ANTE LA NUEVA AMENAZA DE QUIEBRA DE LA BANCA EUROPEA, MÁS DINERO PÚBLICO PARA SOCORRERLA (18.09.2011)

Posted on septiembre 18, 2011

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Al inicio de esta gran crisis, a diversos bancos privados europeos les inyectó el Banco Central Europeo dinero al 1% de interés, mientras los Gobiernos les proporcionaban más cantidades de euros. En este sentido, Merkel concedió 400.000 millones a la banca alemana para reflotarla y que no cayera en quiebra. Esas ayudas a la banca no fueron a parar a las empresas ni a la ciudadanía sino que en su gran proporción se sumaron a la especulación sobre la deuda soberana de los propios países de la eurozona, haciendo aumentar sus primas de riesgos, comprándola con la exigencia de cobrarse entre el 3,5% y el 6% de interés. Negocio redondo sin tener que partirse los sesos sus híperremunerados directivos. Ahora, ante el pánico de que Grecia -a la que a pesar de los sacrificios de su población se le sigue negando el segundo paquete de ayuda que fue aprobado el pasado mes de julio- no pague su deuda, los otros especuladores de los mercados atacan a esa banca europea que tiene grandes paquetes de deudas soberanas.

A consecuencia de ello, en la última reunión de los ministros europeos de economía de este fin de semana, se da la alerta sobre posibles nuevas quiebras de algunos bancos, todos lógicamente privados, y se habla, aunque no se diga oficialmente, de prever una nueva ayuda por importe de 200.000 millones de euros. Para más inri, acuerdan someter a nuevos test de stress a esta banca europea. O sea que van a extender el pánico tomando como supuesto, para probar la solidez y solvencia de esos bancos, de que las deudas soberanas no se podrían pagar. Es decir, que se le pondrían también nombres y apellidos a esos bancos que anden cargadillos de bonos de deuda pública para que así sea más fácil su ataque por parte de los especuladores ¡¡¡Manda… !!!

¿No hubiera sido más lógico que esa banca en crisis que ha sido reflotada con dinero público hubiera pasado a ser nacionalizada y así, aparte de garantizar su solvencia para el futuro, vigilar los indecorosos salarios de sus directivos y frenados sus remuneraciones a los accionistas, fueran controlados sus flujos monetarios para destinarlos a la economía productiva, mientras el Banco Central Europeo se hubiese encargado de comprar la deuda soberana de los países, fijando el 1% de interés a esos Estados y alargando los periodos de amortización -así se le ahorraría cuatro o cinco puntos de interés en el gasto público a desembolsar y se acomodarían los plazos actuales muy perentorios, de cara a favorecer que sus economía nacionales se pudiesen recuperar cuanto antes? ¿Cómo? Dándole a la maquinita de fabricar euros, como hace EEUU, y de camino hacer bajar su paridad, que está muy alta por ejemplo respecto al dólar, para favorecer las exportaciones de cara a generar actividad empresarial y creación de empleo.

No es casualidad que en la mañana del pasado viernes irrumpiera en Bruselas el Secretario del Tesoro de EEUU y se metiera por primera vez en la reunión de los ministros de Economía de la zona euro que estaba teniendo lugar, entre la que se encontraba nuestra liberal ministra Elena Salgado, para decirles, más o menos, que estaban locos. ¿Cómo era posible que ante unas economías europeas que presentan encefalograma planos, sin apenas crecimiento y enorme bolsa de desempleados, se empeñen en seguir aplicando medidas exclusivamente monetaristas argumentadas en que el problema fundamental en la zona euro es atajar es el déficit público –obligando a fortísimas restricciones del gasto público con desaparición de la inversión pública- y la inflación, cuando lo que tenían que hacer eran políticas fiscales de estímulos e inversiones públicas, como plantea Obama, para no entrar de nuevo en una recesión que llevará a la ruina a las propias economías de la eurozona y por ende a terceros países?

O sea, lo mismo que vengo planteando desde que en febrero del 2010 empezara la segunda gran crisis por el caso griego y que continuó a la primera gran crisis de las hipotecas basuras y financiera por mor de la desregularización, y que casualmente no llegaron a enterarse ninguna de esas sabihondas empresa de calificación que ahora nuevamente estarán prestos a rebajar “las triples A” de bancos europeos y así contribuir a incendiar nuevamente los parkets bursátiles.

Claro que yo no soy el Secretario del Tesoro de EEUU, ni falta que hace. Da igual, tampoco le hicieron caso. Salió de impotencia el yanki tan enfadado que Obama va a aprovechar la presencia de Merkel y Sarkozy en New York, por la celebración anual de la Asamblea General de NNUU, para tener una reunión con ellos de cara a volverle a insistir sobre el pésimo camino -en el que el capital financiero sin fronteras domina sobre la política, por mor de ese dichoso neoliberalismo de los insaciables intereses de unos pocos- lleva la economía europea. De manual.

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