LA PRECAMPAÑA DE NUNCA ACABAR HA COMENZADO YA (09.08.2011)

Posted on agosto 9, 2011

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Tal como pronostiqué, se ha abierto por enésima vez la veda de la precampaña electoral de nunca acabar sin grandes profundidades. Y lógicamente cuando el bipartidismo es el denominador común múltiple, con leves toques diferenciales, de lo que dicen los mercaderes, tampoco es plan de llevarse ninguna sorpresa.

Por un lado, nos encontramos a un Rubalcaba rehuyendo, sólo un poquito, del caos económico y financiero actual, porque a su clientela no le va eso de que el neoliberalismo exija que paguen la crisis los de siempre, o sea la mayoría del electorado socialista, y se encuentra con el hándicap de que Zapatero, con él de vicepresidente, rompió el 12 de mayo del 2010 con la lógica socialdemócrata que lo llevó al poder, por lo que hace denodados esfuerzos para ser novedoso, no siempre con buena fortuna, y eso sí: sin escandalizar a la UE que es donde está el bacalao que hay que cortar para solucionar esta crisis y hacer frente a la insaciable gravedad del ser especulador.

Así, plantea el idilio rosa de una política nacional de rentas, extraída del manual de los inicios de la transición, entiéndase Pactos de la Moncloa -con lo que ha llovido desde entonces y más con el diluvio que ahora nos está inundando, donde parece que esta vez no se va a salvar ni Noé con su Arca y los bichitos, a los que no les va a dar tiempo de subir la rampa de la nave para refugiarse en su bodega-, de cara a que la patronal y los sindicatos se pongan de acuerdo para pactar salarios moderados, entiéndase congelados, a cambio de reinvertir la patronal sus beneficios en generar empleo.

Muy bonito y perfecto sobre el papel de la rueda de prensa, pero consciente de que los sindicatos no están por la labor ya que ven que los trabajadores siguen perdiendo a chorro poder adquisitivo sin que se cree el empleo que hace falta, ni tienen poder de controlar la reinversión del beneficio que le es ajeno a su contabilidad. Tampoco la patronal, que aspira es esperar sentado que llegue el PP y le saque las castañas del fuego con decretos leyes o un nuevo marco normativo donde tururú a la negociación colectiva.

Por el otro lado oscuro de la luna, nos encontramos a un impasible Rajoy, sin deseo de abandonar la bartola, tendido en su hamaca con puro humeante al aire, disimulando que por el reloj pasen los días y las horas porque tampoco es plan de ponerse sincero y sacar programas ocultos o enseñar las cartas recortadas por todas partes. Por ello se seguirá refugiando en la misma respuesta divina, ante la pregunta devaluada del millón: ¿Qué política económica va a aplicar cuando llegue a la Moncloa?, para tras un amago de tic ocular, facial y hasta nasal, responder: “La que Dios manda”… “La sensata…”, inundándonos, hasta más allá de la pantalla de la televisión, con su particular aguacero baboso.

Y en esta incomunicación perfecta, que será el eje de la campaña electoral, no entra un debate cara a cara. Eso no quiere decir que la falta de debate no sea el eje fundamental para el debate, sino que a falta de otros contenidos nos va a acabar aburriendo el término, debate cara a cara, con ofrecimiento de canales varios para al final no llevarse a cabo.

Así, ya ha empezado este rifirrafe, sin negarse Rajoy, que es el que lleva todas las papeletas para perderse en la confrontación escénica -ello le significaría también perder otra vez las elecciones y a su edad tener que ponerse a trabajar y obligarse a reabrir su despacho de registrador de la propiedad, ¿lo llegó a inaugurar?, que estará además repleto de telarañas, no es plan- manifestando lo mismo que su portavoz, Esteban González Pons, el que todo los días nos aparece dándonos empalagosas lecciones como maestro de escuela de antaño, aunque todavía sin palmeta.

Dicen, estos del PP, que es una cuestión bien simple; como que se pongan de acuerdo los dos jefes de campaña. O sea, que no se van a poner en la labor, pero los flecos del desacuerdo los vamos a tener todos los días hasta en la sopa. Es esta misma sopa boba la que va a ser el eje del no debate. Y seguirán creyendo que somos tontos.

Ahora bien, si el milagro, porque lo divino le encanta a don Mariano, ocurriera, ¿quién debería ser el tercero en discordia para el debate de cara a romper el monocorde discurso de la concordia que mantienen los dos presidenciables sobre las políticas neoliberales que deben seguir siendo dirigidas por los mismos mercaderes del financierismo y que con tanta aquiescencia no lo impiden, así como para acabar con el déficit de democracia real que padecemos y así proporcionar una alternativa distinta a este panorama desolador, que a nadie motiva, menos a los que a las doce de la mañana del próximo 20-N, tras oír la santa misa, y algunos hasta habiendo rezado por su Caudillo, prietas las filas ante las urnas? ¿Cayo Lara?, no por favor…¿Rosa Díez? ¿Más de lo mismo…? …

He aquí el gran drama de estas elecciones, que tiene como pronóstico un ganador, del que lógicamente desconfía más que sobradamente la mayoría de la ciudadanía, aunque lo vote, por deméritos de quienes han venido gestionando pésimamente la crisis. No obstante, siempre hay que se optimistas, que esta vida no la vamos a repetir, y esperemos otro milagro, este laico, para no tener que elegir entre Guatemala, Guatepeor, voto en blanco o nulo.

Es solo mi modesta reflexión, del que lógicamente habrá enormes discrepancias. Bienvenidas sean.

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