ANTE LA HUIDA DIMISIONARIA DE BERNARDINO LEÓN GROSS DEL PSOE DE MÁLAGA CAPITAL (22.08.2011)

Posted on agosto 22, 2011

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Este fin de semana, se ha hecho público que Bernardino León Gross ha dimitido de la secretaría general de la Agrupación Municipal socialista de Málaga capital, obligando con ello a que igualmente lo hagan los demás miembros de este órgano. No ha sido debido exclusivamente ni precisamente a los nefastos resultados electorales alcanzados en las pasadas elecciones municipales por el PSOE en la provincia de Málaga y que le instala en la cota más baja de votación alcanzada desde el inicio de la transición democrática. Lo justifica en la exclusividad a su dedicación en su nuevo cargo en la UE para la región sur Mediterránea. Tampoco se sabe aún si es el comienzo de una nueva diáspora que contagiará al grupo municipal socialista de la capital, prendido con hilos, como repetición de otra legislatura perdida.

Enmarquemos el contexto orgánico en el que se produce la historia del nunca acabar con este nuevo y enésimo affaire en la crisis estructural que padece el PSOE de Málaga, y que en la acumulación sucesiva de hechos negativos que lleva de un tiempo acá le hace situar, en estos momentos y ante la opinión pública, en un estado casi terminal.

En este sentido es de recordar que la legislatura municipal pasada (2007-2011) acabó con un grupo municipal socialista en el ayuntamiento de Málaga capital totalmente diezmado, donde habían huido los ocho primeros ediles de la lista presentada -la mayoría a mejores destinos, tal vez como premio a los insatisfactorios resultados electorales obtenidos en aquel mayo del 2007- a la vez que en su transcurso llegó a contabilizar cinco portavoces distintos.

Con el iluso objetivo de llevar a cabo la recuperación del electorado socialista, se constituyó, en junio del 2009, la Agrupación Municipal del PSOE en Málaga capital, presidida por Bernardino León Gross, a la sazón Secretario de Estado de La Moncloa y vicesecretario general del PSOE de Málaga de la nueva ejecutiva provincial: la que surgiera once meses antes del Congreso Provincial en julio del 2008. Se intentaba detener la gangrena que ya corría por las venas del socialismo malagueño y que fuera larvada en la era Bustinduy.

Ante la novedad de la recién constituida Agrupación Municipal de la capital, teóricamente encargada de elaborar la lista y el programa municipal para las elecciones de mayo del 2011, al figurar en su cabeza Bernardino León Gross, rápidamente los mentideros políticos empezaron a especular con la posibilidad de que el diplomático monclovita fuera el elegido para figurar como candidato a la alcaldía de Málaga.

Atrás, quedaban, por las propias negativas de los que habían sido previamente citados como candidatables –y que veían como una bicha peligrosa la posibilidad de que fueran nominados para primer regidor de Málaga ante los privilegiados puestos y bien remunerados de que gozaban así como por las personales ambiciones políticas futuras que perseguían, sin deseos de contraer riesgos electorales algunos frente a un consolidado alcalde del PP, más por deméritos de la oposición municipal-, Trinidad Jiménez, entonces Secretaria de Estado de Cooperación y Desarrollo y más tarde Ministra de Sanidad y Consumo, que fue la primera que dio la espantada como candidata a la alcaldía de Málaga, más penosa por su argumentación de que sus miras no estaban en la política local o autonómica, cuando tiempo después hubo de enfrentarse en primarias a Tomás Gómez en Madrid. La Málaga que le vio nacer y crecer no le significaba políticamente nada. Le siguieron Luciano Alonso, Consejero de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta, enamorado de su cargo como si fuera para toda la vida, bueno hasta que el cuerpo electoral aguante; y otros no deseados por la ejecutiva malagueña que fueron descartados, como Salvador Pendón, o Rafael Fuentes el penúltimo portavoz, el cuarto, que resultara del grupo municipal socialista de la capital tan cogido con alfileres como manojito de claveles para que no continuara desgajándose.

Esa mirada de la prensa, como candidatable a la alcaldía de Málaga, dirigida hacia el diplomático Bernardino León, en nada fue de su agrado. No entraba entre sus planes la política local, ni su dedicación orgánica ni institucional con exclusiva a Málaga, aunque aceptara la pantomima de dirigirla teóricamente, personándose por aquí de higos a brevas. Así que, ante ese rumor no deseado de ser aspirante, devaluó el contenido de la Agrupación, alargó en el tiempo sus visitas provincianas, y no volvió a convocar este foro local hasta que fue necesario para la designación ya consumada de María Gámez como candidata dedocrática a la alcaldía de Málaga.

