EL DRAMA DE LA INMIGRACIÓN EN ESTE SISTEMA (31.07.2011)

Posted on julio 31, 2011

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A 8.000 EUROS LA COMPRA-VENTA DEL RIÑÓN EN VIDA.

Cuando todo marcha bien, la economía me refiero, se llama a la inmigración con reclamos indirectos o directamente para desarrollar los trabajos que no desean los españoles o como se les denominen en otros países. Si pretenden venir muchos, aquí se soluciona poniendo más alambradas en la frontera sur-África y mandando más policías. Los blancos entran por las carreteras y aeropuertos, hasta como turistas, porque en esa categoría no son considerados extranjeros; además disimulan por su color paliducho.

Como laboralmente no lo hacen tan mal son disimuladamente bienvenidos . Echan muchas horas a poco salario con la pretensión de acceder a la sociedad de consumo en la que deslumbradamente han entrado  a la vez que por la necesidad imperiosa de mandar unos dinerillos a los que se han quedado en su humilde origen geográfico. Asimismo, contribuyen a pagar las pensiones de los nativos que se jubilan, porque la de ellos, con lo jóvenes que son, aún les quedan imposibles décadas de cotización. De esta forma, se convierten en un chollo mientras dura el ciclo ascendente de la economía.

No obstante, en ese intervalo, subyace el riesgo del prejuicio a lo diferente, y eso hace, por ejemplo, que el PP cuando abandona la Moncloa en el 2004 ya dé un aviso de que son demasiados los que se pretenden legalizar, aunque hayan entrado mientras mister Ansar les copiaba a los wetback (“espaldas mojadas”)  inmigrantes del lejano western norteamericano su spanglish-chicanismo. No era preocupante, no calaba en la sociedad tan xenófobo discurso. La economía seguía a toda leche inflando aún más la burbuja inmobiliaria. Por ello, hasta se incentivaba el reagrupamiento familiar para que echasen raíces no fueran a sentir morriña y nos dejasen, sobre todo, sin peones en la construcción para la especulación ladrillera, sin empleadas del hogar para todo tipo de polvos, camareros varios sin necesidad de ser formados ni de diferenciar, más con la guasa que empleamos aquí, una nube de café de un chaparrón de café largo; y otra mano de obra hasta para sacar el perro a mear.

Pero amig@, estalla la crisis y el eslabón más débil es el que siempre tiene que sufrir las consecuencias. Sin trabajo, con pisos, coches y enseres embargados, e incentivados o reprimidos para que retornen a sus países –que  nunca debieron abandonar comienza a oírse-, la operación salida con su desahucio de la nación,  y de los ingresos invertidos, se pone en marcha. Cuestión de oferta y demanda, ya no hacen falta, diría un premio Nóbel de Economía de cualquier año.

La chispa que encienden determinados “políticos” -amodelos Angladas y ciertos peperos al estilo de la híperlabial, doña Alicia -en su país de maravillas sin inmigración-  Sánchez-Camacho- provocan un conato que pasa de inmediato a incendio catastrófico. Empieza a desempolvarse aquello de: hasta la raza española es cada vez menos pura, y tiene riesgos además de ser drogada, atracada, navajeada  y arrojada al paro por culpa de la inmigración. Así se inicia, esta vez no por la asturiana Cueva de Covadonga, con aparición de virgencita incluida, sino por Cataluña y sin fenómenos paranormales, como Dios manda a una sociedad laica del siglo XXI, la nueva reconquista.

Algunos inmigrantes se resisten a su marcha porque desean lo mejor para sus hijos -como todo buen vecino aunque no sean ya considerados como tal- porque han osado estudiar carreras o especialidades medias y quieren que acaben para que su futuro no sea el de sus padres. Y están dispuesto a llevarlo a cabo a toda costa, cueste lo que sea, aunque sea un riñón.

Así, descubren, últimamente, que en el sistema de mercaderes en el que están instalados, todo se vende y todo se compra, incluso los órganos corporales,  que mientras más vitales sean más euros pueden ingresar. Eso empieza a funcionar en tanto las agencias de calificación no los puntúen como órganos basuras por un exceso de oferentes, así que marchando cuanto antes las “donaciones”.

Bajo este designio, se está revelando una nueva fuente de explotación no procedente directamente del laboreo, sobre todo para inmigrantes parados muy necesitados, o desesperados que desean alargar su agonía económica mientras esperan vanamente de nuevo con ansiedad el maná de la recuperación imposible, siempre pospuesta por los insaciables mercaderes del financierismo, para retornar al salario mínimo, acompañados de los contratos en precario o de los inexistentes de la economía sumergida.

El nuevo método incluye la extracción uno a uno de sus órganos para en caso de pandemia ser también los primeros desplazados, pero esa vez definitivamente de la vida. Está teniendo éxito, a pesar de su carácter ilegal, sobre todo el de los riñones, y entre los inmigrantes paquistaníes, aunque ya habrá habido otros precedentes, desde madres de alquiler hasta cien mil historias underground sin que nos hayamos enterado.

Claro que si alguna vez viene otro boom económico, ¿qué se les va a decir?: ¿¡¡¡Hinquen los riñones y pónganse a trabajar!!!? Será ya imposible. Pero no hay que preocuparse, para entonces habrá nuevos inmigrantes: es una especie que, mientras este sistema esté así de desigualmente montado a lo largo del planeta, carente de Gobierno y leyes universales, nunca estarán en peligro de extinción. Y mientras esa casualidad llega algún día para salir de la crisis, el hambre físico, y los mares fronterizos que tanta hambruna de pateras también tienen, irán equilibrando los peligros de sobrepoblación que ya Malthus nos barruntaba; compruébese ahora sino en Somalia. Es la lógica del sistema.

Al mismo tiempo, el fariseismo que tan hipócritamente limpia nuestras conciencias, dirá: No, España no es racista porque ha sido pueblo emigrante; aunque el lenguaje que hemos heredado nos delate por estar repleto de frases con connotaciones que rayan en la xenofobia: “Trabajas más que un negro”. “Eres un perro judío”. “Te han engañado como a un chino”. “Pareces un gitano”. “Los moros donde tienen que estar es en Marruecos”.  O más recientes: “¡¡¡Lo que nos faltaba, se pueden presentar los de fuera a las elecciones municipales!!!”…

Lo dicho, el drama de la inmigración.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Vendo/rinon/8000/euros/elpepisoc/20110731elpepisoc_3/Tes

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