de turno por qué estamos aquí, cómo han llevado un año después a los ciudadanos al mismo grado de indignación, si no mayor, que el que provocaron sus enemigos políticos, tantas veces denostados por ellos. Ahora hay que preguntarle al Gobierno por qué comete los mismos errores que tanto criticaron. Ya sabemos que ellos responderán que es la herencia recibida la responsable. Pero precisamente prometieron cambiar la herencia recibida. Mintieron. Por eso estamos aquí.

Por qué estamos aquí. Muchos se preguntan qué ha hecho el 15M en este último año, como si el 15M tuviera la obligación de salvarles, como si el 15M fuera la solución que no procuran los gobernantes. Paradójicamente, los mismos que hacen esta pregunta son los que le niegan la legitimidad al movimiento. Y sin embargo, le piden cuentas como si fuera un partido político. Aclárense. Si no le reconocen ni la sombra, no le pidan que les dé luz.

Luces han encendido muchas, a pesar de sus claroscuros. Para empezar, dio la voz de alarma del desmantelamiento de la democracia y el Estado del Bienestar que se estaba produciendo, lo que no es poco. Después ha propiciado otras mareas de gente, profesores, médicos, alumnos, que están saliendo a las calles para impedirlo. Ha contagiado una conciencia política y crítica a la población y a los medios de comunicación que ha llegado incluso a quienes le niegan sus logros. Y ha servido de vehículo para canalizar pacíficamente una rabia ciudadana que amenazaba con estallar como un polvorín. Hasta el poder debería agradecerle que le haya evitado más disgustos.

Le critican que no ha concretado nada. Es incierto. El 15M ha concretado en menos tiempo mucho más que algunos partidos en muchos años. No sólo ha impedido que muchos españoles se vean en la calle y que hasta el Gobierno le plantee a los bancos como medida voluntaria la “dación en pago”, además ha puesto en marcha una red de cooperación ciudadana en los barrios que no existía en España desde los movimientos vecinales del principio de la democracia. Eso es mucho más útil para el país que agitar una banderita.

Por eso, más que preguntarle al 15M qué ha hecho por nosotros y cómo ha concretado sus propuestas, tenemos que preguntarnos qué hacemos nosotros por lograr algunas de las propuestas planteadas en el 15M. Si algo nos han enseñado el movimiento y este último año, es que nadie va a hacer por nosotros más que nosotros mismos. Por eso estamos aquí.

Por qué estamos aquí. Son los gobiernos central y autonómicos los que deberían contestar a esa pregunta, los que deberían preguntarse qué han hecho para que se les vuelvan a llenar las plazas. Y también, qué no han hecho.

Lo que han hecho es sabido: una subida de impuestos que prometieron que no harían, la reforma laboral más sangrante para el trabajador de toda la democracia, criminalizar la legítima protesta democrática hasta equipararla en penas con la “kale borroka”, decretar el mayor recorte en Sanidad y Educación que ha sufrido este país, instaurar el repago de medicinas y hasta de sillas de ruedas, expulsar al inmigrante sin papeles del sistema sanitario y dejar que los bancos sigan expulsando cada día a 200 personas de sus casas por impago mientras le regala un total de 80.000 millones de euros a una entidad financiera, Bankia, gestionada por políticos y sindicalistas desde sus Consejos de Administración. Eso es lo que han hecho. Lo que no han hecho es escuchar a la calle ni dar la cara ni explicar ni uno sólo de sus pasos de forma convincente. Por eso estamos aquí.

Por qué estamos aquí. Estamos aquí porque este Gobierno no cumple sus promesas ni para desalojar una plaza. Dijeron que no dejarían que la manifestación de Madrid del 12M durase más allá de las 10 de la noche. Hasta las 5 de la mañana del día siguiente no dieron orden a la policía de desalojar a los escasos manifestantes que aún quedaban. Por no cumplir, no cumplen ni con su electorado que no acierta a explicarse cómo un Gobierno que se dice liberal sube impuestos y nacionaliza bancos y no desaloja las plazas como Dios manda. Por eso también los electores del Gobierno deberían estar aquí. Por los que no están, estamos aquí.

Estamos aquí porque algunos no tienen otro sitio donde estar. Estamos aquí porque si no estamos, no quiero ni imaginar dónde estaremos el 15 de mayo de 2013. Y estamos aquí porque si no es aquí, no estamos en ninguna parte.

“El desafío del 15-M

El control policial de las protestas y el repliegue político amenazan el futuro de este movimiento

Editorial de EL País, 14 de Mayo 2012.  

La ausencia de una estructura institucional que represente al movimiento de los indignados —también denominado 15-M o Democracia Real Ya (DRY)— no ha impedido que, un año después de su aparición en la escena pública, esta rebelión ciudadana siga viva y se haya convertido, de una manera u otra, en un referente político. El revulsivo que supusieron las manifestaciones y acampadas de mayo de 2011 ha impregnado los programas electorales de todos los partidos y sus ecos han traspasado fronteras. Con el precedente de la primavera árabe, las sociedades acomodadas de medio mundo, especialmente concentradas en Europa y EE UU, vivieron movilizaciones similares inspiradas en los mismos anhelos de regeneración de la política y un más justo reparto de los sacrificios de la crisis. Sobre todo en España, el país del desempleo juvenil masivo.

Aun sin otorgar a este movimiento el monopolio de las reivindicaciones que abandera, lo cierto es que ha sido capaz de generar un debate público sobre la representatividad de las instituciones políticas, las leyes electorales, la dación en pago, la transparencia o el control de las retribuciones de las élites profesionales. Con un apoyo mayoritario de la población —aunque en descenso, según la última encuesta de Metroscopia—, este difuso movimiento es una expresión de las aspiraciones de una población golpeada por el repentino empobrecimiento y los recortes sociales. Pero ese mismo malestar alienta también el ascenso de la extrema derecha en algunos países, lo cual puede privarles de simpatías sociales y derivar en un repliegue político que se pretendía combatir.

Apagados los rescoldos de sus primeros y entusiastas pasos, el Movimiento 15-M se ve obligado a encontrar nuevas vías de expresión. Los poderes públicos no parecen dispuestos a permitir más ocupaciones largas de los espacios públicos, como lo prueba el desalojo policial de las 200 personas que quedaban en la Puerta del Sol, de Madrid, durante la madrugada del domingo, cuya Delegación del Gobierno autorizó que la pacífica concentración efectuada allí sobrepasara el horario previsto, pero no que se establecieran acampadas. La ausencia de problemas en Barcelona y los pequeños incidentes en otras ciudades completan ese cuadro de relativa tranquilidad. Autoridades e indignados parecen haber aprendido las lecciones del pasado, si bien la suerte de los detenidos en Madrid durante la madrugada del domingo inquietaba a los millares de personas concentradas de nuevo anoche en la Puerta del Sol.

Los indignados poseen una poderosa herramienta: Internet y las redes sociales. Pero su verdadera razón de ser se la otorga una crisis profunda y larga, que está aumentando las desigualdades y desposeyendo de poder a las instituciones elegidas democráticamente; y que se ceba en especial con las clases trabajadoras, los jubilados y los más jóvenes”.

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