Además, mes y medio después, el buen diplomático supo maniobrar, dando un empujón a su segundo de a bordo en esa Agrupación: José María Martín Delgado de cara a que fuera el tapado. El exRector se lo creyó; al fin salía una personalidad de las filas socialistas que no le hacía ascos a eso de pretender ser alcalde de Málaga, y comenzó erróneamente a destaparse.

Ante las preguntas reiteradas a los dirigentes del PSOE malagueño sobre la certeza de que el candidato al fin fuera Martín Delgado, la ejecutiva de Miguel Ángel Heredia no lo negaba ni lo afirmaba, aunque el político limitado, Francisco Conejo, segundo real del PSOE de Málaga y tercero en la ejecutiva de los Ni-Ni de Griñán, comenzó a diferir la respuesta, elucubrando sobre “señales” y “humos” que irían apareciendo en el camino dando pistas sobre la cabecera real de la lista. Todo muy esotérico, quizás en línea con la proximidad del año internacional del conejo en el calendario chino.

El globo de la candidatura del ex-Rector se iría inflando cada vez más en aquel otoño del 2009 e invierno que le continuó, incluso proporcionándole la dirección del PSOE espacios y presidencias en actos partidarios y externos, hasta que sufrió un definitivo pinchazo. No aguantó el paso de la primavera.

Fue el 30 de abril del 2010, al personarse el responsable de comunicación del PSOE-A y de organización de Málaga, otra vez el susodicho Conejo, en la SER de Málaga, para en imperfecta incomunicación manifestar: “Tenemos candidato, pero no puedo decir su nombre” “En el día de ayer tarde, el secretario general del PSOE de Málaga, Miguel Ángel Heredia y yo nos desplazamos a Sevilla y tras hablar con Pepe Griñán, se acordó su nombre, pero no puedo adelantarlo”. A la pregunta de la entrevistadora, Esther Luque, sobre si consideraba democrático el procedimiento emprendido, un torpe Conejo, dubitativo, con más frenillo que nunca, declaró que a partir de una fecha determinada, que no supo concretar, se abriría un debate democrático en el PSOE para que las distintas agrupaciones de los distritos coincidieran con esa propuesta o plantearan otra.

María Gámez, la que días antes indicara a sus colaboradores y amigos directos que cada vez que sonaba el teléfono se ponía a temblar porque el rumor le había llegado y no le apetecía en nada, era la señalada por el largo dedo del aparato psoista.

A Bernardino León Gross, atareado en aquel momento con la crisis financiera griega, no le habían consultado ese nombre, ni tampoco era de su interés, pero al saberlo dio un respiro porque no le había tocado a él. A pesar de ello, un enfadado Martín Delgado se iría a Madrid y encontraría en el diplomático de La Moncloa, y padrino de su condición como candidatable, palabras de comprensión y hasta de apoyos que luego se demostraron infundados. De igual manera, el exRector ingenuamente se llegó a creer que otros sustentos le venían del entorno del ministro y exsecretario general del PSOE-A, el expresidente  de la Junta, Manuel Chaves. Pero el castillo de su ilusión se le vino abajo por excesos de desengaños.

No obstante, ese método caciquil y antidemocrático de designación dedocrática de María Gámez como candidata a la alcaldía de Málaga, se encontraría durante todo el verano del 2010 con un forúnculo de oposición que generaría enormes dolencias, desde la cabeza hasta los pies, a los aparatos del socialismo malagueño y andaluz. Se trataba del militante de base, Ignacio Trillo, el que esto escribe, que con un grupo de comprometidos y coherentes socialistas se tiró al ruedo del PSOE de Málaga planteando que, ante el descaro antidemocrático demostrado en el proceso que se estaba siguiendo para la elección de la candidatura socialista a la alcaldía de Málaga, se hacía imprescindible unas primarias de cara a que el conjunto de la organización socialista malagueña, participara y decidiera con su voto directo y secreto.

Mucho hubo de correr Griñán para prohibirlas en toda Andalucía, y para lograr que fueran los índices digitales de los aparatos provinciales, menos en Jerez, quienes dedocráticamente designaran a los candidatos socialistas a las alcaldías. No dijeron que a los más mediocres y dóciles, pero así fue sobreentendida por las distintas direcciones provinciales. También el electorado socialista lo captó, y así respondió a tan errónea decisión con su arma de destrucción más masiva que obra en su poder: la negación de su voto.

Bernardino León Gross, en ese esperpento dedocrático no dudó, llegado el momento, en hacer lo que le dijeran: ratificar a María Gámez. Convocó a última hora la Agrupación Municipal ya de lo más devaluada y sin haber tenido papel alguno en la designación de la dedocrática candidata, de su lista y del programa. El mundo del diplomático de La Moncloa seguía sin estar en Málaga y tenía claro que obedeciendo lo que le dijeran poco influiría el resultado electoral en Málaga en su carrera política de la era de la globalización.

Y así ha sido, unas municipales del 22-M-2011 desastrosas para el socialismo en toda la provincia de Málaga -dieciocho puntos le separan del PP frente a cinco puntos que es la media de las siete provincias andaluzas restantes- en el que Bernardino León Gross sigue figurando como vicesecretario general del PSOE, y especialmente catastrófica en la capital, donde además era, hasta ayer, el responsable de la Agrupación Municipal, con la pérdida de trece puntos electorales y tres concejales respecto al mediocre resultado obtenido en las municipales de mayo del 2007 con el desastre de lista que encabezó Marisa Bustinduy.

Pero ya había sido elegido Bernardino León Gross por Zapatero para que la Unión Europea lo designara de cara a intervenir y mediar en los conflictos de la región sur Mediterránea.

Al que no apoyó las primarias, como método estatutario democrático del PSOE en la elección de candidatos a las alcaldías andaluzas por la militancia socialista, le corresponde ahora velar por el apoyo de la UE a las causas democráticas en los países árabes para que sus bases ciudadanas puedan votar a sus líderes. Quién no ha sabido ni querido resolver los problemas del PSOE de Málaga, ahora se encargará de intentar solventar el largo y difícil conflicto palestino-israelí.

Mis mejores deseos de éxito en su gestión y que la experiencia socialista malagueña le haya servido para hacer lo que debe, entre otras cuestiones por el bien de los pueblos palestino e israeli.

En su despedida de este fin de semana del cargo que no ejerció, como secretario general de la Agrupación Municipal del PSOE de la capital malagueña, Bernardino León Gross lo acompaña con un artículo carente de autocrítica y donde el amor y compromiso malacitano que explicita no se ha visto acompañado de obras y razones en lo que se refiere a su papel como dirigente político malagueño. Eso sí, deja claro un cosa: la necesidad imperiosa de dedicarse exclusivamente a su nuevo cargo internacional.

Lástima que no se hubiera planteado esa exclusividad, al menos por el amor que dice profesar al socialismo y a su tierra, cuando fue elegido para Vicesecretario General del PSOE, o cuando le sumó el de Secretario General de la Agrupación Municipal de Málaga capital y a la vez Presidente de la Comisión de Expertos que iba a descubrir el Mediterráneo, regiones norte y sur, en Málaga para ganar las elecciones. Quizás poniendo su sapiencia y experiencia en lo que rigurosamente y de forma eficiente había que hacer en el socialismo malagueño, no se hubiera arribado a esta situación de crisis letal.

Pero queda claro, con la reiteración de hechos que se vienen produciendo desde hace ya un tiempo, que a muy pocos dirigentes socialistas provinciales le importa el PSOE de Málaga, tan sólo como sindicato de empleo para los del fracaso escolar al coche oficial o de cara a aquellos otros más avispados que lo usan como trampolín o entretenimiento, el estar ahí, en tanto llegan metas personales de mayor altura.

No obstante, el electorado socialista malagueño ha dejado de perdonar, y sin su voto el PSOE de Málaga ya no es nada.

Por tanto, la dimisión de Bernardino León Gross es un síntoma más de que el socialismo en Málaga atraviesa la que probablemente es la mayor crisis de su historia, ante la ausencia de liderazgos y de una organización política que le sirva para encauzar las aspiraciones que en materia social, económica y política demanda, más en esta época de grave contracción económica, la ciudadanía malagueña.

Málaga, 22 de agosto 2011. Ignacio Trillo, exdelegado de medio ambiente de la Junta de Andalucía, exmilitante socialista y aspirante a primarias prohibidas para la alcaldía de Málaga

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